A medida que conocemos a Dios, hallamos más paz, felicidad y sentido en nuestra vida, incluso en un mundo de caos. Jesús dijo: “Aprended de mí […] y hallaréis descanso para vuestras almas” (Mateo 11:29). Dios es nuestro amoroso Padre y desea relacionarse con Sus hijos. Podemos aprender acerca de Dios al leer sobre Él y la forma en que ha ayudado a Sus hijos a través de la historia.
Tanto la Biblia como el Libro de Mormón son la palabra de Dios. Ambos contienen relatos de cómo Dios ha ayudado, bendecido y, en ocasiones, disciplinado a Su pueblo. Considera leer los relatos del Nuevo Testamento sobre los milagros de Jesús y Su perdón. Lee también el relato del Libro de Mormón sobre Alma, hijo, y cómo Dios contestó la oración de su padre (véase Mosíah 26-28). Dios ama a Sus hijos y desea saber de ellos.
1. Establecer comunicación con Dios a través de la oración
De la misma manera que nos esforzamos por desarrollar una relación con un nuevo amigo hablando con él, podemos establecer una relación con Dios por medio de la oración. Como hijo suyo, puedes pedirle ayuda y guía al orar. Puedes contarle tus desafíos y tus días buenos y malos. No importa quién seas, Dios está deseoso de bendecirte y ayudarte a encontrar la felicidad.
Jesús prometió: “Y todo lo que pidáis en oración, creyendo, lo recibiréis” (Mateo 21:22). Al principio, orar puede resultar extraño y puede que no estés seguro de cómo reconocer las respuestas de Dios. Pero a medida que practiques continuamente e intentes orar con fe, la oración puede convertirse en una forma segura de comunicarte con Dios.
2. Conocer a Jesús y sus enseñanzas
Jesús enseñó: “Yo soy el camino, y la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí” (Juan 14:6). Aprender acerca de Jesús y sus enseñanzas es una parte importante para establecer una relación con Dios. Jesús nos dio el ejemplo perfecto que debemos seguir; nos enseñó cómo vivir y cómo tratar a los demás.
Él sufrió y murió por nuestras carencias y dificultades para que pudiéramos hallar la felicidad en esta vida por medio de Él. Él es el mayor don de Dios para nosotros. Podemos leer sobre la vida de Jesucristo y Sus enseñanzas en la Biblia y en el Libro de Mormón.

3. El perdón como base de la relación con Dios
El principio de una relación con Dios es el perdón. Jesús dijo: “Porque si perdonáis a los hombres sus transgresiones, también vuestro Padre celestial os perdonará a vosotros. Pero, si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras transgresiones” (Mateo 6:14-15). Dios es amor y también misericordia, pero sobre todo es justo. Solo aquellos que conceden el perdón son capaces de recibirlo.
El corazón humano es corrupto y tiende a inclinarse por los malos sentimientos. Por ello, la Palabra de Dios nos exhorta a usar la fe constantemente y a cuidar de nuestra alma: “Con toda diligencia guarda tu corazón, porque de él brotan los manantiales de la vida” (Proverbios 4:23).
Los que desean recibir el perdón y el Espíritu de Paz deben someterse a la voluntad de Dios y usar una fe inteligente para vencer su propia voluntad.
4. Practicar una vida de obediencia y crecimiento espiritual
Una relación estrecha con Dios se basa en la obediencia. Jesús dijo: “Si me amáis, guardad mis mandamientos” (Juan 14:15). La obediencia demuestra nuestro amor y gratitud hacia Dios.
Para crecer espiritualmente, es vital participar regularmente en la iglesia y en la comunión con otros creyentes. Encontrar un cuerpo de creyentes que compartan tu fe te ayudará a mantener viva tu relación con Dios. Además, la obediencia nos protege y nos prepara para resistir el mal, como enseña Efesios 6:14 sobre la armadura de Dios.

5. Leer la Biblia y meditar en la palabra de Dios
La Biblia es la palabra profética más segura que Dios nos ha dado para escuchar Su voz (2 Pedro 1:19). En ella encontramos las enseñanzas, mandamientos y promesas que nos guían a acercarnos a Dios y vivir conforme a Su voluntad. Leer y meditar diariamente en la Biblia fortalece nuestra fe y relación con Dios.
En la lectura, el Espíritu Santo nos ilumina para comprender y aplicar sus enseñanzas en nuestra vida. Puedes empezar leyendo desde Génesis hasta Apocalipsis o comenzar por el Evangelio de Juan para conocer la vida de Jesucristo.
6. Practicar la gratitud, alabanza y quietud espiritual
Expresar gratitud y alabanza a Dios fortalece nuestra intimidad con Él. Reconocer sus bendiciones y bondad crea un vínculo más fuerte entre nosotros y el Señor.
Además, en un mundo lleno de distracciones, es importante reservar momentos de quietud para escuchar la voz de Dios y sentir Su presencia. Estar en silencio ante Él nos ayuda a discernir Su voluntad y a acercarnos con humildad y dependencia.
7. Confesar pecados y mantener el arrepentimiento constante
Hacer un hábito diario de confesar nuestros pecados elimina las barreras que el pecado pone en nuestra relación con Dios. Él promete perdonarnos cuando confesamos sinceramente (1 Juan 1:9).
La confesión no es solo decir “lo siento” sino un arrepentimiento genuino que reconoce la ofensa a un Dios Santo y el sacrificio de Jesús en la cruz. Así recuperamos la comunión plena y disfrutamos de la paz que da Dios.

8. Viviendo un amor activo y características cristianas en las relaciones
La Biblia nos llama a vivir con compasión, bondad, humildad, mansedumbre, paciencia y perdón en nuestras relaciones (Colosenses 3:12-13). Como Cristo nos perdonó, así también debemos perdonar a otros. Estas características reflejan nuestro nuevo corazón en Cristo y sostienen vínculos duraderos y saludables.
El amor es el vínculo que nos mantiene unidos, un amor que todo lo cree, espera y soporta (1 Corintios 13:7). Aunque luchemos con nuestra naturaleza caída, la gracia de Cristo nos sostiene y nos permite vivir conforme a estos principios.
9. Importancia de priorizar a Dios en nuestras relaciones personales
Antes de buscar una relación amorosa con otra persona, es fundamental centrarse en la relación personal con Dios. Mateo 6:33 nos recuerda: “busquemos primero el reino de Dios”, y esto incluye nuestra vida amorosa.
Una pareja que ora unida y participa en el estudio de la Biblia en conjunto pone a Dios en el centro. Establecer límites físicos, emocionales y espirituales que honren a Dios es vital para una relación sana.
Además, la comunicación abierta sobre la fe, las luchas y sueños fortalece la unión. Compartir el servicio y la adoración juntos también fomenta el crecimiento espiritual en pareja.

10. Tener fe en Cristo para comenzar una relación con Dios
Puedes comenzar tu relación personal con Dios poniendo tu fe en Jesucristo como tu Salvador y Señor. Confiesa sinceramente:
“Querido Dios, sé que mi pecado me ha separado de ti. Gracias por enviar a tu Hijo a morir en mi lugar. Ahora confío en Jesús para que perdone mis pecados. Lo invito a entrar en mi vida como mi Salvador y Señor. Gracias por recibirme en tu vida eterna.”Dios promete no abandonarte nunca y ha perdonado todos tus pecados, pasados, presentes y futuros. Él te ha dado Su Espíritu para vivir una vida que le agrade.