La tradición de las hermandades de labradores en España se remonta siglos atrás y combina devoción, ayuda mutua y organización rural; en muchos municipios estas asociaciones han sido clave para proteger tanto a las personas como al patrimonio agrario. En La Orotava, Guadalajara, Tábara y otros núcleos, las distintas Hermandades de Labradores han mantenido viva la veneración a San Isidro Labrador y Santa María de la Cabeza, adaptándose a los tiempos y conservando prácticas y estatutos que regulan la vida del campo y la solidaridad entre labradores.
Raíces históricas y devoción
Su historia y la veneración a los santos San Isidro Labrador y Santa María de la Cabeza se remonta casi 400 años atrás, al S.XVII, pero el colectivo se constituyó oficialmente en 1998. No obstante, aunque los estatutos los sellaron hace 25 años, muchos labradores llevan más de 50 años custodiando y velando a los santos patronos. La Hermandad de San Isidro Labrador, es fundada allá por el año 1942, por labradores y ganaderos locales, siendo donada la imagen del Santo a la Hermandad por Don Antonio Castellanos Arias. Un par de años más tarde, en 1944 se construye la ermita que lleva su nombre.

Actos, presentación del libro y reconocimiento local
El Salón Noble del Ayuntamiento acogió en la tarde de este miércoles 17 de mayo la presentación de un libro que recoge la trayectoria de la Hermandad de Labradores en la Villa por su 25 aniversario. El acto, que contó con los labradores y numeroso público, fue presidido por el alcalde Francisco Linares; el cura párroco de la iglesia de la Concepción; Honorio Campos; el autor del libro, Pedro Hernández Murillo; y el presidente de la hermandad, Goyo Jorge García. También se contó en el evento con Jacinto Barrios, quien fue cura párroco en La Orotava durante muchos años e hizo una labor importante por los labradores, y por su constitución como hermandad protectora de los santos.
El alcalde Francisco Linares asegura que este libro se puede considerar una auténtica joya; ya que permitirá conocer y enriquecer parte de la historia local y homenajear a la Hermandad de los Labradores de La Orotava. Así, refleja la tradición y devoción de la hermandad, recoge muchos testimonios orales e históricos únicos. Pero sobre todo sus líneas desvelan la intensa actividad que realiza cada miembro de la hermandad, galante de proteger, conservar y custodiar las tradiciones y costumbres.
El libro y su autor
El autor del libro aseguró que “ha sido un honor escribir este libro” porque si bien conocía el devenir de la Hermandad de Labradores de la Villa de La Orotava por estudios anteriores, pero se había centrado en las alfombras y tapices de tierras naturales que se realizan en la Octava del Corpus. “Esta obra-apuntó- supone un trabajo periodístico más que académico y es fruto de un año de trabajo en el que he realizado multitud de entrevistas a los protagonistas y pioneros de la actual hermandad que, en el caso de la familia Illada aún siguen afortunadamente vivos”.
Funciones y actividades de la hermandad
El presidente de la hermandad, Goyo Jorge García, manifestó el agradecimiento de todos los labradores por este gran trabajo que recoge la historia de un grupo con total entrega y devoción a San Isidro Labrador y Santa María de la Cabeza. Además, destacó que recientemente han recogido en Madrid una reliquia del Santo Patrono que se ha entregado a la iglesia para su custodia. Así, la hermandad demuestra su intensión de proteger, conservar y custodiar las tradiciones y costumbres propias del ámbito rural.
Composición social y transmisión generacional
Coo dato curioso de la hermandad de labradores de La Orotava cabe destacar, y siempre ha sido así, que no todos los miembros son villeros, pues un gran número son vecinos del municipio de Santa Úrsula y, en concreto del barrio de La Corujera, y otros de la comarca de Acentejo, ya que desde antaño sus familias están ligadas a esta tradición villera y el honor de ser labrador se transmite de generación en generación. Es de valorar también que la hermandad ha sabido adaptarse a los tiempos y ya se cuenta también con mujeres labradoras, como no podía ser de otra manera.
Organización, estatutos y funciones tradicionales
En la ciudad de La Laguna y en otras localidades, las Hermandades de Labradores se estructuraban con cargos concretos y normas para la admisión y la gestión de fondos. Los oficiales de la Hermandad de Labradores fueron un protector, un coadyutor, un viceprotector, dos mayordomos, un secretario y un depositario. Para ser admitido en la Hermandad, había que ser labrador, poseer una, dos o más yuntas, arado y los aperos correspondientes. En dicho caso, el candidato entraba sin necesidad de votación secreta. En el libro de registro figuraba su nombre y el día en que fue admitido, anotándose al margen su muerte o exclusión.
