Historia del Obelisco Vaticano en la Plaza de San Pedro

Es el momento más que perfecto para poner rumbo a la Ciudad del Vaticano, donde encontramos un gran número de construcciones y monumentos que no dejan indiferente a nadie. Un claro ejemplo es el Obelisco Vaticano. También conocido como Obelisco de San Pedro, es uno de los trece obeliscos antiguos de Roma y podemos encontrarlo en la impresionante Plaza de San Pedro.

Origen y características del obelisco

El obelisco es de origen egipcio, carente de jeroglíficos, y proviene, según Plinio, de la ciudad de Heliópolis. Al igual que el obelisco Flaminio, el obelisco vaticano es una pieza de granito rojo de Asuán procedente de la antigua ciudad egipcia de Heliópolis. Es muy posible que se construyera en torno al siglo XV a.C.

Tallado en granito rojo, se alza a más de 25 metros de altura; con su base y cruz, alcanza casi los 40 metros. Realizado en granito rojo, tiene una altura de 25.3 metros y con el basamento (compuesto por cuatro leones de bronce obra de Prospero Antichi) y la cruz alcanza casi los 40 metros.

La inscripción reza: «ECCE CRUX DOMINI - FVGITE - PARTES ADVERSAE - VICIT LEO DE TRIBV IVDA», en español: «Esta es la cruz del Señor. Huid, adversarios. Triunfa el león de la tribu de Judá».

Obelisco Vaticano en la Plaza de San Pedro - vista frontal

Traslado a Roma y ubicación en el Circo

En el año 37 d. C., el emperador Calígula ordenó su traslado a Roma, donde se erigió en el Circo Vaticano, también conocido como el Circo de Calígula y Nerón. Primero fue colocado en el Forum Iulii de Alejandría y en el año 40 fue llevado a Roma por Calígula, y colocado en la spina del Circo de Nerón.

Su traslado requirió de una embarcación especial movida por cientos de remeros, quienes al llegar, dejaron la nave en exhibición para dar cuenta de la hazaña. Posteriormente, la pieza sería trasladada a la hoy Colina Vaticana y colocada en el Circo de Nerón, donde en el año 67, el apóstol Pedro sería crucificado de cabeza.

Permaneció en esta posición incluso después de que el circo cayera en desuso y su superficie acabase siendo utilizada por la necrópolis vaticana. Siglos más tarde se descubrió junto a la antigua basílica de San Pedro, al lado de la iglesia de Santa Maria della Febbre.

El "testigo mudo" y la tradición cristiana

Se le denomina “testigo mudo” porque la tradición considera que junto a este monumento fue donde San Pedro fue martirizado. Se cuenta que, al verlo montado al centro de la Plaza, Sixto V exclamó: “Lo que era pagano es ahora emblema del cristianismo”.

Como consecuencia de este traslado, el globo colocado en la cima del Obelisco fue trasladado a los Museos Capitolinos, a la primera sala del Palacio de los Conservadores. Según la leyenda, este globo contenía las cenizas de San Pedro o de Julio César; sin embargo, en su interior solo se halló polvo.

La concesión de una indulgencia perpetua de diez años a quien, frente al Obelisco, venerase la Cruz de Cristo recitando un padrenuestro y un avemaría, hizo que muchos supusieran que el Papa Sixto V había colocado un trozo de la Vera Cruz en la gran cruz de bronce ubicada sobre el obelisco. A pesar de todo, durante la restauración de este elemento, no se encontró reliquia alguna.

El izado a la Plaza de San Pedro en 1586

Fue trasladado e izado por orden del Papa Sixto V, bajo la dirección del arquitecto Domenico Fontana. Esto hizo posible que se convirtiese en el primer obelisco izado en la época moderna. Fue trasladado e izado por órdenes del papa Sixto V en el verano de 1586 bajo la dirección del arquitecto Domenico Fontana, que para realizar la tarea usó cuatro meses de trabajo, novecientos hombres, setenta y cinco caballos y cuarenta cabrestantes: fue el primer obelisco que fue izado en la época moderna.

Su peso se calculó en 309.000 kg, y Fontana llegó a la conclusión de que se precisarían 40 cabrestantes, accionados cada uno por 4 caballos, para levantar el 80% del peso del obelisco. En las operaciones de elevación realizadas el 10 de septiembre de 1586 se produjo el famoso grito de un marinero llamado Benedetto Bresca: «¡Agua a las cuerdas!», con el objetivo de evitar la rotura de las cuerdas que estaban a punto de ceder bajo el gran peso del obelisco.

Las fases del arduo transporte se ilustran no solo en la obra de Domenico Fontana “Sobre el transporte del Obelisco Vaticano” (1590), sino también en numerosos grabados contemporáneos, a modo de reportaje moderno. El traslado a la plaza de San Pedro, que se realizó sin incidentes y en muy poco tiempo, fue seguido con entusiasmo por toda la población, que llevó en procesión triunfal a Domenico Fontana el último día.

Detalles del basamento y símbolos

El Obelisco Vaticano está separado de su base por cuatro leones que recuerdan el escudo de armas de Sisto V, obra de Prospero Antichi, y, a diferencia de los demás, no descansa directamente sobre él. Antes de su traslado a la ubicación actual, el obelisco vaticano estaba coronado por un águila imperial y una esfera. Cuando el papa Sixto V lo reemplazó por una cruz, no encontró nada.

El obelisco en la Plaza de San Pedro y su entorno

Desde septiembre de 1856, se encuentra en la Plaza de San Pedro. En medio de la plaza se encuentra el obelisco vaticano, traído desde Egipto en el año 37 d.C. para colocarse en el centro del circo privado del emperador Calígula. Posteriormente se le llamó circo de Nerón por ser él quien terminó su construcción.

