A propósito de la evangelización, un medio que no se puede descuidar es la enseñanza catequética. La inteligencia, sobre todo tratándose de niños y adolescentes, necesita aprender mediante una enseñanza religiosa sistemática los datos fundamentales, el contenido vivo de la verdad que Dios ha querido transmitirnos y que la Iglesia ha procurado expresar de manera cada vez más perfecta a lo largo de la historia.
Fines y metodología de la catequesis
Los métodos deberán ser adaptados a la edad, a la cultura, a la capacidad de las personas, tratando de fijar siempre en la memoria, la inteligencia y el corazón las verdades esenciales que deberán impregnar la vida entera. Ante todo, es menester preparar buenos catequistas -catequistas parroquiales, instructores, padres- deseosos de perfeccionarse en este arte superior, indispensable y exigente que es la enseñanza religiosa.
Por lo demás, sin necesidad de descuidar de ninguna manera la formación de los niños, se viene observando que las condiciones actuales hacen cada día más urgente la enseñanza catequética bajo la modalidad de un catecumenado para un gran número de jóvenes y adultos que, tocados por la gracia, descubren poco a poco la figura de Cristo y sienten la necesidad de entregarse a El. Por su naturaleza misma, el Bautismo de niños exige un catecumenado postbautismal. No se trata sólo de la necesidad de una instrucción posterior al Bautismo, sino del desarrollo necesario de la gracia bautismal en el crecimiento de la persona.

Domingo Villalba: presencia en la sociedad y actividades públicas
Por los micrófonos de Mediodía COPE ha pasado hoy Domingo Villalba, especialista en incendios forestales y responsable del área forestal de SEILAF. Villalba ha analizado la evolución de los incendios en los últimos años, así como el aumento del grado de virulencia. Respecto a la acción humana, Según los datos del MAPA, más del 80% de los fuegos tienen origen antrópico, y de ellos, la mitad, son intencionados.
SEILAF es el resultado de la experiencia y conocimiento acumulado de FAASA como Operador Aeronáutico especializado en la lucha contra incendios forestales, e INDRA, empresa tecnológica en la élite mundial y con gran prestigio en el desarrollo de sistemas de entrenamiento virtual, junto al apoyo de otros centros tecnológicos y de investigación especializados. Para la ejecución de estos programas, se cuenta con instructores experimentados y novedosas infraestructuras del mejor nivel.
Dimensión humana y testimonio
El 2 de agosto de ese mismo año, la hija de Domingo, de tan sólo un año, recibió este regalo en forma de carta de su padre, que puso todo su esmero y los escasos recursos de que disponía en la prisión habilitada de Conde de Toreno para, al menos, hacerle llegar, clandestinamente, su felicitación. Hoy cumples un año, hijita. estrecharte entre mis brazos, tampoco puedo besarte. una distancia muy grande. Tampoco te puedo escribir. compañía de madre. regalo que yo podía a ti darte. brazos, tampoco puedo besarte. lo he comprado para ti, te lo ha comprado tu padre. como te estrecha tu madre.
Trayectorias históricas vinculadas al apellido Villalba
Villalba y Guitarte, Joaquín de. Mirambel (Teruel), 9.IX.1752 baut. - Madrid, 13.I.1804. Cirujano, epidemiólogo e historiador de la medicina y la veterinaria españolas. Hijo de Julián Lamberto Luis de Villalba y de Nicolasa Margarita Guitarte, fue bautizado en Mirambel el 9 de septiembre de 1752. Villalba estudió cirugía en Zaragoza en cuyo Hospital Real y General de Nuestra Señora de Gracia realizó sus primeras prácticas hasta graduarse en 1778 como cirujano latino primero y dos años después, en 1780, como bachiller en cirugía.
En 1787 presentó al conde de Floridablanca un memorial para la preparación de una Biblioteca Médico-Chirurgica e iniciaba una larga etapa de escaramuzas con la administración borbónica en su pretensión de obtener una ayuda económica que le permitiese llevar a cabo su propósito. Al fin, en 1789, consiguió del recién coronado Carlos IV, su agregación al Colegio de Cirugía de San Carlos para ocuparse de su biblioteca, lo que suponía en realidad el puesto de bibliotecario con pleno derecho, por fallecimiento del anterior titular.
