Desde Guías Turísticos. Descubrir Burgos te proponemos visitar el Monasterio de San Salvador de Oña con nosotros. Nuestra siguiente propuesta para visitar en Burgos es la bella localidad de Oña.
Contexto histórico del monasterio
El monasterio de San Salvador es uno de los hitos patrimoniales de la provincia de Burgos. Fue fundado el doce de febrero del 1011 por el tercer conde de Castilla, Sancho García. Conocido como "el de los Buenos Fueros", Sancho es el nieto de Fernán González. El Monasterio de San Salvador de Oña fue fundado en el año 1011 como un monasterio dúplice por el conde Sancho García de Castilla y su esposa, Urraca, quienes lo dotaron con importantes bienes y privilegios para consolidar su dominio en la zona.
A lo largo de los siglos, el Monasterio de San Salvador de Oña se convirtió en un importante centro cultural y espiritual. A mediados del S. XI, el rey Sancho el Mayor de Navarra lo entrega a la Orden de Cluny. Con la introducción de la regla benedictina se expulsa a la comunidad femenina. Asimismo, se nombra abad a San Iñigo en el 1035. Natural de Calatayud (Zaragoza) regirá el monasterio hasta su muerte en el 1068.
Desde sus orígenes este cenobio, uno de los más influyentes del reino de Castilla, estuvo fuertemente vinculado a la realeza castellana, concretamente desde el año 1011, momento en que se lleva a cabo su fundación por el conde castellano Sancho García y su esposa Urraca Gómez. A lo largo de los siglos XI y XIV el monasterio no dejó de prosperar recibiendo importantes donaciones de reyes, obispos, nobles y particulares.
San Íñigo y su capilla
Asimismo, se nombra abad a San Iñigo en el 1035. Natural de Calatayud (Zaragoza) regirá el monasterio hasta su muerte en el 1068. Por ello, a Pedro Ponce de León se le considera un precursor en la educación de sordos. Este espacio, sin duda alguna el más rico y relevante del Monasterio de San Salvador, se completa con los ocho ataúdes y dos baldaquinos del Panteón Real y Condal.
Después de deleitarnos con todas las maravillas hasta ahora vistas llegamos a la Capilla Mayor, sin duda alguna el mayor tesoro que esconde este templo y presidida por un gran retablo barroco y por la capilla de San Iñigo en la que se guardan los restos del santo abad. Este da paso al camarín de San Íñigo donde se encuentran, en una arqueta de oro y plata del siglo XVI, los restos del santo traído por Sancho el Mayor para dirigir la abadía.

Arquitectura y elementos artísticos de la capilla y la iglesia abacial
Al exterior, en la fachada occidental, se conservan todavía restos románicos. Datan del primer momento de construcción del siglo XI. En la fachada de la iglesia Abacial, es de destacar el pórtico de entrada, con una imposta ajedrezada más típica del reino de Pamplona, y que se podría decir que es un detalle previo al ajedrezado jaqués de la decoración de San Martín de Tours, en Frómista.
La iglesia del Monasterio de San Salvador de Oña es un edifico que presenta varias fases constructivas. La iglesia fue consagrada en el año 1224. Presenta planta de cruz latina, con una nave central y dos laterales, se complementa con un ábside poligonal que alberga el presbiterio y capillas absidiales.
Ya en el interior, sorprenden las dimensiones del templo, sin duda resultado de las transformaciones llevadas a cabo a lo largo de sus más de mil años de historia. Se trata de unas pinturas de estilo gótico-lineal de la primera mitad del siglo XIV perfectamente conservadas. Narran la la vida de Santa María Egipcíaca con un marcado carácter catequético y moralizante.
La bóveda está decorada con frescos hispanoflamencos realizados por Fray Alonso de Zamora en el siglo XV y una puerta gótico-mudéjar de Fray Pedro de Valladolid da acceso al interior del templo. La bóveda de crucería decorada con frescos hispanoflamencos realizados por Fray Alonso de Zamora en el siglo XV; alzándose hasta los 18 metros de altura.
En la capilla mayor se encuentra ubicada la sillería de coro. Cada panteón está situado a un lado del altar mayor. Ambos son de estilo gótico mudéjar. Ejecutados también por Fray Pedro de Valladolid en madera de nogal y boj con finas filigranas y labores de taracea.
Retablo y camarín
Muy interesante es el retablo mayor de estilo barroco, los sepulcros reales y un magnífico Cristo románico que data de mediados del S. Tanto el retablo como la capilla son obras del siglo XVIII. El retablo se presenta a modo de arco de triunfo decorado con imágenes del Antiguo y Nuevo Testamento, entre otras.
Pero al final, el elemento más singular es la capilla mayor; un tesoro de este templo que está decorado con un grandioso retablo barroco y la capilla de San Iñigo, donde reposan los restos de este santo, que fue abad de esta cenobio. La sacristía se levanta en el siglo XVI. Cuenta con un retablo del siglo XVIII con numerosas pinturas de temática variada.
Panteón condal y real de Castilla
Este es el otro gran atractivo de esta iglesia. Dos baldaquinos de madera con nueve ataúdes. Es una obra única en Europa de estilo gótico mudéjar, tallado por los monjes de esta abadía. Obra única del arte funerario europeo de estilo gótico mudéjar y tallado por los mismos monjes de la abadía, aquí encontraron reposo los restos de dos Condes de Castilla, don Sancho García y su hijo García Sánchez; así como el rey de Castilla don Sancho II el Fuerte, el rey de Navarra don Sancho el Mayor y su mujer la reina doña Mayor.