En la mundialmente famosa plaza de San Pedro pudieron recuperar agua de una fuente que había desde finales del siglo XV, frente a la basílica. Ubicadas en el eje mayor de la elipse de la plaza de San Pedro del Vaticano, alineadas al famoso obelisco egipcio, se encuentran dos fuentes idénticas, comúnmente conocidas como «fuentes gemelas».

Proyectada en el siglo XVII por el gran artista Gian Lorenzo Bernini, la plaza de San Pedro no sólo es historia viva del Catolicismo, sino mucho más. Bernini diseñó la plaza de San Pedro con el propósito de albergar a un gran número de personas que llegaran al lugar para ver al papa y esta sigue siendo su función.

Vista aérea de la Plaza de San Pedro con el obelisco en el centro

Geometría, columnata y efectos ópticos

La geometría de este espacio claramente no corresponde a las geometrías que definen el alto Renacimiento. Aquí no encontramos formas cuadradas ni círculos, sino formas ovaladas, elipses y trapecios. La forma ovalada de la plaza se crea a partir de una columnata de cuatro filas con un total de 284 columnas dóricas y ochenta y ocho pilares de travertino.

A los dos lados del obelisco hay dos discos de piedra blancos donde hay escrito «centro de la columnata«. Estos son los centros de la elipse y son los únicos puntos de la plaza desde donde se pueden ver las 4 filas de columnas perfectamente alineadas. Si pones tus pies dentro de estos círculos te parecerá que en la plaza solo hay una fila de columnas.

Peso, cifras y anécdotas

Como se encuentra actualmente, el Obelisco de San Pedro mide 40 metros de altura. Fue protegido con una estructura de madera, de la cual tiraron 75 caballos para poder inclinarla, ponerla en posición horizontal, trasladarla y enderezarla, pues tiene un peso de 300 toneladas. También participaron 907 obreros.

Sixto V se encaprichó de él y lo trasladó en 1586 al centro de la plaza, lo que supuso un enorme esfuerzo y la necesidad de unos 900 hombres y 50 caballos para levantarlo tirando con cuerdas. Por cierto, de esta hazaña proviene la expresión «l’acqua alle funi» (¡dale agua a las cuerdas!), todavía usada hoy para definir la resolución de un problema complicado.

Relación con la basílica y la necrópolis

El conjunto de la plaza y la basílica de San Pedro se erige donde se encontraba el antiguo Circo del emperador Nerón. En aquel lugar fue martirizado, bajo crucifixión, San Pedro, primer Pontífice de la Iglesia Católica, en el año 67 de nuestra era. En la necrópolis en la que fue enterrado San Pedro, el emperador Constantino mandó construir en el año 324 la primera basílica dedicada al santo.

Debajo del actual altar papal, se encuentra la tumba del apóstol San Pedro, en una pequeña plazuela marcada con una “P”. En la Necrópolis hay 22 mausoleos y hay sepulturas de plebeyos ricos. Los arqueólogos han encontrados dos niveles de profundidad bajo la basílica de San Pedro. En uno se encuentran las Grutas Vaticanas y en el inferior, hasta 11 metros más abajo, la Necrópolis Vaticana y la Tumba de San Pedro.

Curiosidades y patrimonio

  • Es el único obelisco antiguo de Roma que jamás se ha caído.
  • En lo alto del obelisco durante muchos siglos hubo una urna con las supuestas cenizas de Julio César; se creía que ahí se encontraban los restos de Julio César.
  • El corazón de Nerón: entre los adoquines de la plaza existe uno con la forma de un corazón y una daga, rodeado de leyendas.
  • En 1817 se colocó una rosa de los vientos y una meridiana sobre el pavimento de la plaza para transformar el obelisco en un reloj solar gigante.

El obelisco en la memoria colectiva

El Obelisco Vaticano, a través de su historia, pasó de ser un monumento pagano erigido en honor al dios solar Ra a convertirse en un símbolo del cristianismo en Roma. Ya en 1586, el Papa Sixto V haría trasladar el Obelisco a la Plaza de San Pedro, en calidad de ‘testigo mudo’ del martirio del Apóstol fundador de la Iglesia Católica.

Esta obra fue la más espectacular del papado de Sixto V, pero no la única; Fontana logró levantar otros obeliscos, repararlos y situarlos en sitios emblemáticos de la ciudad. Por todo ello, la posteridad y los enamorados de la ciudad de Roma podemos estar agradecidos a Sixto V, Restaurator Urbis.

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Tabla: Datos esenciales del Obelisco Vaticano

Resumen en cifras

  • Origen: Heliópolis (Egipto), granito rojo de Asuán.
  • Altura del monolito: 25,3 m.
  • Altura total (con basamento y cruz): casi 40 m.
  • Peso aproximado: 300-309 toneladas.
  • Año de traslado a Roma: 37 d.C. (por Calígula).
  • Año de izado a la Plaza de San Pedro: 1586 (por Domenico Fontana, orden de Sixto V).
  • Inscripción en la base: ECCE CRUX DOMINI - FVGITE - PARTES ADVERSAE - VICIT LEO DE TRIBV IVDA.

El Obelisco de San Pedro es, en suma, un monumento con cuatro mil años de historia que ha cambiado de sentido y de función a lo largo de los siglos: de símbolo solar pagano a emblema visible del cristianismo, centro geográfico y espiritual de una de las plazas más famosas del mundo.

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