Con la ascensión política de Godoy, el nuevo ministro apoyó la realización del proyecto de Villalba. Godoy no dejaba de reconocer el interés de un trabajo que reforzaría los elementos más propagandísticos de los progresos del reino frente a la crítica que se hacía desde el exterior a la escasa aportación de España a los avances científicos del siglo. En 1795 se produjo un suceso que afectó profundamente tanto al proyecto del autor como a su propia salud. En efecto la noche del 11 de febrero era detenido por su supuesta implicación en una maniobra política clandestina que pretendía “trastornar nuestra constitución y reducir a su capricho la soberanía”.
El encarcelamiento había contribuido a empeorar su situación económica y Villalba hubo de buscarse nuevas actividades que aumentasen sus ingresos. Su vinculación a la conspiración quedó pronto olvidada, pues en 1798 conseguía el nombramiento de catedrático de Hipofisiología en la Escuela de Veterinaria de Madrid, cuyo protector era Diego Godoy, hermano del ministro, con una retribución de 12.000 reales que acumulaba a su puesto en el Colegio de Cirugía.
Epidemiología Española y controversias
Para silenciar las acusaciones que desde diversos frentes se le hacían, Villalba publicó en 1802 su Epidemiología Española. Villalba consiguió que por una Real Orden se obligase a todos los pueblos del Reino a la adquisición de su obra aparecida en un momento en que la Península sufría los efectos de la fiebre amarilla y desde finales del siglo XVIII, un rebrote de paludismo. Agotada enseguida la primera impresión, la obra se hubo de volver a reeditar en 1803 aunque no por ello mejoró la situación económica del autor.
Por el contrario, el libro fue objeto de tres denuncias a la Inquisición que, ya en sus últimos estertores, inició un proceso al autor. Las denuncias, tras la penosa experiencia conspirativa de unos años antes, asustaron al atribulado Villalba que volvió sobre sus manuscritos tachando y corrigiendo cuanta expresión encontraba podía ser motivo de censura. Muy enfermo y debilitado, falleció en 1807, cuando el proceso inquisitorial no se había aún concluido y dejando tras sí una abultada colección de manuscritos.
La Epidemiología, su única obra publicada, está elaborada con un criterio cronológico enumerando los distintos procesos que, según la terminología y las ideas patológicas de su tiempo, se padecieron en España desde 1800 a. C. hasta 1800. En realidad la Epidemiología no fue más que la publicación circunstancial y apresurada de una parte de la información reunida durante los años en que con más dedicación se ocupó Villalba de la elaboración de su bibliografía médica.
Manuscritos y legado intelectual
Del empeño historiográfico de Villalba y de su desproporcionado proyecto ha quedado un testimonio en la veintena de manuscritos de su autoría conservados en la Biblioteca Nacional de Madrid. Su contenido es muy variado, pues junto a reseñas bio-bibliográficas referidas a médicos y cirujanos de distintas épocas se encuentran escritos con pretensión más sistemática dedicados a la veterinaria o la zoología.
Su proyecto inicial de elaborar una historia de la cirugía española en cumplimiento de la exigencia hacia sus bibliotecarios que establecían las Ordenanzas de los Colegios de Cirugía de Cádiz, Barcelona y Madrid, fue ampliamente desbordado en un proyecto de dimensiones mucho más amplias que incluía la geología, la botánica, la albeitería y la hidrología. Sus escritos inéditos indican que Villalba no habría optado por la elaboración de un repertorio bio-bibliográfico a la manera de los que realizarán años después A. Hernández Morejón y A. Chinchilla sino que hubiese preferido una exposición teórica de las distintas doctrinas médicas con un menor énfasis en la contribución personal de cada autor.
Contexto intelectual
Socialmente Villalba pertenecía al grupo de eclesiásticos, magistrados, funcionarios civiles, militares o educadores que en el Setecientos se mostraron especialmente preocupados por el estudio del pasado. La historia era para ellos, como señaló J. A. Maravall, un instrumento crítico y al mismo tiempo un testimonio del desplazamiento del centro de decisiones del pasado. El proyecto de una historia de la medicina y la cirugía nacionales estaba en sintonía con la actividad de otros eruditos dedicados a la historia de la lengua, la literatura, el teatro, la poesía, el derecho o la economía.

