El Palacio Episcopal de Astorga es uno de los edificios más singulares de España. El Palacio Episcopal de Astorga, también conocido simplemente como Palacio de Gaudí, es una de las piezas de arquitectura más reconocibles del Camino de Santiago Francés. El Palacio Episcopal de Astorga es una de las tres obras que Antoni Gaudí realizó fuera de Cataluña.
En 1886 Don Juan Bautista Grau y Vallespinós, natural de Reus, toma posesión de la diócesis de Astorga, residiendo en el antiguo palacio episcopal, y el 23 de diciembre de ese mismo año el primitivo palacio ardió en llamas. La excepcionalidad que supone que el arquitecto catalán aceptara este reto arquitectónico en esta antiquísima diócesis se justifica por el nombramiento como obispo de Astorga de don Juan Bautista Grau y Vallespinós, natural de Reus (Tarragona), en octubre de 1886. La residencia episcopal era entonces un edificio vetusto y poco digno para una diócesis tan señera como la astorgana. Un incendio ocurrido el 23 de diciembre de ese mismo año la destruyó casi por completo, lo que llevó a Grau a proponer de manera inmediata la construcción de un nuevo palacio.
El proyecto del Palacio Episcopal de Astorga data de 1887 y se debe a la iniciativa del entonces obispo de Astorga, el catalán Joan Grau i Vallespinós. El primer proyecto de 1887 fue devuelto por la Academia de San Fernando y Gaudí lo reformó entre 1888-89. Gaudí estaba acostumbrado a trabajar con total libertad. Por esa razón, la supervisión estatal le obligó a presentar un proyecto cerrado y sin evolución posible. Las correcciones academicistas dictadas por los asesores del ministerio, poco acordes al espíritu creativo e innovador de las obras de Gaudí.
En diciembre de 1888, Gaudí viaja a Astorga para conocer el solar y el ambiente arquitectónico, decidiendo reformar el proyecto. Tras una fase burocrática y administrativa llena de dificultades, la obra comienza en junio de 1889. En febrero de 1889, el Ministerio da el visto bueno al proyecto, saliendo las obras a subasta pública y adjudicándoselas al contratista D. Policarpo Arias. El 24 de junio de 1889, onomástica del prelado, se coloca la primera piedra.
Desarrollo de las obras y dirección de Gaudí
Gaudí residía en Barcelona, y motivos laborales le mantenían alejado de Astorga (Sagrada Familia, Palacio Güell, Colegio Teresiano...), por lo que recurrió al fotógrafo Cordeiro para que le enviase cada quincena fotografías sobre el avance de la construcción. Cada dos o tres meses, el arquitecto viajaba a Astorga para comprobar personalmente los trabajos. Durante el año 1889 se realiza el semisótano. Al año siguiente, la planta baja y el original pórtico de acceso que cambió del proyecto primitivo. En 1891 - 1892 se ejecuta la planta principal o Noble.
Durante los años siguientes estuvieron casi paralizadas con los arquitectos Francisco Blanch y Pons y Manuel Hernández Ferrero. La obra sufrirá una década de casi inactividad hasta que, entre 1905 y 1914, D. Julià de Diego i Alcolea, nombrado obispo de Astorga, retoma las obras con D. Ricardo García Guereta. Las obras tenían prevista su finalización para junio de 1894, según figura en las condiciones de contratación, pero en el otoño de 1893 fallece el obispo Grau. Transcurridos cuatro años, Gaudí abandona el proyecto en 1893 a raíz de la muerte repentina de Grau, surgiendo profundas discrepancias entre el arquitecto y la diócesis que provocan su dimisión en noviembre de 1893.
Antonio Gaudí renuncia al cargo de arquitecto director, remitiendo una carta desde León, donde trabajaba en la dirección de la Casa Botines. La muerte de Grau, en 1893, implicó la renuncia casi inmediata del arquitecto catalán, que dejó sin concluir el piso superior y la cubierta del Palacio Episcopal de Astorga, completados un decenio más tarde -con soluciones más modestas- por el madrileño Ricardo García Guereta. El arquitecto Ricardo García Guereta se enfrentó al reto de terminar la última planta y las cubiertas del edificio. Se nombra entonces arquitecto a D. Ricardo García- Guereta que era diocesano de León, concluyendo las obras el 12 de octubre de 1913 y siendo Obispo D. Julián de Diego y Alcolea.
