La Parroquia del Señor San José, ubicada en un barrio con identidad propia y marcado por un crecimiento socio-urbano significativo, ha sido un eje fundamental para la vida religiosa y comunitaria desde sus inicios. Su historia está profundamente ligada a la evolución del área del Campo Exterior, cuando a partir de 1912 comenzó la ocupación progresiva fuera de las antiguas murallas, generándose así la necesidad de centros tanto civiles como religiosos.
Los primeros pasos hacia la creación del templo
En 1929 se bendijo la Capilla de San Ildefonso, el primer templo construido fuera de las murallas, en lo que ahora es parte del barrio Hadú. Este barrio pasaba a ocupar el lugar de antiguas instalaciones y se comenzaba a conformar como el nuevo centro urbano, con servicios modernos para la época, incluyendo incluso el Hadú Cinema en su avenida principal. Sin embargo, la atención religiosa para sus habitantes aún recayó en capellanes militares de hospitales locales y no contaba con templo propio suficiente.
Fue en 1935 cuando la compra del edificio del Hadú Cinema, cerrado por sus propietarios, se presentó como la oportunidad ideal para dotar de un espacio de culto apropiado. El entonces Patriarca de las Indias, D. Ramón Pérez Rodríguez, firmó la escritura de adquisición en 1936, aunque las dificultades como la falta de recursos y la situación política de la época retrasaron su pleno uso. De hecho, no existen registros claros sobre cuándo el templo fue dedicado definitivamente con el nombre de San José, pero ya en 1941 se hacían reformas para adecuar el edificio para el culto.
Establecimiento formal de la parroquia y organización pastoral
Tras varias décadas de esfuerzo y la designación de nuevos obispos, en 1945 se formalizó la creación de dos parroquias en el Campo Exterior: San José y San Juan de Dios, con San Ildefonso y la Capilla del Carmen como dependencias pastorales. El primer párroco fue Salvador Cervós Guardia, quien se encargó de organizar la vida religiosa entorno a este nuevo espacio.
En 1948 se incorporó la escultura de San José, pieza con historia propia al haber sido antigua propiedad de la Hermandad de San José en Sevilla desde 1721, la cual se convirtió en el símbolo de la parroquia bajo la gestión del párroco José González Astorga.
Vida parroquial y ampliaciones en la mitad del siglo XX
La parroquia tuvo un papel activo en la formación de cofradías y asociaciones de fieles, como la Hermandad del Santísimo Cristo de la Encrucijada (fundada en 1950) y la Sección Adoradora Nocturna (1953). De igual modo, movimientos religiosos como la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno y la de Nuestra Señora de la Amargura consolidaron la vida espiritual en la zona.
Durante los años 60 y 70, la parroquia afrontó crecimiento urbano y la necesidad de ampliar sus infraestructuras. En 1960, con el apoyo del obispo auxiliar D. Antonio Añoveros Ataún, se planteó un proyecto de nueva iglesia diseñado inicialmente por Luis Cubillo de Arteaga, aunque debido a su alto costo no fue llevado a cabo. Posteriormente, el arquitecto Jaime Antón Pacheco García y Juan Orozco Rodríguez concibieron un diseño más accesible, con una nave única sin pilares y cubierta prefabricada, que respondía al dinamismo y necesidades de la comunidad.
El 4 de diciembre de 1977 se inauguró la nueva iglesia de San José, bendecida por el obispo D. Antonio Añoveros. Este templo moderno fue la culminación de un largo proceso de crecimiento y dedicación.

El incendio de 2001 y la reconstrucción
El 15 de septiembre de 2001 la parroquia sufrió una grave catástrofe cuando un incendio destruyó el templo, un hecho único y doloroso para la comunidad de Ceuta. Tras meses de trabajo, el 20 de enero de 2002 el Obispo D. Antonio Ceballos Atienza consagró nuevamente la iglesia tras la reconstrucción, en presencia del párroco José Manuel González Jiménez, recuperando así su función plena como centro de culto y vida comunitaria.
Servicios y actividades actuales de la parroquia
Ubicada en la plaza de Santa Teresa dentro del barrio del Campo de la Verdad, la Parroquia de San José y Espíritu Santo ofrece una amplia variedad de servicios pastorales y comunitarios. Además de las misas y sacramentos, la parroquia dispone de salones parroquiales en la calle Infante Don Juan Manuel donde se realizan actividades para adultos mayores, incluyendo merienda, gimnasia pasiva, bingo y manualidades.
Los miércoles, tras la misa, se desarrollan reuniones de formación para adultos que invitan a compartir la fe y la vida cristiana. También se organizan numerosas festividades religiosas como el Quinario al Señor de los Reyes, diversas procesiones durante la Cuaresma, la fiesta de la Candelaria organizada por los niños de catequesis, la Solemnidad del Corpus Christi con triduo y procesión apoyada por la Hermandad Sacramental de la Vera Cruz, y ofrendas a Nuestra Señora durante el mes de agosto.
Igualmente tienen cabida numerosas cofradías vinculadas con la parroquia, entre ellas la Muy Antigua Hermandad del Santísimo Cristo del Descendimiento y la Archicofradía de la Vera Cruz, que enriquecen la tradición y la vida espiritual de la comunidad.
Desarrollo educativo y social
La parroquia también ha impulsado iniciativas sociales y educativas, contando con el Colegio San José como punto primario para la catequesis y actividades infantiles desde 1959. Con el tiempo, y para dar respuesta al crecimiento del barrio, se construyeron centros pastorales y salones que permiten la integración de nuevos sectores habitacionales.
Otro proyecto destacado es la Residencia de Ancianos “Nuestra Señora del Rosario”, inaugurada en la década de los 70, que brinda atención integral a la tercera edad, con el objetivo de paliar no sólo las necesidades materiales sino también las afectivas y espirituales de los ancianos de la comunidad.

La parroquia continúa siendo un verdadero centro para los fieles, reflejo del lema cristiano "En esto conocerán que sois mis discípulos, en que os amáis unos a otros", con una historia de fe, generosidad y colaboración comunitaria que perdura y se renueva día a día.