Historia y significado del ofrecimiento de Don Bosco a María Auxiliadora

La devoción a María Auxiliadora es una de las más antiguas y queridas de la tradición cristiana y está estrechamente vinculada a la figura de San Juan Bosco, fundador de la Congregación Salesiana. Desde los comienzos del cristianismo, la Santísima Virgen fue invocada como «Madre de Dios» y «Auxiliadora».

Orígenes y testimonios antiguos

Entre los cristianos de habla griega en los primeros siglos se extendió la costumbre de llamar a la Virgen María ‘Boetéia’, que significa “La que trae auxilios venidos del cielo”.

San Juan Crisóstomo en Constantinopla en el año 345 fue uno de los primeros en invocar a la Virgen con ese título: "Tú, María, eres auxilio potentísimo de Dios".

San Sabas en el año 532 narra que en oriente había una imagen de la Virgen que era llamada "Auxiliadora de los enfermos", porque junto a ella se obraban muchas curaciones.

San Juan Damasceno en el año 749 fue el primero en propagar la jaculatoria: «María Auxiliadora, rogad por nosotros», y repite: la virgen es "auxiliadora para evitar males y peligros y auxiliadora para conseguir la salvación".

Intervenciones históricas atribuidas a María Auxiliadora

La Batalla de Lepanto supuso una victoria histórica de la cristiandad frente al poderoso ejército mahometano el 7 de octubre de 1571; el triunfo se atribuyó a la Virgen, cuya intercesión se había pedido a través del rezo del Rosario.

En 1571, cuando la flota musulmana amenazaba con invadir Europa, el papa Pío V suplicó la intercesión de María Auxiliadora y pidió a los fieles que rezaran el Rosario.

En el siglo XVII, los católicos del sur de Alemania prometieron a la Virgen honrarla con el título de auxiliadora si los libraba de la invasión de los protestantes y hacía que se terminara la terrible guerra de los 30 años.

En 1683 los católicos al obtener inmensa victoria en Viena contra los enemigos de la religión, fundaron la asociación de María Auxiliadora, la cual existe hoy en más de 60 países.

En Ucrania, Rusia, se celebra la fiesta de María Auxiliadora el 1 de octubre desde el año 1030, en ese año libró a la ciudad de la invasión de una terrible tribu de bárbaros paganos.

María Auxiliadora y los Papas

En 1814, el Papa Pío VII, prisionero del general Napoleón, prometió a la Virgen que el día que llegara a Roma, en libertad, lo declararía fiesta de María Auxiliadora.

Inesperadamente el pontífice quedó libre, y llegó a Roma el 24 de mayo. Desde entonces quedó declarado el 24 de mayo como día de María Auxiliadora.

Otros papas también cultivaron una especial devoción por María Auxiliadora. San Juan XXIII tenía una imagen colgada en su habitación.

San Juan Pablo II solía acudir a la iglesia de los salesianos de Cracovia, Polonia, donde rezaba en la capilla de María Auxiliadora. Allí, el 3 de noviembre de 1946, celebró una de sus primeras misas como sacerdote.

Y el papa Francisco, en su paso por la obra salesiana de Ramos Mejía, aprendió a amar a la Santísima Virgen.

Don Bosco y la opción mariana por María Auxiliadora

Pero sin duda fue San Juan Bosco, el santo de María Auxiliadora, con el que esta advocación mariana encontró el mejor paladín y trampolín para el desarrollo y popularidad.

Será exactamente en 1862, en plena madurez de Don Bosco, cuando éste hace la opción mariana definitiva: Auxiliadora.

Desde esa fecha el título de Auxiliadora aparece en la vida de Don Bosco y en su obra como "central y sintetizador".

La Auxiliadora es la visión propia que Don Bosco tiene de María.

La lectura evangélica que hace de María, la experiencia de su propia vida y la de sus jóvenes salesianos, y su experiencia eclesial le hacen percibir a María como "Auxiliadora del Pueblo de Dios".

La devoción personal que Don Bosco sentía por María trascendía cualquier título, y estaba sólidamente fundada en la mariología tradicional (María Madre de Dios) y en la devoción popular tradicional.

La mariología de Don Bosco era sencilla y pastoral. En su devoción a María experimentó su presencia viva y orientadora durante toda su vida. Mantuvo una tierna y personal relación con ella y expresó su devoción con la oración y su dedicación personal a la misión.

