La conversión de Pablo en los Hechos de los Apóstoles

La Iglesia celebra la festividad de la conversión de San Pablo el 25 de enero. Su vida cambió radicalmente y se dedicó a anunciar el Evangelio a todas las gentes. Pablo llamado Saulo, era judío miembro de la secta más estricta, los fariseos. Fue educado en la escuela de Gamaliel y era uno de los que perseguían ferozmente a los primeros cristianos.

Contexto y motivos del viaje a Damasco

Tras la expulsión de los cristianos de Jerusalén, Saulo salió a buscarlos a Damasco donde sabía que estaban escondidos con la intención de arrestarles. En la furia de su celo, solicitó al sumo sacerdote y al Sanedrín una comisión para tomar a todos los judíos en Damasco que confesaron a Jesucristo y llevarlos atados a Jerusalén, para que pudieran servir como ejemplos públicos para el terror de los demás. En el año 35 Saulo aparece como un fariseo joven farisaico, casi fanáticamente anticristiano. Creía que la nueva y problemática secta debía ser erradicada y sus adherentes castigados.

Mapa de rutas hacia Damasco en el siglo I

El encuentro en el camino: la experiencia en Hechos

Saulo se dirigía a Damasco cuando de repente “una luz del cielo resplandeció sobre él” (Hechos 9), Jesús entonces le reveló su nombre a Saulo. "Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?" (Hechos 9,4). Él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón. Derribado al suelo, Pablo se levanta por orden del Señor. A partir del siglo XII, los artistas comenzaron a representarlo cayendo de un caballo, aunque este detalle no se menciona en el Nuevo Testamento. Probablemente, pretendían subrayar la potencia y la repentina acción divina.

Éste es el sentido fundamental de la conversión de Pablo: se enamora de Cristo porque toma conciencia del amor que Cristo le tiene. Pablo se siente «predilecto» amado gratuitamente precisamente cuando era «perseguidor». La iluminación de Damasco da tono a toda la vida de Pablo. A partir de ahí se transformó en un hombre nuevo, porque conoció a Cristo: sólo quiere «conocerlo a él y la fuerza de su resurrección» (Flp 3,10).

Los efectos inmediatos: ceguera, Ananías y el bautismo

Levantándose fue conducido porque, aunque sus ojos estaban abiertos, él no podía ver, y le llevaron a Damasco. Allí fue atendido por Ananías, a quién le fue encomendado por el Señor, donde estuvo tres días sin ver, ni comer, ni beber. Había en Damasco un cristiano de distinción, muy respetado por los judíos por su vida intachable y gran virtud; su nombre era Ananías. Cristo se apareció a este santo discípulo y le mandó ir a Saulo, que estaba entonces en casa de Judas orando. Ananías, mandado por el Señor, le impuso las manos y “al instante le cayeron de los ojos algo como escamas, y recobró la vista; y se levantó y fue bautizado. Tomó alimentos y cobró fuerzas”.

El Papa Benedicto XVI dijo que "el 'sí' definitivo [de Pablo] a Cristo en el bautismo le devuelve la vista y le hace ver de verdad". El Papa San Juan Pablo II comenta sobre este evento: “Saúl inicia así su laborioso camino de conversión que durará toda su vida, comenzando con una inusitada humildad con aquel ‘¿qué debo hacer, Señor?’”.

Significado teológico de la conversión

Ante éstas y otras preguntas que podemos plantearnos sobre la conversión, partimos de que la conversión siempre se produce como consecuencia de una iniciativa divina. La conversión de san Pablo nos enseña que nadie está fuera de la gracia de Dios. En palabras de Pablo, él no se hace merecedor de ello, ni logrado por sí mismo. Esta transformación personal y el cambio radical son posibles mediante este encuentro con Cristo, y la importancia de la apertura nuestra a la voluntad de Dios.

Es verdad que sigue estando constantemente presente la experiencia de la vida en el cuerpo, con todas sus debilidades y miserias; pero ahora ya existe en nosotros este principio de vida que nos lleva siempre a la resurrección; este principio se concreta a la adhesión confiada de la fe en Cristo, que se ha entregado a sí mismo por cada uno de nosotros. El Señor te espera y sale a tu encuentro. El Señor te pregunta, cuenta contigo. El Señor te llama para ser instrumento suyo.

Proceso súbito y gradual

La conversión de Pablo fue repentina y dramática, un momento de "camino a Damasco", como se ha llamado desde entonces a esas experiencias que cambian la vida. Sin embargo, también era inevitable. Fue el resultado de su “dar coces contra el aguijón” (Hechos 26:14), su resistencia a la luz y la gracia por las cuales Cristo lo buscó como suyo. Saúl inicia así su laborioso camino de conversión que durará toda su vida.

