El Nuevo Testamento griego publicado en Basilea (Suiza) en 1516 fue el mayor logro del magnífico filósofo, filólogo y teólogo católico holandés Erasmo de Rotterdam (hacia 1466-1536). En 1516, Erasmo publicó su primera edición del Nuevo Testamento en griego, que fue la primera versión impresa de las Escrituras Griegas Cristianas que se haya publicado. Su Novum Instrumentum consistía en una edición del texto griego con notas y una traducción latina suya, que difería de la Vulgata.
Contexto y motivación
En ese momento en Europa Occidental, la Biblia latina era el “estándar de oro” de la Escritura Sagrada; a menudo se veía como el texto inspirado. La motivación inicial de Erasmo era reformar la Iglesia desde adentro. No quería una ruptura, sino una purificación. Creía que si lograba darles al clero y a los eruditos una traducción latina más precisa, basada en el griego original, la teología se corregiría. Erasmo consideraba que era fundamental recuperar la forma de expresión original del Nuevo Testamento a través de un estudio intensivo de las Sagradas Escrituras, a ser posible en la lengua original (esto es, en griego y en hebrero).
Fuentes manuscritas y método
Para imprimir la parte griega de su Novum Instrumentum, Erasmo utilizó los únicos manuscritos griegos del Nuevo Testamento disponibles en Basilea en su época. Estos ocho manuscritos fueron escritos entre los siglos X y XV. Pertenecieron al cardenal Juan de Ragusa (alrededor de 1393-1443), quien, antes de la caída del Imperio bizantino en 1453, había traído unos 60 manuscritos griegos, que cubrían todos los campos de la enseñanza, desde Constantinopla hasta Basilea. Juan de Ragusa legó estos manuscritos al convento de los dominicos en Basilea. Hoy en día, seis de los ocho se encuentran en la biblioteca de la Universidad de Basilea, mientras que Manuscrito 2814, el único manuscrito con el libro de Apocalipsis, es propiedad de la Biblioteca de la Universidad de Augsburgo. El manuscrito 2105, que Erasmo utilizó principalmente para su comentario textual publicado por separado, las Annotationes (anotaciones), fue descubierto en la Biblioteca Bodleiana de Oxford en 1966.
En 1514 en Basilea trabaja febrilmente en la impresión de la traducción al latín del Nuevo Testamento, que lleva a cabo directamente desde los manuscritos que había podido recopilar con el texto original griego. En 1516, Erasmus no tuvo otra opción; tuvo que usar lo que estaba disponible en su tiempo. En 1516, Erasmo aspiraba a imprimirlo antes de que saliera el que preparaban los de Alcalá.
Formato editorial y aparatos críticos
El Novum Instrumentum era, en suma, una edición bilingüe de la Biblia. El texto en griego estaba situado en la columna de la izquierda, y el texto en latín en la de la derecha. Primero, estaba su famoso formato a dos columnas. En la de la izquierda, presentaba el texto griego que había compilado. En la de la derecha, su nueva y elegante traducción al latín. Pero la verdadera arma secreta de Erasmo estaba en la sección “Anotaciones”. Eran cientos de páginas de notas en las que explicaba y defendía cada una de sus decisiones de traducción. El Novum instrumentum de Erasmo, publicado en Basilea en 1516, incluía una edición crítica del texto griego, una traducción al latín hecha por el propio Erasmo y unas notas amplísimas que daban razón de su empresa.

Errores, correcciones y ediciones posteriores
Sin embargo, debido a que el proceso de impresión se hizo a toda prisa, la primera edición tuvo muchos errores de edición y errores tipográficos, que se trataron en parte en la(s) edición(s) subsiguiente(s). Esta obra llegó a ser el trabajo de toda una vida: su preparación duró cerca de quince años, pero las cuatro ediciones que siguieron a la primera impresión (1519, 1522, 1527 y 1535) llenarían el resto de su vida. La publicación del Novum Instrumentum omne fue un gran éxito. El Novum Instrumentum fue el único texto griego impreso y publicado disponible al inicio de la Reforma y ha hecho a la iglesia un gran servicio.
