El apóstol Pablo habla repetidamente de un “misterio” relacionado con el evangelio: algo que estuvo oculto en épocas pasadas pero que Dios ha revelado en Cristo y por medio de la inspiración de los apóstoles. En el Nuevo Testamento, un "misterio" es algo que había estado oculto, pero que ahora se revela al pueblo de Dios. Jesús habló del "misterio del reino de Dios" que estaba revelando a Sus discípulos, y Pablo empleó la palabra misterio 21 veces en sus epístolas para describir verdades espirituales dadas por revelación divina.
El carácter del misterio: oculto y ahora revelado
En la Palabra, un misterio es algo que estaba oculto en el pasado, pero que ahora ha sido revelado. Pablo dijo que había sido enviado a predicar "la palabra de Dios, el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos" (Colosenses 1:25-26). La frase “el misterio que ha estado oculto desde los siglos y generaciones, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos” resume la idea de que esta verdad no era plenamente comprendida en el Antiguo Testamento y que ahora se da a conocer en la era presente.
Relación con las Escrituras proféticas
Aunque el misterio se revela plenamente en el Nuevo Testamento, el evangelio es tanto antiguo como nuevo; la obra de Cristo fue profetizada en el Antiguo Testamento (por ejemplo Isaías 53 y el Salmo 16 y el Salmo 118), y la resurrección de Cristo fue ya apuntada en esas Escrituras. Sin embargo, muchas de las verdades sobre la extensión de las bendiciones del evangelio a judíos y gentiles, y sobre la formación de un solo Cuerpo, no fueron entendidas con claridad en épocas anteriores. Los profetas del Antiguo Testamento testificaron del evangelio, pero el "misterio" permaneció oculto hasta la manifestación en Cristo y la revelación del Espíritu a los apóstoles y profetas del Nuevo Testamento.

Contenido central del misterio según Pablo
- Que en Cristo los gentiles y los judíos participan de la misma herencia, miembros de un mismo cuerpo y copartícipes de la promesa (Efesios 3; Colosenses 1:26-27).
- Que Cristo fue manifestado en carne, justificado en el Espíritu, visto de los ángeles, predicado a los gentiles, creído en el mundo y recibido en gloria (1 Timoteo 3:16), resumen del corazón del evangelio.
- Que la salvación y la vida de piedad no se alcanzan por esfuerzo humano sino por dependencia de Cristo y por el poder del Espíritu (1 Corintios 2:7-14; 2 Corintios 3:5).
- Que la plenitud del plan divino consiste en reunir todas las cosas en Cristo, tanto en los cielos como en la tierra (Efesios 1:9-10).
“Cristo en vosotros, la esperanza de gloria”
La frase "Cristo en vosotros, la esperanza de gloria" (Colosenses 1:27) expresa la naturaleza personal y relacional del misterio: Cristo no es solo una verdad doctrinal, sino la presencia vivificante en el creyente. El misterio implica que en la actualidad Dios quiere dar a conocer a Sus santos las riquezas de este misterio entre los gentiles: Cristo en los creyentes.
La revelación progresiva y el papel de Pablo
Pablo no inventó el evangelio, pero recibió revelación especial para poner de manifiesto aspectos del plan divino que antes no se habían declarado con claridad. Recibió la revelación del misterio y fue encargado de comunicarla, especialmente respecto a la inclusión de los gentiles y la conformación de la Iglesia como un solo cuerpo (Efesios 3; Colosenses 1:25-29). Pablo tomaba muy en serio su responsabilidad en cuanto al evangelio: “me ha sido encomendada” (1 Timoteo 1:11), y hablaba de “mi evangelio” en el sentido de la misión y la revelación que le fueron dadas por mandato divino (Gálatas 1:11-12; Gálatas 2:2).
Revelador principal y cooperación apostólica
El Señor Jesucristo fue el Revelador principal y el misterio fue dado a conocer por Él y por el Espíritu a los apóstoles y profetas. Sin embargo, aunque Pablo tuvo un papel singular en la difusión y explicación del misterio, no fue el único revelador: los apóstoles y profetas del Nuevo Testamento también participaron en la manifestación de estas verdades (Efesios 3:5; 4:11).
