Resulta de suma importancia el estudio de la condición y calidad de la vida espiritual en estudiantes adolescentes (Pérez, 2022); su consideración permite abordar aspectos que favorezcan su desarrollo integral y bienestar psicológico, emocional y social. La vida espiritual en adolescentes ha sido reconocida como una dimensión significativa en su desarrollo integral, que va más allá de los aspectos puramente materiales y se centra en la búsqueda de significado, propósito y conexión con lo trascendental (Wilber, 2022).
Conceptualización de la vida espiritual y su relación con la identidad
Conforme a este despertar referido a las características personales del joven en el plano educativo, la condición de la vida espiritual en adolescentes es definida como el estado general de su conexión, desarrollo y expresión de la dimensión espiritual (Andrade, 2022). Es un concepto que abarca la manifestación de creencias, valores y prácticas espirituales, así como la profundidad y autenticidad de la conexión experimentada con lo trascendental (Uribe, 2021).
un elemento de irremplazable valor para la vida de fe, pues si en la construcción de la identidad no se incorpora la creencia en Dios como factor estructurante de la misma, las comprensiones religiosas y las actividades derivadas de esta, tienden progresivamente a ocupar lugares secundarios en la vida de los individuos o simplemente extinguirse, como comportamientos sin valor adaptativo en la vida de los adultos. (Núñez, 2013)
La espiritualidad se plasma en el panorama actual como una vía de acceso hacia una verdad divina que se encuentra aislada de las instituciones sociales, lo cual le otorga un estatuto incorruptible y, a su vez, se dirige hacia la profundización de la experiencia personal (Sarrazin, 2021). En esta doble introspección de todo adolescente puede experimentar un papel fundamental la familia, ya que, de acuerdo con Suárez y Vélez (2018) esta representa “la primera red de apoyo de las personas y la más cercana, por esta razón es importante promover un ambiente familiar sano en donde se brinden los recursos necesarios para un buen desarrollo personal y social de los individuos” (pp. 174-175).
Familia, valores y formación espiritual
Es decir, en el hogar el niño recibe la primera educación, pues es su primer espacio social. Del anterior planteamiento se desprende que los padres son responsables de la educación de los hijos y para ellos es un derecho recibirla en un ambiente favorable. Dicha educación se traduce en la formación de valores que crean un vínculo afectivo que propicia su desarrollo integral como individuos.
Para Brizuela et al. (2021) “los valores son principios y creencias que determinan actitudes y formas de comportarse. Indican qué es importante y qué no lo es para cada persona, proveen una guía de comportamiento, muestran lo que es deseable y merece la pena” (p. 986). Se entiende, entonces que, “el comportamiento humano no surge solamente de las tendencias meramente instintivas, sino que supone complejos procesos de producción cultural, implica variadas manifestaciones de espiritualidad y utiliza intrincados procesos de enseñanza y aprendizaje” (Bolaños, 2022, p. 100).
Dimensiones del bienestar vinculadas a la espiritualidad
Así, en el análisis de la condición de la vida espiritual en adolescentes se incluyen algunas dimensiones de bienestar como la satisfacción personal, el sentido y propósito y las relaciones saludables. En relación con la primera dimensión, Cardona y Agudelo (2007) señalan que “es la satisfacción con la vida y está relacionada con la valoración individual de la calidad de vida, regida por apreciaciones subjetivas y objetivas donde se trasciende lo económico y se mira la percepción, opinión (…) de las personas” (p. 542).
La tercera dimensión referida a las relaciones saludables tiene que ver con “aquellas interacciones personales voluntarias que permiten el desarrollo positivo individual y colectivo mediante la corresponsabilización activa para dar respuesta justa a las diferentes realidades, necesidades o aspiraciones de las personas” (Forcadell-Díez et al., 2023). Estas interacciones generan bienestar físico, mental, social y emocional; y configuran un clima emocional sano en cada etapa de la vida del adolescente.
Se entiende, entonces, que la vida espiritual puede influir en la toma de decisiones, la formación de valores y la adopción de comportamientos saludables en la adolescencia (Brizuela et al., 2021). Asimismo, la vida espiritual tiene un peso importante en la búsqueda de una personalidad, ya que la identidad religiosa es un fin para la juventud.