Problemas textuales: influencias latinas y retraducciones
Comprensiblemente, Erasmo estuvo acostumbrado al texto de la Biblia latina desde su infancia y deudor de la opinión general de los eruditos de su tiempo que favorecía este texto. Así, a partir de la primera edición en 1516, Erasmo introdujo, a sabiendas o sin saberlo, algunas lecturas latinas en el texto griego. Por ejemplo, en Hechos 9:5-6, añadió la siguiente frase: “Es difícil dar coces contra el aguijón, y temblando y asombrado dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo” (RV). Como el manuscrito griego carecía de apoyo para esta lectura, no se incluyó en la primera (1516) y segunda (1519) ediciones. Erasmo parece haber cedido a la presión para incluir el pasaje cuando se enteró de que un manuscrito griego en Inglaterra, el llamado Codex Britannicus, conocido hoy como Codex Montfortianus (Ga 61), contenía el texto.
Erasmo afirmó en sus Annotationes que no creía que la lectura fuera genuina y que se parecía muy a la lectura de la Vulgata. Hasta hoy, el textus receptus o “texto recibido”, como se llamó el texto griego de Erasmo desde el siglo XVII en adelante, tiene algunas lecturas griegas que provienen del procedimiento de retraducción de Erasmo y que no tienen ningún soporte manuscrito. Aunque la mayoría de estas lecturas son triviales, algunas son visibles en las traducciones, como el “libro de la vida” (RV) en lugar de “el árbol de la vida” (NASB) (Apocalipsis 22:19). Esta lectura se basa en manuscritos latinos tardíos, que confunden ligno “árbol” con libro “libro”.
Casos concretos: Comma Johanneum y el Apocalipsis
Una de las diferencias se hallaba en 1 Juan 5:7. Para apoyar la enseñanza antibíblica de la Trinidad, en la Vulgata se había añadido una frase conocida como la comma Johanneum (en español, coma joánica o juanina). No obstante, Erasmo excluyó esas palabras de sus primeras dos ediciones del Nuevo Testamento porque no aparecían en ninguno de los manuscritos griegos que él había consultado. Erasmo se preguntó por qué este códice carecía de la frase “y estos tres concuerdan en uno” en el versículo 8, de acuerdo con la Vulgata latina, mientras que se encuentra en casi todas las copias griegas. Una comparación del Códice Montfortianus y la tercera edición de Erasmo revela que añadió “y” (καί) entre “espíritu” y “agua”, y complementó la frase “y estos tres concuerdan en uno”. En la cuarta y quinta ediciones, pulió el griego, insertando los artículos que faltaban.
Para el texto de Apocalipsis, Erasmo solo tenía un manuscrito griego, no. 2814, que en realidad fue un comentario del arzobispo Andrés de Cesarea (hacia 563-614). Hay muchos lugares donde Erasmo (o su asociado, o su impresora) tuvo problemas para leer el texto o para distinguir entre el comentario y el texto bíblico, de modo que el texto griego de Erasmo de Apocalipsis no tiene pocas lecturas únicas. Además, como es bien sabido, falta una hoja hacia el final del manuscrito 2814, de modo que el texto bíblico citado termina abruptamente con Apocalipsis 22:16 (fol. 92v), mientras que la siguiente hoja (fol. 93r) continúa con el comentario de Andrés hasta su última página (fol. 94r). Para llenar el vacío en su texto griego, Erasmo tuvo que retraducirlo del latín, lo que admite libremente en la defensa de su texto contra la crítica de Edward Lee: “Al final de mi copia de Apocalipsis, faltaban algunas líneas. Los añadí de acuerdo con copias latinas”, lo que significa que los retradujo de la Vulgata latina al griego.

Recepción, influencia y consecuencias
El éxito y el profundo impacto de la Reforma y sus secuelas serían impensables sin esta nueva base espiritual e intelectual del texto del Nuevo Testamento. El Novum Instrumentum fue el único texto griego impreso y publicado disponible al inicio de la Reforma y ha hecho a la iglesia un gran servicio. Las ediciones revisadas del Nuevo Testamento en griego de Erasmo sirvieron como base para hacer mejores traducciones a lenguas europeas. Entre las traducciones más influyentes basadas en la obra de Erasmo se encuentran Nuevos Testamentos en lenguas vernáculas -como el de Lutero en alemán o el de Tyndale en inglés- y la Biblia del Oso en español, la de Ginebra y la Statenvertaling holandesa.
