La Capilla del Santísimo, ubicada en el ábside lateral derecho de la Catedral de Palma de Mallorca, es una de las joyas arquitectónicas góticas que adquirió una renovación extraordinaria gracias al artista mallorquín Miquel Barceló entre 2001 y 2006. Barceló recibió el encargo de decorar esta capilla con un mural único en barro que cubre casi 300 metros cuadrados de muros y bóvedas, transformándola en un espacio pleno de simbolismo, evocación e historia.
Un retablo escenográfico cerámico inspirado en la Biblia y la naturaleza
La obra de Barceló en esta capilla es resultado de un proceso creativo íntimamente conectado con relatos evangélicos y elementos naturales. La pintura mural se inspiró en dos milagros: la multiplicación de los panes y los peces, y la conversión del agua en vino en las bodas de Caná. La capilla se configura como un tríptico cerámico con tres frescos y dos cuevas angulares, recreando una cueva donde la divinidad emerge transfigurada. Este espacio actúa simbólicamente como la cueva de los orígenes, donde la tierra fértil da frutos, el agua y la tierra se separan y emergen animales y vegetación.
Los murales están realizados en barro, creando una masa irregular que cubre todos los muros hasta las bóvedas de arista. La textura cerámica contiene relieves de panes y peces con un realismo sorprendente, los cuales, junto con manchas de colores, evocan un fondo marino y terrestre a la vez. Así, el espectador tiene la sensación de adentrarse en un mundo mediterráneo donde el agua, el mar y la tierra se interrelacionan continuamente.

Las grietas como elemento compositivo y orgánico
Una característica fundamental de esta obra es la presencia de grietas naturales en el barro, que forman un auténtico «puzzle» al ser instaladas. Barceló golpeó, rasgó y manipuló la masa arcillosa para crear estas grietas, que configuran un patrón orgánico semejante a rayos o vetas de una corteza de tierra. Sobre ellas, el artista dejó la huella de sus manos, un símbolo de adoración y humanidad redimida que se funde con el conjunto. La superficie agrietada y policromada recuerda la arena costera, algunos frutos abiertos como melones, granadas o racimos de uva, y calaveras pulidas que alimentan la vida representada en la capilla.
Las vidrieras: luz, oscuridad y el fondo marino
Las vidrieras forman parte integrante de la atmósfera creada por Barceló. Inicialmente se pensó en colores terrosos y anaranjados, pero el artista optó finalmente por la técnica de grisalla, un estilo monocromo, para que la luz no deslumbrara y permitiera que el público apreciara los detalles de los murales. Con sus propios dedos, Barceló trazó surcos que representan algas y olas, para sumergir al visitante en la sensación de estar bajo el mar.
Las vidrieras, oscuras y nubladas, cubiertas de espinas que aluden a coronas y rayos sobre un cielo ceniciento, simbolizan la vida encerrada en la tierra, sin necesidad de trascender hacia las alturas: la vida se halla donde nació y se multiplicó la divinidad.

Proceso técnico y artístico: de Italia a Mallorca
Para llevar a cabo este proyecto, Barceló se desplazó a Vietri Sul Mare en Italia, donde trabajó con el ceramista Vincenzo Santoriello para producir las piezas cerámicas. Fueron más de dos años de preparación y cientos de pruebas técnicas antes de realizar el montaje en la Catedral. Las piezas, cocidas a 1050 grados, fueron numeradas y ensambladas por operarios especializados.
La obra supuso un gran esfuerzo físico y mental para Barceló, quien modelaba el barro a puñetazos y cabezazos, dejando secar la pieza para conseguir las grietas naturales tan características. Este proceso único aporta a la capilla una piel cerámica que siendo tridimensional genera la sensación de adentrarse en un mundo natural vivo y cambiante.
El simbolismo de la Capilla y la figura central
En el centro de la capilla, una imagen antropomórfica que representa la divinidad y humanidad -un reflejo también del propio artista- asciende desde el sagrario cubierto de pan de oro, símbolo de luz y transmutación de la muerte. La figura presenta heridas similares a las que abren a los peces, aludiendo al acrónimo griego de Cristo que significa pez. Las palmas de las manos del artista, que dejan huellas en la obra, refuerzan el vínculo con la adoración y el triunfo sobre la muerte.
Los elementos naturales y animales, como peces, monos inspirados en la etapa africana de Barceló, y vegetales, confluyen en la capilla para narrar un mito de creación que une agua, tierra y humanidad.
El legado y la recepción de la obra
La Capilla del Santísimo fue inaugurada el 2 de febrero de 2007 y representa una ruptura innovadora dentro del espacio gótico preexistente. Aunque la obra es contemporánea, respeta y se integra con la arquitectura histórica. Es un legado artístico que aúna tradición, espiritualidad y modernidad, invitando al visitante a una experiencia inmersiva y reflexiva.
Aunque hubo controversias sobre grietas y posibles deterioros, el propio Barceló ha declarado que estas afirmaciones son injustificadas y que los materiales y procesos utilizados garantizan la durabilidad de la obra. La capilla sigue siendo un foco de admiración y estudio, destacándose como un ejemplo singular de arte religioso contemporáneo.
Miquel Barceló en la Catedral de Palma
Tabla resumen de características principales
| Aspecto | Detalle |
|---|---|
| Ubicación | Ábside lateral derecho de la Catedral de Palma de Mallorca |
| Periodo de realización | 2001-2006 |
| Técnica | Mural de barro policromado con relieve cerámico |
| Superficie cubierta | aproximadamente 300 m² |
| Temática | Multiplicación de panes y peces, conversión del agua en vino, mitos de creación |
| Elementos destacados | Grietas naturales, huellas de manos, vidrieras en grisalla |
| Simbolismo | Divinidad transfigurada, vida en la tierra, triunfo sobre la muerte |
