Efemérides y santoral del 5 de febrero

El 5 de febrero en el santoral cristiano se recuerdan figuras destacadas de la tradición católica, entre ellas Santa Águeda (Ágata) y San Felipe de Jesús, además de otros mártires, santos y beatos cuyo recuerdo forma parte del calendario litúrgico y cultural.

Santa Águeda de Catania

Santa Águeda o Ágata de Roma, del griego «la buena», «la virtuosa», fue una virgen y mártir del siglo III. Según cuenta la tradición, en los últimos años de la persecución de Decio, Águeda, nacida en Catania alrededor de 230, hizo un voto de castidad para entregar su virginidad a Jesucristo.

Las crónicas describen a Águeda como una joven cristiana, cuya belleza cautivó a un cónsul romano de nombre Quintiliano, quien trató de conquistarla y hacerla su esposa de manera violenta; pero Águeda se había consagrado a Cristo mediante un voto de castidad, por lo que rechazó la oferta matrimonial. Esta negativa provocó la ira de Quintiliano quien ordenó encarcelarla y someterla a crueles torturas, en una de ellas se le cortaron los senos.

Finalmente, los jueces ordenaron que se le tendiera sobre filosos cristales y la quemaran sobre brasas ardientes; se dice que en ese momento un terremoto sacudió Catania. Mientras la virgen se quemaba viva, un terremoto mató a varios amigos del mandatario romano y provocó el amotinamiento del pueblo, que sacó a la joven de las llamas. Sin embargo, nada pudieron hacer para mantenerla con vida. Corría el año 251.

Se tiene certeza de que existió una virgen mártir de nombre Águeda por haberse incluido el registro de su vida y martirio en el Martirologio Jeronimiano, el Calendario de Cartago (ca. 530), el Canon de la Misa Romana y otros documentos antiguos. Tanto Catania como Palermo reclaman el honor de ser la cuna de Santa Águeda.

San Everio, obispo de Catania hacia el año 270, mandó construir una capilla en el lugar del sepulcro. La Iglesia de Santa Águeda en Roma tiene una impresionante pintura de su martirio sobre el altar mayor.

Legendarios relatos indican que vivió durante las persecuciones paganas del emperador Decio (249-251); las crónicas describen las torturas y la aparición del apóstol San Pedro, que le curó y le aseguró la protección de Dios en el martirio que le restaba. El culto a la virgen fue casi inmediato.

Se recurre a ella con los males relacionados con los pechos, partos difíciles y problemas con la lactancia. Se le invoca para la protección contra sismos, el cáncer de mama, las enfermedades de los senos y como protectora de las madres lactantes y, en general, de la mujer. Se considera protectora de las mujeres, es patrona de las enfermeras y fue meritoria de la palma del martirio.

Iconografía de Santa Águeda con bandeja que contiene sus senos cortados

San Felipe de Jesús: primer mártir mexicano

San Felipe de Jesús es el primer mártir nacido en México y patrono de la ciudad de México y de su Arzobispado. Cada año, el 5 de febrero, la Iglesia católica conmemora a San Felipe de Jesús, quien murió a los 25 años tras una brutal ejecución en Nagasaki, Japón, en 1597.

Felipe de las Casas Ruiz, originario de la Ciudad de México y nacido el 1 de mayo de 1572, fue un niño inquieto cuya curiosidad motivó a sus padres a buscar una nana para cuidarlo; la leyenda cuenta que una higuera que había en el patio familiar revivió milagrosamente el día de su muerte. Durante su juventud, ingresó primero al noviciado franciscano en México, pero pronto lo abandonó. Estudió orfebrería y viajó a Filipinas impulsado por su familia en busca de nuevas oportunidades.

En Manila los placeres mundanos dejaron un vacío existencial; la crisis lo llevó a ingresar nuevamente a la Orden de los Frailes Menores, donde tomó el nombre de Fray Felipe de Jesús y halló sentido en el servicio, la oración y la caridad. Tiempo después, sus superiores le concedieron el privilegio de ser ordenado sacerdote en su ciudad natal.

Una tempestad desvió el barco hacia el archipiélago japonés, donde la presencia misionera ya afrontaba crecientes hostilidades. Fray Felipe decidió permanecer junto a los suyos, a pesar de la posibilidad de huir como náufrago, y se sumó a la labor evangelizadora de los franciscanos en aquellas islas.

