El 8 de agosto de 2009 se celebraron 20 años de la presencia de la Iglesia Israelita del Nuevo Pacto Universal en Colombia con un ritual en Santander de Quilichao, sitio en el que se fundó la primera Iglesia. Este evento no solo fue una celebración y un momento de encuentro de feligreses activos y simpatizantes, sino un momento de recordar la historia de llegada de la doctrina israelita a Colombia, narrada por quienes la protagonizaron y sobre todo las dificultades que se han tenido en el proceso de consolidación en este país.
Origen y expansión transnacional
Fundada por revelación a un zapatero peruano, Ezequiel Ataucusi Gamonal, la doctrina de la Iglesia Israelita se ha difundido por varios países: Ecuador, Chile, Brasil, Venezuela, Estados Unidos y Colombia, en donde se ha expandido en campos y ciudades de la región andina. Expansión liderada por un misionero, quien es reconocido como el hombre que cruzó las fronteras de dos países en un proceso de trans-nacionalización y que con dificultades ha organizado y consolidado una institución religiosa reconocida por israelitas y no israelitas fundando una identidad social y religiosa israelita entre indígenas, campesinos y afrocolombianos.
Durante la celebración el misionero cortó una cinta que simbolizaba «el rompimiento del camino de liberación y verdad para conquistar las almas de los colombianos»; su labor obtuvo un reconocimiento al mérito otorgado por la Iglesia Israelita de la Tebaida en el Departamento del Quindío. El reconocimiento también hacía énfasis en el trabajo colectivo como la clave del éxito en la consolidación de una iglesia que inició con 12 personas hace 20 años y que hoy fácilmente puede reunir para la celebración de sus fiestas entre 2000 y 3000 personas en el suroccidente de Colombia.

Centro de dirección en Colombia
La doctrina de la Iglesia Israelita del Nuevo Pacto Universal llegó hace 20 años a Colombia procedente de Perú. En estos años ha consolidado su presencia en el Municipio de Santander de Quilichao, norte del Departamento del Cauca. Desde allí se dirige la vida socio-religiosa de la Iglesia y se planea la expansión en Colombia.
Utilizando diversas estrategias de expansión ha consolidado iglesias locales en diversos sitios de la geografía nacional y han participado de la sociedad y política local y regional, sin perder sus nexos con la Iglesia en Lima y guardando la doctrina señalada por su fundador.
Fundamentos doctrinales: tres ejes
La Iglesia Israelita fundamenta su acción en tres aspectos principales que conforman la doctrina: El Perú Privilegiado, el Mesías, y la Cuarta Generación (De La Torre, 2005).
El Perú Privilegiado
El «Perú como país Privilegiado» es una profecía que fundamenta el sitio del nacimiento de la iglesia y su líder. Afirman que la Iglesia Católica abandonó el verdadero camino tras la firma del edicto de Constantino, con lo que la humanidad habría ingresado en un período de oscuridad hasta 1955, cuando Ezequiel Ataucusi Gamonal recibió la revelación de los planes de Dios para restaurar la alianza con el hombre. Perú es el escenario del nuevo pacto y del nuevo pueblo elegido para la alianza con un Dios que se apiadó de la humanidad, que hasta ese momento había estado apartada del camino por obra de la Iglesia Católica personificada en el Papado, a la que rechazan pues personifica el mal de la tierra.
Para afirmar la profecía se basan en el libro de Lucas en el que creen está escrito el nombre del Perú en clave así: Jerú quiere decir Perú y Salem Pueblo (Granados, 1986:28). La escogencia está marcada según planes divinos anunciados en la Biblia: «Los israelitas deducen que el Nuevo Mundo era el lugar designado para restablecer el pacto. Una vez determinado el continente la "hermenéutica israelita llega al detalle con una cita que señala la escogencia de Ezequiel"» (De la Torre, 2005:326).
La concreción del sitio es mayor en los textos de Isaías donde se habla de la «ciudad del sol», imagen del Cuzco, y del profeta Ezequiel con la mención del «ombligo del mundo» y otras características geográficas y físicas. Estos anuncios y la cosmovisión tradicional del hombre andino generan una característica visión de la historia del Perú según la cual los incas no serían paganos, sino profetas de Dios. El conocimiento, manejo y divulgación de la profecía es un poder conferido a los sacerdotes israelitas.
