Han pasado veinticinco años desde que el 11 de marzo de 2001 san Juan Pablo II, en una celebración inolvidable, proclamó beatos a nuestros hermanos y hermanas mártires. Aquella celebración marcó profundamente la memoria de nuestras congregaciones y de toda la Familia Carismática Amigoniana. Este año 2026, al cumplirse el 25º aniversario de su beatificación, sentimos la necesidad de hacer memoria agradecida de aquel acontecimiento y de renovar el compromiso que nace de su testimonio.
San Juan Pablo II beatificó el 11 de marzo de 2001 a 233 mártires de la persecución religiosa, en la que entonces fue la ceremonia más numerosa de la historia de la Iglesia. Como cabeza de estos nuevos beatos estaba el sacerdote diocesano de Valencia José Aparicio Sanz. De los 233 beatos, 226 alcanzaron la palma del martirio en la archidiócesis de Valencia, seis en la de Barcelona y uno en la de Lérida.

Características del grupo beatificado
Más de 20.000 peregrinos de la diócesis de Valencia y muchos otros miles de toda España participarán mañana en la histórica ceremonia. Aunque la categoría más numerosa entre los nuevos beatos son los 37 sacerdotes diocesanos de Valencia, la principal novedad es la presencia de una cuarentena de laicos, entre los que figuran 19 mujeres y 18 hombres de Acción Católica que desempeñaban profesiones variadísimas desde labrador a periodista, veterinario, pirotécnico, profesora universitaria o telegrafista.
El grupo incluye a 135 religiosos y religiosas de dieciséis grandes familias espirituales, desde los Capuchinos hasta las Hermanitas de los Ancianos Desamparados. Cada uno de los que mañana suben a los altares tiene una historia personal sencilla y conmovedora. El llamativo rasgo común fue morir sin intentar hacer daño a sus asesinos y sin odiarles.
Figuras destacadas y ejemplos de vida
En aquella celebración san Juan Pablo II destacó la figura de María Teresa Ferragud Roig, de 83 años, miembro de Acción Católica y asesinada junto a sus cuatro hijas monjas. María Teresa Ferragud nació en Algemesí (Valencia). Madre de nueve hijos, sus cuatro hijas eran monjas de clausura en Alcira, también en la provincia valenciana. Ferragud era la más anciana de los 42 beatos laicos beatificados en aquel 2001.
Entre los mártires están un joven seglar, abogado de 20 años, de Acción Católica, Eduardo Infante del Castillo, y también el presidente de la Juventud Católica de Martos, Manuel Melero Luque, asesinado con 22 años. También un periodista de 27 años, casado, Bernardo Ruiz Cano, director del diario El día de Jaén. Uno de los nuevos beatos es llamado "el Maximiliano Kolbe español". Es el sacerdote Francisco de Paula Padilla, de 43 años. Acababa de celebrar una misa clandestina de Jueves Santo en la catedral de Jaén, edificio que los milicianos usaban como cárcel.
Teresa Ferragud era una madre de familia de 84 años que insistió en no separarse de sus cuatro hijas religiosas cuando las arrestaron en casa y se las llevaron con la intención de matarlas. «Donde van mis hijas, voy yo», dijo la anciana, y las acompañó a la Cruz Cubierta de Alcira, donde fueron fusiladas.
El proceso de beatificación
El proceso de beatificación, promovido por el Consejo Diocesano del Presbiterio, se abrió el 9 de abril de 2016, en la Sacristía de S.I. En esa ocasión, los miembros del Tribunal Eclesiástico juraron sus funciones para instruir la causa bajo el nombre “Proceso del martirio de Don Manuel Izquierdo Izquierdo y 129 compañeros”. De una primera lista hubo que eliminar a 5 posibles mártires por falta de documentación.
El 30 de marzo de 2019 se clausuraba la fase diocesana bajo el episcopado de Don Amadeo Rodríguez Magro. El expediente completo, compuesto por más de 30.000 folios, fue trasladado desde la Diócesis a Roma en 2019, donde ha sido analizado con rigor y detalle, y en la que ha contado con el gran trabajo del postulador.
El proceso de beatificación ha durado nueve años, y durante todo este tiempo, en más de 30.000 folios, se ha recogido la declaración de seiscientos testimonios referidos a los 124 mártires, agrupados por pueblos de Jaén, de los cuales 109 son sacerdotes, una es religiosa y 14 son laicos.
Decreto y reconocimiento
El Dicasterio para la Causa de los Santos ha dado a conocer este decreto de martirio, con el que la Santa Sede autoriza la beatificación de 109 sacerdotes, una religiosa y 14 laicos que dieron su vida por amor a Cristo. Con la aprobación del Santo Padre, León XIV de las dos causas de los mártires del Santo Reino, la Iglesia universal reconoce que estos hombres y mujeres ofrecieron su vida en fidelidad al Evangelio, y son la raíz fecunda de una esperanza que no muere.