Efectos de la espiritualidad en bienestar psicológico y conductas
Al analizar en conjunto los resultados de estos estudios, se puede obtener una visión más completa de la influencia de la condición de la vida espiritual en los adolescentes y su relación con los conceptos mencionados. En dicho aspecto, Alarcón (2023) destaca que los adolescentes que se identifican como espiritualmente conectados experimentan un mayor bienestar psicológico y emocional. Esto sugiere que las creencias espirituales pueden proporcionar una fuente de apoyo y satisfacción emocional en la vida de los jóvenes.
Estos hallazgos están en línea con los de Hardy et al. (2019), quienes encuentran que los jóvenes con creencias espirituales presentan un mayor sentido de propósito en la vida y una mayor capacidad para enfrentar desafíos. Los autores resaltan la importancia de las creencias espirituales como guía y marco de referencia para los adolescentes en su desarrollo personal y emocional.
Además, Pearce et al. (2019) encuentran que aquellos jóvenes que asisten semanalmente a servicios religiosos presentan efectos positivos en su salud psicológica, específicamente los niños de 12 a 15 años, ya que el servicio religioso influye en su bienestar social y en la toma de decisiones éticas. De lo señalado se desprende que los valores y principios espirituales transmitidos a través de la religión pueden contribuir a una mayor cohesión social y a una conducta ética en la vida de los jóvenes.
Parker et al. (2021) destacan que las relaciones sagradas como la conexión con un mentor espiritual o la participación en comunidades de fe pueden proporcionar apoyo emocional y fortaleza en la adolescencia. Por otro lado, Gallardo-Vergara et al. (2022) señalan que la religión y la espiritualidad afectan la salud mental y física de las personas, bien sea de forma perjudicial o beneficiosa. Esto sugiere que las prácticas emocionales relacionadas con la espiritualidad, como la introspección y la conexión con algo trascendente, pueden tener un impacto positivo en la salud mental de los jóvenes.
Para estos autores “resulta relevante contemplar que, en algunas circunstancias, la religiosidad/espiritualidad puede ejercer un efecto negativo y potenciador de ciertas alteraciones; en otros casos, puede constituir un relevante factor protector o de desarrollo” (Gallardo-Vergara et al., 2022, p.).
Prácticas espirituales y habilidades psicológicas
Estos hallazgos están en línea con los de Stukova et al. (2023), quienes señalan que la participación en prácticas espirituales, como la meditación o la introspección, puede ayudar a los adolescentes a desarrollar habilidades de autorreflexión y autotrascendencia. Las creencias y valores espirituales pueden ser una fuente de conflicto y búsqueda de significado en la vida de los jóvenes.
Así, es preciso “trabajar el componente espiritual, preparando a nuestro alumnado para desarrollar el pensamiento crítico que les permita reflexionar sobre la propia espiritualidad, sobre nuestro sistema de valores, los estilos de vida a los que invitan los medios de comunicación, las redes sociales y la publicidad” (p.).
Metodología de revisión: alcance y selección de la literatura
Se ejecutó una revisión sistemática de la literatura cuyo objetivo fue analizar las aproximaciones conceptuales sobre la calidad de la vida espiritual en estudiantes adolescentes. En ese sentido, la razón por la cual se aplicó una revisión para abordar el objetivo de este artículo fue porque es capaz de integrar y sintetizar de manera sistemática la información relevante de estudios previos. Esta metodología permite analizar críticamente la evidencia existente; identificar tendencias, patrones y brechas en la literatura científica y generar conclusiones más sólidas y confiables (Pardal-Refoyo & Pardal-Peláez, 2020).
La búsqueda de la literatura se llevó a cabo en bases de datos académicas reconocidas, como WoS, Scopus y SciELO, utilizando términos de búsqueda específicos (Tabla 2). Las bases de datos consideradas fueron escogidas porque, en el caso de SciELO, “proporcionan a los usuarios datos de uso de más de 1400 revistas. Mediante la herramienta denominada SciELO Sushi API es posible obtener informes de acceso para un artículo, revista o colección en particular” (Calò, 2022, p. 1239).