Algunos personajes históricos sepultados en el panteón del Monasterio de San Salvador son: Sancho García, conde de Castilla (m. 1017). Nieto de Fernán González, primer conde castellano independiente del reino de León. Sancho III el Mayor, rey de Pamplona (990-1035). Muniadona de Castilla, reina consorte de Pamplona (990-1066), esposa de Sancho III el Mayor e hija del conde castellano García Sánchez. Sancho II el Fuerte, rey de Castilla (1038-1072).
Claustro y sala capitular
A finales del siglo XV el abad Fray Andrés Gutiérrez de Cerezo decide sustituir el primitivo claustro románico por otro más acorde con los gustos de la época. Los trabajos del nuevo claustro tardogótico se prolongan entre 1503 y 1509. Corren a cargo de uno de los arquitectos más destacados de la época, Simón de Colonia.
De planta trapeizoidal, sus cuatro crujías están compuestas por complejas bóvedas e iluminadas por amplios ventanales con elegantes tracerías flamígeras. Este impresionante claustro gótico es obra de Juan de Colonia y fue construido en torno al año 1500. Presenta planta trapezoidal y está consta de cuatro pandas abovedadas cuyos arcos lucen unas bellas y complicadas tracerías como nos demuestra la fotografía.
Sin duda, la sala capitular es uno de los espacios más importantes de cualquier monasterio. La Sala capitular conserva sus elementos románicos originales, si bien están tapados en muchos lugares por las reformas posteriores, y que solo han salido a la luz tras los trabajos de restauración y conservación. Su gran importancia e interés radica en que sus arcos de medio punto decorados con puntas de diamante conservan en su decoración esculpida y en gran medida la policromía original.
Sacristía, museo y otras dependencias
La SACRISTÍA, una dependencia herreriana construida a finales del s.XVI y que en la actualidad alberga un interesante museo. Presidida por un retablo que, debido a su exuberante decoración, podríamos enmarcarlo dentro del estilo rococó, sobresaliendo varias pinturas con temáticas relacionadas con la hagiografía y la vida de la Virgen. La colección museística se completa con el Cristo que portaba en vida Santa Tigrida del s. La sacristía se levanta en el siglo XVI.
En su interior destacan dos piezas textiles de gran valor por su singularidad y antigüedad. En este museo, también se pueden observar las colecciones textiles recuperadas de las mortajas de los nobles señores que reposan en el monasterio, confeccionadas con hilos de seda, lino e hilo de oro de época califal, algunas de una calidad y conservación notables.
Daños, restauraciones y uso moderno
En el siglo XIX el monasterio sufre dos duros golpes. Por un lado, el saqueo y rapiña de las tropas francesas. Más tarde, en 1880 la Orden de San Ignacio de Loyola convertirá las instalaciones en Colegio Máximo y Universidad Pontifical. Tras su desamortización fue expoliado de todos sus objetos de valor, para más tarde ser un hospital. En 1880 es adquirido por los Jesuitas, para albergar un colegio y seminario, hasta que es finalmente vendido a la Diputación de Burgos.
El Monasterio de San Salvador de Oña ha experimentado diversas restauraciones a lo largo de los siglos, especialmente después de la desamortización de Mendizábal en 1835, que llevó a su abandono parcial. En la actualidad, el monasterio sigue siendo un importante atractivo turístico y cultural de la provincia de Burgos. Su iglesia, claustro, capillas y demás espacios monásticos están abiertos al público, permitiendo a los visitantes apreciar su rica historia y su belleza arquitectónica.
Monasterio de Oña
Visitas y actividades
Visitas guiadas al Monasterio de San Salvador de Oña. En la iglesia abacial finaliza la visita al claustro de San Salvador. En la Capilla Mayor se encuentran los panteones y la capilla de San Íñigo. La Iglesia Abacial es cada mes de agosto el escenario privilegiado donde se representa El Cronicón de Oña que forma parte de la Asociación Española de Fiestas y Recreaciones Históricas.
Una buena excusa para acercarse a la localidad oniense puede ser la representación histórica del Cronicón de Oña en el mes de agosto. Además recomendamos visitar las cercanas localidades de Poza de la Sal y Frías para descubrir las Raíces de Castilla. De Lunes a domingo: De 10:30 a 13:30 h. Miércoles: De 10:30 a 13:30 h.
Itinerario sugerido y otros atractivos de Oña
Visita al Monasterio de San Salvador de Oña: Exteriores del monasterio, visita a la Iglesia Abacial, Panteón condal y real de Castilla, Sacristía y museo del traje, Claustro del monasterio, Otras dependencias de la abadía. Otros lugares asociados al monasterio: El Jardín Secreto, Casa del Parque Natural Montes Obarenes y San Zadornil, Senderismo por los jardines y huertas del monasterio.
Además del Cronicón de Oña, una representación esencial en el calendario de los amantes del recreaccionismo, vinculado al monasterio, se conservan las antiguas huertas, hoy convertidas en jardines y en una piscifactoría. Gracias a esta iniciativa se han podido conservar parcialmente las huertas y jardines benedictinos por los que los frailes trabajaban o descansaban, como método de alcanzar la paz mediante la meditación.
Recomendaciones prácticas
- El Monasterio de San Salvador de Oña es una amalgama de estilos arquitectónicos, que van desde el románico inicial hasta el gótico, renacentista y barroco como demuestra su impresionante fachada.
- En la visita no debe pasarse por alto la sillería gótica del coro, el órgano barroco y los frescos gótico-lineales que narran la vida de Santa María Egipcíaca.
- Combinar la visita con el descubrimiento del casco histórico de Oña: restos de la muralla, torreones y la Puerta del Arco de la Estrella, la iglesia de San Juan y el Museo de la Resina.