El Credo resume en pocas frases el núcleo de la fe cristiana y, a partir de él, se comprende por qué la Iglesia se define con cuatro notas esenciales: una, santa, católica y apostólica. Esta profesión de fe, que encontramos en el Símbolo de los Apóstoles y en el Credo niceno-constantinopolitano, articula la fe en Dios Padre, en Jesucristo, en el Espíritu Santo y en la Iglesia misma, así como la esperanza en la resurrección y la vida eterna.
El Credo como profesión de fe y su función
Rezar la oración del Credo es hacer una profesión de fe. Esta oración, también llamada Credo o símbolo de los apóstoles, recoge los elementos principales del cristianismo: el Dios trinitario, la comunión de los santos, la resurrección de la carne o el perdón de los pecados… Misterios que pueden ser difíciles de comprender o explicar, por eso se llama profesión de fe.
La palabra griega symbolon (que significa “juntar”) originalmente se refería a un objeto partido en dos, cuyas partes eran entregadas a personas diferentes. Cuando las dos personas se encontraban y juntaban sus piezas individuales, el ajuste perfecto aseguraba la identidad de las personas. El Credo cumplía esta función, ya que la persona a ser bautizada profesaba una fe conforme con la fe de la Iglesia.
Creo en Dios Padre Todopoderoso: fundamento del primer artículo
"Creo en Dios": Esta primera afirmación de la Profesión de fe es también la más fundamental. Todo el Símbolo habla de Dios, y si habla también del hombre y del mundo, lo hace por relación a Dios. Todos los artículos del Credo dependen del primero, así como los mandamientos son explicitaciones del primero.
Con estas palabras comienza el Símbolo Niceno-Constantinopolitano. La confesión de la unicidad de Dios, que tiene su raíz en la Revelación Divina en la Antigua Alianza, es inseparable de la confesión de la existencia de Dios y asimismo también fundamental. Dios es Único: no hay más que un solo Dios.
Dios se reveló progresivamente y bajo diversos nombres a su pueblo, pero la revelación del Nombre Divino, hecha a Moisés en la teofanía de la zarza ardiente, en el umbral del Éxodo y de la Alianza del Sinaí, demostró ser la revelación fundamental tanto para la Antigua como para la Nueva Alianza. Al revelar su nombre misterioso de YHWH, "Yo soy el que es", Dios dice quién es y con qué nombre se le debe llamar.
Al revelar su nombre, Dios revela, al mismo tiempo, su fidelidad que es de siempre y para siempre. El Nombre divino expresa la fidelidad de Dios que, a pesar de la infidelidad del pecado de los hombres y del castigo que merece, "mantiene su amor por mil generaciones".
Dios es Verdad y Amor
Dios, "El que es", se reveló a Israel como el que es "rico en amor y fidelidad". En todas sus obras, Dios muestra su benevolencia, su bondad, su gracia, su amor; pero también su fiabilidad, su constancia, su fidelidad, su verdad. Él es la Verdad, porque "Dios es Luz, en él no hay tiniebla alguna"; él es "Amor", como lo enseña el apóstol Juan: "Dios es Amor".
La verdad de Dios es su sabiduría que rige todo el orden de la creación y del gobierno del mundo. Dios, único Creador del cielo y de la tierra, es el único que puede dar el conocimiento verdadero de todas las cosas creadas en su relación con Él.
Jesucristo en el Credo: centro de la salvación
Jesucristo es el centro de la revelación definitiva. Jesucristo con su vida, con su muerte y Resurrección, devolvería la libertad y la alegría, la justicia y el perdón al pueblo de Dios. El nombre de Jesús significa "Dios salva": el Hijo Amado de Dios asume su nombre y la promesa que este implica.
Jesucristo es Hijo de Dios: habla del Padre como no lo ha hecho nadie, de forma directa e íntima. Por esta íntima unión con el Padre, Jesús acerca a los hombres a Dios. Jesús es nuestro Señor: como cristianos, llamamos Señor no sólo a Dios Padre sino también a Jesucristo, porque Él es nuestro Salvador.
En la vida de Jesús se manifiesta la pasión, muerte y resurrección como centro del misterio de la salvación. La muerte violenta de Jesús perteneció al designio de Dios para nuestra salvación: Él se inmoló en la Cruz por todos, libremente y por amor, en expiación de nuestros pecados. La Resurrección es un acontecimiento real y al mismo tiempo un objeto fundamental de la fe cristiana.