En lo que respecta a Scopus, esta presenta mayor cobertura “de publicaciones de ciencias sociales y humanidades”, y, además, “proporciona una base de datos más amplia donde llevar a cabo las búsquedas para fundamentar investigaciones” (Codina et al., 2020, p. 259). WoS, por su parte, “sin duda es una excelente base de datos para investigadores en ciencias experimentales y tecnológicas, pero no así para los de las humanidades” (Codina et al., 2020, p. 260).
Como palabras claves fueron consideradas “espiritualidad”, “adolescentes” y “educación”; las que se identificaron en el título, resumen y en las palabras clave de cada artículo examinado. Asimismo, para llevar a cabo la búsqueda, esta revisión sistemática siguió los principios y directrices del método PRISMA (Preferred Reporting Items for Systematic reviews and Meta-Analyses) (Page et al., 2021).
Proceso de selección y características de los estudios incluidos
Se realizó una búsqueda exhaustiva de la literatura científica, en la cual se extrajeron y sintetizaron los datos pertinentes de los estudios seleccionados, y se presentaron las categorías de análisis para examinar las aproximaciones conceptuales sobre la condición y calidad de la vida espiritual en estudiantes adolescentes (Figura 1). La búsqueda inicial arrojó 250 documentos y este proceso comenzó en julio de 2023; realizado un primer cribado en el cual fueron eliminados (n= 10) documentos por encontrarse duplicados y por no encontrarse en área temática de educación (n= 12), solamente 228 fueron considerados aptos.
Sin embargo, (n= 90) de estos documentos fueron excluidos por no encontrarse dentro del período de tiempo establecido para el análisis, así, quedaron 138 artículos. A este número de publicaciones se les procedió a restar (n= 117) documentos por no ser estudios empíricos y encontrarse en otros idiomas.
En función a estos datos se realizó, seguidamente, una descripción de la producción científica que la revisión realizada arrojó en torno a la condición y calidad de la vida espiritual en estudiantes adolescentes. Asimismo, y de acuerdo a los artículos analizados, 11 han sido publicados en revistas indexadas en Scopus; 8, en SciELO y 2 en WoS. De igual manera, en los documentos examinados se observó que 4 de ellos derivan de investigaciones realizadas con un enfoque mixto; 11 derivan de investigaciones con enfoque cualitativo; 7, de investigaciones cuantitativas y 2 no tenían una metodología explícita.
A su vez, entre los estudios cuantitativos se presentaron 6 con un diseño descriptivo-correlacional o transversal (Oñate et al., 2022; Gaete et al., 2021; San Román et al., 2019; Bueno-Castellanos et al., 2020; Torres et al., 2020; Łysiak et al., 2020); asimismo, una investigación empleó un diseño cuasiexperimental (Dwidiyanti et al., 2022).
Hallazgos generales y relaciones entre variables
En este estudio se examinaron los hallazgos de diferentes autores que abordaron la relación entre la espiritualidad y aspectos clave como las creencias, los valores y las prácticas emocionales en los jóvenes. Estos autores han destacado la importancia de comprender cómo la espiritualidad influye en el bienestar psicológico, el sentido de propósito y la formación de la identidad en la etapa crucial de la adolescencia.
De los hallazgos ya descritos, se desprende la importancia que reviste el tema sobre la vida espiritual de los jóvenes para investigaciones con enfoque cuantitativo, pues es necesario estudiar el tema de la espiritualidad para entender a los adolescentes, ya que las preocupaciones que pueden embargarlos en un momento dado de sus vidas son de carácter espiritual.
Al analizar los estudios empíricos con modelos predictivos, la presente investigación tuvo como objetivo validar el modelo empírico donde los factores religiosos y los factores psicológicos ayudan a predecir el bienestar psicológico y compromiso académico de los alumnos universitarios de cuatro instituciones educativas adventistas de México. El análisis de ecuaciones estructurales evidenció efectos predictivos significativos en ocho de las nueve relaciones planteadas. En particular, la orientación religiosa mostró una influencia alta sobre el sentido de vida, una influencia moderada sobre el locus de control interno, y una influencia negativa fuerte sobre la depresión y la ansiedad académica.
