Beatificación de los mártires de Granada: historia y detalles

Organizados por el Arzobispado de Granada, entre los nuevos beatos se encuentran 34 mártires de Cristo vinculados a nuestra Archidiócesis. Por este motivo, y como preparación a esta beatificación, el Arzobispado de Granada ha organizado una serie de actos para dar a conocer la figura de los nuevos beatos, muy vinculados a nuestra Archidiócesis, ya que algunos de ellos nacieron en nuestras ciudades y pueblos, se formaron en nuestros seminarios y ejercieron el ministerio en nuestras comunidades cristianas.

Actos preparatorios y programación

El primero de los actos organizados como preparación para las beatificaciones tendrá lugar el jueves 16 de marzo, con una conferencia del Delegado Episcopal de Granada para la Beatificación, D. Manuel Reyes, que hablará sobre “Los mártires de Granada beatificados en Almería”, en la que dará a conocer la figura de los nuevos beatos granadinos. Asimismo, el sábado 18 de marzo, nuestro Arzobispo Mons. Javier Martínez celebrará la Eucaristía mozárabe, preparatoria de la beatificación. La Eucaristía, concelebrada por el Cabildo sacromontano, será en la Abadía del Sacromonte, a las 18:30 horas. También la Abadía del Sacromonte será el lugar donde la Pastoral del clero celebrará su próximo retiro del mes, que en esta ocasión estará dedicado a los nuevos beatos granadinos en Almería, a cargo de su Delegado Episcopal para la Beatificación, D. Manuel Reyes.

En el marco de esta ceremonia, la archidiócesis ha organizado una vigilia de oración en la víspera, que tendrá lugar el 25 de febrero, a las 19:30 horas, en el monasterio de San Jerónimo, como preparación a la celebración en la Catedral. La Catedral de Granada acoge el próximo 26 de febrero, a las 11:00 horas, la ceremonia de beatificación de 16 mártires de la Iglesia en España en los años, para la que se ha abierto el plazo para que los fieles que quieran asistir puedan acreditarse en la recepción de la Curia y en la librería Cruz de Elvira. Las acreditaciones están disponibles de 10:00 a 13:30 horas en la Curia, y en la librería Cruz de Elvira, junto a la iglesia parroquial del Sagrario-Catedral. Asimismo, las hay para personas con movilidad reducida. Además, los fieles procedentes de los pueblos de Granada vinculados a los nuevos beatos granadinos pueden contactar con su párroco para disponer de las acreditaciones.

Abadía del Sacromonte y Catedral de Granada

Transporte y participación

Asimismo, Viajes “San Cecilio”, del Arzobispado de Granada, fletará autobuses para quienes deseen asistir a la beatificación. La inscripción está abierta hasta el 20 de marzo. Los fieles que quieran asistir podrán acreditarse en la recepción de la Curia y en la librería Cruz de Elvira.

La ceremonia de beatificación y homilía del Prefecto

Esta mañana en la Catedral de la ciudad andaluza tuvo lugar la misa de beatificación de 16 sacerdotes, seminaristas y laicos asesinados "por odio a la fe" en 1936 durante la guerra civil en España. Con este canto tomado del himno de Laudes de la fiesta de los mártires de la antigua liturgia mozárabe, comenzó esta mañana la homilía del cardenal Marcello Semeraro, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, en la misa de beatificación de Cayetano Giménez Martín y otros 15 compañeros, en agradecimiento por el don de estos nuevos dieciséis beatos que el Señor ha hecho a la Iglesia.

“Los santos son un don de Dios; lo son especialmente los santos mártires, y por ellos la liturgia romana alaba al Padre: ‘has sacado fuerza de lo débil, haciendo de la fragilidad tu propio testimonio’ (Prefacio de los santos mártires). Por lo tanto, puntualiza el Prefecto, la santidad no es “una conquista humana, sino un don que recibimos del Señor”.

Los mártires que hoy honoramos y veneramos, como tantos otros de esta maravillosa tierra, han dado su testimonio a Cristo soportando grandes penalidades y sufriendo la muerte misma, en el contexto, de carácter anticristiano, de aquellos trágicos y dolorosos acontecimientos. Eran 14 sacerdotes, un seminarista y un laico. Su asesinato "por odio a la fe" tuvo lugar en la diócesis de Granada en 1936, durante la guerra civil y la persecución española a la Iglesia.

Testimonios y ejemplos concretos

Los testimonios dicen que rehusándose a renegar de su fe, todos murieron confiando en Dios y viviendo sus últimos momentos con la certeza de la Resurrección de Cristo. Fueron torturados y asesinados de diversas maneras, algunos de ellos nunca fueron encontrados. En su homilía, el Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos menciona a algunos de ellos, empezando por "Cayetano Giménez Martín, párroco, hombre contemplativo y sencillo que “en cada hombre sabía reconocer la imagen de Dios y la respetaba como tal”; Antonio Caba Pozo seminarista de apenas 22 años quien al perseguidor que le amenazaba le dijo: 'Matadme cuando queráis: muero por Jesucristo”, el laico José Muñoz Calvo, presidente de la rama juvenil de Acción Católica Alhama de Granada, quien “animaba a sus compañeros a morir tranquilos: “somos católicos y nuestro delito es serlo”.