Espacios y patrimonio vinculados al nombre Villalba
En su origen, la Piedra del Concejo, se tratraba de una enorme roca donde se discutían los asuntos cotidianos de la política municipal. Hoy en día ocupa un rincón de la plaza de la Constitución y fué declarada Bien de Interés Cultural con la categoría de Sitio Histórico en 1991. A su lado se edificó el Ayuntamiento en el s.XVI. Se trata de un casón de piedra de planta rectangular de dos pisos rematado por un frontón triangular con un reloj y coronado por un pequeño carillón rodeado de grandes bolas de granito.
Entre los siglos XVI y XVII se define el casco urbano en torno a la iglesia de Ntra. Sra. del Enebral formado por casas de tipología rural berroqueña siguiento el esquema de los pueblos del piedemonte serrano. Iglesia rural renacentista s. XVI-XVII situada en el casco histórico de Collado Villalba. Consta de una torre y una única nave con techumbre de artesonado con elementos decorativos muy característicos de la región y dos portones laterales, abriéndose uno de ellos hacia una galería porticada. En su interior destacan una pila bautismal de piedra y una escultura de la Virgen del Enebral, ambas del s. XVII.
Se describen también villas y palacetes de los siglos XIX y XX: fincas urbanas de principios del s. XX, villas eclécticas con frescos y artesonados, villas de estilo moderista donde el escultor Mariano Benlliure disfrutaba de largas temporadas, y un gran palacete de finales del s. XIX construido por Don Florestán Aguilar, vizconde de Aguilar. Actualmente muchas de estas fincas tienen usos diversos, desde propiedad privada con fines hosteleros hasta residencias o centros con acceso restringido.
Vida religiosa y vocaciones
El sábado 19 de septiembre, el fraile accitano Antonio Rafael Medialdea Villalba recibió de manos del obispo Mons. En la homilía, Mons. Ginés comenzó saludando al Prior Provincial de los dominicos, a los sacerdotes y a la comunidad de dominicos. El Obispo explicó que la llamada de Dios a un hombre no es el fruto de la casualidad o del cálculo divino, «no mira la eficacia ni se fundamenta en los dones del llamado. La llamada es encarnación del sueño de Dios. Estamos llamados y destinados antes de todos los tiempos.
Don Ginés indicó a Antonio Rafael que tras la ordenación dejará de pertenece a sí mismo, para pertenecer a Dios y a su Reino. “La imposición de manos del Obispo y la oración consecratoria te configuran como Cristo, cabeza y pastor de la comunidad, a la que se une tu consagración religiosa en el carisma de Santo Domingo de Guzmán. Tu vida tiene que ser reflejo de esa configuración con Cristo, que es mucho más que imitación de su estilo. Tras la eucaristía, el nuevo sacerdote tuvo unas palabras de agradecimiento que comenzaron así: “Hay que seguir. Tres sencillas palabras que puede mostrar ánimo, aliento, perseveranza.
Charla abierta de prevención: ¿Cómo se prepara la comunidad para prevenir los incendios forestales?
Recursos y obras citadas
Obras de ~: Epidemiología Española o historia cronológica de las pestes, contagios, epidemias y epizootias que ha acaecido en España desde la venida de los cartagineses hasta el año 1801, Madrid, Mateo Repullés, 1802 (Madrid, Fermín Villalpando, 1803; ed. facs., Málaga, Universidad de Málaga, 1984).
Fuentes y bibl.: Archivo Histórico Nacional, Ministerio de Hacienda, 1601, exp. L. Comenge, La Medicina en el siglo XIX. Apuntes para la historia de la cultura médica en España, Barcelona, José Espasa, 1914, págs. 293-295; M. U sandizaga Soraluce, “La Historia de la Medicina Española de Joaquín Villalba”, en Actas del I Congreso Español de Historia de la Medicina, Madrid, 1963 págs. 503-508.
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