La Devotio moderna (DM) es una corriente espiritual que vio la luz en la segunda mitad del siglo XIV en los Países Bajos, principalmente por obra de Gerardo Groote y de su discípulo Florens Radewijns. La escuela espiritual hizo eclosión en una comunidad religiosa conocida con el nombre de los Hermanos de la Vida Común, cuyas raíces estaban en el agustinismo y el franciscanismo. Con la Devotio moderna se propició la creación de nuevas congregaciones u órdenes, entre las que cabe citar la Orden de San Jerónimo, favorecida por los monarcas castellanos Trastámaras y Austrias.
Definición histórica y contexto
Entendemos por Devotio moderna aquella corriente espiritual que en la segunda mitad del siglo XIV renovó, con sus escritos ascético-místicos, especialmente con la Imitación de Cristo de Tomás de Kempis, los ambientes de la vida religiosa y del pueblo cristiano. La DM nace bajo un signo de oposición a cierta espiritualidad nebulosa y altamente especulativa en la que “el lenguaje abstruso y difícil de los escolásticos había contagiado a los místicos”. Cuando todo era tumulto y confusión en el exterior (por ejemplo, el cisma de Occidente), las almas escogidas buscaron la luz y la paz en el silencio, en el retiro y en la plegaria, y buscaron al mismo Cristo directamente en sus propios corazones y en la unión individual con Dios.
Rasgos centrales resumidos
Villoslada enuncia diez características de la Devotio moderna que, según una lectura sintética, se pueden agrupar en dos vectores principales: interioridad hiper-metódica y un espíritu anti-apostólico o anti-activo. Estas notas se manifiestan en rasgos concretos que describimos a continuación.
Cristocentrismo práctico
El primer lugar entre las líneas espirituales de la Devotio moderna está ocupado por el cristocentrismo práctico: la humanidad de Cristo es el eje central en torno al cual se mueve la vida espiritual, de tono ético y concreto, que busca la imitación de los ejemplos de Cristo. La Humanidad de Cristo es para la DM “el eje central de sus meditaciones” a tal punto que muy rara vez meditan sobre la Santísima Trinidad, las perfecciones divinas, los dones, la acción del Espíritu Santo o a Dios Padre mismo. Se busca en Cristo una “ejemplaridad operativa”, movilizadora, acentuando en la imitación práctica de Cristo las notas éticas y pragmáticas.
Interioridad y afectividad
La Devotio moderna se mueve en la línea afectiva que se deriva de San Agustín, elaborada luego por los canónigos regulares victorinos, por los cistercienses y por los Hermanos Menores. Para la DM la “devoción” es “fervor”, es “oración inflamada”, deseo de Dios; hasta el vocablo con que los discípulos de Groote se designan a sí mismos, Devoti, está indicando su naturaleza más afectiva que especulativa. Para los devotos modernos, “la compunción se identifica con la devoción” y la compunción consiste en “sentirse humilde”.
Metodologización y reglamentarismo de la vida espiritual
Otra nota, para muchos la más característica, es la metodologización de la vida espiritual, lo cual proviene de la decadencia de la Escolástica: con el anhelo de ordenar perfectamente la vida, la DM buscaba reglamentar todos los actos de la vida cotidiana (trabajo, comida, sueño, ejercicios devotos). Cada devoto moderno redactaba “el modo que guardará en todas las ocupaciones del día” y aspiraba a santificar las labores de cada día. El culmen de esta metodologización lo hallamos en obras como la Rosetum de Mombaer, que presenta con una prolijidad extrema “las variadísimas maneras de santificar las acciones cotidianas”.

Oración metódica y examen de conciencia
El reglamentismo abarcaba especialmente los ejercicios espirituales y principalmente la oración mental, sobre la cual estaba regulada la hora, el lugar, la postura, los preparativos y la materia. La meditación se transforma en el punto de apoyo del ascetismo y se enfatiza un examen de conciencia minucioso, con divisiones y subdivisiones que a veces atosigan la vida del alma. Para algunos maestros de la DM la inflamación del afecto se prefiere a la iluminación del entendimiento, y la oración queda supeditada a métodos minuciosos que pueden convertirse en laberintos intrincados.
Praxeología espiritual y desprecio de la teoría
Para los padres de la Devotio moderna, la teoría no importa; lo único que importa es la práctica. Son los praxeólogos de la vida espiritual: “para ellos el Cristianismo es una escuela de moral”. La especulación teorética no sólo no importa, sino que es despreciada. Este pragmatismo anti-teorético implicó incluso el vehemente rechazo de la Filosofía y particularmente de Aristóteles y de Santo Tomás de Aquino. En la DM se consideró a la filosofía como manantial de herejías y se llegó a prohibir la lectura del Aquinate en algunos contextos.
