Fray Andrés de Urdaneta y Ceráin, Orden de San Agustín, nació en Villafranca de Ordizia (Guipúzcoa), hacia 1508, y falleció en Ciudad de México el 3 de junio de 1568. Con su tarjeta de visita podemos decir que fue militar, cosmógrafo, marino, explorador y religioso agustino. Su fama universal la alcanzó al descubrir y documentar la ruta que a través del océano Pacífico y desde Filipinas conducía hacia Acapulco a favor de la corriente, en lo que desde entonces se denominó el tornaviaje o la ruta de Urdaneta.
Orígenes, formación y primeros viajes
Andrés de Urdaneta nació en Ordizia (Guipúzcoa), a finales de 1507 o principios de 1508. Sus padres, Juan Ochoa de Urdaneta y Gracia de Cerain, pertenecían a la burguesía goierritarra. El padre fue alcalde de Villafranca en 1511, y la madre al parecer tendría relación familiar con el sector de las ferrerías. Se desconoce lo referente a su educación, pero a la vista de los resultados, ésta hubo de ser esmerada, especialmente en las ciencias exactas.
Cuando embarcó por primera vez con 17 años, era ya una persona con una caligrafía cuidada y que redactaba con gran soltura. Urdaneta era profundamente bilingüe: escribía en castellano lo que pensaba en euskera. Recibió su bautismo de mar en la expedición de Loaísa que Carlos V envió a la Especiería (Molucas) en 1525, en la carrera que Castilla y Portugal mantenían por el dominio de aquellas islas de enorme valor económico.

La expedición de Loaísa (1525) y la experiencia en las Molucas
La mencionada expedición de Loaísa fue una expedición marítima española (1525-1536) dirigida por el navegante García Jofré de Loaísa para tratar de colonizar las islas Molucas, ricas en especias, cuya propiedad era disputada por las coronas de España y Portugal. La expedición, formada por una flota de siete naves y 450 hombres, se hizo a la mar en La Coruña el 24 de julio de 1525. Figuraban en ella dos de los más insignes marinos españoles de la historia: Juan Sebastián Elcano, que perdió la vida en la expedición, y el entonces jovencísimo Andrés de Urdaneta.
Tras sufrir innumerables vicisitudes a lo largo de un durísimo y amargo viaje (y dura pugna con los portugueses durante casi un año en Molucas), sólo 24 hombres de esta nave regresaron a España, Urdaneta entre ellos, que se instaló en Méjico. Urdaneta permaneció 9 años en estas islas, demostrando sus dotes de diplomático, estratega y observador. El 22 de abril de 1528, Carlos V vendió a Portugal sus pretendidos derechos sobre las Molucas; al saberlo, varios años más tarde, los pocos castellanos que allí quedaban negociaron con los portugueses su retorno.
Enfermedades y lecciones náuticas
Urdaneta, en sus tres relatos sobre la expedición de Loaísa, narraba un hecho que, a la luz de los conocimientos actuales, resulta muy esclarecedor. Sucedió en la isla de San Mateo en los últimos días de octubre de 1525. …Un día se tomó un pescado que parescía corvina, tan grande como un salmón de veinte libras, y todos los que comieron a la mesa del capitán general, enfermaron por le comer, de tal manera, que no pensaron escapar; y creyóse que murieran si no fueran socorridos con triaca y otros remedios, y non obstante eso, estovieron muchos días enfermos.
¿Qué ocurrió en la isla de San Mateo? La picuda o barracuda es un pez tropical de gran tamaño, cuya ingesta puede producir la ciguatera, una enfermedad debida a las toxinas contenidas en determinadas algas microscópicas, inocuas para el pez pero peligrosas para la especie humana. El peligro de la toxina está en que no tiene olor ni sabor, por lo que no se puede detectar al consumir el pescado. Es más, tampoco se elimina con el cocinado.