El mayordomo de la Hermandad cobraba las contribuciones, solicitaba fondos, y distribuía las ayudas, es decir, manejaba los fondos monetarios. El sobrante que había cada año se ponía en un arca de tres llaves, que guardaban el depositario, el mayordomo y el protector. En su interior estaba el libro en que constaban las partidas que se sacaban y entraban. Las juntas de la Hermandad tenían lugar en la casa del protector. El caudal sólo estaba a disposición de los labradores, sin que se pudiera invertir en otros destinos que la propia utilidad del gremio.
Asistencia social y mutualismo
Cuando, por enfermedad, a un labrador le acaecía una pérdida notable, se le socorría, librándole la junta por acuerdo formal lo que estimara oportuno, según lo permitieran los fondos. Al labrador que, por pestilencia u otra desgracia, se le morían sus animales de labranza, se le ayudaba con el caudal de la Hermandad, «atendiendo al mérito del labrador para que tome otros, y no omita sus labores por falta de animales». Si moría un labrador y dejaba hijos pequeños desamparados, la Hermandad cuidaba de su crianza y educación, procurando que aprendieran la doctrina cristiana y a leer y escribir.
Evolución normativa y transformaciones en el siglo XX
En 1898 se constituyeron Comunidades de Labradores, representadas por Sindicatos de Policía Rural, en pueblos de más de 6.000 habitantes. Sus objetivos eran: velar por el respeto de las propiedades rústicas y los frutos de los campos; procurar la apertura y conservación de los caminos rurales; y vigilar la limpieza de los desagües de las aguas que no correspondan a los Sindicatos de Riegos o a la Ley Especial de Aguas. Al amparo de tal normativa surgieron numerosos sindicatos agrícolas y hermandades, con muy distintas orientaciones ideológicas y sociales.
En 1940, la ley de Unidad Sindical, dispuso que todas las asociaciones de tipo sindical, quedaran incorporadas a la Organización Sindical del Movimiento de F. E. T. y de las J. O. N. En 1941, una ley derogó la de 1906 y ordenó la integración definitiva de todos los sindicatos agrícolas y entidades constituidos al amparo de aquella ley, en la Organización Sindical del Movimiento de F. E. T. y de las J. O. En 1944, el decreto de Unidad Sindical Agraria, dispuso que en todo el territorio nacional se implantaran Hermandades Sindicales del Campo, que podrían ser Locales, Comarcales o Provinciales.
Estructura y órganos en la normativa franquista
Normalmente el ámbito territorial de una Hermandad Local será el municipio, la cual tendrá una Ordenanza para su gobierno. En la Hermandad estarán encuadrados los productores de todas las categorías profesionales con actividad agraria, los cuales abonaran la cuota establecida y las derramas que se establezcan. Secretario Contador.- Elegido por la Asamblea Plenaria. Tribunal Jurado.- Formado por un Presidente (normalmente el de la Hermandad) y tres Vocales (designados por la Asamblea Plenaria).
En 1947, como corporación de derecho público y formando parte de la Organización Sindical, se crea, en cada provincia, una Cámara Oficial Sindical Agraria (COSA), en la que intervendrá el Ministerio de Agricultura. Al sustituir a la Hermandad Sindical Provincial, se encuadra en ella las Hermandades Locales y Comarcales, así como todas las organizaciones que estaban en ellas; todas las cuales, a través de su COSA, quedan afectos a los Sindicatos Nacionales del Sector Campo.
Transición, modernización y desaparición de estructuras
En 1977, se crean, como corporaciones de derecho público y con el carácter de órganos de consulta y cooperación con la Administración, las Cámaras Agrarias; estas serán Locales y Provinciales y sus miembros, tanto electores como elegibles, serán los titulares de explotaciones agrarias. En 1986 la ley sobre Régimen Jurídico de las Cámaras Agrarias, dispone que en ningún caso asumirán funciones de representación, reivindicación o negociación en defensa de intereses profesionales o socioeconómicos de los agricultores y ganaderos.
