La Iglesia de la Inmaculada Concepción de Pueblo Nuevo es un ejemplo representativo de la trayectoria religiosa y arquitectónica de su entorno urbano, donde confluyen memoria histórica, devoción popular y características formales propias de distintas etapas constructivas. Su presencia en el barrio, conocida popularmente como La Cruz, ha sido desde sus orígenes un punto de referencia tanto espiritual como social para la comunidad.
Orígenes y proceso constructivo
Dentro de los proyectos de don Arturo Soria, en el marco de las actividades sociales y culturales de la C.M.U. (Compañía Madrileña de Urbanización), estaba la construcción de la iglesia Nuestra Señora de la Concepción de Pueblo Nuevo y Ciudad Lineal de Madrid. Las obras se iniciaron en 1901 según proyecto del arquitecto Jesús Carrasco, y se terminaron en 1924. La construcción siguió la linea de otros edificios de la zona.
Realizada en ladrillo (procedente de los tejares de la Compañía), con estilo neomudéjar, incorporaba arcos de influencia árabe en la fachada. Durante la Guerra Civil, la torre sirvió de casamata para la instalación de un cañón antiaéreo y las campanas fueron desmontadas de sus yugos y fundidos sus bronces para convertirlos en material de guerra.

Ubicación e importancia urbana
Entro en el templo de Nuestra Señora de la Concepción de Pueblo Nuevo, Ciudad Lineal, Arturo Soria, 5, lo que la buena gente del barrio entiende como La Cruz. Porque allí, en el cruce de caminos, Arturo Soria, Alcalá, la hoy avenida de la Institución Libre de Enseñanza, antes Hermanos García Noblejas, hubo una cruz en memoria de los caídos de la victoria. Una cruz que solo perdura en el imaginario del pueblo.
La parroquia se configuró como espacio de encuentro cotidiano: a primera hora de la mañana, acabada la misa de los que pronto se levantan y a la espera del rosario de 10,30 horas, que en esta parroquia hay rosario matutino y vespertino, al entrar en el templo se encuentra la fe popular en su expresión más sencilla. La vida que nace no está sola: las iniciativas de Cáritas y la acogida parroquial demuestran el papel social de la iglesia en el barrio.
Plano arquitectónico y elementos formales
El edificio, realizado en ladrillo, se inscribe en el estilo neomudéjar propio de la zona, espejo del mudéjar tradicional pero reinterpretado con materiales industriales de la época. La iglesia presenta una planta rectangular dividida en varias naves y conserva elementos como arcos de influencia árabe en la fachada, un lenguaje constructivo que la relaciona con otras obras contemporáneas del ensanche madrileño promovido por la Compañía.
Torre y campanario
La torre se encuentra adosada a la fachada oeste en su parte norte. Se conforma con cuatro cuerpos realizados en distintas etapas, siendo el de campanas realización del siglo XVII, en un intento rápido por acabar la obra, lo que desproporciona el conjunto. Los otros presentan dobles pilastras en los extremos y vanos centrales que siguen el esquema ya señalado en los generales de la fábrica; es decir frontones triangulares sobre ménsulas.
Interior, culto y vida parroquial
En ese momento, se asoma por una puerta lateral, la de la sacristía, el párroco, don Pedro Ochaita... La conversación con el párroco, en la mesa de la sacristía, es interrumpida por un improvisado consejo parroquial, al que se incorpora Teresa, voluntaria de Cáritas, que viene acompañada por dos amigas, que solo asienten. Teresa y sus dos amigas se encargan de la acogida en Cáritas y de la distribución mensual de alimentos al cerca de un centenar de familias.
La parroquia de Nuestra Señora de la Concepción de Pueblo Nuevo se caracteriza por la intensa colaboración de los fieles a través de los grupos con los que cuenta la parroquia: el de jóvenes, que se han bautizado como Vida Nueva, la Acción Católica, la Legión de María, la Renovación carismática, Vida Ascendente, Adoración Nocturna, Pastoral de la Salud, el grupo de liturgia, los coros, el grupo de teatro, el aula cultural para mayores y la Hermandad del Cristo de las Angustias y de la Virgen de los Dolores, las dos tallas más impresionantes de la parroquia.

Memoria histórica y recuerdos de la Guerra Civil
Durante la Guerra Civil, la torre sirvió de casamata para la instalación de un cañón antiaéreo y las campanas fueron desmontadas de sus yugos y fundidos sus bronces para convertirlos en material de guerra. En la sacristía también está la foto, en blanco y negro, de un sacerdote que ha marcado la historia de la parroquia. Se trata de don Wolfrando Carrillo de Blas, sacerdote coadjutor de la parroquia, asesinado en la carretera de Aragón el 14 de septiembre de 1936, cuyos restos mortales reposan en el Cementerio de Barajas, según el «Martirologio Matritense del siglo XX».
Arte y decoración
El retablo y el altar bien cuidados y custodiados por el neomudéjar, ese ladrillo rojo de tierras recias de Castilla, ofrecen un marco para la devoción. El relato de la vida de don Wolfrando, el contexto histórico, está descrito de forma estremecedora por el que fue párroco de esta iglesia, don Crescencio Gutiérrez Caridad, en el libro de la historia de la parroquia, que también lo es de la historia del barrio, en un Madrid cruce de caminos.
Restauración y conservación
Juan Almagro López había nacido en Pegalajar (Jaén) en 1886 y falleció en 1965. Estudió en la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado de Madrid y se dedicó a la pintura, campo en el que obtuvo numerosos premios. También en su etapa como restaurador y decorador de iglesias, en los años de la posguerra, dejó testimonio de su valía. La restauración y los proyectos de conservación han contado con profesionales que han intervenido en retablos y elementos decorativos, manteniendo la identidad del templo.
Documental
La iglesia en la memoria colectiva
A lo largo de los años la parroquia ha sido escenario de eventos cotidianos y de historias personales que la consolidan como parte del paisaje afectivo del barrio: misas, rosarios, actividades de ayuda social y el trabajo de numerosos voluntarios y sacerdotes que han mantenido viva la comunidad. La figura de sacerdotes, voluntarios y feligreses queda representada en anécdotas, fotografías y relatos que enriquecen la memoria de la comunidad.
Datos esenciales (cronología resumida)
- Inicio de obras: 1901 (según proyecto de Jesús Carrasco).
- Finalización de la construcción: 1924.
- Uso de la torre como casamata y pérdida de campanas: Guerra Civil.
- Actividades parroquiales y sociales continuadas hasta la actualidad.

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