Los problemas gastrointestinales (el "mal de cámaras" que indica Urdaneta) son los primeros síntomas de la enfermedad, que, normalmente, se superan en unos días. Permanecen, sin embargo, otros efectos mucho más perniciosos que afectan a los sistemas neurológico y cardiovascular, y que, aunque se traten adecuadamente, perduran durante meses: fatiga, trastornos del equilibrio, sabor a metal, taquicardia, hipertensión arterial, etc. En los meses siguientes, aquellos expedicionarios, considerando la asistencia médica de entonces y la dieta a bordo, siguieron empeorando; buena parte de ese tiempo transcurrió en el estrecho de Magallanes, en condiciones extremas.
De marino a fraile agustino
Por aquellas fechas le contactó Pedro de Alvarado, para que le acompañase en una nueva expedición desde la Nueva España. Para ello zarparon de Sevilla el 16 de octubre de 1538, pero a su llegada a México quedó en suspenso por las malas relaciones de Alvarado y el virrey Mendoza. Urdaneta permaneció en México ocupándose de cometidos de responsabilidad, como la investigación sobre la fracasada expedición de Cabrillo a la costa californiana en 1542. Por estas fechas escribe un relato sobre variados temas como la navegación por el Caribe, la formación de los ciclones tropicales, la reproducción de las tortugas marinas o la curación de las fiebres tropicales.
El 20 de marzo de 1553, en México, Andrés de Urdaneta ingresó en la orden de los agustinos, muy implicados en la educación de las élites indígenas. Después de recorrer el mundo y vivir toda clase de aventuras, Andrés de Urdaneta se plantea cambiar de rumbo y abrazar la vida religiosa. Así, decide ingresar en el Convento de San Agustín de México, donde profesará el 20 de marzo de 1553.
La expedición de Legazpi y el papel decisivo de Urdaneta
El 24 de septiembre de 1559, Felipe II ordenó al virrey Luis de Velasco el envío de una expedición a las Filipinas y disponía la participación de Andrés de Urdaneta como máximo experto náutico de lo que ya se proyectaba como una ruta estable. Velasco hizo los preparativos en 1564 y López de Legazpi fue puesto al mando de dicha expedición a propuesta de Urdaneta. El propio Urdaneta influyó en Velasco para que Legazpi (entonces escribano mayor en el ayuntamiento de Méjico) comandara la expedición. La principal razón de la elección fue que Urdaneta, en cuanto religioso, no podía tener mando militar y político.
Por lo que se refiere a la expedición de Legazpi-Urdaneta, los fines eran fundamentalmente cuatro: a) hallar una ruta de vuelta, o Tornaviaje, por el Pacífico; b) poder acceder al mercado de las especias; c) conseguir un asentamiento que asegurase la presencia española en Oriente; y d) la predicación de la fe cristiana.
La expedición la componían cinco embarcaciones, construidas en Acapulco: la nao Capitana (en ella embarcaron Legazpi y Urdaneta), los galeones San Pedro y San Pablo, y dos pataches (San Juan de Letrán y San Lucas), además del bergantín Espíritu Santo. Urdaneta seleccionó las tripulaciones, embarcando un 30% de guipuzcoanos. Un total de 354 hombres (150 marineros, 200 soldados y 4 agustinos) partieron del puerto de Barra de Navidad, Jalisco, el 21 de noviembre de 1564, bajo el mando de Miguel López de Legazpi.
Llegada a Filipinas y preparación del Tornaviaje
La expedición atravesó el Pacífico en 93 días y pasó por el archipiélago de las Marianas. El 22 de enero de 1565 desembarcaron en la isla de Guam. Tras Guam, llegaron Panay, Masbate, Mindoro y, finalmente, Luzón, donde encontraron la gran resistencia de los tagalos. Los informes favorables de la fragata enviada al efecto indujeron a Legazpi a elegir Cebú como emplazamiento final de los expedicionarios que permanecerían para iniciar la conquista.
La Audiencia de Méjico es la que ordena a Legazpi que sea Urdaneta quien lleve la iniciativa en el Tornaviaje: porque, como sabéis el padre fray Andrés de urdaneta va en esa jornada por mandato de su majestad, proveeréis (...) que buelva en uno de los navios que despacháredes para el descubrimiento de la vuelta, porque después de dios se tiene confianza que por la experiencia y plática que tiene de los tiempos de aquellas partes (...) será causa principal para que se acierte con la navegación de la buelta para nueva España.
