Historia y características de las Cuevas del Molar y la Iglesia Parroquial de San Agustín de Guadalix

San Agustín de Guadalix y El Molar son dos localidades de la zona norte de la Comunidad de Madrid que conservan un interesante patrimonio histórico, arquitectónico y natural. Ambas localidades se sitúan en las estribaciones de la Sierra de Guadarrama, comparten paisaje de dehesas, vegas y arroyos, y poseen testimonios arqueológicos y arquitectónicos que recorren desde épocas íbera y romana hasta la Edad Media y tiempos modernos.

Orígenes y evolución histórica de San Agustín de Guadalix

Los primeros documentos escritos sobre San Agustín del Guadalix son del siglo XIII y cuentan que en 1084, tras la Reconquista a los musulmanes, las tierras fueron repobladas. Cuenta la tradición que dos hermanos llamados Agostinos llegaron a este lugar desde la Villa de Buitrago y fundaron unas ventas, alrededor de las cuales habría crecido un pueblo llamado San Agustín. Otra versión dice que fueron unos sacerdotes los que levantaron una ermita bajo la advocación de San Agustín y que entorno a la misma y en las riberas de un río llamado Guadalix fue creciendo el pueblo.

San Agustín de Guadalix es un pueblo aún sin investigar arqueológicamente; no obstante, se dice que en el lugar donde hoy se encuentra existió, según Alejandro Martín Ortega, un poblado ibérico, como lo evidencian los pozos, bodegas y cuevas hallados. En cuanto a la época romana, han aparecido cerámicas, antefijas y un sarcófago de piedra descubierto en el alto donde se levanta la iglesia. Sin embargo, el verdadero origen del pueblo se sitúa en la Edad Media, aunque sin poder determinar con precisión el momento en que surge San Agustín como núcleo repoblado.

Seguramente lo fue en tiempos de Alfonso VII, cuando comenzaron las repoblaciones con gentes procedentes de Segovia, que fueron estableciéndose y creando pueblas o pequeños poblados. En el caso de San Agustín, es probable que se asentaran en un monte cercano llamado Las Pueblas. La villa perteneció a la Corona de Castilla hasta que en 1382 Juan I de Castilla entregó a don Pedro González de Mendoza el señorío de San Agustín y Pedrezuela, en recompensa por sus servicios a los reyes castellanos. Este señorío permaneció en la familia hasta 1461, cuando otro don Pedro González de Mendoza, obispo de Calahorra e hijo del célebre poeta Marqués de Santillana, la permutó por otras posesiones con don Diego Arias de Ávila, contador mayor del rey Enrique IV.

A comienzos del siglo XVI, la reina Juana la Loca otorgó a San Agustín el título de villa, “autorizándole el uso de horca, pica, cepo, cadena, azote y otras insignias y prerrogativas de jurisdicción y justicia”. Durante este siglo se sucedieron diversos litigios por la sucesión del Condado de Puñonrostro, promovidos por don Arias Gonzalo Dávila y sus sucesores contra don Juan Arias de Ávila Portocarrero, a quien correspondía el condado por sucesión directa. Los pleitos concluyeron en 1588, cuando la Audiencia de Valladolid dictó sentencia a favor de don Pedro Arias de Ávila, primogénito de don Arias Gonzalo Dávila.

La dehesa mencionada, perteneciente a San Agustín y a la vecina Pedrezuela, fue motivo de disputas entre ambos municipios. Ante los continuos conflictos, el Concejo de San Agustín solicitó la intervención del conde de Puñonrostro para que mediara y efectuase la división. En el siglo XVIII, concretamente en 1751, con motivo del Catastro del Marqués de la Ensenada, la villa seguía perteneciendo al condado de Puñonrostro y había perdido cerca de la mitad de su población. En esta centuria se levantó el edificio de la Tercia como granero por parte de los monjes del Paular, y probablemente también el antiguo edificio del ayuntamiento, situado en el mismo lugar donde se encuentra el actual. A finales de siglo, debido a diversas epidemias, la población de San Agustín se redujo hasta unos 50 vecinos, según las Descripciones de Lorenzana.

