En esta guía presentamos, por etapas, el horario de una jornada típica de un día de semana para un monje de claustro, señalando algunas particularidades para los hermanos conversos. Maitines, Laudes, Prima, Tercia, Sexta, Nona, Vísperas y Completas son los nombres de los oficios litúrgicos que marcan el ritmo de la jornada. Algunos se cantan en la iglesia, en común, otros se recitan en soledad, en el oratorio de la celda.
Ritmo general: ora et labora
Nuestra jornada se desenvuelve al compás del ora et labora ―«reza y trabaja»―, sin que falten momentos de la vida fraterna ni el necesario tiempo libre. Nos reunimos para orar siete veces al día. La celebración de la Eucaristía y la Liturgia de las Horas u Oficio Divino jalonan la jornada desde la madrugada hasta la noche. Dedicamos otro espacio de tiempo importante a la lectio divina (lectura orante de la Palabra de Dios) y a la oración personal. Intercalándose con la oración, se distribuyen los tiempos de trabajo.
Horario típico (cartujos y otros cenobios contemplativos)
- Noche y madrugada
23.30: Levantarse. Maitines de la Virgen María. Oración personal en la celda. Los hermanos se levantan a medianoche.
00.15: En la iglesia, oficio de Maitines seguido de Laudes. En el corazón de la noche, cualquiera sea la estación, todos los días sin excepción, los cartujos están en la iglesia, donde se congrega toda la comunidad, para este largo oficio compuesto por Maitines y Laudes. Los cartujos rezan mientras el mundo duerme.
El oficio de Maitines se caracteriza por la recitación cantada de los Salmos, intercalada con lecturas bíblicas y patrísticas, momentos de silencio, y oraciones de intercesión. Puede ser en latín o en la lengua propia del país donde se sitúa el monasterio.
Por la noche, como un centinela, el cartujo permanece levantado, delante de Dios, para alabarlo, para escuchar su Palabra, para asumir los sufrimientos y las preocupaciones del mundo.
De regreso en la celda, el cartujo vuelve a su oratorio para una última oración antes de reanudar su descanso: las Laudes de la Santísima Virgen.
- Mañana
06.00 H - Vigilias (o Maitines): La oración nocturna es algo típicamente monástico. Los monjes nos levantamos antes de la aurora para velar en oración, esperando al Señor que ha de volver.
06.45 h - oración personal: Finalizadas las Vigilias, los monjes disponemos de un tiempo para lectio divina u oración personal. Ya sea en la propia celda o en la capilla, nos ponemos en presencia de Dios para escucharle y entrar en diálogo con Él a través de la Palabra.
07.00: Oficio de Prima, seguido del Ángelus. Oración o lectura preparando las de la misa.
07.30 h / festivos: 08.00 h - Laudes: Este Oficio se celebra con la primera luz del día y trae a la memoria el recuerdo de la Resurrección del Señor, “sol que nace de lo alto, que ilumina a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte”.
08.00: Misa conventual en la iglesia. Después, para los padres, celebración de la misa en soledad, en una capilla. Para los hermanos, oración y luego comienzo del trabajo.
La misa conventual reúne por segunda vez a la comunidad en la iglesia. Siempre es cantada, según la tradición gregoriana cartujana. La Eucaristía es fuente de vida espiritual y cúlmen de toda la vida de la Iglesia.
Por eso, antes o después de la misa conventual, cada monje sacerdote celebra una misa leída en soledad. El rito es aún más sobrio. Momento de gran intimidad con Cristo.
La lectio divina es la lectura meditada, orante, de la Biblia. La tradición monástica quiere que se le reserve al menos una media hora todos los días.
- Media mañana y trabajo
09.15 h / festivos: 11.30 h - celebración eucarística: Constituye la cumbre de la jornada monástica, en la que se celebra el “memorial” de la Pascua de Cristo.
10.00: Oficio de Tercia, en la celda. Terminada la Eucaristía, nos reunimos nuevamente en el coro para cantar Tercia, hora en que el Espíritu Santo descendió sobre los apóstoles el día de Pentecostés.
10.30 h - trabajo: Durante la mañana cada monje es dedica a aquellos trabajos que le han sido asignados para el bien común. Mediante el trabajo -intelectual o manual-, el monje desarrolla sus capacidades humanas, las consagra a Dios, sirve a sus hermanos y colabora con las necesidades del monasterio.