Voluntarismo, nominalismo y anti-escolasticismo
La Devotio moderna es filo-nominalista, voluntarista, subjetivista, sentimentalista y considerablemente anti-tomista. La manía anti-especulativa se traduce en el desprecio de la ciencia y en la restricción del campo intelectual a lo que se estima que coopera al crecimiento de las virtudes. Así, la DM reduce el estudio y la teología salvo que sirvan al crecimiento de las virtudes prácticas, con la consecuente proliferación de teologías “construidas sobre arena”.
Afectivismo y experiencias sensibles
La reducción de la vida de oración a la experiencia de afectos sensibles condujo a que la formación se centrase en experiencias emotivas: retiros con música y afectos múltiples que buscan hacer “sentir a Cristo”. Este afectivismo ha sido criticado por producir cristianos que dependen de estímulos externos y carecen de formación doctrinal sólida.
Casuismo y moralismo
El énfasis en la moral práctica terminó generando un casuismo reglamentarista: “Esto se hace, esto no se hace…”, sin dar fundamentos últimos. La idolatración de la moral destruye aquello que se quiere subrayar y puede derivar en una moral sobrecargada que exige más reglas y vigilancia que libertad interior. La DM tiende a convertir la moral en un fin en sí mismo, con riesgo de recargarla al exceso.
Anti-apostolicidad y retraimiento del mundo
La Devotio moderna tiende a una actitud anti-apostólica: se evita el trato con la gente y el apostolado activo, prefiriéndose la soledad interior. Kempis afirma que “más vale salvarse uno solo viviendo inocente en soledad que aventurarse en el trato con lobos y dragones”. En la práctica, esto condujo a un desinterés por la vida apostólica y misionera y a una espiritualidad orientada a la salvación individual más que a la conversión del mundo.
Consecuencias históricas y legado
La DM tuvo una indudable influencia sobre buenos y malos. Influyó sobre los principales heresiarcas de la Protesta (Lutero, Zwinglio y Calvino) y también sobre santos, como Ignacio de Loyola y, más tardíamente, Escrivá de Balaguer y otros fundadores de congregaciones nacidas en el siglo XX. Contra el mecanicismo espiritual de la DM reaccionó San Ignacio simplificando la oración y proponiendo mayor libertad en las posturas y métodos para entrar en contemplación.
Impactos positivos y negativos
- Positivo: divulgó la lectura accesible de las Sagradas Escrituras y la posibilidad de santificarse en cualquier estado de vida; promovió la santificación de lo cotidiano.
- Negativo: su afectivismo, anti-especulativismo y metodolatría pudieron dar lugar a un moralismo reglamentarista, a la escasez de formación doctrinal, al casuismo y al descuido de la vida apostólica.

Ejemplos y testimonios
Tomás de Kempis propone como paradigma de vida cristiana a un cocinero llamado Juan Kessel que tenía un modo particular de “santificar con oraciones las diversas tareas de cada día”. Mombaer y otros maestros de la DM ofrecieron escalas meditativas y modalidades de recollection tan prolijas que Villoslada llegó a preguntar: “¿Quién será capaz de hacer oración, siguiendo todos esos grados de la escala y ejercitando ordenadamente todas esas operaciones de la mente, del juicio y del afecto?”
¿Por qué estudiar la Devotio moderna hoy?
Porque muchas corrientes espirituales posteriores recogen aspectos de la DM, tanto en sentido constructivo como problemático. Comprender sus rasgos ayuda a discernir entre prácticas útiles y excesos mecanicistas o emocionalistas que pueden aparecer en ambientes devocionales contemporáneos. Además, la DM nos recuerda la tensión permanente entre acción y contemplación, praxis y teoría, afecto y entendimiento, que sigue vigente en la vida espiritual.
¿Es posible imitar a CRISTO como lo hizo Tomás de Kempis?
Tabla: síntesis de rasgos y efectos
Rasgos - Manifestación práctica - Efectos posibles
- Cristocentrismo práctico - Meditación sobre la humanidad de Cristo - Mayor identificación con la Pasión; posible descuido de la teología trinitaria.
- Metodologización - Reglamentación de horarios, posturas y actos cotidianos - Orden práctico; riesgo de mecanicismo espiritual.
- Afectivismo - Búsqueda de experiencias sensibles y compunción - Fervor accesible; riesgo de dependencia emocional.
- Anti-especulativismo - Rechazo de filosofía y teología especulativa - Simplicidad y praxis; riesgo de ignorancia doctrinal.
- Anti-apostolicidad - Retraimiento del mundo y desinterés misionero - Santidad individual; riesgo de aislamiento y falta de conversión social.
En definitiva, la Devotio moderna aportó una espiritualidad centrada en Cristo y en la santificación de lo cotidiano, pero su excesiva metodologización, su afectivismo y su rechazo de la especulación teológica mostraron límites que obligaron a reacciones y correcciones posteriores dentro de la tradición cristiana.