Exorcismo en el islam: ruqyah, concepto y práctica

La ruqyah (ruqya) es la práctica de sanación y protección espiritual del islam basada en la recitación de versículos coránicos y plegarias proféticas sobre una persona afectada por la posesión de jinn, el mal de ojo (‘ayn) o la magia negra (sihr). Su nombre en árabe procede de la raíz r-q-y, que significa «soplar» o «recitar con soplido», y describe con precisión el método central del ritual: el practicante recita los versículos sagrados y sopla suavemente sobre la persona afectada, sobre agua que esta beberá o sobre aceite con el que será ungida.

Fundamentos coránicos y proféticos de la ruqyah

La legitimidad de la ruqyah en el islam descansa sobre dos pilares: los textos coránicos que describen al Corán como sanación y los hadices que documentan la práctica personal del profeta Mahoma. El Corán se describe a sí mismo en varios versículos como una fuente de sanación y misericordia. La sura 17:82 afirma: «Hacemos descender del Corán lo que es una curación y una misericordia para los creyentes». La sura 41:44 dice: «Es una guía y una curación para los creyentes». Estos versículos establecen que el Corán tiene una dimensión terapéutica que va más allá de su función como guía moral y espiritual: es en sí mismo una medicina para las aflicciones tanto espirituales como físicas.

Los hadices que documentan la práctica de la ruqyah por parte del profeta Mahoma son numerosos. En el Sahih al-Bujari se recoge que Mahoma fue víctima de magia negra y que Gabriel le reveló las dos últimas suras del Corán, las Muawwidhatain (113 y 114), como remedio. Otro hadiz cita la Fatiha, la sura de apertura, como remedio universal; un compañero curó a un hombre picado por un escorpión recitando la Fatiha y soplando, y el profeta aprobó la práctica.

Versículos clave utilizados en la ruqyah

La ruqyah tiene un corpus de versículos coránicos que la tradición considera especialmente eficaces y entre ellos destacan el Ayat al-Kursi (Corán 2:255) y las Muawwidhatain (suras 113 y 114). El Ayat al-Kursi es considerado el versículo más poderoso para la protección espiritual. Un hadiz del Sahih Muslim afirma que quien recita este versículo antes de dormir queda bajo la protección de Dios toda la noche. Las Muawwidhatain piden refugio de diversos males y se recitan en prácticamente toda sesión de ruqyah porque abordan directamente la magia, el mal de ojo y la posesión por jinn.

Las tres causas de daño espiritual

  • Sihr (magia negra): considerada un pecado grave y existente en la teología islámica; opera mediante la invocación de jinn maliciosos por el practicante de magia y puede romper matrimonios, causar enfermedades o comportamientos compulsivos. La ruqyah busca neutralizar el sihr y expulsar a los jinn que lo ejecutan.
  • ‘Ayn (mal de ojo): creencia respaldada por hadices; ocurre por la envidia o admiración excesiva y puede causar daño físico o espiritual. El tratamiento incluye recitación y, a veces, el uso de agua relacionada con el causante.
  • Mass al-jinn (posesión por jinn): la aflicción más grave que requiere tratamiento intensivo. Los síntomas que la tradición asocia a la posesión incluyen comportamientos erráticos, voces, aversión al Corán, convulsiones durante la recitación y sueños perturbadores.
Representación alegórica de los jinn y el ritual de lectura coránica

El ritual de la ruqyah: procedimiento y práctica

La ruqyah en su forma más básica puede ser practicada por cualquier musulmán con conocimiento suficiente del Corán: recitar el Ayat al-Kursi y las Muawwidhatain sobre uno mismo o sobre un familiar es una práctica de protección cotidiana. Para casos graves, interviene el raqi, especialista cuya autoridad deriva de su conocimiento del Corán, su integridad religiosa y su experiencia práctica.

Una sesión típica con un raqi comienza con una evaluación de la persona afectada, preguntando sobre síntomas, historial y posibles causas. El raqi inicia la recitación colocando la mano sobre la cabeza o el pecho y recitando los versículos en voz alta, a veces soplando suavemente. Durante la recitación, observa reacciones físicas que pueden interpretarse como presencia de jinn. Si el jinn se manifiesta, el raqi puede interrogarlo: su nombre, religión, motivos y condiciones de partida. Si es musulmán, se le exhorta a partir; si es infiel, se le ordena partir en nombre de Dios. La recitación continúa hasta que se considera que el jinn ha abandonado el cuerpo.