El Mesías y la figura de Ezequiel Ataucusi
El segundo aspecto básico de la doctrina israelita es la creencia en «el Mesías», su muerte, resurrección y sucesión. Durante su vida de líder religioso, Ezequiel era llamado por sus seguidores como «Mi Señor», el «Varón», el «Pastor de los Pastores», el «Hijo del Hombre», el «Primogénito de Dios», «Israel», el «Nuevo Inca» y el «Nuevo Moisés» (Curatola, 1997:172), en una mezcla de respeto y paternalismo.
Pero los israelitas también creen en Jesucristo como hijo de Dios y lo llaman el «Cristo de Oriente». Ezequiel Ataucusi era su reencarnación, lo llamaron «el Cristo de Occidente», lo que hizo al líder objeto de culto y adoración. Ezequiel dentro de las concepciones israelitas estaría por encima del mismo Jesucristo pues representaba la forma carnal del Espíritu Santo (De La Torre, 2002:5).
Según sus seguidores, debía iniciar una predicación, después sería crucificado y su cuerpo permanecería tres días sin sepultura, después de esto el mundo no sería igual. Habría un paraíso de 1.000 años, luego serían llevados en carros de fuego a otros planetas. Sin embargo, su muerte llegó antes de que se cumpliera lo vaticinado en el año 2.000 resultado de un paro cardiaco. Lo que generó cambios en la Iglesia y la obligación del reconocimiento de un sucesor que en vida Ezequiel había designado: su hijo Ezequiel Jonás Ataucusi Molina.
A pesar de lo anterior, su importancia para la doctrina radica en ser el escogido para reavivar el pacto con Dios y por la recepción de los mandamientos que son guía y símbolo de la Congregación. Así, la misión de Ataucusi era la restauración del pacto y ser el guía de la congregación para el paso a una nueva vida. Algunas veces se le llama profeta, siendo éste su verdadero rol dentro de la congregación, pues fue portador de la verdad revelada con la que se constituyó el grupo.
Después de la muerte, la importancia de Ezequiel para la Congregación se ha mitificado y su mausoleo, ubicado en la parte superior, en la base de una montaña, en Cienaguilla, Lima, ha legitimado el campo para la peregrinación de los fieles. La explicación e interpretación a su muerte se ha hecho como parte de la profecía y se ha anunciado otra, que señala la escogencia del sucesor. Por su parte Jonás, el sucesor, ha pasado a recibir los honores que su padre recibía en vida. Oficialmente es llamado Misionero General, y así se lee en los textos oficiales y comunicaciones de la institución.
Las relaciones de los feligreses con Ezequiel y su hijo son de dependencia. Se clama al Padre Ezequiel por las necesidades que solo él puede cumplir, y se cree en la omnipresencia de Jonás, en la opción de ser perdonados por él. Además, en las oraciones realizadas en los rituales se clama para que Dios lo guarde y favorezca.
La Cuarta Generación, el fin y la Tierra Prometida
El tercer aspecto básico en la doctrina israelita es «La cuarta generación, el fin del mundo y la tierra prometida». Para los israelitas han pasado dos generaciones las cuales Dios ha juzgado: la primera en tiempos de Noé con el diluvio y la siguiente la sufrió la generación de Lot con el azufre y fuego sobre la faz de la tierra. Así, la generación de los israelitas de hoy será la tercera que Dios vendrá juzgar, pues le ha dado una duración limitada, unos dos mil años, después de los cuales vendrá un castigo de siete años, en los que la sequía y el hambre asolarán la humanidad y solo un pequeño grupo sobrevivirá: la Congregación Israelita (De la Torre, 2005:334).
Además, ocurrirán desastres naturales y en el plano internacional terrorismo, crisis económica, constante lucha entre las potencias, el sol se aproximará a la tierra quemando a los impíos (no israelitas) (Espinoza-Benavides, 1984:51). Por la intercesión de Ezequiel, Dios ha aplazado este juicio, el cual estaría cercano por el fin de la era de 2000 años dado por Dios para esta tercera generación.
Se esperaba que cuando el momento llegase, Ezequiel se despojara de sus ropas y vistiera la túnica roja y se mostrara al mundo. Entonces iniciaría una predicación de 1260 días, después de los cuales sería crucificado por la Iglesia Católica y se levantaría el anticristo; el cuerpo del Mesías estaría tres días sin sepultura y luego vendría el Espíritu Santo y lo llevaría. Esta labor de mostrar el inicio del fin se ha trasladado a Jonás con quien se cree ocurrirá igual.