Memoria local y celebraciones
En la parroquia Nuestra Señora de Monte Sión de Torrent (Valencia) reposan los restos mortales de un numeroso grupo de estos mártires, varios de ellos vecinos de la localidad. Y ese ha sido el lugar elegido para celebrar, el próximo miércoles 11 de marzo, la Eucaristía de acción de gracias por su memoria, que tendrá lugar a 19.30 horas y estará presidida por Mons. Enrique Benavent, arzobispo de Valencia. Además de Mons. D. Enrique, la celebración contará con la participación del P. General, nuestro superior provincial.
Tras conocer la noticia, el Obispo de Jaén ha mostrado su júbilo por este acontecimiento tan esperado para la Iglesia de Jaén: “Hoy es un día grande para la historia de la fe de la Iglesia de Jaén”. Don Sebastián añadió: “Su sangre no fue en vano: es semilla de vida nueva, de fe renovada. Recordarlos no es mirar al pasado con tristeza, sino abrazar el futuro con valentía”.

Historias de testimonio y martirio
La primera Causa que se examina refiere el martirio del sacerdote diocesano Antonio Montañés Chiquero y 64 Compañeros, entre ellos 54 sacerdotes, 9 laicos y una laica, todos ellos asesinados entre 1936 y 1937. El odium fidei, como prueban los documentos y testimonios recopilados, motivó la persecución contra ellos únicamente por ser sacerdotes y laicos comprometidos.
Obdulia Puchol Merino solo tenía 36 años cuando derramó su sangre en defensa de su fe el 8 de diciembre de 1936, en el cementerio Monte Lope Álvarez de Martos. Su obra más importante de caridad consistió en la creación de una residencia para los transeúntes pobres, en la cual les facilitaba alimentos, dormitorio y servicios sanitarios si es que los precisaban.
Rafael Higueras, en el acto de clausura, recordó: "En algún caso sus cadáveres fueron quemados, o descuartizados simulando hacer una matanza de animales; o abandonados en el campo como pasto para los animales. Algunos de los nuevos mártires fueron asesinados en uno de los días más crueles de la historia española, el 12 de agosto de 1936, en el llamado "tren de la muerte de Jaén". Rápidamente empezaron los criminales a hacer bajar del tren tandas de presos, que eran colocados junto a un terraplén y frente a tres ametralladoras, siendo asesinados el Excelentísimo e Ilmo. Sr. Obispo y el Vicario General Don Félix Pérez Portela.
Significado espiritual y llamado a la paz
Celebrar su beatificación es reconocer en ellos la encarnación más luminosa, el rostro pascual, del carisma amigoniano. Nos recuerdan que la autenticidad de nuestra vocación se mide por la capacidad de amar, de perdonar y de entregarnos sin reservas. Fueron educadores y pastores, consagradas y consagrados, entregados a la misión.
El Papa Juan Pablo II les dijo a los peregrinos españoles: estos mártires demuestran la unidad y diversidad eclesial. Al término de la misa, san Juan Pablo II pronunció unas palabras de despedida especialmente dirigidas a los familiares de los beatos puesto que en todos ellos “hay una historia personal, un nombre y un apellido propio, unas circunstancias que hacen de cada uno de ellos un modelo de vida, que es más elocuente aún con la muerte libremente asumida como prueba suprema de su adhesión a Cristo y a su Iglesia”.
Deseo confiar a la intercesión de los nuevos beatos una intención que lleváis profundamente arraigada en vuestros corazones: el fin del terrorismo en España. ¡Que su recuerdo bendito aleje para siempre del suelo español cualquier forma de violencia, odio y resentimiento!
FE PURA: El niño que conmovió a todos (testimonio real)
Datos resumidos
A continuación se ofrece una tabla sintética con datos claves sobre la beatificación de 2001 y los procesos posteriores referidos en el material original:
- Fecha de la beatificación principal: 11 de marzo de 2001.
- Número de beatos en 2001: 233 (226 en Valencia, 6 en Barcelona, 1 en Lérida).
- Historias incluidas en procesos posteriores: causas abiertas en 2016 y culminadas en 2019 para 124 mártires de Jaén.
- Volumen documental: más de 30.000 folios y seiscientos testimonios en algunos procesos.
- Participación popular: decenas de miles de peregrinos y numerosas diócesis involucradas.
La historia de un pueblo está marcada por hombres y mujeres que con sus hechos, ofrecen testimonio a sus coetáneos y a las generaciones venideras, como lo hizo nuestro primer mártir, san Vicente. Sanguis martyrum, semen christianorum: la sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos.