Significado del sueño de San José según Patris Corde del Papa Francisco

En Patris Corde, “con corazón de padre”, el Papa Francisco se centra en la paternidad de José, porque fue así, con corazón de padre, como “José amó a Jesús, llamado en los cuatro Evangelios «el hijo de José»”.

La Carta apostólica Patris Corde fue escrita con el objetivo de que “crezca el amor a este gran santo”, implorar su intercesión e imitar sus virtudes, y anuncia un año dedicado a San José en el 150 aniversario de su declaración como patrono de la Iglesia universal. Al cumplirse 150 años de que el beato Pío IX, el 8 de diciembre de 1870, lo declarara Patrono de la Iglesia Católica, el Santo Padre desea compartir “algunas reflexiones personales sobre esta figura extraordinaria, tan cercana a nuestra condición humana”.

Los sueños de José: cómo actúa Dios

Dios reveló a José sus designios a través de los sueños que en la Sagrada Escritura y en general en los pueblos antiguos eran considerados como medios por los cuales Dios manifestaba su voluntad. José tuvo cuatro sueños, o de otra manera, Dios intervino providencialmente en cuatro encrucijadas decisivas de su vida. Cada comunicación de Dios ponía a José en movimiento, obediente siempre, para realizar lo que se le pedía.

“José, hijo de David, no temas acoger a María tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo” (Mt. 1, 20). El ángel se apareció en sueños a José y le dijo: “Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo” (Mt. 2, 13). Cuando murió Herodes el ángel de nuevo en sueños dijo a José: “Levántate, coge al niño y a su madre y vuelve a la tierra de Israel, porque han muerto quienes atentaban contra la vida del niño” (Mt. 2, 20). Pero al volver a la tierra de Israel, como reinaba Arquelao, sucesor de su padre Herodes, fue avisado en sueños José y se retiró a Galilea y se estableció en Nazaret (Mt. 2, 22).

“En cada circunstancia de su vida, José pronunció su ‘fiat’ como María en la Anunciación y Jesús en Getsemaní” (Carta. 3). De José no se ha conservado en el Evangelio ninguna palabra. Al final de cada evento que tiene a José como protagonista, el Evangelio observa que se levanta, lleva consigo al Niño, a su madre y hace lo que Dios le ha ordenado (cf. Mt 1,24; 2,14,21).

San José y los sueños: escena evangélica nocturna

El sentido espiritual de los sueños en Patris Corde

La noche no interrumpe tu historia con el hombre, la noche es tiempo de salvación. Y se fija el autor en algunos hechos de la historia de la salvación: “De noche, por tres veces, oyó Samuel su nombre, de noche eran los sueños, tu lengua más profunda”. “De noche en un pesebre, nacía tu Palabra, de noche lo anunciaron el ángel y la estrella”. Celebramos el nacimiento de Jesús en la noche (Misa del gallo) y su resurrección también en la noche (Vigilia pascual).

Cuando leemos los Evangelios de la infancia, “nos preguntamos por qué Dios no intervino directa y claramente. Pero Dios actúa a través de eventos y personas. José era el hombre por medio del cual Dios se ocupó de los comienzos de la historia de la redención. José es el verdadero “milagro” por el cual Dios salva al Niño y a su madre.”

Rasgos de la paternidad de José relacionados con los sueños

  • Padre amado: “por su papel en la historia de la salvación, san José es un padre que siempre ha sido amado por el pueblo cristiano”.
  • Padre en la ternura: “la historia de la salvación se cumple creyendo «contra toda esperanza» a través de nuestras debilidades... debemos aprender a aceptar nuestra debilidad con intensa ternura”.
  • Padre en la obediencia: en “cada circunstancia de su vida, José supo pronunciar su fiat, como María en la Anunciación y Jesús en Getsemaní”.
  • Padre en la acogida: “acogió a María sin poner condiciones previas”, y su acogida es un modo por el que se manifiesta la fortaleza que viene del Espíritu.»
  • Padre de valentía creativa: “las dificultades son precisamente las que sacan a relucir recursos en cada uno de nosotros que ni siquiera pensábamos tener”.
  • Padre trabajador: “era un carpintero que trabajaba honestamente para asegurar el sustento de su familia. De él, Jesús aprendió el valor, la dignidad y la alegría de lo que significa comer el pan que es fruto del propio trabajo”.
  • Padre en la sombra: “nadie nace padre, sino que se hace... Ser padre significa ‘introducir al niño en la experiencia de la vida, en la realidad’... nunca es un ejercicio de posesión, sino un ‘signo’ que nos evoca una paternidad superior”.

Los sueños y la acción concreta: huida a Egipto y protección

Ante el peligro inminente de Herodes, que quiere matar al Niño, nuevamente en sueños José es alertado para defenderlo y, en el corazón de la noche, organiza la huida a Egipto (cf. Mt 2,13). La huida a Egipto recuerda a los emigrantes y refugiados que se ponen en camino arriesgando la vida, sin saber dónde y cómo vivirán.

El cielo interviene, confiando en la valentía creativa de este hombre que, habiendo llegado a Belén y no encontrando alojamiento donde María pueda dar a luz, instala un establo y lo prepara para convertirse en el lugar más acogedor posible para el Hijo de Dios, que viene al mundo (cf. Lc 2,6-7). Si a veces Dios parece no ayudarnos, no quiere decir que nos haya abandonado, sino que confía en nosotros, en lo que podemos planear, inventar, encontrar.