Después de su muerte el cielo y la tierra oscurecerán y luego en un rayo se verá bajar a Cristo con miles de ángeles en carros de fuego para rescatar a los salvos. El pueblo estará centralizado en algún lugar, cuando estén alabando y desde los carros de fuego descenderán nubes blancas que conocerán el pensamiento de la gente, se los va a levantar a aquellos que solo piensen en Dios, allí los llevarán a Canaán, la tierra prometida (De la Torre, 2005:334-335).
La vida en Canaán tendrá otras características: no hay comercio, ni matrimonio, ni procreación, durante mil años se hablará arameo, serán como ángeles, no hay edad, prosigue la agricultura; allí no ingresará nadie y la generación maldita será como vampiros. Transcurridos mil años bajarán nuevamente los carros de fuego y a esa gente se la llevarán a otro planeta; entonces en la tierra habrá un juicio de mil años. Después de este juicio Satanás gobernará por 300 días, al cabo de los cuales una ciudad edificada desde el cielo descenderá para aplastarle (De la Torre, 2005: 335).
Para soportar estos años de juicio y angustia los israelitas son aconsejados para viajar a la selva que constituye la «Tierra Prometida» para librarse del juicio que espera la tierra, allí viven de la agricultura y se preparan para el fin. Existen gran cantidad de israelitas que organizados en colonias en la frontera de Ecuador, Brasil y Perú, cultivan arroz y otros productos que cubren el mercado de Leticia y otros pueblos fronterizos.
Práctica ritual y autoridad de la Escritura
La base doctrinal de la Congregación Israelita, El Mesías, El Perú Privilegiado, la Cuarta generación, están consignadas en la Biblia la cual tiene la autoridad suprema pues ha sido inspirada por Dios, es llamada el «libro de los libros».
La misión de Ataucusi era la restauración del pacto y ser el guía de la congregación para el paso a una nueva vida. Además, realizó la labor de intermediación entre lo divino y lo humano, predicó y sus palabras se han cumplido o están en proceso de cumplirse, compiló sus revelaciones y se espera su regreso el día del juicio final al lado del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
Identidad social y contradicciones
La baja intensidad de su proselitismo religioso contrasta con la fuerte identidad social, así, el grupo se preocupa más por el fortalecimiento de la «identidad israelita» como estrategia de proselitismo que en la expansión cuantitativa de su doctrina. Es identidad social basada en elementos religiosos presenta diversas contradicciones que son analizadas en el texto.
Utilizando diversas estrategias de expansión, ha consolidado iglesias locales en varios lugares del país, y ha participado en la sociedad y la política local y regional sin perder sus nexos con la iglesia en Lima y manteniendo la doctrina creada por su fundador. El conocimiento, manejo y divulgación de la profecía es un poder conferido a los sacerdotes israelitas.
Contradicciones principales
- Contradicción entre un proselitismo de baja intensidad y una identidad social muy fuerte que prioriza el sentido de pertenencia sobre la búsqueda cuantitativa de conversos.
- Contradicción entre la mitificación del líder y la necesidad práctica de organización institucional que obliga a la designación y dependencia de un sucesor con autoridad.
- Contradicción entre la interpretación local de profecías y su adaptación a contextos cambiantes, lo que provoca variaciones en las predicciones sobre los tiempos del fin.

Datos sobre presencia y participación
Durante estos años la Iglesia Israelita ha consolidado su presencia en el Municipio de Santander de Quilichao, norte del Departamento del Cauca. Desde allí se dirige la vida socio-religiosa de la Iglesia y se planea la expansión en Colombia. La labor colectiva fue clave para pasar de 12 personas a reunir entre 2000 y 3000 asistentes en sus fiestas regionales.
Sugerencia de video
Historia de Ezequiel Ataucusi Gamonal
El siguiente texto describe la doctrina Israelita y su expansión en el suroccidente de Colombia, al tiempo que analiza las contradicciones de la identidad social configurada sobre elementos religiosos. Está dividido en tres partes, además de la introducción y las conclusiones: una que describe la doctrina Israelita y su expansión en Colombia; la segunda, señala el fundamento de su identidad social basada en elementos religiosos y, la tercera que analiza las contradicciones de esa identidad.