Implicaciones prácticas del misterio
Si la Iglesia es el Cuerpo de Cristo en el mundo, esto moldea la identidad y la conducta cristiana: la Iglesia no debe aspirar a poder político o autoridad humana equivocada; su vocación es reflejar su vínculo con la Cabeza resucitada. Las verdades del misterio traen libertad y confianza para acercarse a Dios por medio de la fe en Cristo (Efesios 3:12; Colosenses 1:22-23), y transforman vidas cuando son recibidas por fe, no solo entendidas intelectualmente.
Transformación por fe y nacer de nuevo
La clave para tener "todas las riquezas de pleno entendimiento" es nacer de nuevo por el Espíritu Santo. El misterio se da a conocer y se descubre verdaderamente en aquellos que han sido hechos santos por la obra del Espíritu: “a los santos” se les ha manifestado este misterio (Colosenses 1:26).
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El misterio y la continuidad con las Escrituras
Aunque el misterio fue oculto, no está en contradicción con las Escrituras anteriores; más bien su revelación da plenitud a las profecías. La persona de Cristo, su muerte y resurrección, ya eran predichas (Isaías 53; Salmos 16 y 118). Pero muchas doctrinas que hoy damos por claras -como la unión de judíos y gentiles en un solo Cuerpo- no fueron entendidas plenamente por los profetas del Antiguo Testamento y fueron reveladas "en los tiempos de Pablo" de modo completo.
Ejemplos de revelación gradual
Ciertas enseñanzas sobre la resurrección y la vocación de los creyentes fueron explicadas más plenamente por Pablo, quien desarrolló y dejó por escrito detalles que no aparecen claramente en épocas anteriores (por ejemplo, 1 Corintios 15:51-52 y 1 Tesalonicenses 4:13-18). Esto muestra una revelación progresiva: la verdad estaba presente en la Escritura pero fue explicada totalmente en la era apostólica.
¿Por qué el misterio es relevante hoy?
La ignorancia del "misterio" en nuestro día puede ser asombrosa; muchos no comprenden que la doctrina de la unión en un solo cuerpo y la inclusión de los gentiles fue una revelación particular que transformó la comprensión del pueblo de Dios. El evangelio es poderoso y transformador, y su misterio revela la sabiduría de Dios que no surge de la sabiduría humana. El mensaje del evangelio, aunque extraño y a menudo impopular en la cultura, es la proclamación de Cristo muerto y resucitado, y su poder para justificar y santificar por la fe.
Advertencia sobre tergiversaciones
El apóstol Pablo también advirtió sobre peligros y errores que pueden desviar del fundamento firme del evangelio. La predicación del misterio no es una forma de conocimiento esotérico para una élite; es la revelación pública de Dios en Cristo y una responsabilidad confiada a la Iglesia para proclamarla fielmente.
Resumen de pasajes clave citados por Pablo
| Libro | Pasaje relevante |
| Colosenses | 1:25-27 - misterio revelado a los santos: Cristo en vosotros |
| Efesios | 1:9-10; 3:3-11 - misterio de la voluntad de Dios y la inclusión de los gentiles |
| 1 Timoteo | 3:16 - breve himno sobre la manifestación de Dios en carne |
| 1 Corintios | 2:7; 15:1-7 - sabiduría oculta y el núcleo del evangelio: muerte y resurrección |
| Romanos | 16:25-26 - misterio mantenido oculto y ahora revelado |
Estos pasajes muestran que el misterio, aunque tenía raíces proféticas, es una revelación del plan divino en su plenitud y tiene implicaciones doctrinales y prácticas para la vida de la Iglesia.
Conclusión práctica (sin usar título de “Conclusión”)
El misterio del evangelio según Pablo es, en su esencia, la revelación de que en Cristo se cumple el plan de Dios: judíos y gentiles son unidos en un solo Cuerpo, la salvación se recibe por la fe y la Iglesia es llamada a manifestar la sabiduría de Dios en la era presente. Esta verdad fue oculta en épocas pasadas, revelada por Cristo y el Espíritu, transmitida por los apóstoles y explicada con amplitud por Pablo para que los creyentes conozcan y vivan la plenitud de la obra de Dios en Cristo.