En 1996 se dispone que los Plenos de las Cámaras Agrarias Locales realicen la liquidación de los derechos y obligaciones que tuvieran, así como la determinación del patrimonio; inventario y balance, antes de cuatro meses, será remitido a la Consejería de Agricultura y Ganadería. En 1999 se regula la creación de las Juntas Agropecuarias Locales, en las que podrá establecerse una Comisión de Pastos; serán tuteladas administrativamente por la Cámara Agraria Provincial. En el año 2006, en Castilla y León, se culminó el proceso de extinción de las Cámaras Agrarias Locales.
Casos locales: Guadalajara y ejemplos de continuidad
Guadalajara es hoy una ciudad con poca importancia del sector agrícola, pero cada 15 de mayo se sigue celebrando la festividad de San Isidro, patrón de los labradores. Desde allí, cada 15 de mayo sacaban la imagen en una procesión que iba por la calle Mayor hasta Santo Domingo, Bejanque y la antigua carretera de Zaragoza, entonces adoquinada. Así se mantuvo hasta 1931, cuando se derribó la iglesia de San Gil por el desarrollo de la ciudad y la necesidad de ampliar las calles.
Al quedarse sin su lugar habitual, la hermandad se trasladó a San Nicolás, en la plaza del Jardinillo, donde se ubicaban los bailes y demás actividades que se organizaban cada año para celebrar San Isidro. Después de la Guerra, en 1945, pasan a San Ginés, sede de San Isidro hasta la actualidad. "Al cambiar la iglesia cambiaron también la procesión. Empezaron a llevar el santo a la Concordia porque muy cerca de allí estaba la sede de la Cámara Agraria, que era donde se organizaban todos los festejos. Incluso en alguna ocasión el día de San Isidro llegó a haber corridas de toros en el Coso de las Cruces". Actualmente, la hermandad ha perdido importancia, pero sigue conservando algunas tradiciones tanto el 15 de mayo como el día de San Marcos, cuando se hace una bendición de los campos de Guadalajara.
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Persistencia y adaptación: la hermandad en el siglo XXI
Años después, la Cámara Agraria acogió en su seno esta Hermandad, debido principalmente, a que la función de dicha Cámara Agraria, no era otra que la de velar por los intereses de los agricultores. La Cámara Agraria, dejó paso a Asaja (nueva asociación de agricultores), quién adoptó de nuevo la hermandad, gestionándola durante un breve espacio de tiempo, pues tan sólo unos meses después, en 1988, se fundó la Hermandad actual. Bajo el mandato de D. Julio Romero Romero, se llevaron a cabo diferentes reformas en el entorno, lo cual da el aspecto que actualmente conocemos. En el año 2020, a causa de la pandemia del Coronavirus que asoló al mundo, falleció D. Julio Romero, tomando las riendas de esta Hermandad D. Jesús Antonio Vargas Quiralte, actual presidente.
Memoria oral y patrimonio intangible
La obra presentada recoge muchos testimonios orales e históricos únicos. Sus líneas desvelan la intensa actividad que realiza cada miembro de la hermandad, galante de proteger, conservar y custodiar las tradiciones y costumbres. Además, muestra cómo la pertenencia a la hermandad puede superar los límites municipales, reuniendo familias de municipios vecinos que transmiten el honor de ser labrador de generación en generación.
Tabla: Roles y responsabilidades tradicionales en una Hermandad de Labradores
- Protector: figura de representación y guarda del patrimonio moral.
- Coadyutor / Viceprotector: apoyo al protector en funciones.
- Mayordomos (dos): cobran contribuciones, solicitan fondos y distribuyen ayudas.
- Secretario / Contador: elegido por la Asamblea Plenaria, registra ingresos y gastos.
- Depositario: custodia del arca con las llaves y libros contables.
- Tribunal Jurado (en modelos oficiales): presidente y vocales encargados de resolución de disputas.
Estos roles aseguran la transparencia del caudal, la asistencia a quien sufre pérdidas y la preservación de la memoria escrita de la Hermandad.
Continuidad cultural
La persistencia de estas organizaciones demuestra cómo la devoción religiosa, la solidaridad rural y la gestión colectiva han sido instrumentos para la supervivencia del mundo agrario. Aunque muchas estructuras oficiales se transformaron o desaparecieron con las reformas jurídicas del siglo XX, las hermandades locales han sabido adaptarse, mantener sus ritos -procesiones, ermitas, reliquias y bendiciones de campos- y conservar un patrimonio intangible que aún hoy cohesiona comunidades rurales y periurbanas.