La dalmática es la vestidura exterior propia del diácono en la liturgia católica. Se trata de una túnica amplia, decorada con franjas verticales y, en algunos casos, con cruces transversales, que se lleva sobre el alba y la estola durante la celebración de la Misa y otras ceremonias solemnes.
Definición y uso litúrgico
La dalmática es la vestidura litúrgica exterior del diácono. El vestido propio del diácono es la dalmática, que se pone sobre el alba y la estola: la dalmática, sin embargo, puede omitirse bien por necesidad, bien cuando se trate de un grado menor de solemnidad (OGMR 338). Se utiliza en las misas solemnes, en las procesiones y bendiciones, excepto cuando estas procesiones y bendiciones tienen carácter penitencial, como en Adviento, desde el periodo del domingo de Septuagésima a Pascua de Resurrección, en la bendición de las velas y en la procesión del día de la Candelaria, etc.; es así porque desde los primeros tiempos la dalmática se ha considerado una vestimenta festiva.
El diácono, como ministro del altar, viste la dalmática como signo visible de su ministerio litúrgico. Según la normativa actual, la dalmática es la vestidura propia del diácono, que se coloca sobre el alba y la estola durante la Misa y en procesiones solemnes, salvo en tiempos penitenciales como el Adviento o la Cuaresma, cuando se omite por su carácter festivo.
En la celebración pontifical, los obispos pueden llevar la dalmática bajo la casulla, pero no en misas privadas. No se permite a los sacerdotes llevar la dalmática bajo la casulla a menos que para este efecto se les haya concedido un privilegio papal especial, y entonces sólo para los días y ocasiones que haya autorizado el permiso.

Origen e historia temprana
Su origen se remonta a los primeros siglos del cristianismo, cuando fue adoptada de una prenda civil de la región de Dalmacia. Según el "Liber Pontificalis" la dalmática fue introducida por Papa Silvestre I (314-35). Es cierto que ya en la primera mitad del siglo cuarto su uso era general en Roma; entonces, como hoy, los diáconos la llevaban como una vestidura exterior, y el papa la ponía debajo de la casulla.
La dalmática proviene de un vestido del mismo nombre, y por su nombre originario de Dalmacia, y en el curso del siglo segundo probablemente su uso se generalizó en Roma. La dalmática del pueblo es mencionada a menudo por escritores y se ve con frecuencia en los restos pictóricos de la época imperial tardía, p.e. en el llamado díptico consular. Era una de las vestimentas de las clases más altas; por consiguiente no es sorprendente que se utilizara para uso eclesiástico y después se convirtiera en vestidura litúrgica.
Evolución medieval y usos regionales
Los Obispos de Milán llevaron la dalmática probablemente ya en el siglo quinto; lo demuestra un mosaico de los Santos Ambrosio y Materno en la capilla de San Sátiro cerca de la iglesia de San Ambrosio; los mosaicos de la iglesia de San Vital en Ravena muestran que fueron llevadas por lo menos por los arzobispos de Ravena y sus diáconos ya en el siglo sexto. Aproximadamente el siglo noveno la dalmática fue adoptada casi universalmente por obispos y diáconos en la Europa Occidental, incluso en España y la Galia, donde en lugar de la dalmática los diáconos había llevado una túnica llamada alba.
Aproximadamente en el siglo décimo a los cardenales romanos se les concedió el privilegio de llevar la dalmática, y también, en el mismo período, los sacerdotes fuera de Roma recibieron igual signo de distinción, sobre todo si eran abades. Así, Juan XIII le concedió el derecho de llevar la dalmática en el año 970 al Abad de San Vicente en Metz. Benedicto VII en el 975 concedió este privilegio al cardenal de la catedral de Trier, pero limitándolo a las ocasiones en que ayudaban al arzobispo en Misa de pontifical o cuando fuera Misa Solemne en la catedral como representante suyo.