El siglo XIX comenzó casi de la mano de la invasión francesa. En 1808, San Agustín se encontraba en la ruta que unía Francia con Madrid por Irún, por lo que fue frecuentemente ocupado por ambos bandos. En la noche del 31 de julio de ese año tuvo lugar la destrucción e incendio del pueblo, quedando en pie, aunque muy deterioradas, algunas casas y perdiéndose el archivo municipal. Los vecinos se refugiaron en la dehesa de Moncalvillo. A mediados de siglo comenzaron las obras para llevar las aguas del río Lozoya hasta Madrid. En 1859 se aprobó la incorporación de las aguas del río Guadalix; para ello fue necesario ejecutar un canalillo de casi cuatro kilómetros a través de terreno de peña cuarzosa.

Ya en el siglo XX, durante la Guerra Civil, las campanas de la iglesia fueron retiradas para convertirlas en metralla, y la documentación relativa a la construcción del templo desapareció en el incendio del mismo. Hasta casi los años 60, San Agustín se mantuvo como un municipio eminentemente rural, con unos 670 habitantes en 1955 repartidos en 247 viviendas concentradas en el casco urbano. La apertura del trazado de la nueva carretera N-1 favoreció la instalación de nuevos servicios hosteleros, aunque las principales actividades continuaban siendo los cultivos de regadío y secano, junto con una creciente ganadería. La industria estaba representada por una fábrica de encajes, un taller mecánico, dos molinos de pienso y dos tahonas. El sector servicios contaba con oficina de correos y central telefónica.

Un hecho trascendental para San Agustín fue la posterior construcción de la Autovía del Norte y la proximidad de municipios como Alcobendas y San Sebastián de los Reyes, que albergan sedes de numerosas empresas españolas y extranjeras. La creación de diversos polígonos industriales atrajo a nuevos residentes, tanto de la capital como de otras regiones de España, provocando un notable aumento de población.

La iglesia Parroquial de San Agustín: descripción arquitectónica

La iglesia Parroquial de San Agustín es el ejemplo más destacado del patrimonio artístico de la localidad. Se trata de una construcción del siglo XVI -de estilo renacentista purista- aunque ha sufrido reformas desde entonces. Se trata de una construcción del siglo XVI en estilo renacentista purista con diversas restauraciones posteriores. Se encuentra levantado en mampostería y los ángulos reforzados con sillares.

El interior de planta rectangular con cabecera recta presenta dos naves aunque proyectada para tres, sin llegar a consumarse la construcción de la del lado del evangelio, siendo la principal más alta que la situada al lado de la epístola, estando reforzada con tres contrafuertes. Las naves se encuentran separadas por arcos de medio punto apoyados en pilares rectangulares, cubiertas con artesonado de madera, estando la cabecera, tratándose de la parte más antigua del templo, cubierta con bóveda de crucería con terceletes, apoyándose los nervios sobre ménsulas decoradas con diversos temas, mientras que en las claves aparecen el escudo de armas de los Arias Dávila.

El coro se encuentra situado a los pies de la iglesia y en alto, sustentado por dos columnas de piedra en las que se apoyan dos vigas de madera haciendo de contrafuertes. En el sotocoro se encuentra la capilla de la Virgen de Navalazarza, fundada por Alonso Sánchez Morales en 1627. La torre-campanario se encuentra a los pies del templo y consta de cuatro cuerpos separados por impostas. Se encuentra levantada en mampostería con sillares como refuerzo en las esquinas.

El Molar: breve síntesis histórica y patrimonio vinculado a las cuevas

El Molar, situado a tan solo 7 kilómetros de San Agustín de Guadalix, posee un entorno natural privilegiado debido a su ubicación, cuya topografía ‘de muela’ da nombre a la localidad. El origen de El Molar se encuentra en una de las cuatro aldeas creadas -posiblemente por pastores segovianos- en el siglo VIII en el actual término municipal. No se descarta, sin embargo, que previamente hubiera presencia humana en la zona ya que se han encontrado vestigios de épocas anteriores.

Durante la dominación islámica, el municipio fue ocupado por los árabes y tras la Reconquista pasó a pertenecer a Talamanca y al Arzobispado de Toledo. Posteriormente, cambió de propietarios y estuvo bajo dominio señorial. La Guerra de la Independencia -en el siglo XIX- contra las tropas francesas tuvo incidencia en la localidad como también la tuvo la Guerra Civil española -en la primera mitad del XX-.

Uno de los principales atractivos de la localidad son las famosas cuevas y bodegas del vino de El Molar, de las que tiene más de dos centenares. En los cerros que rodean al pueblo existe todavía en la actualidad una red de pasadizos subterráneos donde se elabora y se conserva el vino de El Molar. Las bodegas y cuevas de El Molar poseen un valor especial al ser una de las escasas representaciones que existen en la comunidad madrileña.