El Espíritu Santo y la Iglesia
Creo en el Espíritu Santo. El Espíritu Santo mora en la intimidad de nuestra alma en gracia, junto con el Padre y el Hijo, y es descanso en el trabajo, refrigerio en medio del calor y consuelo en el llanto. Nos enseña a mirar con los ojos de Cristo y a vivir la vida como la vivió Cristo.
Creo en la Iglesia: la Iglesia es una, santa, católica y apostólica. Estas notas son propiedades esenciales que derivan de su naturaleza, tal como la quiso Cristo. La Iglesia es santa porque le es inherente la vida de la gracia; aunque abarca pecadores, ella se aflige y hace penitencia por los pecados y tiene el poder de librar de ellos por la sangre de Cristo y el don del Espíritu Santo.
Las cuatro notas de la Iglesia: explicación de cada una
- Una: Creer que la Iglesia es una significa reconocer la unidad en la fe, los sacramentos y el gobierno legítimo que expresa la comunión de todos los creyentes.
- Santa: La santidad de la Iglesia deriva de su origen y finalidad en Cristo y de la presencia del Espíritu; la Iglesia es santa aunque la componen personas pecadoras.
- Católica: Católica significa universal: la Iglesia está enviada a todos los pueblos y contiene la plenitud de los medios de salvación.
- Apostólica: La Iglesia es apostólica porque se apoya en el testimonio de los apóstoles y mantiene la sucesión en el ministerio de la enseñanza y la santificación.

La estructura del Credo y sus doce partes en el Símbolo de los Apóstoles
La oración del Credo, es el pilar de la fe cristiana donde se expresa en 12 partes las creencias fundamentales de la Fe Católica. Desde la afirmación de Dios como Creador hasta la esperanza en la vida eterna, cada parte representa un aspecto crucial de nuestra fe.
- Creo en Dios Padre, Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra.
- Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor,
- que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen,
- padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado,
- descendió a los infiernos, al tercer día resucitó entre los muertos,
- subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre, Todopoderoso.
- Desde allí vendrá a juzgar a vivos y a muertos.
- Creo en el Espíritu Santo,
- la Santa Iglesia Católica,
- la comunión de los santos,
- el perdón de los pecados,
- la resurrección de la carne y en la vida eterna. Amén.
Consecuencias prácticas de creer en el Dios único
Creer en Dios, el Único, y amarlo con todo el ser tiene consecuencias inmensas para toda nuestra vida:
- Es reconocer la grandeza y la majestad de Dios.
- Es vivir en acción de gracias: todo lo que somos y todo lo que poseemos vienen de Él.
- Es reconocer la unidad y la verdadera dignidad de todos los hombres: todos han sido hechos "a imagen y semejanza de Dios".
- Es usar bien de las cosas creadas: la fe en Dios nos lleva a usar de todo lo que no es Él en la medida en que nos acerca a Él.
- Es confiar en Dios en todas las circunstancias, incluso en la adversidad.
El Credo en la liturgia y la identidad de la Iglesia
Cuando la era de la persecución llegó a su fin con el Edicto de Milán en 313, la Iglesia comenzó a celebrar pública y abiertamente la fe que previamente tuvo que mantener escondida y secreta. Esta triunfante proclamación de la fe rápidamente llevó a su incorporación a la liturgia.
La Profesión de Fe es nuestra oportunidad, como pueblo de Dios, de responder a la autorrevelación y salvación del Señor. El Credo es un resumen de las Escrituras y expresa nuestra fe en Dios, que es una Trinidad de Personas que ha actuado en eventos históricos y que es revelado definitivamente en la persona de Jesús.
Tabla: Relación entre el Credo y las cuatro notas de la Iglesia
La siguiente tabla sintetiza cómo algunos artículos del Credo se relacionan con las cuatro notas de la Iglesia:
- Artículo del Credo: "Creo en Jesucristo... resucitó..." - Nota: Apostólica y Santa (testimonio apostólico y santificación mediante la gracia de Cristo).
- Artículo del Credo: "Creo en el Espíritu Santo" - Nota: Católica y Santa (presencia del Espíritu que guía y santifica la Iglesia universal).
- Artículo del Credo: "La santa Iglesia católica" - Nota: Directa referencia a las cuatro notas: una, santa, católica y apostólica.
Invitación a la comprensión y a la vivencia
"El que dice ‘sí’ a Dios debe saber a qué se compromete. Por eso es importante que cada cristiano se esfuerce en conocer y comprender este texto básico de su fe. Ha de saber también lo que significa ‘creer’." Conocer el Credo no es solo intelectualidad: decir "Creo" te compromete a responder a Su presencia viviendo como creyente. Significa que tu fe determina tus decisiones y te convierte en testigo en el mundo.