Forma, materiales y ornamentación
En Roma, y a lo largo de Italia, la dalmática es una túnica con mangas anchas; alcanza las rodillas, está cerrada delante, y está abierta por los costados hasta el hombro. Fuera de Italia es costumbre hender el bajo de las mangas para que la dalmática se vuelva un manto, como una capa con una apertura para la cabeza y dos partes cuadradas por la caída de la tela de los hombros sobre el brazo.
La ornamentación distintiva de la vestidura consiste en dos rayas verticales que corren desde el hombro al dobladillo. Según el uso romano estas rayas son estrechas y unidas al bajo por dos rayas cruzadas estrechas. Fuera de Roma las rayas verticales son bastante anchas y la pieza cruzada está en la parte superior del vestido.
No hay ninguna regulación acerca del tejido de la dalmática; generalmente se hace de seda en correspondencia al de la casulla del sacerdote con la que debe estar de acuerdo en su color, ya que las ordenanzas referentes a los colores litúrgicos incluyen las dalmáticas. Originalmente la dalmática se hizo de lino o lana, pero cuando la seda se hizo más común y menos cara, la dalmática se hizo de seda.
Variaciones históricas en forma y tamaño
La forma original de la vestidura se demuestra por los restos del periodo pre-carolingio, sobre todo por los mosaicos en San Sátiro en Milán (siglo quinto), en San Vital en Ravena (siglo sexto), y en San Venancio y Santa Inés en Roma (siglo séptimo); según estas representaciones era una túnica larga, ancha con mangas muy grandes y llegaba a los pies. En el siglo trece la longitud de la dalmática era todavía de unos 135 centímetros. En Italia esta medida se mantuvo durante el siglo catorce; por mucho tiempo fue por lo normal la dalmática de unos 120 centímetros en el siglo dieciséis e incluso en Italia. En el siglo diecisiete su longitud era por lo general de un poco más de 110 centímetros; en el decimoctavo era sólo de 1 metro (100 centímetros), y en algunos momentos de unos 90 centímetros.
Simbolismo y significado
Las interpretaciones simbólicas primeras de la dalmática aparecen al principio del siglo noveno, en los escritos de Rabano (Hrabanus) Mauro y Amalario de Metz. A causa de la forma en cruz y de las rayas ornamentales rojas, Rabano Mauro lo considera como símbolo de los sufrimientos de Cristo y comenta que la vestidura recordaba al ayudante en el altar que se ofrecieran como sacrificio aceptable a Dios. Amalario vio en el color blanco un símbolo de la pureza de alma, y en las rayas rojas el emblema de amor al prójimo.
Al ser una vestidura festiva, la dalmática recuerda al diácono su llamado a servir con alegría y dignidad, cubriéndolo con el «vestidura de la salvación» que el obispo pronuncia al ordenarlo. Las dalmáticas de color fueron la norma general cuando, aproximadamente en el año 1200, se determinaron qué colores eran los litúrgicos y en consecuencia su uso se reguló definitivamente.
Normativa y práctica actual
El Misal Romano establece que la vestidura propia del diácono es la dalmática, que se lleva sobre el alba y la estola, aunque puede omitirse por necesidad o por menor solemnidad de la celebración. Redemptoris Sacramentum recalca la importancia de preservar la tradición litúrgica y recomienda no prescindir de la dalmática cuando sea posible, como muestra de reverencia a la liturgia católica.
En la sacristía, el sacerdote, el diácono y los demás ministros deben disponer de sus vestiduras según la forma de la Misa; para el diácono se requiere alba, estola y dalmática, aunque esta última puede omitirse en casos de necesidad o menor solemnidad.

Confección y adaptaciones contemporáneas
Hoy la dalmática sigue siendo confeccionada en seda o lana, pero algunos artesanos emplean materiales sintéticos para reducir costos, siempre respetando la forma y los colores litúrgicos prescritos. La Iglesia anima a que la calidad del tejido refleje la dignidad del ministerio diaconal.