«Murió tiroteado durante un traslado de presos, mientras rezaba el rosario. Los republicanos los llevaban andando de Lanjarón a Órgiva porque los asediaban los nacionales. En el camino los interceptaron. Los demás se tiraron por un terraplén pero el seminarista siguió andando hasta que le dispararon», explicó el padre Santiago. Para incorporar a este joven seminarista a la causa de beatificación, el sacerdote tuvo acceso a su correspondencia personal. «Le escribía mucho a su hermana que luego se hizo religiosa de San Vicente de Paúl. En esas cartas le cuenta que su único deseo en la vida es llegar a ser santo y lo consiguió», relata el padre Santiago, que espera la ceremonia de beatificación se celebre en Granada la «próxima primavera».

Significados teológicos y pastoral

“Todos ellos, al sufrir la muerte violenta, en lo íntimo de su corazón gritaron a Dios: tu gracia vale más que la vida; tu misericordia vale más que la vida” afirma el cardenal, recordando que “el salmista llama misericordia a los bienes que el Señor promete con generosa bondad a sus santos y que son con mucho preferibles a la vida presente”. “Es por tal motivo - precisa - que las multitudes de los mártires aceptan gustosamente morir a este mundo, convencidos que, a causa de esta muerte temporal, serán vencedores para la eternidad”.

“Si, en consideración humana, nuestra vida terrena es, como decía el filósofo M. Heidegger, un ‘ser para la muerte’, nosotros, - añade Semeraro - a la luz de la fe en Cristo crucificado y resucitado, reconocemos que propiamente de la muerte nace la vida”. Jesús, es el grano de trigo que “sepultado en la tierra renace como espiga y ésta es la Iglesia. Esta ley enunciada por el Señor vale también en la Iglesia. Para producir fruto es necesario morir. Y es también en esta óptica -de los frutos de vida eterna- con la que nosotros miramos a lo sucedido a nuestros mártires -afirma el cardenal. Es una mirada que abre el ánimo a la esperanza de un fruto abundante”.

“Que el ejemplo de fidelidad a Cristo que encontramos en el sangriento fin de la vida de los nuevos beatos sea, entonces, premisa y promesa de una nueva siembra. “La santidad de los mártires, de hecho, no es nunca un evento del pasado; es siempre, al contrario, una gracia para la Iglesia” prosigue el prelado y recuerda que “aun cuando han sido débiles o han cometido pecados, han sido purificados por su propia sangre, y ahora pueden interceder por nuestros pecados”. Ellos nos guían y nos ayudan a mirar nuestra propia vida. Por ello, invita a honorar y venerar “a los nuevos beatos mártires, conscientes de que en ellos, aún frágiles y débiles como nosotros, Cristo está presente, aunque en modo misterioso”. Y concluye: “Es Cristo nuestra fuerza y así, como escribe San Pablo, cada uno de nosotros puede decir con confianza: ‘todo lo puedo en aquel que me conforta’”.

Contexto histórico más amplio: martirios en La Alpujarra

Los moriscos del reino de Granada se sublevaron en la comarca de Las Alpujarras entre el 23 y el 24 de diciembre de 1568. Entre sus primeras acciones sediciosas se encuentran el saqueo de los templos y la matanza de los cristianos viejos, en lo que historiografía ha llamado Navidades de Sangre. Las ejecuciones de cristianos viejos alpujarreños a finales del siglo XVI recibían, entre las crónicas de la guerra y la propia aclamación popular, el apelativo de mártires. Este término había sido revalorizado por la Iglesia en el contexto de un nuevo procedimiento para estudiar el fenómeno martirial, alejado de las discutibles historias apócrifas.

El descubrimiento en 1578 en Roma de la catacumba de Porta Salaria facilitó la arqueología cristiana, un procedimiento que también se siguió en La Alpujarra exhumando el ejército las fosas de cadáveres de cristianos viejos. El revisionismo martirial dirigido por el cardenal César Baronio, no obstante, incentivó los estudios sobre martirios y persecuciones, sobre todo a partir de 1594 con los trabajos del oratoriano Antonio Gallonio y su repertorio de escenas de tortura. En este revulsivo intelectualizado sobre el martirio y el carácter heroico del mártir, las diócesis del reino granadino realizaron informes particulares sobre los horrores experimentados en su tierra, al igual que las órdenes religiosas, que tenían diferentes frailes asesinados, e incluso particulares.

En 1600 la diócesis de Granada, por iniciativa del arzobispo Pedro Vaca de Castro y Quiñones, realizó una completa Información sobre los martirios, tomando declaración en La Alpujarra a numerosos testigos de visu, cuyo objeto era promover un proceso de reconocimiento por parte de la Iglesia. Al margen de los elementos materiales y simbólicos, la venganza sobre los cristianos, especialmente con humillación pública, era uno de los valores que se promovían para exaltar la heroicidad de los ejecutados. Poco tiempo después se elaborarían algunas historias sobre el hecho martirial desde una perspectiva religiosa, conservándose en la Biblioteca Nacional un manuscrito de 1602 que recientemente ha sido editado.