Martin Lutero declaró en su “Conferencia sobre la Primera Epístola de Juan” que la Coma Johanneum había sido “torpemente insertada por el celo de los viejos teólogos contra los arrianos … Yo fácilmente podría burlarme del hecho de que no hay lugar más inadecuado de prueba para la Trinidad”. De una manera similar a Erasmo, Lutero realmente no compró el texto. En el margen de 1 Juan 5 en su propia Biblia, agregó la observación de que, “no hay testimonio en el cielo” (in coelo non est testimonio). Erasmo no llegó a conocer personalmente a Lutero ni se adhirió nunca a la Reforma protestante. Sin embargo, es evidente que algunos elementos del mensaje erasmiano sirvieron de inspiración para la revolución luterana.
Erasmo y el camino hacia la crítica textual moderna
The work of the ingenious and industrious Erasmus marks the beginning of modern New Testament textual criticism, of the science that compares Greek New Testament manuscripts to reconstruct and print the earliest and original text. Después de la Reforma, eruditos como el clérigo pietista luterano J. A. Bengel (1687-1752) se dieron cuenta de que el textus receptus o texto recibido se basaba en gran medida en manuscritos griegos medievales tardíos y que su revisión estaba retrasada, frente a muchos más y mucho más antiguos manuscritos griegos que se habían hecho conocidos en Europa. En el siglo XIX, el descubrimiento de manuscritos griegos mucho más antiguos, como el Códice Sinaítico, cambió la erudición y la traducción bíblica.
Gracias a Erasmo, ya no creemos que la Vulgata sea el único texto verdaderamente inspirado de la iglesia. El Novum Instrumentum pronto se convirtió, por decirlo así, en estereotipos en las mentes de los hombres; de modo que las lecturas originalmente editadas en la más insuficiente autoridad manuscrita, se suponía que poseían algún derecho prescriptivo. Aunque el objetivo de Erasmo era solo reformar la Iglesia desde adentro, al publicar el Nuevo Testamento en griego les dio a reformadores como Lutero o Casiodoro de Reina una herramienta académica indispensable para desafiar la narrativa romanista.
Legado cultural y académico
Desiderio Erasmo de Rotterdam pasó de ser considerado el más brillante erudito europeo a ser despreciado y tildado de cobarde y hereje. Erasmo era un experto en griego y latín, lo que le permitió comparar las traducciones bíblicas latinas -entre ellas la Vulgata- con el texto griego de antiguos manuscritos de las Escrituras Griegas Cristianas (o Nuevo Testamento). Entre los objetivos principales de Erasmo estaba el de armonizar la cultura clásica con la religión cristiana, la razón con la revelación, posición compartida con otros humanistas como Luis Vives o Tomás Moro. Su carácter era conciliador, moderado y ecléctico, defensor de un sentido de la religiosidad donde el componente moral tenía una importancia destacada.
La gran aspiración de su vida fue la renovación de la teología, que consideraba moribunda en manos de la Escolástica. Pretendía superar la escolástica con la sencillez, brevedad y claridad, pero doctamente, yendo directamente a la fuente de la Escritura. Escritura y Padres son los fines del humanismo cristiano. Su Novum Instrumentum fue la segunda edición de un Nuevo Testamento en griego que estuvo disponible y accesible, y su influencia editorial y teológica se extendió durante siglos.
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Tabla: Manuscritos usados por Erasmo (resumen)
- Ocho manuscritos en Basilea datados entre los siglos X-XV.
- Manuscrito 2814: Apocalipsis con comentario de Andrés (siglo XII) - hoy en Augsburgo.
- Seis manuscritos en la biblioteca de la Universidad de Basilea.
- Manuscrito 2105: usado para Annotationes - descubierto en la Bodleiana en 1966.
El Novum Instrumentum fue, en definitiva, una edición bilingüe, crítica y anotada que cambió la relación de la cultura europea con la Escritura. Su publicación marcó el inicio de una nueva era en la exégesis bíblica, dio impulso a las traducciones vernáculas y sentó las bases de la crítica textual moderna.