La ornamentación de la dalmática consistió al principio en dos rayas estrechas, llamadas clavi en línea recta hacia abajo por delante y por atrás, y de una banda estrecha en el dobladillo de las mangas. En el periodo medieval tardío había gran diversidad en la ornamentación de la dalmática, y muy a menudo no tenía ninguna ornamentación. En Italia era costumbre poner una banda costosa, y a menudo ricamente bordada, sobre el dobladillo en la parte de atrás y en el peto de la vestidura y también en las mangas; a veces se agregaron bandas verticales estrechas a este adorno.
Usos particulares y costumbres locales
En España el uso de la dalmática para quien no cursa el sacerdocio, entiendo que se trata de un “privilegio” que se concede para el uso de esta prenda litúrgica. En nuestra ciudad y otras muchas, la visten el llamado cuerpo de acólitos, que por cierto, tampoco son acólitos propiamente dichos los muchachos que hacen ese oficio de portar ciriales e incensarios, ya que el acólito auténtico es el instituido como tal por el obispo o superior, según el derecho.
La piedad popular, la costumbre, hace que el pueblo haya asimilado perfectamente su uso por el cuerpo de acólitos. Las cofradías que en su mayor parte tuvieron un origen gremial, utilizaban la ropa que les era propia en sus celebraciones laicas. Como tales, como servicio a sus pasos, adoptaron el empleo de la dalmática como vestidura de alto rango y la decoraron con los escudos de sus corporaciones.
La participación de ministros como acólitos en procesiones enfatiza el carácter solemne y piadoso del acto; para esto es necesario comprender que tanto el cirial como el incensario son elementos litúrgicos dispuestos para la solemnidad de las celebraciones religiosas, por ende, requiere un uso correcto, formal y respetuoso, un gesto de adecuación al acto.
Discusión sobre su uso por laicos en hermandades
Cuando me preguntan mi opinión sobre si yo estoy a favor de suprimirlas siempre respondo rotundamente que no. La vestidura diaconal es muy vistosa, ceremonial. Tiene un especial atractivo visual, motivo por el cual las cofradías, en su estética siempre barroquizante, las usan para dar mayor vistosidad y esplendor al culto. Así pues, la intención es sana: el esplendor del culto.
Muchas veces, la piedad popular y el uso que el pueblo ha hecho de determinadas costumbres o devociones ha hecho que, posteriormente, la Liturgia las haya hecho propias. Y, por último, no existe la intención, en modo alguno, por parte del cuerpo de acólitos ni de la cofradía de suplantar al diácono, aunque vistan la dalmática, ni de ejercer el ministerio diaconal ni de hacerse pasar por tales.
Datos resumidos
- Nombre: Dalmática.
- Categoría: Arte sacro.
- Descripción: Túnica ancha con franjas verticales, usada sobre el alba y la estola durante la Misa.
- Autoridad eclesiástica (introducción según fuentes): Papa Silvestre I.
- Lugar de origen: Dalmacia (prenda civil adoptada por la Iglesia).
- Materiales: lino, lana, seda; hoy también materiales sintéticos en adaptaciones.
- Uso: propia del diácono; también por obispos en misa pontifical bajo casulla; posible uso laical por privilegio local.
Tabla: Evolución significativa de la dalmática
| Periodo | Características |
| Antigüedad tardoimperial | Túnica larga, mangas muy amplias; uso civil y luego eclesiástico. |
| Alta Edad Media | Adopción por obispos en algunos lugares; clavi y franjas ornamentales. |
| Plena Edad Media | Generalización en Europa Occidental; colores litúrgicos; variaciones regionales. |
| Modernidad | Reducción de longitud y anchura de mangas; seda y bordados ricos; uso litúrgico regulado. |
Observaciones finales
La dalmática, como vestidura distintiva del diácono, combina una rica historia que se remonta a los primeros siglos del cristianismo con un simbolismo profundo que sigue vigente en la liturgia actual. Su forma, colores y uso están regulados por la normativa eclesiástica, garantizando que siga siendo un signo visible del servicio y la alegría del ministerio diaconal en la Iglesia universal.
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