En verano, el trabajo manual consiste principalmente en la jardinería (el monje puede cultivar flores o verduras), aunque también puede dedicarse a la encuadernación, al torno de madera, y a otras actividades según las habilidades de cada uno. En invierno, según las casas, es sobre todo la «leñera» la que ocupa al monje: cortar madera para calefaccionarse con la estufa en el clima riguroso de la montaña.
- Mediodía
12.00: Ángelus. Oficio de Sexta. Comida. Después de la comida sigue un tiempo llamado «recreación», que se puede utilizar libremente.
13.20 h - Sexta: Al terminar la mañana nos reunimos de nuevo en el coro para levantar, de nuevo, la mirada al Señor en medio de la jornada y ofrecerle nuestras vidas y nuestras tareas. En este Oficio nos recogemos en la hora en la que Cristo, el Señor, subió a la cruz por nuestra salvación. Sexta finaliza con una antífona mariana y el rezo del Ángelus.
13.30 h - comida: Sigue el almuerzo comunitario. La comida se toma en silencio, mientras se escucha una lectura. Después de la comida, queda un tiempo libre para descansar, leer o pasear disfrutando de la naturaleza.
Para los padres normalmente sigue un tiempo de trabajo manual en la celda. A mediodía un hermano deposita en el ventanillo la comida del monje para el día. El cartujo come solo, después de recitar el oficio de Sexta.
- Tarde
14.00: Oficio de Nona. Para los padres normalmente sigue un tiempo de trabajo manual en la celda. Al comenzar la tarde celebramos el Oficio de Nona para consagrar a Dios lo que queda de la jornada: nuestros trabajos y tareas.
15.30 h - Nona: Acudimos, de nuevo, al Señor para que nos conceda la fuerza y gracia necesarias de permanecer en su servicio. Es la hora en la que Cristo muere en la cruz por nosotros.
15.45 h - trabajo: El tiempo que sigue está dedicado, de nuevo, fundamentalmente al trabajo, ya que “la ociosidad es enemiga del alma”. Es necesario repartir el tiempo entre las actividades de la oración y el trabajo, de modo que cada día hay dos grandes espacios dedicados al trabajo: uno por la mañana y otro por la tarde.
16.00: La campana indica el final de las actividades. Vísperas de la Virgen María en la celda.
16.15: Vísperas en la iglesia y a continuación regreso a la celda.17.00: Lectura espiritual. El oficio de Vísperas (palabra procedente del griego «hésperos» que significa «puesta del sol»), cierra la tarde.
Hora de la conclusión agradecida de la actividad, del retorno a la calma. Al regreso de Vísperas y antes del oficio de Completas, el cartujo toma una colación o una comida ligera.
- Noche
18.00 h - lectio divina: La hora que precede a las Vísperas está reservada a la lectio divina. Es el momento en el que el monje es invitado a penetrar todos los días con calma y gozo interior para escuchar y responder a Dios sin testigos.
19.00 h - Vísperas: Cuando el día declina, los monjes volvemos a reunirnos en el coro, donde la alabanza vespertina santifica el caer de la tarde.
20.00 h - cena: Al finalizar la tarde, acudimos al refectorio para aliviar nuestras cuerpos después de una intensa jornada. Transcurre, como la comida del mediodía, en silencio y escuchando una lectura.
20.30 h - recreación comunitaria: Tras la cena tenemos un tiempo de esparcimiento todos juntos en familia. Así pues, nos juntamos al final de la jornada para escucharnos entre nosotros y compartir un rato de familia.
21.00 h - capítulo: La comunidad se reúne en la Sala capitular para escuchar el correspondiente capítulo de la Regla de san Benito, a la que sigue un breve comentario espiritual del Padre Abad.
21.10 h - Completas: A continuación, nos dirigimos a la iglesia para cantar en el coro el último oficio del día: las Completas. Con este oficio la jornada monástica queda “completada”, “cumplida”. Con el gran silencio nocturno, iniciamos el descanso que nos permitirá consagrar el nuevo día al servicio de Dios.
Particularidades y elementos espirituales
- La Eucaristía: «Eucaristía» es una palabra de origen griego que significa «acción de gracias». Designa aquella acción litúrgica que reúne a los fieles para celebrar el misterio de nuestra Redención, memorial de la ofrenda perfecta del Hijo de Dios a su Padre en la Cruz.
- Lectio divina: La lectio divina es la lectura meditada, orante, de la Biblia. La tradición monástica quiere que se le reserve al menos una media hora todos los días.
- Ángelus: Cuatro veces al día, la oración del Ángelus (en la Cartuja compuesta sólo por tres Avemarías) venera el misterio de la Encarnación del Hijo de Dios.