Estaba a favor de las manifestaciones de culto devocional a María en la celebración de las fiestas litúrgicas tradicionales en su honor, haciéndolas instrumento de crecimiento en la vida cristiana para él y para sus muchachos.

Desaconsejaba una exagerada piedad y el sentimentalismo. No podía concebir la devoción a María, no importa cuál fuera su forma, sin el esfuerzo por imitar sus virtudes, sobre todos su fe, su amor y la pureza.

La Basílica de María Auxiliadora en Turín: proyecto y construcción

En 1863 Don Bosco comienza la construcción de la iglesia en Turín.

Poco después, el 13 de febrero, informó al Papa Pío IX, no sólo de que la iglesia era una parroquia, sino de que ya estaba “en construcción”.

De Roma obtuvo el resultado deseado: a finales de marzo, recibió 500 liras.

Empezó la obra del templo con sus tres monedas de veinte centavos cada una, pero fueron tantos y tan grandes los milagros que María Auxiliadora empezó a obtener a favor de sus devotos, que en sólo cuatro años estuvo terminada la Gran Basílica.

Todo su capital era de cuarenta céntimos, y esa fue la primera paga que hizo al constructor. Cinco años más tarde, el 9 de junio de 1868, tuvo lugar la consagración del templo.

Lo que sorprendió a Don Bosco primero y luego al mundo entero fue que María Auxiliadora se había construido su propia casa, para irradiar desde allí su patrocinio.

Basílica de María Auxiliadora en Turín - vista frontal y plano

El impulso financiero y las vicisitudes administrativas

A finales de enero, principios de febrero de 1863, Don Bosco difundió una amplia circular sobre la finalidad de una iglesia, dedicada a María Auxiliadora, que tenía en mente construir en Valdocco: debía servir a la multitud de jóvenes allí acogidos y a las veinte mil almas de los alrededores, con la posibilidad ulterior de ser erigida en parroquia por la autoridad diocesana.

En mayo compró el terreno y madera para la obra y en verano comenzaron los trabajos de excavación, que se prolongaron hasta el otoño.

En vísperas de la fiesta de María Auxiliadora, el 23 de mayo, el Ministerio de Gracia, Justicia y Culto, tras escuchar al alcalde, el marqués Emanuele Luserna, se declaró dispuesto a conceder una subvención.

La respuesta del Ministerio del 26 de julio fue positiva: se asignaron 6.000 liras, pero la mitad se entregaría cuando se pusieran los cimientos a nivel del suelo, y la otra mitad cuando se techara la iglesia; todo, sin embargo, estaba condicionado a la inspección y aprobación de una comisión especial del gobierno.

Finalmente, el 11 de diciembre llegó la respuesta, desgraciadamente negativa, del consejo municipal: la contribución financiera del municipio sólo estaba prevista para las iglesias parroquiales, y la de Don Bosco no.

Don Bosco se tomó entonces unos días de reflexión y en Nochebuena reafirmó al alcalde su intención de construir una gran iglesia parroquial para dar servicio al “barrio densamente poblado”.

El año 1863 terminó así para Don Bosco con pocas cosas concretas, salvo algunas promesas generales. Había motivos para el desánimo. Pero si los poderes públicos fallaban en materia económica, pensaba Don Bosco, la Divina Providencia no fallaría.

De hecho, había experimentado su fuerte presencia unos quince años antes, durante la construcción de la iglesia de San Francisco de Sales. Por ello, confió al ingeniero Antonio Spezia, ya conocido por él como un excelente profesional, la tarea de elaborar el plano de la nueva iglesia que tenía en mente. En poco más de un mes el proyecto estaba listo, y a finales de enero de 1864 fue entregado a la comisión municipal de obras.

Mientras tanto, Don Bosco no había perdido el tiempo. Había pedido al alcalde que le trazara la alineación exacta Via Cottolengo hundida, para poder levantarla a sus expensas con material procedente de la excavación de la iglesia. Además, había hecho circular por el centro y el norte de Italia, a través de algunos benefactores de confianza, una circular impresa en la que exponía las razones pastorales de la nueva iglesia, sus dimensiones y sus costes.

Recaudación de fondos: lotería, préstamos y generosidad

A finales de enero de 1865, en la fiesta de San Francisco de Sales, Don Bosco comunicó su intención de iniciar una nueva lotería para recaudar fondos para la continuación de los trabajos (de excavación) de la iglesia.