Huida a Egipto: ruta y refugio de la Sagrada Familia

Oración, obediencia y trabajo: lecciones prácticas de Patris Corde

La vida espiritual que nos muestra José no es un camino que explica, sino un camino que acoge. Solo a partir de esta aceptación, de esta reconciliación, es posible sentir también una historia más excelente, un significado más profundo. José no es un hombre resignado pasivamente. Su protagonismo es valiente y contundente. La acogida es una forma en la que el don de la fuerza que proviene del Espíritu Santo se manifiesta en nuestra vida.

El trabajo se convierte en participación en la obra misma de la salvación, en oportunidad para acelerar la venida del Reino, para desarrollar sus propias potencialidades y cualidades, poniéndolas al servicio de la sociedad y de la comunión; el trabajo se convierte en una oportunidad de realización no solo para el propio trabajador, sino sobre todo para ese núcleo originario de la sociedad que es la familia.

Oraciones propuestas en Patris Corde

Oración: Glorioso San José, en ti Jesús vio la ternura de Dios. Nosotros también queremos, por tu intercesión, experimentarlo. Que la mirada tierna y misericordiosa de Dios sane nuestra manera de ver nuestra propia debilidad y la de los demás.

Oración: Glorioso San José, en los momentos más difíciles, en los dilemas, en los malentendidos, en las persecuciones, en los fracasos que tienes que afrontar, siempre has obedecido sin dudarlo a la voz de Dios, confiando en Él más que en todos tus razonamientos.

Oración: Glorioso San José, no esperaste señales y milagros, pero cuando escuchaste la voz del Señor y le obedeciste, tú mismo te convertiste en instrumento y milagro de Dios. Ayúdanos a entender que Dios quiere contar con nosotros para cambiar el mundo, convirtiéndolo en un lugar acogedor para su Hijo.

Patris Corde en el contexto de la devoción y el magisterio

Después de María, Madre de Dios, ningún santo ocupa tanto espacio en el Magisterio pontificio. Los Papas de los últimos siglos han considerado en varias ocasiones la figura y misión de San José. El Papa Juan Pablo II hizo pública la Exhortación apostólica “Redemptoris custos” el 15 de agosto de 1989. Por otra parte, Pío XII lo declaró “Patrono de los trabajadores” e instituyó la fiesta de San José Obrero que ha sido celebrada desde el día 1 de mayo de 1955.

El Papa Pío IX lo declaró «Patrono de la Iglesia Católica»; el venerable Pío XII, como «Patrono de los trabajadores» y san Juan Pablo II le dio el título de «Custodio del Redentor». La Carta apostólica del Papa Francisco ha sido escrita en ocasión del 150 aniversario de la declaración de San José como Patrono de la Iglesia Universal por el Papa Pío IX (8 de diciembre de 1870).

San José hoy: modelo de paternidad y de servicio

En la sociedad de nuestro tiempo, observa Francisco, los niños a menudo parecen no tener padre. Y añade que también la Iglesia necesita padres, entiéndase en sentido literal, buenos padres de familia, y también en un sentido más amplio, padres espirituales de otros. “Ser padre significa introducir al niño en la experiencia de la vida, en la realidad. No para retenerlo, no para encarcelarlo, no para poseerlo, sino para hacerlo capaz de elegir, de ser libre, de salir”.

La lógica del amor es siempre una lógica de la libertad, y José supo amar de una manera extraordinariamente libre. Nunca se puso a sí mismo en el centro; supo descentralizarse, poner a María ya Jesús en el centro de su vida. Su felicidad está "en el don de sí mismo": nunca frustrado y siempre confiado, José permanece en silencio, sin quejarse, pero haciendo "gestos concretos de confianza".

Año de San José: Carta Apostólica "Patris Corde"

Patris Corde y la pastoral concreta: un año con San José

El día 8 de diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepción, el papa Francisco declaró que hasta el próximo 8 de diciembre será el año dedicado a san José. Junto a la publicación de la Carta apostólica Patris Corde, se ha publicado el Decreto de la Penitenciaría Apostólica que anuncia el "Año de San José" especial convocado por el Papa y la relativa concesión del "don de indulgencias especiales".

Proponemos nueve días de meditación orante con José, reflexionando sobre algunos puntos de esta carta*, cuyo objetivo es “aumentar el amor a este gran Santo, para que nos sintamos impulsados a implorar su intercesión e imitar sus virtudes y su cuidado”.

Tabla: los cuatro sueños y su mensaje

  • Sueño 1 (Mt 1,20): Aceptación y confianza: acoger a María y al misterio de Dios.
  • Sueño 2 (Mt 2,13): Protección y salida: huir a Egipto para salvar al Niño.
  • Sueño 3 (Mt 2,20): Retorno y prudencia: volver cuando el peligro ha pasado.
  • Sueño 4 (Mt 2,22): Discernimiento y ajuste: establecerse en Nazaret por aviso en sueños.

En cada caso, la instrucción recibida en la noche impulsa a José a la acción concreta y responsable: se levanta, lleva consigo al Niño y a su madre, y actúa con prontitud obedeciendo a Dios.

La grandeza de San José radica en el hecho de que fue esposo de María y padre de Jesús. Como tal, dice San Juan Crisóstomo, “se puso enteramente al servicio del plan salvífico”.

San José carpintero: herramienta, trabajo y dignidad

Que San José nos acompañe en la hora de la muerte, como pedimos a la Virgen en la segunda parte de la oración del “Ave María”. Oh, bienaventurado José, muéstrate padre también a nosotros y guíanos en el camino de la vida. Concédenos gracia, misericordia y valentía, y defiéndenos de todo mal.

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