Biografía de Pedro Arrupe, jesuita

Pedro Arrupe Gondra nace en Bilbao el 14 de noviembre de 1907. Tras su bachillerato con los Escolapios empieza la carrera de Medicina en la Universidad de Madrid en 1923, obteniendo sobresaliente y matrícula de honor en casi todas las asignaturas.

Infancia y formación

Pierde a su madre a los 8 años y muere su padre en 1926; poco después decide hacer un viaje a Lourdes con sus hermanas, donde asiste a más de una curación milagrosa que él tiene ocasión de analizar desde su categoría de estudiante de medicina. Esta honda experiencia decantará su vocación y el 25 de enero de 1927 ingresa en la Compañía de Jesús, en el noviciado de Loyola.

El 29 de marzo de 1918 participa de una comunidad mariana, dirigida por el P. Basterra, el primer jesuita que conoció Arrupe. Durante su formación pasa estancias en España (Loyola y Oña), Bélgica (Marneffe), Holanda (Valkenburg) y Estados Unidos (Saint Mary’s, Kansas y Cleveland, Ohio). Poco después de haber comenzado sus estudios de Filosofía en el monasterio de Oña, llega el decreto de disolución de la Compañía en España y Arrupe parte al destierro con sus compañeros y profesores; continuarán sus estudios en Marneffe (Bélgica).

Sacerdocio y misión en Japón

El 30 de julio de 1936 recibe la ordenación sacerdotal en Marneffe. Tras haberlo pedido varias veces, en 1938 es enviado a la misión jesuita en Japón, donde permanecerá 27 años. Desde el principio se dispone a adaptarse y asumir la cultura local.

Al día siguiente de entrar Japón en la II Guerra Mundial, el 8 de diciembre de 1941, es encarcelado, por ser acusado de “espía” y recluido en un cuartucho de dos por dos metros; pocos meses después le nombran maestro de novicios. El 6 de agosto de 1945, a las ocho de la mañana, Arrupe es testigo de la explosión de la bomba atómica sobre Hiroshima. Inmediatamente convierte el noviciado en un hospital de emergencia; más de ciento cincuenta personas, abrasadas por la irradiación, son atendidas por una comunidad que apenas cuenta con medios.

Noviciado convertido en hospital tras Hiroshima

Terminada la Guerra Mundial, desde 1954, como superior de los jesuitas que viven en Japón con el cargo de Viceprovincial, viaja por todo el mundo, dando conferencias e invitando a compañeros suyos de hasta treinta países a unirse a la misión.

Superior General de la Compañía de Jesús

El 22 de mayo de 1965, en la Congregación General 31, los jesuitas lo eligen en Roma como su 28º Superior General. Supo afrontar los tiempos azarosos y renovadores en los que entraba la sociedad humana y, muy especialmente, la Iglesia después del Concilio Vaticano II.

Arrupe, profundamente unido a la persona de Jesucristo, emprende con decisión y entusiasmo un camino de acercamiento al hombre en su propia situación, ya sea de increencia, pobreza, lucha por la libertad o búsqueda de Dios. Confía en sus colaboradores, anima y sugiere a la Iglesia que aplique el Vaticano II modos de avanzar. Es pionero y entra en terrenos hasta entonces sin explorar, como el de una sociedad secularizada y plural o la llegada de los refugiados.

Compromiso con la justicia y los refugiados

El padre Arrupe se sintió llamado a actuar ante las catástrofes humanas; por ejemplo, al finalizar la guerra de Vietnam en 1975, cientos de miles de vietnamitas del sur huyeron en pequeñas embarcaciones por el Mar de China Meridional. Muchos no sobrevivieron al viaje; fueron asesinados por piratas o murieron ahogados a causa de tempestades. El padre Arrupe escribió a más de 50 provincias jesuitas sobre la situación, recordando que los jesuitas, que en ese momento contaban con 27.000 hombres en todo el mundo, estaban en condiciones de coordinar una respuesta humanitaria global.

El JRS fue fundado en noviembre de 1980 por el P. Arrupe como respuesta organizada a la emergencia de los refugiados y su persecución internacional, expresando el compromiso de los jesuitas en la promoción de la justicia en todos los ámbitos de la actividad humana.

Refugiados y embarcaciones en el Mar de China Meridional

Congregación General 32 y la renovación ignaciana

El 2 de diciembre de 1974 convoca la Congregación General 32, que culminó en una expresión clara del compromiso de la Compañía con la justicia social y la renovación en la línea del Concilio Vaticano II. En estos años un buen número de jesuitas conocerán el martirio, consecuencia de las actitudes que Arrupe promueve: servir sin distinguir raza o clase, vivir con los que sufren hasta dar la vida, defender sus derechos hasta el final.

Enfermedad, renuncia y últimos años

El 7 de agosto de 1981, de vuelta de un viaje por Asia, ya en Roma, en el taxi que le conducía del aeropuerto a la ciudad, sufre una trombosis cerebral que le deja incapacitado del lado derecho. El 26 de agosto el Papa nombra un delegado personal para atender al gobierno de la Compañía en la persona del jesuita P. Dezza, interrumpiéndose así el proceso normal de nombrar un sucesor por medio de una Congregación General.

El 3 de septiembre de 1983, reunida por fin la Congregación General 33, el P. Arrupe presenta su renuncia al cargo ante todos los Padres congregados; pocos días después, el P. Peter-Hans Kolvenbach es elegido General de la Compañía y su primer gesto fue abrazar al P. Arrupe. Desde entonces, en medio de su enfermedad que lo va deteriorando, experimenta un abandono todavía mayor a Dios hasta su muerte en Roma el 5 de febrero de 1991.

Pedro Arrupe en su etapa como Superior General

Legado y memoria

La figura de Pedro Arrupe crece cada día como testigo y profeta. Sus ideas contra el racismo, su reforma del ideario educativo, su lucha contra la injusticia social y su apertura le convirtieron, sin pretenderlo, en un personaje conflictivo. Con su personalidad -atractiva por su simpatía, preocupación directa por cada uno, humildad y empuje- abrió caminos nuevos en la Iglesia y en la Compañía de Jesús, orientando a muchos jesuitas hacia el servicio preferencial a los pobres.

Sus restos fueron trasladados el 14 de noviembre de 1997 del cementerio de Campo Verano a la Iglesia del Gesù, donde desde entonces reposan. Su vida estuvo marcada por una serie de kairoi (momentos de salvación) -infancia, pérdida de sus padres, contacto con la injusticia en Madrid, viaje a Lourdes, Hiroshima- que se proyectan en una personalidad apasionada y comprometida con la humanidad.

Arrupe Hiroshima ESP

Frases representativas

  • «Para mí Dios es todo.»
  • «El hambre es la hija natural de la injusticia, una injusticia que los países ricos pueden evitar.»
  • «Yo creo que la divisa del jesuita hoy día es 'Amén y Aleluya'.»

Datos biográficos clave

  1. Nacimiento: 14 de noviembre de 1907, Bilbao.
  2. Estudios de Medicina: Universidad de Madrid, iniciados en 1923.
  3. Ingreso en la Compañía de Jesús: 25 de enero de 1927.
  4. Ordenación sacerdotal: 30 de julio de 1936.
  5. Misión en Japón: 1938-1965 (nombrado Viceprovincial en 1954).
  6. Superior General de la Compañía de Jesús: elegido 22 de mayo de 1965.
  7. Fundación del JRS: noviembre de 1980.
  8. Trombosis cerebral: 7 de agosto de 1981; renuncia aceptada en 1983.
  9. Muerte: 5 de febrero de 1991, Roma.

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