Respecto al bienestar psicológico, este fue explicado significativamente por el sentido de vida (con un efecto moderado), el locus de control interno (con un efecto leve) y por la depresión (con un efecto negativo considerable). La ansiedad académica, en cambio, no tuvo un efecto significativo sobre este constructo. En conjunto, estas variables explicaron una proporción alta de 70% de la varianza total del bienestar psicológico.
Finalmente, el bienestar psicológico demostró una influencia fuerte sobre el compromiso académico y todas las variables del modelo, a través del bienestar psicológico, explicaron una proporción moderada-alta de 54% de la varianza total del compromiso académico.
Adolescencia: cambios psicológicos y riesgos psicosociales
Los cambios psicológicos de la adolescencia acompañan a la transformación física y exigen una constante adaptación. Se modifican el pensamiento, la conducta y la forma en que la persona se ve a sí misma, y estas son solo algunas de las consecuencias que caracterizan a esta fase de la vida. El término adolescencia deriva del latín adolescere, que significa «crecer hacia la edad madura». La idea del cambio va implícita en la definición, pues lo que era un niño o niña al principio de esta etapa vital, será una persona adulta cuando la haya culminado.
Es inevitable que se presenten algunas dificultades, porque este periodo de crisis es el momento de construir una identidad definida y distinta a la infantil. Sin embargo, los problemas de adaptación a veces se manifiestan de una manera no deseada. La razón es que, aunque la vitalidad y la salud están en un punto máximo, los riesgos psicosociales son altos.
Has de saber que el máximo peligro de desarrollar conductas de riesgo, como el consumo de alcohol o drogas, está en la adolescencia media, entre los 14 y los 16 años. A medida que los adolescentes se alejan de los progenitores en búsqueda de su propia identidad, sus amistades se vuelven más importantes.
Durante el proceso de desarrollo cognitivo, el pensamiento abstracto sustituye al concreto a partir de los 12 años. Más adelante, sobre los 15 años, las y los adolescentes diferencian lo que está bien de lo que no. Por otra parte, elaboran sus propias teorías y comienzan a tomar sus propias decisiones.
Los evidentes cambios físicos, como el aumento de la estatura y la aparición de los caracteres sexuales secundarios, imponen una necesaria adaptación que no siempre es fácil. Hay dudas sobre la normalidad o no de la evolución corporal, y comparaciones con otras personas de la misma edad. El rechazo a las modificaciones corporales puede conllevar una autopercepción distorsionada de la imagen.
Implicaciones para la práctica educativa y profesional
Comprender y analizar estos aspectos particulares y esenciales permitirá avanzar en el conocimiento, mejorar la práctica profesional y promover el bienestar integral de los adolescentes (Martínez et al., 2020). De allí que el Comité de los Derechos del Niño, mediante la Observación General n.° 20, señale que debe existir una agenda “basada en el compromiso de crear entornos óptimos para garantizar los derechos de los adolescentes y apoyar el desarrollo de sus capacidades físicas, psicológicas, espirituales, sociales, emocionales, cognitivas, culturales y económicas” (López, 2021, p. 21).
Estos hallazgos indican la necesidad de integrar el componente espiritual en ámbitos educativos y de salud, y de concebir intervenciones que consideren tanto factores religiosos como psicológicos en la promoción del bienestar y del compromiso académico. La investigación futura podría profundizar en la diferenciación entre efectos protectores y efectos potencialmente perjudiciales de la religiosidad/espiritualidad, así como en la validación de instrumentos que midan la vida espiritual en poblaciones adolescentes.
La Espiritualidad en la Adolescencia
Tabla: Características metodológicas de los estudios revisados (resumen)
Variables: base de datos, tipo de metodología, diseño cuantitativo/ cualitativo/ mixto, número de artículos por base.
- Scopus: 11 artículos; SciELO: 8 artículos; WoS: 2 artículos.
- Metodologías: 4 estudios mixtos; 11 cualitativos; 7 cuantitativos; 2 sin metodología explícita.
- Diseños cuantitativos: 6 estudios descriptivo-correlacionales/transversales; 1 cuasiexperimental.

Nota: la evidencia sugiere efectos variados de la espiritualidad en el bienestar: puede actuar como factor protector, potenciar recursos de sentido y resiliencia, pero en ciertas condiciones también amplificar conflictos o malestares si las creencias o los entornos religiosos generan tensiones.
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