A partir de estos primeros bosquejos durante la primera mitad del siglo XVII se realizarían en el ámbito granadino algunas producciones intelectualizadas para consolidar la historia martirial (manuscritos de Antolínez de Burgos y Henríquez de Jorquera). Por otra parte, a partir de 1622, con Urbano VIII, y los dos decretos emitidos en 1625 sobre el culto a los difuntos muertos con fama de santidad se fijó una praxis mucho más restrictiva que tuvo como consecuencia la paralización de la causa. La presión popular sobre las muertes de los cristianos viejos en Las Alpujarras se mantendría viva.

En 1667, en vísperas del primer centenario de los martirios, y a iniciativa de los sacerdotes alpujarreños, el arzobispo Diego Escolano promovió una nueva Información martirial. Realizada entre 1667 y 1668 por Juan de Leyva, capellán real, se tomaron nuevos testimonios a los familiares y conocedores de los martirios, al tiempo que se levantaron actas notariales de los lugares martiriales y puntos de depósito de los restos martiriales, así como otros objetos religiosos profanados. La documentación estuvo terminada en 1671, publicándose aquel año en Granada un Memorial, que encabezó el propio Arzobispo y lo elevó a la reina regente, Mariana de Austria, para que intercediera en Roma por la promoción que realizaba para subir a los altares a los cristianos viejos asesinados por los moriscos durante la rebelión.

Devoción y memoria

La geografía martirial abarca prácticamente todos los pueblos de la comarca alpujarreña y cuenta hasta la actualidad con algunas evidencias muy significativas. Destaca sobre todas ellas la devoción a Nuestra Señora del Martirio, patrona de la localidad de Ugíjar, histórica capital de La Alpujarra. La historia de los mártires de las Alpujarras ha sido estudiada por autores como BARRIOS AGUILERA, Manuel y SÁNCHEZ RAMOS, Valeriano; HITOS, Francisco A.; SÁNCHEZ RAMOS, Valeriano; y VIZUETE MENDOZA, José Carlos.

Mapa histórico de La Alpujarra y lugares martiriales

Reconocimientos vaticanos y cifras

El Papa ha reconocido el «martirio por odio de la fe» de 16 granadinos que fueron asesinados entre julio y septiembre de 1936, según informó este viernes el Vaticano. Durante una audiencia celebrada este jueves con monseñor Angelo Becciu, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, Francisco promulgó el decreto por el que se autoriza la beatificación de Cayetano Giménez Martín, párroco de la Encarnación y arcipreste de Loja, junto a otros 15 compañeros.

El vicepostulador de la causa, el sacerdote Santiago Hoces, explicó este viernes a ABC que «la vida de estos mártires es un ejemplo precioso de fe y perdón». «Jamás hemos pronunciado los nombres de quienes los asesinaron porque los mártires con su muerte quisieron la paz y la reconciliación. Al ser reconocido mártires no han necesitado ningún milagro, sino el parecer favorable de los miembros de la Congregación para las Causas de los Santos.

Con la beatificación de estos 16 granadinos, el número de mártires españoles de la persecución religiosa de los años 30 del siglo XX superará los 1.915. Llegamos con esta beatificación a 2.069 santos y beatos de la persecución religiosa. El lema de estas beatificaciones afirman esa vida entregada por amor a Dios, por encima de su propia vida, perdonando: Tu Gracia vale más que la vida. La Iglesia ha explicado que reconoce en estos represaliados "el amor de Dios por encima de su propia vida, perdonando a sus verdugos".

Difusión y recursos informativos

Granada está difundiendo de forma muy cuidada todo lo relativo a la beatificación, que puede encontrarse en la página web de la Archidiócesis, y a través de estos vídeos de de 2 minutos que ofrece Virgen de las Angustias TV (la televisión de la Archidiócesis De Granadas). Los contenidos de los textos locutados de los mártires granadinos han sido elaborados en colaboración con D. La Catedral de Granada acoge el próximo 26 de febrero, a las 11:00 horas, la ceremonia de beatificación de 16 mártires de la Iglesia en España en los años, para la que se ha abierto el plazo para que los fieles que quieran asistir puedan acreditarse en la recepción de la Curia y en la librería Cruz de Elvira.

Mártires granadinos: José Becerra Sánchez

Datos resumidos

  • Ceremonia principal: S. I. Catedral de Granada, 26 de febrero, a las 11:00 horas.
  • Número de beatificados en esta causa: 16 (14 sacerdotes, 1 seminarista, 1 laico).
  • Lema de la beatificación: Tu Gracia vale más que la vida.
  • Actos preparatorios: conferencias, Eucaristía mozárabe, retiro en la Abadía del Sacromonte, vigilia en San Jerónimo.
  • Transporte: autobuses fletados por Viajes “San Cecilio” (inscripción hasta el 20 de marzo).

tags: #beatificacion #martires #granada