Materiales, planta y aspecto exterior
Es un edificio de estilo neogótico, construido en granito berciano de Montearenas, y consta de cuatro fachadas flanqueadas por cuatro torreones. Este edificio con rasgos de castillo, consta de cuatro fachadas que se encuentran flanqueadas por cuatro torreones. La planta del edificio es de cruz griega, tiene cuatro plantas y está rodeado por un magnífico jardín que respeta el diseño original gaudiniano propuesto en los planos que se han conservado de su proyecto. Está rodeado por un foso que refuerza la idea de fortaleza medieval.
Consta de cuatro fachadas, flanqueadas por cuatro torreones de planta circular, de los cuales tres llevan las armas del obispo promotor, D. Juan Bautista Grau Vallespinós. En la parte exterior, el acceso al interior se realiza a través de un pórtico: las enormes dovelas de sus arcos abocinados (arcos de huevo) forman entre sí, con el apoyo del edificio, una cupulita de piedras de desecho; ésta sostiene tres terrazas que dan continuidad al imafronte, rematado con un frontón cuyo tímpano está decorado con el escudo del obispo que finalizó el edificio. Además de esta entrada principal, el edificio posee una salida o acceso al exterior en su fachada NE desde la primera planta hasta el paseo de la muralla, comunicación que se hace con un puente sobre arcos ojivales.
La cubierta, de cruz griega a dos aguas, es de pizarra y está bordeada por una balaustrada corrida de granito. La planta es de cruz griega que se inscribe en un cuadrado, con una cubierta a dos aguas de pizarra y bordeada por una balaustrada corrida de granito. El Palacio de Gaudí, de cuatro plantas, recuerda a un castillo medieval, con almenas y hasta un foso que lo rodea y en el que se encuentran tres esculturas diseñadas por el arquitecto catalán.

Interior: espacios, materiales y decoración
El sótano o cripta es un espacio abierto, sin compartimentar, articulado en tres naves y siete tramos, que originalmente estaba destinado a Archivo Diocesano, Museo Epigráfico y bodega. Actualmente alberga la colección arqueológica del museo. Es rotundo en su construcción, medieval en su concepción y desnudo y sobrio en el aspecto decorativo. Piedra tosca en sus potentes columnas y pilares, con paramentos de ladrillo visto, lo convierten en uno de los espacios más gaudinianos del edificio.
El recibidor o vestíbulo de acceso es de gran capacidad; sus bóvedas nervadas con cerámica surgen de tres claves graníticas descansando en ménsulas en forma de bellotas. Altos y esbeltos ventanales cerrados con vidrios emplomados y sivas verdes. Pasando la puerta, se abre el Hall central, sustentado por seis columnas con capiteles de influencia granadina y naturista. Bóvedas de crucería sobre nervios de cerámica vidriada de Jiménez de Jamuz, y decoradas con esgrafiados en tonos rosas de motivos florales.
Gaudí utiliza el ladrillo macizo sin enlucir para los arcos (ojivales, torales y formeros) así como para las bóvedas tabicadas, resultando muy rebajadas. El conjunto de pilares y columnas de piedra tosca separan las tres naves (cinco en el centro formando un crucero). La cerámica es el elemento decorativo principal del interior del Palacio; es cerámica vidriada y decorada del cercano pueblo leonés de Jiménez de Jamuz.
La planta baja nos recibe con un vestíbulo que da paso a un amplio distribuidor que organiza las habitaciones privadas y los espacios de trabajo del Provisor y del Secretario. La planta principal, destinada a la máxima autoridad diocesana, el señor Obispo, alberga las estancias más relevantes del edificio, todas ellas vinculadas a las actividades del prelado. En esta planta se encuentra la capilla, el salón del trono, el comedor de gala, el despacho y los dormitorios.
El vestíbulo central o distribuidor se comunica con todas las dependencias de este piso. Espacio con bóveda de crucería que asciende hasta el piso siguiente con nervaturas cerámicas y decoraciones florales esgrafiadas. En el centro y en los laterales varias vitrinas concentran la numerosa y hermosísima exposición de orfebrería religiosa de las poblaciones diocesanas. Las vitrinas expositoras son neogóticas de 1913, su contenido es una referencia a las artes menores, sobre todo de orfebrería religiosa.
