Historia y significado del Cristo de la Victoria de Guadalupe

En una capilla lateral de la concatedral de Santa María se conserva una de las figuras religiosas más veneradas de Vigo, el Cristo de la Victoria. Aunque su presencia es ampliamente conocida por la multitudinaria procesión del primer domingo de agosto, su historia como talla religiosa y objeto artístico está envuelta en leyendas y una constante labor de conservación.

El origen del Cristo entraña muchas dudas y durante bastante tiempo se vinculaba a los hechos sucedidos en Vigo en 1809, cuando la ciudad se libera de las invasiones napoleónicas. Sin embargo, un documento del año 1740 demuestra que por aquel entonces, el Cristo, ya existía. Es Don Ángel Ilarri Gimeno, quién encuentra traspapelada entre las actas municipales una carta de Dña. Bernarda Bello de los Ríos quien solicita al Ayuntamiento permiso para recolocar una tarima que había sido retirada cuando se enlosó el templo. Precisamente es a partir de aquí cuando se suceden las referencias al Cristo.

El nombre y su significado teológico

¿Por qué el calificativo “de la Victoria”? Originariamente significa Cristo muerto pero con la esperanza de resurrección, de ahí lo de “de la Victoria”, es decir, la victoria sobre la muerte y el pecado. Así lo expresan los paneles del fondo de la iglesia, que son una lección de teología. Representa a Cristo crucificado con los brazos extendidos en horizontal, la cabeza ligeramente inclinada hacia el lado derecho y una expresión serena, más cercana a la paz o la victoria que al sufrimiento. Esta representación ha sido interpretada por muchos como un símbolo de esperanza.

Imagen del Cristo de la Victoria en la concatedral de Santa María

Descripción material y tipología

La imagen actual, tallada en madera de álamo policromada al óleo, lleva a pensar, según archivos del Instituto del Patrimonio Histórico Español, que data de finales del siglo XVIII a comienzos del XIX. A pesar de que se tienen pocos datos sobre la talla, mide aproximadamente 1,60 metros de altura y presenta un trazado clásico-realista. Los clavos, según información de la Cofradía, están realizados en acero y alpaca. Por su estructura desmontable y por las reformas en los brazos, muchos profesionales lo denominan como un «Cristo de descendimiento», diseñado para ser bajado de la cruz e introducido en una urna durante la Semana Santa.

Autoría y procedencia

Su autoría sigue sin estar clara. Algunos estudios apuntan a que pudo realizarse en un taller castellano, mientras que documentos históricos locales indican que fue donada por la familia Nieto a la parroquia de Santa María en torno al año 1800. Según Montserrat Rodríguez, historiadora y quien ha dedicado años al estudio de la figura, «durante mucho tiempo se pensó que podía ser obra de algún discípulo de Gregorio Fernández, probablemente del escultor Sebastián Buceta, activo en el taller de Toro, en Zamora».

Ya en 1740, se documenta que Bernarda Bello de los Ríos, perteneciente a una familia vinculada al culto del Cristo, solicita colocar una tarima junto a la imagen. Popularmente se vincula su devoción con la reconquista de la ciudad frente a las tropas napoleónicas en 1809, cuando, el pueblo, en señal de gratitud, prometió sacarlo cada año en procesión. Su popularidad creció tanto que incluso desplazó a la imagen titular del templo, la Virgen de la Asunción. «El Cristo empieza a desplazar a la propia advocación de la parroquia», explica Rodríguez.

Devoción, rituales y procesiones

La talla permite entender cómo era Vigo, cómo eran los vigueses y cómo el mar tenía una presencia fundamental en la ciudad. Aunque su presencia es ampliamente conocida por la multitudinaria procesión del primer domingo de agosto, su historia como talla religiosa y objeto artístico está envuelta en leyendas y una constante labor de conservación. El pueblo ve la fe a través de ella. El proceso de descenso, el besarla, sacarla, todo eso forma parte del ritual.

Conservación y restauraciones

Su conservación ha sido una constante preocupación en las últimas décadas. En la procesión de 1980, al descenderla de la carroza, se detectó un importante deterioro de la pintura y la rotura de un dedo. La imagen fue llevada a los talleres de los hermanos San Marcial, financiada por Sanjurjo Badia, cuya familia estaba vinculada a la cofradía. En su informe, se recoge que «el tornillo que sujetaba la imagen al palo vertical de la cruz estaba roto» y que «el dedo gordo del pie derecho había sido reparado de forma deficiente en el pasado». Se le realizó una limpieza completa y se pintó de nuevo, procurando mantener el color oscuro que le había dado el paso del tiempo y el humo de las velas.