La misión y el apostolado tras Damasco

Después del Bautismo, la vida de Pablo da un cambio radical: su vida ya no es la suya, sino la de Cristo, que se realiza en él. Pablo se convirtió a una nueva vida como apóstol de Jesús. Tubo su proceso de conversión y fue evangelizando por muchos lugares, llevando la Palabra de Dios a todos los pueblos, evangelizando a los gentiles (no judíos). El acontecimiento de Damasco fue fundamental para san Pablo. A partir de ahí se transformó en un hombre nuevo.

Después de su conversión en Damasco, se dirigió inmediatamente a la misión sin regresar a Jerusalén ni consultar a otros apóstoles (cf. Gál 1,15-19). El camino de Damasco representa el momento fundacional de su apostolado y marca para él un verdadero punto de inflexión. En su primera carta a los Corintios (9,1-2; 15,8-14), Pablo reivindica su condición de apóstol por haber visto al Señor y porque los convertidos de Corinto lo son gracias a su apostolado. Pablo insiste repetidamente en que su condición de apóstol le fue concedida sin intermediarios.

Obstáculos y entrega

En el apostolado de Pablo no faltaron dificultades, que él afrontó con valentía por amor a Cristo. Viajes frecuentes; peligros de ríos; peligros de salteadores; peligros de los de mi raza; peligros de los gentiles; peligros en ciudad; peligros en despoblado; peligros por mar; peligros entre falsos hermanos; trabajo y fatiga; noches sin dormir, muchas veces; hambre y sed; muchos días sin comer; frío y desnudez. Para el decimotercer apóstol, Cristo se convirtió en su razón de ser y en el motivo profundo de todo su trabajo apostólico.

Ilustración: San Pablo predicando en las sinagogas

Identidad, nombre y lugar entre los apóstoles

A menudo se supone que el cambio de nombre de Saulo a Pablo tuvo un gran significado después de su conversión. Uno podría suponer, por lo tanto, que Jesús cambió el nombre de Saulo a Pablo después de su conversión. Sin embargo, no hay ningún momento específico registrado en las Escrituras en el que Cristo, u otro, cambie el nombre de Saulo. Pablo no fue uno de los 12 Apóstoles seleccionados por Jesús durante Su ministerio público. Sin embargo, fue llamado personalmente por el Señor, y la forma de su llamado hizo de Pablo un testigo de la Resurrección de Cristo, un criterio principal para ser un Apóstol (Hechos 1:22). El Papa Benedicto XVI escribió que algunos lo han llamado así el “13° Apóstol”.

La conversión como modelo y la memoria litúrgica

San Pablo es un gran ejemplo de conversión para nosotros. Antes de ser llamado por Cristo, fue blasfemo, perseguidor y ferviente enemigo de Cristo. La conversión de Pablo fue un puro milagro de la gracia de Dios. Él es un ejemplo perfecto de verdadera conversión. Se dedicó a perseguir a los cristianos y en el momento en que conoció a Cristo, su vida cambió radical, instantánea y completamente.

La festividad litúrgica de la Conversión, documentada desde el siglo VI, es propia de la Iglesia latina. La Iglesia celebra el 25 de enero la conversión de San Pablo en el camino de Damasco, uno de los testimonios más elocuentes de la gracia divina, que transformó a Saulo, el feroz perseguidor de los cristianos, en el Apóstol de las naciones. El 25 de enero marca también la conclusión de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, cuyo tema este año se inspira en el pasaje del Evangelio de Juan: “¿Crees esto?” (Jn 11,26).

¿Qué supone la conversión en nosotros?

La conversión de san Pablo nos plantea algunas preguntas: ¿Qué es la conversión? ¿Cómo tiene lugar la conversión? ¿Es algo repentino, o es tal vez un proceso gradual? Ante éstas y otras preguntas que podemos plantearnos sobre la conversión, partimos de que la conversión siempre se produce como consecuencia de una iniciativa divina. La comunidad: necesitamos de los hermanos. Cambio de vida. Nadie está fuera de la gracia de Dios.

La Conversión de Saulo de Tarso en el camino a Damasco

Pasajes bíblicos clave (selección)

  • Hechos 9:1-19 - Encuentro de Saulo con Cristo, ceguera temporal, Ananías y bautismo.
  • Hechos 22:6-16 - Relato de la conversión contado por Pablo.
  • Filipenses 3:7-10 - Transformación de valores y deseo de conocer a Cristo.
  • Gálatas 1:15-19 - Misión inmediata tras la conversión y ausencia de consulta con los apóstoles.

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