Sala del Trono, capilla y otras estancias
Sala del Trono o sala de recepciones. Su nombre se debe a la silla episcopal (trono), suponemos que sea obra del escultor Enrique Marín, bajo un dosel (baldaquino) incrustado en el muro, obra del propio Gaudí. Se accede a través de una triple entrada formada por arcos escarzanos apuntados y sobre ellos arcos ojivales, en cuya parte interior aparecen dos búhos que miran al sedente del trono recordándole que debe tener presente la sabiduría y la prudencia.
O Sala de Banquetes. Amplio salón de gran luminosidad provocada por los coloristas vitrales, ornamentados con frutas y la leyenda de la bendición de mesa en latín. Espacio dividido por dos columnas centrales, sobre las que se apoyan los nervios de la bóveda. Parece una catedral en miniatura. Tras el altar, la girola formada por cuatro columnas de fustes delgadísimos, cobijando tres absidiolos, y sobre los capiteles se sitúan las esculturas de los Obispos: Santo Toribio, San Genadio, San Isidoro de Sevilla, y San Ildefonso.
La Capilla situada en la planta noble presenta vidrieras emplomadas, policromadas y figuradas, que forman dos cuerpos (superior e inferior) en el ábside. Narran la vida de la Virgen María. Cuerpo inferior: Nacimiento de María; Santa Ana adoctrina a la Virgen; Presentación en el templo; Desposorios; Anunciación; Adoración de los pastores; Huida a Egipto; La Sagrada Familia; Jesús camino del Calvario; Resurrección; y Muerte de la Virgen. Las magníficas vidrieras del taller Maumejean, en la capilla, con escenas principales de la vida de la Virgen María y del Antiguo Testamento como iconografía.

Artesanos y decoradores: cerámica, vidrieras y escultura
La decoración fundamental corrió a cargo del pintor Fernando Villodas, del vidriero José Maume-jean, y del escultor Enrique Marín. La cerámica procede de Talavera de la Reina y el diseño es de Daniel Zuloaga. La cerámica de Daniel Zuloaga está presente en el revestimiento superior de este espacio cultual, además de los dos frescos de Fernando de Villodas que, imitando tapices bruselenses, embellecen sus muros laterales.
La Cerámica es el elemento decorativo principal del interior del Palacio; es cerámica vidriada y decorada del cercano pueblo leonés de Jiménez de Jamuz. Todas las piezas se hicieron en moldes de madera forrados de latón, diseñados por Gaudí. La arcilla se introducía en los moldes; después del vaciado y secado se pintaban con barro blanco con dibujos característicos (el ramo, la mano, el peine, el gallo, la mariposa, la hoja, etc.).
El conjunto de vidrieras, fueron contratadas a la firma J.&.H. Mauméjean, en 1908 por un importe de 48.500 Ptas. Este taller de vidrieros franceses, entre 1908 y 1911, se inspiró en grabados de Albrecht Dürer para representar el ciclo mariano. Las vidrieras emplomadas, policromadas y figuradas, forman dos cuerpos (superior e inferior) en el ábside y narran la vida de la Virgen María.
El escultor malagueño Enrique Marín Higuero es el autor de las tallas de la Virgen con el Niño que preside el bellísimo altar (diseñado por Juan Moya) y de los cuatro obispos bajo doseles góticos del ábside. Las tres estatuas angélicas de cinc, colocadas sobre pedestales en el jardín, fueron diseñadas por Gaudí y realizadas por la Real Compañía Asturiana de Minas. Están compuestas por un armazón de hierro, cubierto con planchas de cinc moldeado y cincelado.
Museo y colecciones
En las vitrinas, una muestra de restos prehistóricos y de la época romana, (utensilios domésticos y personales: lucernas, vidrios, cerámica, ungüentarios, agujas, alfileres, fíbulas...). El conjunto de inscripciones romanas es excepcional tanto en calidad como en cantidad; halladas en el subsuelo de la ciudad en su mayoría, pero también en las provincias de León, Lugo, Orense y Zamora. Son de tipo "votivo", dedicadas a los dioses indígenas y greco-romanos; de tipo "funerario", de cargos militares, sacerdotales, emigrantes hispánicos, y soldados; de tipo "honorífico", ofrecidas a los emperadores; y los "miliarios" como puntos de señalización.