El tratamiento suele complementarse con el agua de ruqyah (agua sobre la que se han recitado versículos y que la persona bebe o con la que se lava) y con aceite de nigella (habbatus-sauda). En casos de sihr, el raqi puede buscar y destruir objetos mágicos (nudos, papeles escritos) utilizados por el practicante de magia.

Quién puede practicar la ruqyah

En su forma básica, cualquier musulmán con conocimiento del Corán puede recitar versos protectores. Sin embargo, los casos complejos requieren raqis que, según asociaciones de consumidores musulmanes y algunos eruditos, deberían cumplir criterios como: leer bien el Corán, creer en él, estar imbuido de piedad, conocer las trampas del diablo y los jinn, conocer el método profético de la ruqyah y tener conocimientos básicos de psicología y la convicción de que la curación viene de Dios.

Ruqyah lícita y ruqyah prohibida

Uno de los debates más activos es la distinción entre la ruqyah lícita (shar’iyya) y la ruqyah prohibida, que cae en el ámbito del sihr. En teoría, la ruqyah lícita:

  • Debe componerse exclusivamente de versículos coránicos, nombres y atributos de Dios y plegarias proféticas auténticas.
  • El practicante debe creer que la curación viene de Dios y no de la ruqyah en sí.
  • El texto debe ser comprensible y no contener palabras incomprensibles que puedan ser invocaciones a entidades no islámicas.
  • El método no debe implicar acciones prohibidas como sacrificios a jinn o escritura de talismanes con fórmulas mágicas.

La ruqyah prohibida implica la invocación directa de jinn, el uso de talismanes, sacrificios a jinn o el aprendizaje de «nombres secretos» de jinn para obligarlos a actuar; estas prácticas son consideradas shirk (asociación de otra entidad con Dios) y están prohibidas.

Riesgos contemporáneos: fraudes, abusos y violencia

La práctica popular de la ruqyah en contextos sin regulación ha abierto espacio para estafas económicas y abusos sexuales. En la cultura musulmana de Marruecos y otras zonas del norte de África, ante la demanda popular aparecen raqis y “sanadores espirituales” sin control. La proliferación de raqis de dudosa formación es una preocupación real en países con alta demanda.

En Marruecos las autoridades civiles han empezado a preocuparse por casos de crímenes relacionados con la ruqyah: asesinatos, muertes accidentales, abusos sexuales y violaciones. La práctica popular se ha revelado también como terreno para charlatanes que se aprovechan de personas vulnerables.

Se han documentado casos concretos: una niña de seis años murió durante una sesión; charlatanes fueron detenidos por abusos sexuales a clientas que se desvanecían durante las sesiones; raqis célebres han sido condenados por violación a varias clientas. En Argelia incluso se inauguraron clínicas especializadas que fueron cerradas por las autoridades.

Comercialización y estafas en la era digital

En Internet se ofrecen servicios de ruqyah a través de vídeos, consultas por Skype y productos «coranizados» (cremas, aceites). Existen webs que comercian con tratamientos completos desde la captura de djinns hasta coaching y psicoterapia por tarifas elevadas. En Francia, por ejemplo, la Unión Francesa de Consumidores Musulmanes distingue entre ruqyah lícita y estafas, que a menudo se realizan por teléfono y con cobros desorbitados mediante técnicas de devolución de llamada a números de tarifa premium.

Aspecto legal y religioso: cobro por la ruqyah y regulación

A diferencia de la Iglesia Católica, donde los exorcismos son reservados y los sacerdotes no piden pago por sus servicios (la Iglesia considera la simonía el enriquecimiento por servicios religiosos), el islam admite el cobro por la ruqyah. Como explica la Unión de Consumidores Musulmanes, Mahoma «aprobó a los Compañeros a quienes se les pagó por la roqya», por lo que es lícito pagar los servicios del raqi. No obstante, esta asociación pide contratos escritos que establezcan el coste previamente para evitar honorarios exagerados.

La falta de una autoridad central doctrinal al estilo de la autoridad eclesiástica dificulta el establecimiento de normas y controles uniformes en el mundo musulmán. Algunos consejos de eruditos han publicado fatwas para fijar criterios y advertir contra charlatanes, pero la aplicación práctica y la protección legal frente a abusos varía según países.

