Juan Fernández Marín nació en la pedanía caravaqueña de Barranda el 16 de diciembre de 1930. Vino al mundo en Barranda el 10 de diciembre de 1930, en el seno de una familia cohesionada, con tres hermanos menores, Joaquín, Antonio y Maruja. Fue bautizado en la Parroquia de la Purificación, de su localidad natal, el 29 de diciembre de 1930. Fue bautizado en la ermita del pueblo por don Antonio Sánchez Fernández, llamado el Jumillano. Su padre, conocido como Filo, era un herrador muy popular.
Asistió a la escuela de don Antonio Inglés Díaz y participó activamente en actividades juveniles, organizando incluso funciones de teatro. Con 12 años ingresó en el Seminario Menor San José, pasando después al Seminario Mayor San Fulgencio, donde cursó los estudios filosóficos y teológicos. Ingresó en 1941 en el Seminario Menor de Murcia, y dos años más tarde al Seminario Mayor de san Fulgencio, donde completó su bachiller y su carrera sacerdotal, siendo ordenado en 1954 por el Sr. Obispo don Ramón Sanhauja y Marcé, cantando su primera misa en la ciudad de Barranda. Fue ordenado sacerdote por Mons.
Primeros destinos y misión en España
Su primer destino fue la de voadjutor en la Iglesia de la Purísima de Yecla, al lado de don Manuel Pereira Navarro, permaneciendo dos años, que coincidieron con la coronación canónica de la Virgen del Castillo, patrona de Yecla, el 7 de diciembre de 1954. En aquella tierra mágica, por su biodiversidad y su sorprendente naturaleza, ejerció de Consiliario Diocesano de la Juventud Cristiana, de jefe de redacción de la revista Catolicismo, y con una sección llamada Ver y pensar en el periódico El Mercurio.
Servicio misionero en Ecuador (1956-1967)
1956-1967: Misionero en Ecuador, donde desempeñó en la ciudad de Guayaquil, entre los años 1956-1958, los cargos de capellán en el Colegio de la Asunción; director espiritual del Colegio San José; y cura párroco de la Parroquia de Pascuales; consiliario diocesano JEC (1957-1962); y cura párroco de la Parroquia de Nobol (1958-1962). Capellán en Guayaquil de varios colegios, para después ir a la parroquia de los Pascuales de Nobol, allí su integración social fue total, hasta el punto de ser nombrado comandante del Cuerpo de Bomberos.
Posteriormente es nombrado Rector del Seminario de Cuenca del Ecuador, impartiendo clases de Literatura y de Filosofía, al tiempo que ejerce de párroco en la Iglesia de san Francisco. Fue fundador en Cuenca del movimiento Carlos Foucault de gran contenido pastoral, datos varios que pueden dar idea de su total integración en el país, concediéndosele la Medalla de la ciudad de Cuenca.

Retorno a España y trabajo pastoral en la diócesis de Cartagena
Volvió a España en 1972, cuando don Miguel Roca era obispo de la Diócesis de Cartagena. Él le encargó la Delegación General de Emigrantes. Dirigió la Pastoral de los Gitanos, ejerciendo un apostolado familiar y cercano, con gran participación en su vida social y familiar. Desempeñó los cargos de delegado diocesano de Medios de Comunicación Social y vicario Episcopal de Zona.
Con don Angel Marí compartió, durante 20 años, la capellanía del Hospital san Juan de Dios de Murcia. En Santomera, acompañó a su hermano Antonio, párroco de la Iglesia, durante 8 años. Allí fundó la Escuela de Padres y realizó una intensa labor formativa, dirigió la revista La Calle, siendo nombrado hijo adoptivo de Santomera, con el apoyo unánime de todos los grupos municipales.
Compromiso con emigrantes, pobres y enfermos
Don Juan derramó por doquier los dones de su inmenso corazón, volcándose con los emigrantes, con los pobres y con los enfermos. Un objetivo que siguió fielmente a lo largo de su vida: aliviar el sufrimiento humano. Fue un padre espiritual para muchos: siempre lo recordaremos con devoción. Don Juan derramó por doquier los dones de su inmenso corazón, volcándose con los emigrantes, con los pobres y con los enfermos.

Labor en medios de comunicación y obras escritas
Participó en diferentes medios de comunicación de Murcia, en la radio Cope desarrolló durante 20 años un espacio dominical, articulista en La Verdad y en La Opinión de Murcia. El querido sacerdote Juan Fernández Marín, autor de la sección Todos nómadas en La Opinión durante años, ha muerto tras una prolífrica trayectoria dedicada al amor al prójimo, como mandó Jesús de Nazaret.
Escribió dos libros, uno de poemas en 2005 titulado Réquiem. Visiones y Revelaciones y, en 2012, Todos nómadas. Las páginas del cura, recogiendo más de un centenar de historias vividas personalmente en su peregrinar diario.
Reconocimientos y su fallecimiento
Se le concedió la Medalla de la ciudad de Cuenca por su labor en Ecuador. Fue nombrado hijo adoptivo de Santomera. El mes pasado celebraba sus 93 años de vida. En el día de ayer, 2 de enero, falleció en Murcia el sacerdote diocesano Juan Fernández Marín, a los 93 años. Lo hacía en la residencia donde este martes ha fallecido.
El querido sacerdote Juan Fernández Marín, autor de la sección Todos nómadas en La Opinión durante años, ha muerto tras una prolífrica trayectoria dedicada al amor al prójimo, como mandó Jesús de Nazaret. Juan derramó por doquier los dones de su inmenso corazón, volcándose con los emigrantes, con los pobres y con los enfermos.
Datos biográficos clave
- Nacimiento: Barranda, diciembre de 1930.
- Bautismo: Parroquia de la Purificación, 29 de diciembre de 1930.
- Seminarios: Seminario Menor San José; Seminario Mayor San Fulgencio.
- Ordenación: 1954 por el obispo don Ramón Sanhauja y Marcé.
- Servicio en Ecuador: 1956-1967 (Guayaquil, Nobol, Cuenca).
- Cargos en España: Delegación General de Emigrantes, Pastoral de los Gitanos, vicario Episcopal de Zona.
- Medios: espacio dominical en Cope, artículos en La Verdad y La Opinión.
- Publicaciones: Réquiem. Visiones y Revelaciones (2005); Todos nómadas (2012).
- Fallecimiento: en Murcia, a los 93 años.