Fue uno de los veintiséis cristianos -franciscanos, jesuitas y laicos- crucificados por orden de Toyotomi Hideyoshi, daimio que conducía una persecución contra la presencia cristiana. De acuerdo con las crónicas, los obligaron a caminar de pueblo en pueblo mientras sufrían humillación pública; al llegar a Nagasaki, los ataron a cruces y les perforaron el cuerpo con lanzas. Los presos fueron mutilados y exhibidos como escarmiento antes de la ejecución final en el monte Nishizaka.

Felipe fue beatificado junto a sus compañeros mártires el 14 de septiembre de 1627 por el Papa Urbano VIII y posteriormente canonizado el 8 de junio de 1862. Desde entonces, su figura es referencia para la comunidad católica de Japón, donde la Iglesia de San Felipe de Jesús preside el memorial de Nishizaka. Es patrono de la ciudad de México y de su Arzobispado.

Monumento y museo en Nishizaka, Nagasaki en memoria de los mártires

Otros santos y beatos conmemorados el 5 de febrero

El santoral completo del día incluye numerosas celebraciones y memorias que la Iglesia coloca en el calendario litúrgico. Entre los que también se recuerdan el 5 de febrero están:

  • San Avito de Vienne
  • San Ingenuino
  • San Lucas, abad
  • San Sabas el Joven
  • San Albuino de Brixen
  • Santa Adalheide
  • Santos Pablo Miki y 25 compañeros
  • Beata Francisca Mézière
  • Beata Isabel Canori Mora
  • San Jesús Méndez Montoya

Breve reseña de San Jesús Méndez Montoya

San Jesús Méndez Montoya (1880-1928), presbítero y mártir, nació en Tarímbaro, Michoacán, en el seno de una humilde familia campesina. Recibió el Orden sacerdotal en 1906 y, tras servir en diferentes pueblos, fue destinado a la comunidad de Valtierrilla, Guanajuato, donde fue modelo de pastor y confesor amoroso y comprensivo. Al desatarse la persecución religiosa en México permaneció con sus parroquianos; al ser descubierto intentando esconder el copón y las hostias consagradas, fue ejecutado tras confesarse sacerdote.

El significado del santoral y la onomástica

El santoral es el conjunto de personas que son veneradas por la Iglesia al ser proclamados como santos o beatos en una fecha determinada en el calendario. El Martirologio Romano es el documento que nombra y distribuye en el calendario a los casi 7.000 santos y beatos reconocidos por la Iglesia.

En el trayecto hacia la canonización hay cuatro pasos: ser nombrado siervo de Dios, ser venerable, ser beato y, finalmente, ser santo. La beatificación sólo la pueden lograr los fieles que hayan fallecido con fama de santidad y este proceso puede llevarse a cabo por causa de virtudes heroicas o por martirio.

El día de la celebración de los santos, cuya práctica se instauró en España hace siglos, está ligado a la costumbre de asignar el nombre de pila acorde a la festividad del día; de ahí surge la onomástica, término asociado a la felicitación del santo. El onomástico hace alusión al día en que se festeja algún santo y no debe confundirse exactamente con el cumpleaños, aunque en la práctica muchas personas los asocian.

Calendario litúrgico y Martirologio Romano

Lista resumida del santoral del 5 de febrero

  1. Santa Águeda (Ágata) de Catania
  2. San Felipe de Jesús
  3. San Avito
  4. San Ingenuino
  5. San Lucas, abad
  6. San Sabas el Joven
  7. San Albuino
  8. Santa Adalheide
  9. Santos Pablo Miki y 25 compañeros
  10. Beata Francisca Mézière
  11. Beata Isabel Canori Mora
  12. San Jesús Méndez Montoya

Recursos culturales y devocionales

Los santos y santas son hombres y mujeres que destacaron por su relación con la divinidad o por una elevada moral y ética; muchos fueron martirizados por su fe. El reconocimiento en el santoral permite que la comunidad creyente rinda culto público y universal, se les asigne una fiesta litúrgica, se les dediquen altares y capillas y se reconozca su poder de intercesión ante Dios. Aunque la Iglesia no ha dado una cifra exacta, se cree que actualmente habría hasta nueve mil santos reconocidos.

5 de febrero: Santa Águeda: La Virgen y Mártir que Venció la Crueldad con su Fe

El recuerdo del 5 de febrero reúne memoria histórica, tradiciones populares y devociones que perduran en diversas latitudes, desde las iglesias y santuarios hasta las celebraciones locales y la onomástica personal.

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