Ruqyah, salud mental y límites entre fe y medicina

La medicina moderna suele diagnosticar muchos casos atribuidos a posesión como enfermedades psiquiátricas. En algunos contextos la ruqyah se usa como complemento a la asistencia médica; hay informes de mejoras tras sesiones combinadas con tratamiento clínico. Para otros expertos, los efectos positivos de la ruqyah funcionan como un placebo que proporciona consuelo psicológico. El problema surge cuando la ruqyah sustituye a tratamientos médicos necesarios o se aplica de manera violenta o perjudicial -por ejemplo, terapias de conversión que intentan «revertir» la homosexualidad-.

Ruqyah y derechos humanos: terapias de conversión y abusos

Existen casos documentados de uso de la ruqyah para tratar la orientación sexual, prometiendo «curar» la homosexualidad mediante ayunos extremos, aislamiento, violencia o prácticas prolongadas. En Europa estas prácticas pueden ser ilegales o estar desaconsejadas, y las terapias de conversión están prohibidas para menores en varios países. Las terapias de «reorientación» deshumanizan y dejan cicatrices profundas en la identidad de las víctimas.

La ruqyah en el mundo contemporáneo

La ruqyah vive hoy una notable expansión impulsada por el crecimiento del islam, la movilidad de comunidades musulmanas, el acceso a redes sociales e internet y una mayor conciencia religiosa en sectores de la población. En países como Marruecos, Egipto, Arabia Saudí y Mauritania la demanda es enorme y los raqis con reputación pueden tener agendas largas. En Indonesia y Malasia la ruqyah coexiste con sistemas médicos modernos y se practica tanto en contextos informales como en clínicas especializadas. En Europa y América del Norte la práctica ha llegado con las comunidades inmigrantes y ha generado nuevos debates sobre regulación, protección y límites éticos.

Iniciativas de regulación y buenas prácticas

Algunos colectivos y asociaciones piden criterios claros: profesionalización, transparencia en honorarios, contratos por escrito, rechazo a métodos abusivos, cooperación con servicios de salud mental y campañas de información para que los usuarios distingan entre ruqyah legítima y estafa. El Consejo de Eruditos Islámicos de varios países ha publicado dictámenes que indican cómo distinguir la ruqyah lícita de la prohibida y advierten contra charlatanes.

Preguntas frecuentes

  1. ¿Qué es exactamente la ruqyah? La ruqyah es la recitación de versículos coránicos y súplicas proféticas para protección o curación frente a sihr, ‘ayn o posesión por jinn.
  2. ¿Cuáles son los versículos más importantes? Ayat al-Kursi (2:255), las Muawwidhatain (suras 113 y 114) y la Fatiha son entre los más utilizados.
  3. ¿Puede cualquier musulmán practicar la ruqyah? En su forma básica sí; para casos graves se recomienda un raqi experimentado.
  4. ¿Qué diferencia hay entre ruqyah lícita y prohibida? La lícita usa solo textos coránicos y oraciones proféticas; la prohibida recurre a invocaciones de jinn, escritos incomprensibles, talismanes o sacrificios.
  5. ¿Cómo distinguir posesión de enfermedad mental? No existe una regla simple; la colaboración entre profesionales de la salud mental y eruditos religiosos es necesaria para evaluar síntomas, respetando ambos marcos y priorizando la protección del individuo.
  6. ¿Es la ruqyah solo para musulmanes? Tradicionalmente está enmarcada en la cosmovisión islámica, pero en la práctica ha sido solicitada por personas de distintos orígenes culturales; sin embargo, su efectividad y legitimidad se entienden mejor dentro del marco de fe islámica.
  7. ¿Qué es el agua de ruqyah? Agua sobre la que se han recitado versículos y que se bebe o con la que se lava la persona afectada.

Fuentes y bibliografía seleccionada

  • Textos coránicos y colecciones de hadices (Sahih al-Bujari, Sahih Muslim).
  • Informes periodísticos y estudios contemporáneos sobre ruqyah en Marruecos, Francia y otros países.
  • Dictámenes de consejos de eruditos islámicos y asociaciones de consumidores musulmanes.
  • Investigaciones académicas sobre jinn, sihr y prácticas de sanación en el mundo islámico.

tags: #hay #exorcismos #en #el #islam