El descubrimiento del tornaviaje (1565)
Cuatro meses después de la llegada a Filipinas, Urdaneta fue el encargado de regresar. El inicio del Tornaviaje se sitúa en Cebú (entonces villa de San Miguel), el 1 de junio de 1565 y acaba el 8 de octubre del mismo año en Acapulco. El regreso de Filipinas a México en 1565 marcó un hito en la historia de la navegación. Un viaje de tanta transcendencia se ejecutó bajo el mando de un muchacho de 18 años, Felipe de Salcedo, nieto de Legazpi, y la dirección técnica de un fraile de 57 años, Urdaneta.
Urdaneta aprovechó el comienzo del monzón de SW para ganar latitud para ir a cruzar el Pacífico hacia el Este por latitudes medias de hasta 39º en verano y con buen tiempo; la época permitía evitar los tifones. Llegados a la latitud de Japón, 36º, entraron en la corriente de Kuro-shivo (o Kuroshio), que ya no abandonaron; la corriente desciende cerca de la costa Oeste norteamericana, con mayor intensidad según se aproxima a la costa. Urdaneta la aprovechó logrando así un record en el primer Tornaviaje, tan sólo cuatro meses (pocas veces se repetiría luego esa marca). La documentación del viaje indica que siempre fue con buen tiempo, siempre a favor.
El 18 de septiembre avistan la citada isla de Santa Rosa, a la que llamarán La Deseada. Se había culminado la primera travesía documentada del océano Pacífico, de Oeste a Este. Después de haber navegado más de 7000 millas, arribaría finalmente al puerto de partida en la costa oeste mexicana y la noticia del descubrimiento de la nueva ruta transoceánica correría como un reguero de pólvora entre la marinería de la época.

Cartografía, cálculo de longitudes y capacidades náuticas
Con el Tratado de Tordesillas, Castilla renunciaba a navegar por las costas de África para ir al Asia Oriental. Los navegantes castellanos tenían que atravesar transversalmente el Atlántico y el Pacífico para ir al poniente; era preciso conocer longitudes, y para ello conocer las distancias: ello se convirtió en un reto. En el siglo XVI los navegantes castellanos ya sabían calcular la longitud con buena precisión.
En la Ynstrucción general para las Yndias, puede leerse: que los capitanes lleuen gran quenta con los maestres y pilotos de los navios, y procuren saber en las partes do se hallaren y el apartamiento que an hecho por leguas de la tierra do salieron con el armada, asi en longitud commo en latitud… Hay pruebas de que Urdaneta sabía situarse y tenía cartografía correcta para situar los puntos. Como ejemplo, el 21 de junio de 1565, Urdaneta avisa a los responsables directos de la navegación acerca de la proximidad de la isla de Guam: la día siguiente llegaban a esa isla.
Organización de la tripulación y medidas prácticas
La idea de Urdaneta fue hacer un grupo de gente cohesionado, lo cual llevó a que casi un tercio de la tripulación fuera guipuzcoana y en buena parte ya conocidos con anterioridad. Seleccionó de modo que se evitara la presencia de "aventureros" y se optara por la profesionalidad. Quiso además que hubiera productividad, de modo que los tripulantes gozaran de buenas condiciones laborales (… pagandoles vn justo presçio a cada vno en su genero, que baya a las partes que fuere menester…).
En aquella época la previsión de Andrés de Urdaneta de estibar cocos en abundancia permitió rebajar la mortalidad por escorbuto a tan solo un diez por ciento, cuando lo normal era que en estas travesías de larga duración perecieran como mínimo la mitad de cualquier tripulación en una estimación optimista. En cuanto al tamaño del barco, Urdaneta veía complicado navegar por un océano como el Pacífico con barcos "pequeños" (era partidario del conocido dicho de entonces de que "barco grande, ande o no ande"). Se estima que la nao San Pedro tenía unas 550 toneladas.
