La Basílica de San Pedro no solo es el corazón espiritual del catolicismo, sino también un monumento que encierra siglos de arte, arquitectura y misterio. En el enorme espacio elíptico los católicos llegados de todo el mundo se reúnen para rezar el Ángelus y recibir la bendición directamente del Papa los domingos, asistir a grandes actos religiosos y dar el adiós definitivo al representante de Dios en la Tierra.
Orígenes y ubicación
La basílica fue construida donde fue martirizado el apóstol Pedro, en el circo de Nerón, donde cerca había un pequeño cementerio (necrópolis), allí se construyó una primera pequeña iglesia; luego, con la libertad religiosa gracias el emperador Constantino, se construyó la que justamente es llamada la basílica constantiniana. El emperador romano Constantino I levantó la primera iglesia de San Pedro en el siglo IV, con el objetivo de impulsar la nueva religión y de consolidar su poder. Cuando Constantino I decidió construir un templo dedicado a San Pedro, eligió el lugar exacto donde San Pedro fue crucificado y enterrado.
Se desconoce el año exacto en que san Pedro llegó a Roma, aunque con certeza fue posterior al 50 d.C. Tampoco tenemos datos precisos sobre cuándo ocurrió su martirio; solo que fue crucificado en un circo imperial cercano al Vaticano durante las persecuciones de Nerón, entre los años 64 y 67. La tumba del apóstol se encuentra debajo de la iglesia, y hay un altar construido justo encima de ella.

La basílica constantiniana y la reconstrucción renacentista
La Basílica de San Pedro que conocemos hoy no fue la primera en ocupar este lugar. En el siglo IV, se levantó allí una iglesia encargada por el emperador Constantino, que se mantuvo en pie durante más de mil años. Permaneció más de 1000 años en pie, hasta que en 1377, cuando los papas regresaron de Aviñón, la antigua basílica estaba en un estado ruinoso y decidieron derribarla para levantar la que hoy conocemos, donde se trasladó la sede papal al Vaticano.
Poco después de empezar su pontificado, Julio II encargó a Bramante construir una iglesia nueva, y en 1506 se colocó la primera piedra. La construcción de la actual Basílica de San Pedro fue un encargo del papa Julio II (1503-1513), pero antes ya existía otra basílica construida por Constantino en el 319. La base de la actual basílica se comenzó a construir el 18 de abril de 1506 con papa Julio II y finalizó en 1626, durante el pontificado del papa Urbano VIII.
Debates sobre la planta y grandes arquitectos
La elección de la planta constituyó el primer gran desafío en el diseño de la basílica. Mientras Bramante, Peruzzi y Miguel Ángel defendían la planta de cruz griega, inspirándose en la majestuosa Santa Sofía de Constantinopla, Rafael y Sangallo el Joven abogaban por la planta de cruz latina, más tradicional. Este dilema arquitectónico, que enfrentó a dos de los más grandes artistas del Renacimiento, se prolongó hasta que el papa Pablo V, en 1605, resolvió la disputa inclinándose por la propuesta de cruz latina y encargando su construcción a Carlo Maderno en 1607.
Al fallecer Bramante en 1514, las obras pasan a Rafael Sanzio y se discuten varias propuestas hasta 1521. Rafael muere en 1520 y la construcción continúa con Antonio da Sangallo el Joven, quien en 1538 concreta su proyecto para la basílica. En 1546, al fallecer Antonio da Sangallo, el arquitecto nombrado fue Michelangelo Buonarroti quien dará la forma definitiva al diseño, simplificando la planta al eliminar las sacristías con torres de las esquinas del cuadrado diseñadas por Bramante; esto transformó los límites exteriores del área en un muro envolvente continuo dando unidad y coherencia al volumen del edificio.
La cúpula y la impronta de Miguel Ángel
Michelangelo reforzó la estructura ya que el eje de su idea era la erección de una imponente cúpula peraltada, sobre un importante tambor, que se elevaría bastante más que la propuesta original de Bramante. La impronta del artista en la estructura de la iglesia, desde las enormes pilastras hasta las ventanas, es imborrable. La cúpula de Miguel Ángel supuso una auténtica revolución a nivel arquitectónico y estructural. La cúpula, con 136,5 metros de altura, es la más alta del mundo.
Al final, la cúpula diseñada por el maestro, entonces de 71 años, resultó ser más alta y ornamentada de lo que él mismo había previsto. La cúpula tiene 16 divisiones separadas por costillas que se extienden hasta la linterna, el punto más alto, donde está representado Dios Padre. En la cúpula llaman la atención los mosaicos de los gigantescos medallones que representan a los evangelistas: la pluma de san Marcos mide nada menos que 1,5 metros.