Interior de una cueva-bodega tradicional en El Molar; pasadizos y tinajas

Además de las cuevas, en El Molar destacan ejemplos de arquitectura religiosa como la Iglesia Parroquial de la Asunción y algunas ermitas como la de San Isidro, la de la Virgen del Remolino y la de la Soledad. La Iglesia de la Asunción constituye un ejemplo de arquitectura religiosa madrileña de los siglos XV y XVI en el medio rural. En ella domina la estética gótica, tanto en la concepción espacial y estructural como en las formas, presentando diversas tipologías de bóvedas, columnas, capiteles y portadas características del gótico tardío.

Patrimonio natural y rutas recomendadas

El medio natural de San Agustín del Guadalix se caracteriza por estar situado en las estribaciones de la Sierra de Guadarrama. El paisaje muestra dehesas, campos de cultivo y ejemplares de encina, enebro, matorral y vegetación de ribera. Dos zonas naturales de gran interés son el Monte de Moncalvillo -declarado Monte de Utilidad Pública en 1926- y la Laguna de los Patos -parque recreativo con flora y fauna autóctona-.

Entre las rutas propuestas en el entorno de San Agustín destaca la excursión a las Cascadas del Hervidero, una salida lineal de aproximadamente 5,5 kilómetros ida y vuelta, adecuada para familias. En el recorrido es posible observar la Cascada Becerra, una represa construida por el Canal de Isabel II a principios del siglo XX, y el Puente de San Antonio, que forman parte de un itinerario variado entre sendas y antiguas infraestructuras hidráulicas.

Cascadas del Hervidero y entorno del canal: senda y puente

Elementos singulares y edificios civiles

En San Agustín se conservan edificios civiles significativos: el edificio de la Tercia, levantado como granero por los monjes del Paular, el antiguo edificio del ayuntamiento y otros inmuebles del siglo XIX construidos en ladrillo con remates y cornisa que han sido objeto de restauraciones. El edificio del ayuntamiento se encuentra coronado por un rectángulo donde se ubica un reloj y rematado por un frontón en cuya parte superior se encuentra una campana. La entrada a los dos antiguos edificios de las escuelas, uno dedicado a las aulas de niños y el otro a la de niñas, es en la actualidad la entrada propiamente dicha al Ayuntamiento.

Actividades tradicionales y patrimonio inmaterial

La ganadería y la agricultura constituyeron, junto con la industria, las principales labores de los habitantes de San Agustín. Las dos primeras, sobre todo a partir de la segunda mitad del siglo XX, han ido reduciéndose al tiempo que aumenta considerablemente la actividad industrial, el sector terciario y la construcción. Aun así, todavía quedan ejemplos de viviendas de tipología urbano-rural que reflejan la tradición agropecuaria de la localidad.

En El Molar, la producción vitivinícola y la gastronomía local -morcilla, cocido molareño y carnes a la brasa- son parte de la identidad local vinculada a las cuevas y bodegas tradicionales. Estas tradiciones, junto con el patrimonio arquitectónico y natural, hacen de ambas localidades destinos recomendables para una escapada cultural y de naturaleza.

Recomendaciones para la visita

  • Visitar la Iglesia Parroquial de San Agustín para apreciar su planta, artesonado y la capilla de la Virgen de Navalazarza.
  • Realizar la ruta a las Cascadas del Hervidero y la Cascada Becerra; prever calzado adecuado y precaución en tramos con escaleras de piedra.
  • Recorrer las zonas de bodegas y cuevas de El Molar para conocer la red subterránea y la tradición vitivinícola local.
  • Consultar la Oficina de Turismo para información y rutas guiadas (San Agustín: c/. Remolino 4 o el número facilitado en guías locales).

EL MOLAR, CULTURA VITICOLA. (RESUMEN)

ElementoSiglo / ÉpocaCaracterísticas principales
Restos íberos y romanos (San Agustín)Antes de la Edad MediaPozos, bodegas, cerámicas, antefijas y sarcófago
Iglesia Parroquial de San AgustínSiglo XVI (con reformas)Renacimiento purista; dos naves, bóveda de crucería, torre de cuatro cuerpos
Cuevas y bodegas de El MolarTradición históricaRed de pasadizos subterráneos usadas para elaboración y conservación de vino
Monte de Moncalvillo / Laguna de los PatosProtección: siglo XX (Moncalvillo 1926)Zonas naturales con flora y fauna autóctonas

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