En 1995, la talla fue enviada al Museo de Pontevedra, donde se confirmó el mal estado de la policromía. A pesar de recomendar una restauración profunda, solo se efectuó una limpieza superficial. Finalmente, en 1998, fue trasladada al Instituto del Patrimonio Histórico Español en Madrid. La reparación, bajo la dirección de José Reyes, duró dos meses y generó una fuerte polémica. «Se criticó mucho que se mandara a Madrid cuando ya estaba la Escuela de Restauración en Pontevedra», recuerda Rodríguez. La operación fue financiada por Caixavigo y costó más de un millón de pesetas.

La talla volvió más clara, lo que provocó reacciones inmediatas. «La gente decía que el Cristo siempre había sido negro, que no se podía cambiar», relata la historiadora, «actualmente, sigue sin estar permitido introducir velas en el templo, ya que el humo fue una de las causas principales del deterioro de la obra». Con el paso del tiempo, ha surgido el debate sobre si debería usarse una réplica para las procesiones. Esta posibilidad ha sido siempre descartada.

Incidentes y conservación popular

Además de sus restauraciones, fue reparado por actos vandálicos «Durante su creación se usó una técnica de ejecución inusual». «Durante muchos años en la Colegiata se hablaba de que cuando descendían la imagen para la procesión se hacían pequeñas reparaciones que no eran muy legales», señala Rodríguez. «Se hablaba de betún de judea, de materiales no adecuados». La reparación y limpieza han intentado respetar el color oscuro que el tiempo y el culto habían ido otorgando a la obra.

El Cristo de la Victoria en contextos comparados

Existen otras imágenes históricas con la misma advocación y nombres afines en distintas localidades. Por ejemplo, el Santísimo Cristo de la Victoria de Serradilla data de los siglos XVII y XVII y su periplo hasta Serradilla está bien documentado; la imagen fue realizada por Domingo de Rioja y su llegada a la villa se celebra desde 1641. Esta valiosa talla muestra a Cristo de pie, abrazando una gran cruz y pisando una calavera con su pie izquierdo. La iconografía de «Cristo triunfante sobre la calavera» simboliza el triunfo de Jesucristo sobre la muerte y el demonio, y explica el apelativo «de la Victoria».

Aspectos litúrgicos y patrimoniales

La talla permite entender rituales, devociones y la vida comunitaria. Desde su erección canónica, se encomendó la cura pastoral a D. Al carecer de templo propio, se comenzó la actividad en el Colegio La Salle San Rafael (1940-1942). Mientras tanto, D. José promovía ya la construcción del templo parroquial, con todas las agotadoras gestiones que ello conlleva: burocracia y administración eclesiástica y civil de terrenos y licencias; el proyecto arquitectónico; y, sobre todo, recabar los fondos necesarios para la realización del proyecto. Fruto del empeño del párroco -que nunca perdió empuje ante las muchísimas dificultades que surgieron- y la respuesta económica generosa de toda la feligresía a lo largo de muchos años, el templo del Stmo.

Alfombra floral en Porta do Sol por la celebración del Cristo de la Victoria

Tabla: Resumen cronológico de hitos

  • 1740: Documento que referencia la imagen y petición de Bernarda Bello de los Ríos para recolocar una tarima.
  • Finales s. XVIII - principios s. XIX: Datación probable de la talla actual según el Instituto del Patrimonio Histórico Español.
  • 1809: Asociación popular con la liberación de Vigo frente a las tropas napoleónicas.
  • 1980: Deterioros detectados en procesión; reparación en talleres de los hermanos San Marcial.
  • 1995-1998: Envío a Museo de Pontevedra y posterior restauración en el Instituto del Patrimonio Histórico Español en Madrid.

La procesión del Cristo de la Victoria

La historia del Cristo de la Victoria combina investigación documental, devoción popular y esfuerzos continuos de conservación, y su significado va más allá de la talla: expresa una relación entre ciudad, mar, memoria y fe que sigue vigente en la vida de los fieles y en la protección del patrimonio religioso.

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