Fachada, plaza y el abrazo de Bernini
La fachada de travertino en tonos blancos y ocres con matices rojos y verdes de la Loggia della Benedizione también fue obra de Carlo Maderno y ha adquirido fama mundial, aunque en su momento no todos estaban de acuerdo con la amplitud de la fachada de dos pisos (110 m). El pórtico cuenta con cinco entradas que dan acceso a la iglesia, y la galería central es utilizada por el papa para impartir su bendición urbi et orbi («a la ciudad y al mundo») durante la Navidad y la Semana Santa.
La Plaza de San Pedro, diseñada por Gian Lorenzo Bernini entre 1656 y 1667, tiene 304 metros de largo y 228 metros de ancho. En esta plaza diseñada por Gian Lorenzo Bernini destaca la columnata elíptica formada por 284 columnas en cuatro filas, que en teoría simbolizan el abrazo de la Iglesia. Proyectada en el siglo XVII por el gran artista Gian Lorenzo Bernini, la plaza de San Pedro no sólo es historia viva del Catolicismo, sino mucho más.
Interior barroco, baldaquino y esculturas
El imponente interior barroco de San Pedro, en gran parte obra de Bernini, es realmente sobrecogedor. Tal como Bernini lo había ideado, la mirada se fija de inmediato en el monumental baldaquino que se eleva sobre el altar mayor, hecho con bronce tomado del Panteón. El papa Urbano VIII encargó a Bernini la decoración de las cuatro pilastras de soporte, donde se colocaron estatuas de 4,8 metros de altura: san Longinos, realizada por el propio Bernini, san Andrés, santa Verónica y santa Elena.
Aquí brillan con luz propia los relieves de mármol en la base de las columnas, que representan una secuencia del parto de una mujer, mostrando su cambio de expresión hasta el último relieve, donde aparece un sonriente bambino (bebé). Arriba espera la cúpula, la obra maestra de un Miguel Ángel que nunca la vio completada (falleció unos meses antes).
Puertas, mosaicos y pavimento
Las puertas de la basílica son cinco: el portal central de bronce realizada por el famoso artista de la época llamado Filarete (1433-45). Para apreciarlo mejor, lo mejor es colocarse de espaldas a las puertas de bronce centrales, que datan de la época de Constantino y fueron decoradas en el siglo XV por el escultor florentino Filarete (Antonio Averulino). A la derecha se encuentra la Puerta Santa, que se abre únicamente durante los Años Santos.
Toda la basílica está adornada por espectaculares pinturas como: "La transfiguración" de Rafael, "El Bautismo de Jesús" de Maratta y "La Navicella" de Giotto. En realidad no son pinturas, son reproducciones en mosaicos. Sí, millones de diminutos mosaicos de colores traídos de varias partes del mundo. El magnífico piso de la basílica también está hecho con mosaico.

Capillas, altares y obras maestras
La basílica posee nada menos que 11 capillas y 45 altares entre los más visitados son: por supuesto el altar que usa solo el Pontífice, adornado por el majestuoso badalquino de Bernini, la capilla de san Sebastián, dónde se encuentra san Juan Pablo II, el altar de san Girolamo, donde se encuentra san Juan XXIII y por supuesto la más visitada por excelencia es la Capilla de la Piedad, donde se encuentra la maravillosa obra de un joven, en ese momento, de 24 años llamado Miguel Ángel.
Sabías que Michelangelo tenía tan solo 24 años cuando esculpió la Piedad que se encuentra en el interior de la Basílica de San Pedro? Esta obra vale la pena ser vista de cerca para poder apreciar la genialidad de este artista con su joven edad. Desde que en 1972 un hombre la atacara con un martillo, está protegida por un panel transparente a prueba de balas.
Grutas, necrópolis y tumbas papales
En las Grutas Vaticanas, un corredor bajo la nave central, descansan los restos de más de cien papas. Bajo la iglesia hay enterrados 91 papas. Aunque el Papa Francisco ha elegido la Basílica de Santa María la Mayor como lugar de sepultura, bajo San Pedro descansan los restos de 91 papas, cuyos sepulcros -conocidos como tumbas papales- conviven con los de miembros de la realeza y la nobleza.
Por debajo del actual altar papal, se encuentra la tumba del apóstol San Pedro, en una pequeña plazuela marcada con una “P”. Los arqueólogos han encontrados dos niveles de profundidad bajo la basílica de San Pedro. En uno se encuentran las Grutas Vaticanas y en el inferior, hasta 11 metros más abajo, la Necrópolis Vaticana y la Tumba de San Pedro.

Museos, tesoros y jardines
Dentro de la basílica también se encuentra un museo llamado: Museo del Tesoro de San Pedro. Aquí se conservan muebles, vestimentas, piezas de orfebrería sagrada y obras de arte relacionadas con la historia de la Iglesia. Es un museo donde se pueden ver objetos litúrgicos de gran valor. Su interés histórico es muy grande, pero también puedes disfrutar de ver mucho oro y piedras preciosas juntos.