- Soledad y silencio: El monje, por su vocación específica, se consagra totalmente a la búsqueda de Dios en la soledad, en el silencio y en la oración asidua. El silencio, expresión de madurez humana y espiritual, viene a ser el clima espiritual del monasterio, casa de silencio y de paz.
- Mortificación y obediencia: La conciencia del propio pecado y la necesidad de reparar las propias faltas está en la raíz de toda auténtica vocación monástica. La gran mortificación de la Regla será siempre la renuncia a la propia voluntad.
La Regla de san Benito y la vida cenobítica
La santa Regla es un texto legislativo y espiritual a la vez, escrito por san Benito en el siglo VI para ordenar y orientar espiritualmente la vida de sus monjes. Heredero de una tradición monástica que se remonta a los primeros siglos de la Iglesia y que tiene su fuente en el Evangelio, san Benito diseña un ideal de vida monástico centrado en el amor y el seguimiento de Cristo, a ritmo de un equilibrado ora et labora, «reza y trabaja».
San Benito concibe el monasterio como un hogar de Dios, donde habita la familia monástica, a cuya cabeza está el abad, como padre y maestro, que hace las veces de Cristo y guía a sus hermanos. Para san Benito, el monasterio es, ante todo, un lugar donde se busca a Dios y una escuela en la que se aprende a servir al Señor tomando por guía el Evangelio.
En nuestro monasterio, cada día, al caer la tarde, se lee un fragmento de la santa Regla en la Sala capitular. Para nosotros, la santa Regla es la guía que nos dejó san Benito y a la cual el Señor nos ha llamado.
Organización del trabajo y equilibrio vital
El equilibrio entre estudio y trabajo manual es propio de cada uno, de conformidad con el Prior (o el maestro de novicios). Porque es necesario ajustar el ejercicio de las diversas actividades para asegurar el mejor equilibrio humano a largo plazo. Mediante el trabajo -intelectual o manual-, el monje desarrolla sus capacidades humanas, las consagra a Dios, sirve a sus hermanos y colabora con las necesidades del monasterio.
Las tareas son diversas: cocina, sastrería, lavandería, carpintería, pintura, preparar el refectorio, ordenar y gestionar la biblioteca, etc. Los monjes jóvenes o en etapa de formación siguen los correspondientes cursos de espiritualidad, filosofía y teología, alternados con un tiempo de trabajo.
Vida comunitaria y celebración
La Misa Conventual diaria es concelebrada y cantada íntegramente en gregoriano. La celebración de la Eucaristía y la Liturgia de las Horas jalonan la jornada desde la madrugada hasta la noche. Celebrando la Liturgia, el monje participa en la eterna alabanza que Cristo presenta al Padre.
La verdadera distensión se encuentra en el adecuado equilibrio entre la soledad y la fraternidad, entre la palabra y el silencio vivo, entre la comunión con los demás y permanecer a solas con Dios. Nuestra comunidad necesita reunirse para estar, simplemente, reunida.
Ejemplo arquitectónico: monasterios y claustros
En la localidad de Santa María la Real de Nieva, en plena Campiña Segoviana, podemos disfrutar de un gran conjunto monástico formado por la iglesia dedicada a Nuestra Señora de la Soterraña y el antiguo monasterio dominico de estilo románico. Del monasterio, además de su sala capitular, destaca su bellísimo claustro de planta cuadrada con cuatro galerías dejando un jardín en el centro, conformado por ochenta y siete columnas con sus respectivos capiteles, todos ellos distintos y donde se representan obras bíblicas y profanas, motivos de caza, o escenas de guerra.

Tabla resumida de horarios
A continuación un resumen práctico de los momentos clave de la jornada:
- 00:00-01:00: Maitines y Laudes (oficio nocturno)
- 06:00-07:00: Vigilias/Maitines y oración personal
- 07:00-08:30: Prima, Laudes y preparación de la Misa
- 08:00-10:00: Misa conventual y Tercia
- 10:30-13:30: Trabajo matutino; Sexta y comida
- 14:00-16:15: Nona, trabajo vespertino; Vísperas
- 17:00-21:30: Lectio divina, Vísperas, cena, recreación, capítulo y Completas
Vigilantes de la noche... la vida de los monjes benedictinos
Vivir en un monasterio es dejarse atraer por Dios y organizar el tiempo de modo que la oración, la Eucaristía, el trabajo y la fraternidad se sostengan mutuamente. La tradición monástica quiere que la vida interior vaya unida a un ritmo estable y equilibrado que haga fructificar la vocación.