Relación entre la Virgen de Lourdes y la Virgen de Fátima

Muchos hoy en día no relacionan Lourdes con Fátima, pues para ellos son dos peregrinaciones a dos países diferentes. Esta actitud no es buena, como nunca es bueno quedarse en la superficie de las cosas. Si nos fijamos detenidamente, encontramos muchos elementos en común entre ambas.

La misma llamada a la penitencia

La Virgen que ve los ojos de santa Bernardita es una Virgen triste, y la humilde niña francesa le pregunta con toda confianza: “¿Qué te pasa?” A lo que la Virgen responde: “Rogad por los pecadores”. Tres días después, la Virgen añadirá: “Penitencia, penitencia, penitencia por los pecadores”.

Esta será la misma intimación que el Ángel de Portugal les hará a los pastorcitos de Fátima. En una ocasión les sorprenderá jugando por los riscos, y les reprende suavemente: “¿Qué hacéis? Orad y haced penitencia por los pecadores”. Cuando la Virgen de Fátima venga a ellos el trece de mayo, contemplan a la Reina del Cielo con “un aire triste y de suave censura”.

Comunión de los santos como fundamento teológico común

La comunión de los santos es la unión entre la Iglesia Triunfante, la Iglesia Militante y la Iglesia Purgante. Es decir, la unión de los Santos que están en el Cielo, los justos que viven en la tierra, y las almas que sufren en el Purgatorio. Los miembros de la Iglesia Militante están unidos entre sí por los lazos de la caridad y por una comunicación mutua de las obras buenas.

Las obras buenas y sus méritos se comunican entre los miembros de Cristo. Por ello la Virgen, tanto en Lourdes como en Fátima, pide oraciones y sacrificios por los pecadores. Para que Dios, tome los méritos de esas oraciones y los aplique a los pecadores, y ganen ellos gracias para su conversión.

Todo fiel que se conozca así mismo y se haga justicia, no tiene motivos en sí mismo para contar con sus virtudes y con sus obras buenas; pero descansa en los méritos de Jesucristo. Esta es la esperanza católica que nos estimula a obrar bien. Así lo cuenta el apóstol de los gentiles: “Formamos en Cristo un solo cuerpo, siendo todos recíprocamente miembros los unos de los otros”.

La inocencia de los videntes y la misión de intercesión

Tanto santa Bernardita como Lucía, Francisco y Jacinta, son almas inocentes. Es la inocencia, de aquel quién nunca pecó, y solamente él es digno de expiar y reparar por los que pecaron, pues aquellos que nunca pecaron no han de reparar por sus propios pecados. Ahora bien, eso no significa que cualquier cristiano, aunque no sea santo, no pueda contribuir con sus oraciones y sacrificios en esta Comunión de los Santos. De hecho el apelo de la Virgen es para todos.

Atención a los enfermos: Lourdes y Fátima

El constante flujo de peregrinos a Lourdes es una expresión viva de la fe y confianza en la Santísima Virgen María, manifestada en oración de gratitud, alabanza y reconciliación. A este respecto son cientos los eventos extraordinarios de índole física, espiritual y psicológica ocurridos en Lourdes o vinculados a la devoción por esta aparición desde 1858 hasta hoy.

A fin de eliminar dudas y demostrar la insondable compasión de María Santísima, la Iglesia instituyó un comité médico que analiza los enfermos antes de ser bañados en el agua de la fuente curativa. El riguroso Comité Médico Internacional de Lourdes, formado por una veintena de médicos de distintas especialidades, ha dado luz verde sólo a 69 casos desde las apariciones hasta la fecha. Esto no significa que no haya habido muchos más casos, de menor índole, o bien graves, pero que las personas no han querido entrar en los protocolos propios al reconocimiento milagroso de la curación.

Pedir la curación de un enfermo, o rezar para curarse de la propia dolencia, es algo muy común. El sufrimiento lleva a la persona a una incomodidad, y es justo que acuda a Aquella que lo puede todo, que es la Omnipotencia suplicante ante el Trono Divino. Ahora bien, aquel que pide, ha de estar sujeto a la Voluntad Divina, que va a mirar más allá del propio interés inmediato, y es posible que, por la salud de su alma, o por su santificación, no atienda su pedido.

Como en Lourdes, la Virgen de Fátima también recibe pedidos de curaciones. El trece de octubre de 1917, en la que será la última aparición, la pastorcita Lucía lleva una lista de personas que pidieron salud a la Virgen. La respuesta de Nuestra Señora fue tajante: “unos se curarán, otros no. Porque deben enmendar sus vidas y pedir perdón por sus pecados”.

Aquí tenemos perfectamente expresada la Voluntad Divina: la salvación del alma. Recordamos las palabras de Nuestro Salvador: “De qué le sirve al hombre ganar el mundo, si después pierde su alma”. La salud del cuerpo de nada sirve para seguir llevando una vida de pecado. El ser humano debe centrarse en la conversión, en la vida que le lleve a la salvación. El resto son instrumentos para conseguir este principal objetivo.

Gruta de Massabielle en Lourdes, peregrinos junto al manantial

Milagros, señales y secretos

Lourdes ocupa un puesto de grandeza entre las apariciones de los últimos dos siglos junto a Fátima. Ambas tienen una profunda vinculación, hacen presentir el prometido Reino del Inmaculado Corazón de María. En Fátima, la Virgen advierte al mundo sobre la alarmante decadencia moral por la que estaba entrando. No dejan de tener un dejo de misterio sobre “secretos” comunicados. En Fátima tres secretos al momento conocidos.