A poca distancia de la Basílica de San Pedro se encuentran los Museos del Vaticano que son una de las principales atracciones turísticas de Roma. Los Museos Vaticanos agrupan el Museo Pío-Clementino, la Capilla Sixtina, las Estancias de Rafael, la Pinacoteca… Aquí podrás ver cuadros de Caravaggio, Rafael y Leonardo da Vinci, esculturas griegas y romanas… y la gran joya de los museos, la Capilla Sixtina, a la que Miguel Ángel dedicó 10 años de su vida.
Curiosidades y cifras sorprendentes
- La actual basílica es un edificio que mide 218 metros de largo y 136 metros de altura hasta su cúpula y cuenta con una superficie de 23.000 m2.
- Se tuvo que desplazar un millón de metros cúbicos de tierra para completar la excavación necesaria para la construcción de la Basílica de San Pedro.
- La cúpula de Miguel Ángel, con 136,5 metros de altura, es la más alta del mundo.
- La Plaza de San Pedro puede reunir a miles de personas; más de 100.000 personas asistieron al primer saludo del nuevo Papa desde la Plaza de San Pedro, según Vatican News.
- La Plaza de San Pedro destaca por una columnata elíptica formada por 284 columnas en cuatro filas que simbolizan el abrazo de la Iglesia.
- Las Puertas Santas de San Pedro se abren únicamente durante los Años Jubilares, celebrados cada 25 años.
- La Basílica de San Pedro fue consagrada el 18 de noviembre de 1626, exactamente 1300 años después de la consagración de la basílica constantiniana en el 326.
Visitas, accesos y recomendaciones
La entrada a la Basílica de San Pedro es gratuita, pero dada la gran cantidad de visitantes, es aconsejable reservar una visita guiada para evitar la fila. Las opciones para visitarla son varias: es posible reservar una visita guiada de grupo de la Basílica de San Pedro o una visita con audioguía, también es posible combinar la visita de grupo de la basílica al tour de Museos del Vaticano y de la Capilla Sixtina o visitar el Estudio Mosaico.
Si no tienes vértigo, te recomendamos subir a la cúpula para tener unas vistas privilegiadas de la ciudad. Para quien busque subir hasta lo más alto de la cúpula, en el exterior de la basílica hay un acceso que permite alcanzar el punto máximo de este edificio colosal. Puedes subir todos los escalones a pie o ahorrarte los primeros con el ascensor; se recomienda estar en forma y no tener miedo a los espacios estrechos para subir los últimos tramos.
SAN PEDRO en ROMA .....SUBIDA A LA CÚPULA
Pasadizos, leyendas y defensas
A lo largo de la historia, la Basílica de San Pedro ha alimentado numerosas leyendas sobre pasadizos ocultos y cámaras secretas bajo su estructura. Más allá del mito, lo cierto es que existen varios espacios subterráneos reales, como las Grutas Vaticanas y la Necrópolis, que albergan antiguas tumbas papales. Muy cerca de este conjunto monumental se encuentra el Passetto di Borgo, un corredor fortificado que conecta la Ciudad del Vaticano con el Castillo Sant'Angelo.
Su episodio más recordado ocurrió durante el Saqueo de Roma en 1527, cuando el Papa Clemente VII logró escapar por este corredor elevado hasta refugiarse en el castillo.
Personajes y reliquias
Hubo un tiempo en que se creyó que la auténtica silla de san Pedro estaba encerrada dentro de una escultura diseñada por Bernini para la basílica de San Pedro. A veces, se muestran reliquias en los balcones situados sobre las estatuas: la lanza de San Longinos, el soldado romano que hirió a Jesús en la cruz; fragmentos de la Cruz traídos desde Tierra Santa por santa Helena; y el velo de santa Verónica, que cubrió el rostro de Jesús.
La inscripción en latín que rodea la base de la cúpula contiene el versículo de san Mateo: «Tú eres Pedro y sobre esta roca edificaré mi Iglesia. Te daré las llaves del reino de los cielos».
La Basílica en la vida contemporánea
La Basílica de San Pedro, consagrada el 18 de noviembre de 1626, es un lugar que combina belleza, trascendencia, oración y culto. La Basílica de San Pedro fue creada por el emperador Constantino en el siglo IV y en los años sucesivos fue ampliándose. La actual Basílica, edificada sobre aquella constantiniana, es la expresión de la voluntad de los Papas del Renacimiento que apoyándose en grandes artistas como Bramante, Michelangelo, Bernini y Maderno nos llevan en un recorrido a través del arte, la fe y la espiritualidad.