El 30 de enero el santoral católico recuerda a numerosos santos y beatos de distintas épocas y lugares. Entre ellos sobresale Santa Martina de Roma, cuya figura ha inspirado devoción durante siglos, y San Lesmes (Adelelmo), patrón de Burgos. A continuación se presenta un recorrido por las principales celebraciones de este día, la historia y la devoción asociada a Santa Martina, y el significado del onomástico.
¿Qué significa celebrar el santo?
El santoral es el conjunto de personas (mujeres y hombres) que son veneradas por la Iglesia al ser proclamados como santos o beatos en una fecha determinada en el calendario. Existe una palabra asociada a la felicitación del santo: «onomástica», que se refiere al día en el que según el santoral católico es la festividad del santo de la persona con ese nombre. El onomástico hace alusión al día en que se festeja algún santo, aunque es común que mucha gente lo use como sinónimo de cumpleaños, lo cual es erróneo, pues al hablar de él sólo se alude al listado de los nombres del santoral.
Lista de santos conmemorados el 30 de enero
El santoral del 30 de enero incluye memorias y conmemoraciones de santos y beatos de diversas épocas. Entre los más destacados están:
- Santa Martina de Roma
- San Lesmes (Adelelmo) de Burgos
- San Matías de Jerusalén
- San Barsimeo de Edessa
- Santa Batilde
- Santa Aldegunda
- San Armentario de Pavía
- San Teófilo, el Joven
- Santa Jacinta Mariscotti
- Beato Sebastián Valfré
- San Pablo Ho Hyob
- Santo Tomás Khuong
- San David Galván
- San Muciano María Viaux
- Beato Columba Marmión
- Beata Carmela García Moyón
- Beato Segismundo Pisarski
- Beato Francisco Taylor
- Beato Manuel Domingo y Sol
Quién fue Santa Martina
De acuerdo con la tradición, Santa Martina nació en el seno de una familia noble romana durante la primera mitad del siglo III. Siendo hija de un noble romano, se convirtió al cristianismo y comenzó a distribuir sus bienes entre los pobres con el objetivo de entregarse totalmente a la caridad y a la oración. Debido a la práctica pública de su fe cristiana y a su firme negativa de renunciar a ella, la arrestaron y sometieron a crueles tormentos.
La tradición sostiene que, hacia el año 235, Martina fue arrestada tras negarse a renunciar a su fe. Las autoridades, tras llevarla al templo de Apolo, le ofrecieron la libertad con la condición de que adorara a Apolo y Diana. Ella lo rechazó y proclamó: “Cristo es mi único Dios y Señor”. Esta declaración la condenó a duros tormentos: golpes, azotes, y aceite hirviendo sobre sus heridas. Más tarde la arrojaron a una fosa con fieras, que, según el relato, no la atacaron. Finalmente, Martina murió decapitada.
Pasajes legendarios y la passio
La “passio” de Santa Martina, muy posterior a los hechos que narra, acentúa su coraje y su fe decidida. Según esos relatos, al ser introducida en el templo de Apolo se negó a ofrecer sacrificios a los ídolos y, haciendo la señal de la cruz, la estatua del dios pagano cayó al suelo y el templo se derrumbó. Sufrió toda clase de suplicios que, según la narrativa hagiográfica, fueron neutralizados por la acción de Dios: flagelación, desgarramiento con garfios, exposición a fieras que no la atacaron, condena a la hoguera apagada por la lluvia, y finalmente la decapitación.
Devoción, hallazgo de reliquias y oficialización de su fiesta
La devoción a Santa Martina cobró especial fuerza tras el descubrimiento de su sepultura y la recuperación de sus reliquias siglos después de su martirio. En 1624, durante las excavaciones en la antigua iglesia edificada en su honor por el Papa Honorio I en el siglo VII, se encontraron su sepultura y reliquias frente al Foro Romano. Con el deseo de promover una renovación espiritual en la Iglesia, el papa de aquel tiempo ordenó trasladar las reliquias a otro templo y colocar el cráneo en un relicario especial, impulsando así la devoción a Santa Martina.
En ese contexto, el Papa Urbano VIII impulsó una renovación espiritual trasladando los restos de la santa a otro templo y colocando el cráneo en un relicario especial para alentar la devoción popular. Además, este pontífice determinó que el 30 de enero se conmemorara oficialmente la festividad de Santa Martina.

Santa Martina en la tradición y las dudas históricas
Las fuentes históricas textuales más antiguas sobre Santa Martina datan del siglo VI, es decir, son posteriores a su muerte, por lo que algunos hagiógrafos han puesto en duda su existencia. No existen documentos contemporáneos que den testimonio directo de su vida, lo que permitió la proliferación de leyendas e inexactitudes sobre su martirio. Aun así, la tradición de la Iglesia ha conservado su nombre y su devoción, incluyéndola en el catálogo de los santos cristianos y considerándola patrona de la ciudad de Roma y asociándola a las tormentas y los rayos.
San Lesmes (Adelelmo), patrón de Burgos
El 30 de enero también se celebra a San Lesmes, conocido como Adelelmo, patrón de Burgos. Nacido en tierras galas, este monje benedictino llegó a Castilla la Vieja en el siglo XI como parte del séquito del Rey Alfonso VI. Como abad, convirtió en monasterio la capilla de San Juan Evangelista y el hospital de pobres contiguo. San Lesmes se ganó el cariño de los habitantes por su labor social con peregrinos y ciudadanos y tuvo un papel destacado en el saneamiento urbano de la ciudad.
El proceso de canonización y el sentido del santoral
En el trayecto hacia la canonización hay cuatro pasos: el primero es ser nombrado siervo de Dios, el segundo es ser venerable; el tercer paso es ser beato y, finalmente, el cuarto paso es ser santo. La beatificación sólo la pueden lograr los fieles que hayan fallecido con fama de ser santos en diversos sitios y este proceso se puede llevar a cabo de dos formas: a través de una causa de virtudes heroicas y la segunda es el martirio.
El proceso para convertirse en santo implica sumar el nombre de la persona santificada en el canon (lista de santos reconocidos) y con ello se permite que la comunidad creyente le rinda culto público y universal, en tanto se le asigna una fiesta litúrgica, se le dedican altares, capillas y se reconoce su poder para interceder ante Dios. Aunque la Iglesia no ha dado una cifra exacta, se cree que actualmente habría hasta nueve mil santos reconocidos.
Santoral completo del 30 de enero (selección)
- San Matías de Jerusalén
- San Barsimeo
- Santa Martina de Roma
- Santa Batilde
- Santa Aldegunda
- San Armentario de Pavía
- San Teófilo, el Joven
- San Lesmes (Adelelmo)
- Beato Francisco Taylor
- Santa Jacinta Mariscotti
- Beato Sebastián Valfré
- San Pablo Ho Hyob
- Santo Tomás Khuong
- San David Galván
- San Muciano María Viaux
- Beato Columba Marmión
- Beata Carmela García Moyón
- Beato Segismundo Pisarski
Santa MARTINA de roma VIRGEN y MÁRTIR Historia y Biografía 🙏
Reflexión sobre la memoria de los santos
El Santo del día es una reseña diaria de los santos guardados en la memoria de la Iglesia. Como indica el calendario santoral, se conmemoran mujeres y hombres que destacaron por tener conexiones especiales con lo divino, que hicieron buenas acciones por el prójimo y que tuvieron una elevada ética y moral. La historia de los mártires cristianos está marcada por la fidelidad, el testimonio y la entrega total a Cristo, incluso en medio de la persecución.