Pero si nos volvemos a aquellos momentos, y recorremos las apariciones en singular Gruta, encontraremos, pocas palabras -al menos las conocidas- que la Santísima Virgen trasmite, y los difíciles momentos por los que pasa esta simple campesina. Hasta la tercera aparición la imagen será muda; momentos de oración - la única que sabía Bernardette era el rosario - y de contemplación silenciosa. Comenzará a comunicarse con Bernardette, no en francés sino en el dialecto local, el patois.

El “misterio” de Lourdes queda centrado en las apariciones del 23, 24 y 25 de febrero, en que “la Señora de blanco” le comunica tres secretos. El 23 uno que solo a ella le concierne y que no puede revelar a nadie, y una oración que le hacía repetir, pero que no quiso que la diera a conocer. El 24 le reveló un secreto personal y después desapareció. La última aparición, el 16 de julio, ocurrió discretamente.

En Fátima, “después de las dos partes que ya he expuesto, hemos visto al lado izquierdo de Nuestra Señora un poco más en lo alto a un Ángel con una espada de fuego en la mano izquierda; centelleando emitía llamas que parecía iban a incendiar el mundo; pero se apagaban al contacto con el esplendor que Nuestra Señora irradiaba”. El Ángel, señalando la tierra, dijo con fuerte voz: ¡Penitencia, Penitencia, Penitencia!

La misión pública y privada de las apariciones

Una vez que reveló estas apariciones de Lourdes, las honró haciéndose monja y convirtiéndose en santa canonizada por la Iglesia. Aunque la Iglesia no ordena creer en las apariciones de Lourdes porque son apariciones privadas y, en materia de hechos sobrenaturales, solo estamos obligados a creer en los hechos oficiales, no en los privados, quien ponga en duda las apariciones de Lourdes roza la herejía, porque habría que admitir que una santa canonizada por la Iglesia hubiera tenido esas ilusiones. Así pues, la vida y la santidad de santa Bernadette atestiguan en cierto modo la autenticidad de las apariciones de Lourdes.

Durante una de las visiones de Santa Bernadette Soubirous, la gente no veía a Nuestra Señora, pero sí veía a la Santa hablando con una persona que nadie podía ver. Y en un momento dado esta persona le dijo: pon tu mano en la tierra, voltea la tierra y un manantial saldrá de ella. Y en un lugar donde nadie pensaba que habría agua, ella metió la mano en la tierra -era una campesina, metía la mano directamente en la tierra- y vieron brotar el agua y de ahí salió exactamente la fuente de Lourdes. Así que cada una de estas cosas es milagrosa en sí misma.

María como Reina y “Estrella” de la evangelización

“Estrella” significa “Ester” en idioma persa, y Ester “fue la reina judía que salvó a su pueblo del exterminio el día 13 del mes hebreo de Adar”. Además, significa que la Virgen María es la “Estrella de la Evangelización”, nombre que fue proclamado por San Pablo VI en su documento de 1975 sobre la misión evangelizadora. El Papa Benedicto XVI también se refirió a María como la estrella de los católicos en su encíclica de 2007 sobre la esperanza cristiana.

En Lourdes y Fátima, “usando de esta potestad, ha obrado en el siglo XIX y XX como en las bodas de Caná, pero con rigor e insistentemente… María ha manifestado su voluntad en Lourdes y Fátima. No ha venido a dar leyes, pero sí a pedir cuentas a la humanidad por la falta de cumplimiento de las leyes de su Hijo”. Su “ruego” es ahora un “mandato”, añade Ildefonso de la Imaculada, OCD, con tanta “autoridad” como “bondad”.

El Plan de Dios Oculto en las apariciones de Fátima, Lourdes y profecías de Don Bosco

Peregrinación y devoción: cifras y testimonios

8.000.000 de peregrinos llegan -en tiempos normales sin pandemia- a la Gruta de Massabielle, a orillas del río Gave, en Lourdes, región de los Pirineos de Francia. Llevan sus enfermedades viajando de los lugares más recónditos, arriban donde, la “Señora vestida de blanco”, se apareciera en 18 oportunidades a la rústica campesina de 14 años, Bernardette Soubirous. Maravillosa fuerza de atracción testimoniada por asombrosos milagros.

El agua, analizada por destacados químicos, es: virgen, muy pura, natural, sin propiedad térmica, ninguna bacteria sobrevive a ella. Surgía allí el manantial de los milagros más conocido por la humanidad, símbolo de las inagotables gracias concedidas a todos los que allí van en peregrinación.

Tabla: Comparación de rasgos entre Lourdes y Fátima

  • Madre que pide oraciones y sacrificios por los pecadores: presente en Lourdes y Fátima.
  • Tono de tristeza y censura suave en las apariciones: ambos lugares.
  • Videntes jóvenes e inocentes: Bernadette; Lucía, Francisco y Jacinta.
  • Señales y secretos comunicados: apariciones con mensajes y secretos en ambos santuarios.
  • Milagros físicos y llamadas a la conversión: comprobados en Lourdes; Fátima advierte sobre la decadencia moral.

La invitación final: conversión y renovación espiritual

La salud o la enfermedad, el dinero, podríamos añadir, las peregrinaciones a santuarios, todo ello debe buscar nuestra mejora espiritual. Esta mejora espiritual se debe notar en nuestros actos, en nuestra oración, en la caridad fraterna, en aceptar la cruz de todos los días. En un examen de conciencia riguroso que debemos hacer, notaremos si ha habido mejoría.

Nuestra Señora de Lourdes cura a la gente. ¿Qué es más difícil: curar el cuerpo o curar el alma? Por supuesto, para la Reina del Cielo y de la Tierra, ninguna de las dos cosas es difícil. Todo lo que pide, lo consigue. Si tanto cura nuestros cuerpos, pidámosle que cure también nuestras almas. Sabemos que las enfermedades en el Evangelio son símbolos de enfermedades morales. Pidamos, pues, a la Virgen que haga las curaciones morales.

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