Actualmente alberga la colección arqueológica del museo. La residencia episcopal pasa a ofrecer, además, una amplia y magnífica colección, tanto de escultura en madera policromada como de pintura, de los siglos XVI, XVII y XVIII. Creada esta sección en 1975, todas las dependencias ofrecen una Exposición de Artistas Leoneses Contemporáneos.
Distribución por plantas
- Planta sótano: Contiene un espacio totalmente abierto, sin ninguna división; actualmente alberga una colección epigráfica, numismática y lapidaria.
- Planta baja: Este gran espacio se compone de un amplio vestíbulo y de un hall central que conduce a las habitaciones privadas y de trabajo.
- Primera planta (planta noble): En esta planta se encuentra la capilla, el salón del trono, el comedor de gala, el despacho y los dormitorios.
- Segunda planta: La última dependencia, muy sencilla a modo de desván, es muy diferente a las plantas inferiores; la segunda planta, diseñada íntegramente por Ricardo García Guereta, responde a un uso más funcional.
Alteraciones, restauraciones y uso en el siglo XX
Durante la Guerra Civil fue sede de Falange sufriendo deterioros. En 1943 el organismo de Regiones Devastadas repara el edificio de los desperfectos ocasionados durante la Guerra Civil al haberse utilizado como cuartel y oficinas de la Falange y alojamiento de las fuerzas nacionales. El arquitecto encargado será el Señor Cárdenas quien lo aísla con una cerca de granito y una verja de hierro encargada al arquitecto Valentín Gamazo.
En 1956 D. José Castelltort, Obispo natural de Igualada, se propone terminar y rematar el edificio, haciendo en el último piso las adaptaciones necesarias para la residencia episcopal. Llegó a decir: "Si un catalán había comenzado el Palacio, otro de la misma tierra lo terminará". Posteriormente, con el obispo D. en el cambio de siglo (XX-XXI), gracias a la generosidad y desvelos del obispo D. Camilo Lorenzo Iglesias y bajo la sabia dirección el arquitecto D., se aprovechó la oportunidad para hacer una más atinada selección y exposición de los objetos del Museo; esta actividad fue realizada por los técnicos de la Fundación “Las Edades del Hombre” y por el arqueólogo D.
El Palacio arzobispal pasó por dificultades tras el inicio de sus obras a finales del siglo XIX debido a la muerte de Antoni Gaudí y del obispo de Astorga, Joan Baptista Grau i Vallespinós, amigo del arquitecto catalán y responsable de encargar la obra. Por esta razón, el palacio, levantado en granito blanco, no acabó de finalizar su construcción hasta la década de los 60 del siglo pasado. Gaudí deja el edificio sin rematar la última planta y las cubiertas, que serían completadas por Ricardo García Guereta entre 1905 y 1913.
GAUDÍ en León: El espectacular Palacio Episcopal de Astorga.
Significado arquitectónico y legado
Pese a todas estas circunstancias, y al hecho de que Gaudí tuviera que completar el primer proyecto antes incluso de visitar Astorga, el palacio es una obra maestra en la organización de los espacios, en el tratamiento de la luz y en el uso del simbolismo. En él se puede observar que el arquitecto catalán maneja de una manera muy personal los conceptos de palacete señorial, castillo y templo (en el ábside y la fachada principal). A estos elementos unió otros de carácter civil, como las terrazas y los miradores.
En su configuración, parece claro que Gaudí se propuso que el diseño del edificio fuera muy respetuoso con la historia de la ciudad. Buen conocedor de los ideales religiosos del obispo Grau, Gaudí aplicó en el exterior del palacio su propia visión del neogótico. La convivencia de la propuesta ornamental de cerámica popular con los eclécticos diseños gaudinianos de capiteles o ménsulas y con la decoración de esgrafiados en las bóvedas confiere al conjunto una enorme originalidad.
El Palacio Episcopal de Astorga goza de la calificación de Bien de Interés Cultural desde el 24 de julio de 1969. Mantente informado de los principales actos con motivo del centenario del fallecimiento de Antonio Gaudí, una ocasión única para volver la mirada hacia su legado y su vigencia. A lo largo del año, conferencias, exposiciones, conciertos y actividades culturales marcarán un calendario que invita a redescubrir la profundidad de su pensamiento, la fuerza de su lenguaje arquitectónico y la huella que dejó en lugares tan significativos como Astorga.