Sin embargo, tuvo que posponerla debido a la presencia simultánea en la ciudad de otra a favor de los sordomudos.

Como consecuencia, los trabajos, que se habrían reanudado en primavera tras la pausa invernal, no tuvieron cobertura financiera. Así que Don Bosco pidió urgentemente a su amigo y cohermano de Mornese, Don Domenico Pestarino, un préstamo de 5000 liras.

Por fin llegó el día de la colocación de la primera piedra de la Basílica de María Auxiliadora, el 27 de abril de 1865. Tres días antes, Don Bosco hizo públicas las invitaciones, en las que anunciaba que Su Alteza Real el Príncipe Amadeo de Saboya colocaría la primera piedra.

Milagros, testimonios y crecimiento de la devoción

A lo largo de la historia, la intervención milagrosa de María Auxiliadora libró a los fieles en momentos de muchísimo peligro y angustia.

Durante una terrible peste, el santo le recomendó a Juan Cagliero que recurriese a la Santísima Virgen y le anunció que sanaría, pese a que no había ninguna esperanza de salvación. Y así fue.

Uno de sus discípulos narraba que una anciana y enferma le pidió al santo su bendición para ser aliviada de sus dolores. Este la alentó a que confiara en María Auxiliadora. Le insistió que se arrodillara, pese a la resistencia de la mujer. Sorpresivamente, logró arrodillarse y juntos rezaron tres avemarías. Y después de haber rezado, sin ayuda de nadie ni de nada, aquella mujer se levantó sin experimentar ninguno de los dolores que la afligían desde hacía varios años.

También, el fundador de los salesianos consiguió la curación de una niña con una ceguera irreversible. Luego de animarla a confiar en la Santísima Virgen, bendijo a la creatura. Sacó de su bolsillo una medalla de María Auxiliadora y se la mostró a la niña, preguntándole qué tenía.

El Santo solía decir: "Cada ladrillo de este templo corresponde a un milagro de la Santísima Virgen".

Difusión y actualidad de la devoción

La devoción a María Auxiliadora suele ir asociada a Don Bosco, los Salesianos y toda la Familia Salesiana. Don Bosco fue el gran impulsor de la devoción y el cariño a María Auxiliadora.

Desde aquel Santuario comienza a extenderse por el mundo la devoción a María bajo el título de Auxiliadora de los Cristianos.

La devoción a María Auxiliadora está vinculada a Don Bosco y a la Familia Salesiana, ya que ha sido él quien ha promovido esta advocación mariana con frases como “No he sido yo, ha sido la Virgen Auxiliadora quien te ha curado”; o “Todo lo ha hecho Ella”.

En Europa y América, el 24 de mayo y María Auxiliadora van de la mano. Todos los 24 de mayo, los católicos del mundo, celebran la fiesta a la Virgen en su advocación de María Auxiliadora.

La devoción a María Auxiliadora en China se remonta a la segunda mitad del siglo XIX. En la actualidad, los fieles católicos de China sufren la división institucional de la Iglesia en el país, propiciada por el rechazo del Gobierno a reconocer la autoridad del Vaticano.

Por este motivo, Benedicto XVI instituyó en 2007 que el 24 de mayo se ore especialmente por el pueblo católico de China.

La Basílica de María Auxiliadora, Valdocco, Turín, la Especial Obra de San Juan Bosco.

Frases y oraciones históricas

“La Virgen quiere que la honremos con el título de ‘Auxiliadora’: los tiempos que corren son tan difíciles que tenemos necesidad de que la Virgen nos ayude a conservar y a defender la fe cristiana”.

También se conservan plegarias que invocan su protección: "Tú sola has destruido cada herejía en todo el mundo; Tú, en las angustias, en las luchas, en las estrecheces defiéndenos del enemigo y en la hora de la muerte ¡acoge nuestra alma en el Paraíso!".

Don Bosco recomendaba rezar a diario el Santo Rosario. Inspirado en las promesas de la Santísima Virgen a los devotos del Rosario, enseñó a los niños y jóvenes del Oratorio cómo rezarlo.

Datos esenciales en breve

  • Advocación: María Auxiliadora (Boetéia).
  • Fecha principal de celebración: 24 de mayo (vinculada a la llegada a Roma del Papa Pío VII en 1814).
  • Vínculo especial: San Juan Bosco y la Congregación Salesiana.
  • Santuario emblemático: Basílica de María Auxiliadora en Valdocco, Turín; consagrada el 9 de junio de 1868.

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