Impacto económico y legado
El llamado Tornaviaje de Filipinas (más de cuarenta años después del viaje de Magallanes) supuso el establecimiento de la ruta conocida como del Galeón de Manila (también conocido como Galeón de Acapulco o Nao de China). Dicha ruta permitiría traer a Europa (por Manila y Acapulco, y de allí a Cádiz y Sevilla, gracias a la llamada la Flota de Indias), mercancías valiosas (sedas, porcelanas, té y otros productos exóticos).
La confianza depositada en él había dado grandes beneficios a la corona, pues el volumen comercial entre China, India y España llegó a crecer de forma exponencial. Urdaneta dejaría una huella indeleble en los anales de la historia de la navegación. Después de informar personalmente a Felipe II de su descubrimiento, Andrés de Urdaneta regresaría a México y a la austeridad de sus hábitos. Dejaría su cuerpo para iniciar el gran viaje el 3 de junio de 1568 a la edad de 60 años.
Relación con los jesuitas y otros órdenes
Andrés de Urdaneta ingresó en la orden de los agustinos, muy implicados en la educación de las élites indígenas, y su papel en Filipinas y en la construcción del tornaviaje se encuadra en la acción misionera católica de la Corona. Aunque la mayor parte de su vida religiosa y profesional se vincula con los agustinos, la expansión católica en Filipinas implicó la interacción entre distintos órdenes religiosos, incluidos los jesuitas, que se instalarían con posterioridad en Asia y América.
El papel de Urdaneta fue, por tanto, técnico y religioso: como religioso agustino, no podía tener mando militar y político, pero sí ejercer como cosmógrafo y director técnico de la navegación, mostrando la complementariedad entre la misión religiosa y los intereses estratégicos y comerciales de la Corona. Su decisión de ingresar en el Convento de San Agustín de México y su dedicación a la enseñanza náutica hicieron de Urdaneta una figura puente entre la formación de pilotos, la labor misional y las redes eclesiásticas que incluían a otras órdenes como los jesuitas en años posteriores.
Colaboración y tensiones entre órdenes
Para consolidar el dominio de Filipinas y establecer un puente comercial con China era imprescindible, sin embargo, hallar una ruta de retorno a través del Pacífico hasta Nueva España. En esa tarea la experiencia y saber náutico de Urdaneta, como agustino, fue decisiva para la Corona. Aunque las referencias directas a un vínculo personal intenso entre Urdaneta y los jesuitas no abundan en los documentos de su tiempo, sí cabe subrayar que la presencia de diversas órdenes en Filipinas y en la Nueva España favoreció intercambios institucionales, estratégicos y culturales a lo largo del siglo XVI y posteriores.
Documentos, escritos y memoria
Urdaneta permaneció en México ocupándose de cometidos de responsabilidad y redactó relatos sobre variados temas. En Castilla, Urdaneta redactó trabajos que acreditan su autoridad técnica. El mejor documento al respecto se vincula al cosmógrafo mayor Alonso de Santa Cruz (Libro de las Longitudes…), dedicado a Felipe II. La longitud era pues algo ya conocido y calculable.
Su figura fue destacada en crónicas y estudios posteriores: José Ramón de Miguel Bosch, Capitán de la Marina Mercante y autor del libro “Urdaneta en su tiempo”, y otros historiadores han señalado la relevancia de su labor técnica y de su influencia en la política marítima de Felipe II.
El tornaviaje de Andrés de Urdaneta, documental
Datos clave (resumen)
- Nacimiento: Ordizia (Guipúzcoa), hacia 1508.
- Fallecimiento: Ciudad de México, 3 de junio de 1568.
- Orden religiosa: Agustino; ingresó en 1553.
- Participación en la expedición de Loaísa: zarpó en 1525; permaneció hasta 1535 en las Molucas.
- Director técnico del tornaviaje de 1565 desde Cebú a Acapulco; aprovechó la corriente Kuroshio.
- Impacto: apertura de la ruta del Galeón de Manila y fortalecimiento del comercio transpacífico.