Componentes del lenguaje oral y escrito: estructura, funciones y desarrollo

Cualquier lenguaje está organizado como una jerarquía de estructuras: discurso, frases, palabras, morfemas y fonemas. Cada nivel de jerarquía está gobernado por su propio sistema de reglas, como en el caso de las reglas fonológicas que especifican qué fonemas pueden y cuáles no pueden ir juntos en un lenguaje. El lenguaje es un sistema complejo integrado por distintos módulos o componentes los cuales se pueden agrupar en formales (sintaxis, morfología y fonología), de contenido (semántico) y de uso (pragmático).

En la práctica, algunos autores integran además la prosodia o entonación que puede modificar el significado literal de las palabras, de las frases y del discurso. Si se da la coherencia entre los diferentes componentes, la comprensión del mensaje será fácilmente lograda por el receptor.

Componentes formales: sintaxis, morfología y fonología

La sintaxis es un sistema de reglas que organiza las palabras en frases. En términos simplificados, la sintaxis es el orden y la estructura de las palabras y frases dentro de la gramática. Incluye el dominio de las relaciones entre las palabras dentro de las oraciones y de cómo expresar estas relaciones. Cada elemento sintáctico constituye una unidad funcional.

Así, que no es suficiente que el niño o la niña conozcan los significados individuales expresados en "delfín", "niña", "jugar", sino también que sepa asociar estos significados a su función dentro de la oración. Las frases son representadas mentalmente de dos modos: como estructura superficial, es decir, la secuencia de oraciones tal y como es leída o hablada, y la estructura profunda que se refiere más directamente al significado de las oraciones. La tarea del oyente es la comprensión de la estructura profunda a partir de los datos.

La morfología es aquella parte de la gramática que proporciona reglas para combinar morfemas en palabras. También se refiere a la estructura de las palabras, las cuales se pueden descomponer en partes más pequeñas denominadas afijos: prefijos y sufijos.

La fonología se interesa por el estudio de la organización de los sonidos en un sistema valiéndose de sus caracteres articulatorios y de la distribución o suma de los contextos en que pueden aparecer. Según Nieto, M., el origen de esta función se ubica desde el estadio sensoriomotriz, cuando el bebé succiona, deglute, eructa, llora, grita y emite sonidos.

Componente de contenido: semántica

La semántica analiza el contenido o significado de las palabras. De aquí se concluye que la semántica es "lo que tiene significado", su finalidad es establecer el significado de los signos y su influencia en lo que la gente hace y dice. Es lo que se relaciona por tanto con el significado e incluye el conocimiento de las categorías conceptuales del lenguaje, de las palabras y expresiones (léxico).

Componentes de uso: pragmática y entonación

La pragmática conceptualiza el lenguaje como una encrucijada entre el sistema y las metas e intenciones de la comunicación humana. El desarrollo de las habilidades pragmáticas comienza antes del uso del lenguaje propiamente dicho. La perspectiva pragmática plantea que, además de la adquisición por parte del niño(a) del léxico y de las reglas estructurales del lenguaje, ellos aprenden, a nivel implícito, otro conjunto de reglas referidas al momento apropiado para expresar determinados actos de habla, para permanecer en silencio, para emplear un determinado nivel y registro de habla (formal, informal, familiar, coloquial).

La entonación se define como las variaciones del tono o altura tonal de la voz cuando se habla. Este componente reviste una especial importancia, pues sin él se limitaría la funcionalidad del lenguaje.

Esquema de los componentes del lenguaje: formales, de contenido y de uso

Oralidad y escritura: semejanzas y diferencias

La oralidad es nuestra primera aproximación de comunicación con los otros; a medida que el niño va creciendo, va incorporando elementos a su repertorio para hacerse entender y expresar sus necesidades y afectos. La comunicación oral es la transmisión de información entre dos o más individuos a través del habla y del código contemplado en un idioma. Es efímera e inmediata, o sea, se desvanece en el tiempo, ya que las ondas sonoras pasan y no se preservan en el aire. Es presencial y directa, lo cual significa que requiere la presencia simultánea de los interlocutores.

La lengua oral es espontánea, inmediata, dinámica e interactiva; usamos la lengua oral sobre todo para la comunicación inmediata, cara a cara. El mensaje se refuerza con recursos adicionales como pausas, cambios de ritmo, de entonación, de tono. Gran parte de la significación en la lengua oral se encuentra por fuera del texto.

La comunicación escrita es cualquier tipo de interacción que hace uso de la palabra escrita o textual, y que permite transmitir un mensaje sin necesidad de que el emisor y el receptor coincidan en el mismo tiempo y lugar. La lengua escrita es la transmisión de un mensaje o determinada información de forma gráfica, basándonos en el sistema de escritura de cada lengua. La escritura es la forma más auténtica de preservar y hacer que perdure el habla.

En contraste con la lengua oral, la lengua escrita es completamente artificial; no hay manera de escribir "naturalmente". Es duradera o estable porque se conserva a través del tiempo y el espacio. Los elementos de los que se dispone para construir el mensaje son de carácter estrictamente lingüístico (grafemas) o paralingüístico (signos de puntuación, espacios, sangrías, negrilla, subrayado, etc.). Exige una planeación previa y una organización cuidadosa; su ejecución siempre debe ser posterior a unas etapas previas de planeación.

Rasgos comparativos

  • Lengua oral: pasajera, temporal, inmediata, presencial, bilateral/interactiva, espontánea, coloquial, dinámica, auditiva e incluye elementos no verbales.
  • Lengua escrita: duradera, espacial, diferida, planificada, unidireccional, elaborada, formal, estática, visual y depende del soporte en el que aparece.

Leer y escribir: funciones y procesos

Durante toda la vida, se lee y se escribe con un propósito definido: obtener información, adquirir conocimientos, recordar algo, expresarnos, distraernos, intercambiar ideas. Aprender una lengua implica no sólo aprender su gramática y su vocabulario, sino sobre todo aprender a producir e interpretar el significado de un determinado mensaje. Un mensaje siempre se produce en un determinado contexto (social, histórico, psicológico), en una determinada situación comunicativa, con el propósito de producir efectos en el receptor.

Aprender a leer significa comprender la lengua que se escribe, sus formas y significados. Leer supone un acto de comprensión de lo que otro dice por escrito, poniendo en juego lo que el lector sabe de ese tema o las ideas que se ha hecho del mismo. La lectura encierra una serie de operaciones indispensables para la elaboración del significado, tales como: reconocimiento de la información, relación de dicha información con la almacenada en la memoria semántica del lector, activación de los significados semánticos, realización de distintos tipos de relaciones entre las partes del texto y construcción del significado global o macroestructura.

Aprender a escribir en la actualidad significa producir ideas, conceptos, puntos de vista, mensajes en general, con el propósito de provocar en el destinatario/lector algún efecto. La composición escrita implica un proceso en el cual participan diferentes actividades que están íntimamente relacionadas y que forman parte de un sistema, cuyas fases se inician con la presencia de un propósito en la persona que escribe. Sin una motivación, sin un estímulo, sin una idea, nadie puede comenzar a escribir.

La composición escrita implica un proceso de pensamiento, abstracción, corrección, eliminación y mejoramiento de las ideas. Cassany indica que es un proceso recursivo, en el cual el escritor atraviesa por etapas en las cuales mide su capacidad para lograr que una idea sea objeto de atención en el lector. El escritor experto lee y relee infinitas veces su producción escrita; corrige, suprime y agrega. No le da miedo borrar y comenzar desde cero; perfecciona sus ideas a medida que repite sus escritos iniciales.

Proceso de composición escrita: planificación, redacción, revisión

Preguntas clave en el proceso de escritura

  1. ¿Qué escribimos? - fase determinada por las ideas que queremos plasmar y la planificación previa del tema.
  2. ¿Cómo escribimos? - forma en que se van a presentar las ideas, esquemas o mapas mentales.
  3. ¿A quién escribimos? - pensar en el destinatario o receptor del mensaje.

Implicaciones educativas y sociales

En la escuela la lectura y la escritura muchas veces se practican desvinculadas de sus funciones sociales y cognitivas; la lectura escolar puede quedarse vaciada de todo acto de comprensión y la escritura limitarse a aspectos mecánicos. Enseñar la lengua escrita no debe reducirse a la decodificación y combinación de grafemas, sino promover la comprensión, la producción de ideas y la capacidad de comunicar en contextos diversos.

Comunicarse significa comprender y producir ideas; es un intercambio cuyo objetivo primordial es entender lo que otros dicen (oralmente y/o por escrito) y decir cosas que pueden ser comprendidas por los otros. Toda experiencia comunicativa tiene un doble propósito: lograr un efecto en el otro y afirmarse como persona. La lengua escrita nos permite acceder al pensamiento de otros y organizar, ampliar y modificar nuestro propio pensamiento.

Resumen funcional

Dominar un lenguaje es, entre otras cosas, manejar los componentes semánticos, sintácticos, fonológicos y pragmáticos de su sistema y relacionarlos mutuamente. Una lengua se concreta en el uso: actos de habla, de escucha, de lectura y de escritura. Aprender el uso de una lengua implica aprender nociones lingüísticas y también cuándo y en qué contextos se usan determinados recursos para comunicarse eficazmente.

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