Teresa de Calcuta y su labor con enfermos de sida

Hay artículos que uno desearía no haber escrito nunca. Éste es uno de ellos. La razón es que vivimos en un mundo que necesita referentes, faros a los que mirar cuando la angustia nos invade por no poder siquiera vislumbrar la costa en medio de las tempestades de la vida. Para mí, como para la mayoría de nosotros (incluyendo a ateos), la Madre Teresa fue durante mucho tiempo un referente, un modelo de amor al prójimo, de entrega a los demás y de abnegado trabajo en favor de los que menos tienen.

Contexto histórico y expansión de su obra

Nacida en el antiguo Imperio Otomano, Agnes Gonxha Bojaxhiu sintió desde niña el llamado divino. De familia católica, a los 18 años decidió unirse a la congregación Instituto de la Bienaventurada Virgen María, en Irlanda. Ese mismo año, 1928, viajó en barco a la India, en su afán de ser misionera. Tras hacer sus votos de pobreza, castidad y obediencia en 1931, decidió llamarse Teresa en honor a Teresa de Lisieux, la santa patrona de los misioneros. Fue trasladada al este de Calcuta, donde conoció la miseria y pobreza de esa ciudad.

Luego de 20 años de ser profesora, la Madre Teresa de Calcuta se capacitó médicamente, pidió permiso a la Santa Sede para abandonar el convento y así poder fundar su propia congregación en ayuda de los desprotegidos. La obra de la Madre Teresa se expandió en los años siguientes con el envío de sus hermanas y seguidoras a otras partes del mundo. Ya en 1968 se habían inaugurado establecimientos en Roma, Tanzania y Austria e incluso gran parte de Asia, África, Europa y Estados Unidos. Luego en los ochenta logró fundar casas en casi todos los países comunistas, como la Unión Soviética, Albania y Cuba.

El comienzo del sida y la respuesta de la sociedad

Al final de los años 70 e inicios de los 80, en Estados Unidos, surgía una epidemia que asustaba a la comunidad médica y el resto de la población. Jóvenes previamente saludables llegaban en decenas a los hospitales con tos, adelgazamiento, diarrea y luego morían. Los equipos médicos no sabían de qué se trataba. De ahí que muchos hospitales se negaran a atender a esos individuos con miedo al contagio. Además cada vez más enfermos se acumulaban enfrente de las unidades de salud. Poco tiempo después, fueron surgiendo relatos de esa misma enfermedad en países de todos los continentes.

Este virus es transmitido a través del contacto con la sangre contaminada (tansfusiones que en la época no eran controladas, uso de la misma jeringa por usuarios de drogas inyectables, cortes en los cuales ocurre la fusión de sangre con sangre, etc.) o por el acto sexual, e incluso con el descubrimiento francés, durante mucho tiempo las personas contaminadas seguían muriendo a falta del tratamiento adecuado. Actualmente, existen diversos medicamentos que combaten este virus. Tales medicamentos son popularmente conocidos como “cóctel”. Este “cóctel” no es capaz de curar al paciente. Sin embargo, permite que este tenga una vida normal, no tenga las complicaciones derivadas de la enfermedad y disminuye los riesgos de contaminación a terceros.

Abandono, miedo y maltrato hacia los enfermos

Sin embargo, durante mucho tiempo los pacientes contaminados por el VIH morían por la ignorancia de la población y la falta de tratamiento. Muchos fueron, incluso, abandonados por sus familias, no tenían condiciones para alimentarse y eran privados de cualquier forma de cuidado o afecto. También sufrían por la falta de conocimiento científico sobre su enfermedad. Por eso, eran excluidos de la asistencia de salud, pues algunos médicos y enfermeros, por miedo y sin saber cómo ocurría el contagio, se negaban a atenderlos. Los pacientes eran, literalmente, dejados para morir (mistanasia).

La iniciativa de Madre Teresa: Gift of Love

Sin embargo, existía una persona, del otro lado del océano, cuya vida entera fue dedicada al tratamiento de los más excluídos. Esa persona, que se volvió mundialmente conocida por el nombre de Madre Teresa de Calcuta, al saber de este grupo de excluidos en el llamado Nuevo Mundo, fue a Estados Unidos y ahí fundó la casa Gift of Love (Regalo de amor), en 1985. Era la primera casa de apoyo al paciente con VIH. Mientras todos se apartaban, Madre Teresa osó abrazar a aquellos que padecían esta epidemia aterradora.

Proporcionar un “hogar amoroso” a los pacientes que morían de Sida, pero que no tenían adónde ir, ofrecerles cuidados básicos de salud e higiene, además de apoyo emocional y religioso, eran los objetivos de Madre Teresa. La perseverancia de Madre Teresa y sus religiosas, sin embargo, fue superior a las dificultades. La comunidad local, vecina a la fundación realizada por la frágil religiosa albanesa, temía la presencia de pacientes con sida en su barrio. Se asustaban debido al número de personas que morían ahí y con el flujo de ambulancias provenientes de diversos hospitales. Estas dejaban a sus pacientes moribundos con VIH para que las religiosas de Madre Teresa, las Misioneras de la Caridad, cuidaran de ellos en sus últimos momentos.

Casa Gift of Love, interior con voluntarios atendiendo pacientes

Testimonios personales dentro de la orden

Por aquel entonces, aparecieron muchas publicaciones sobre las misioneras «y yo me interesé por la orden», así que «una amiga me regaló el libro Camino de Sencillez en el que se cuenta cómo viven» las hermanas. La obra causó gran impresión en la joven. «“Viven totalmente colgadas de la fe y de la divina providencia.

De acuerdo con su director espiritual, Paola se fue a Madrid a conocer a las religiosas y para hacer una prueba de 15 días. «Allí sentía una alegría especial, como si estuviera en mi casa», recuerda a pesar de que tuvo una experiencia muy fuerte con los pobres. «Me encargaron cuidar de Manuel, una persona sin techo que se estaba muriendo de sida», recuerda la hermana. Cuando Manuel se quedaba dormido, la joven se iba a la capilla a rezar. «Allí estaba Jesucristo colgado en la cruz junto a las palabras “Tengo sed”». Corría el año 2000 y en la Iglesia se estaba celebrando el Año Jubilar de la Encarnación. «Y entonces, mi mente hizo click y me di cuenta de que “Manuel y Jesús son la misma persona. Jesús en la cruz con la sed por esta alma y Manuel en esta cama, que es su cruz, con la sed del zumo y las medicinas”.

Después de cuatro días, el enfermo terminó vomitando la medicación y Paola tuvo que recoger todo. «Avisé a otra hermana de lo que había sucedido, me dijo que descansara y que fuera con el resto de hermanas al comedor de la Almudena». La joven se afanó junto a las otras religiosas y los voluntarios en su nueva tarea. -¿Te gustaría pasar esta última noche con Manuel? -Vale. Los tres se colocaron junto al camastro del enfermo. «A ratos dormíamos y luego nos despertábamos y mirábamos qué tal iba». Entre los tres limpiaron el cuerpo, le afeitaron y le pusieron perfume. «Lo dejamos todo guapo y lo llevamos a la capilla». Allí Paola se arrodilló para rezar por su alma y «escuché una voz dentro de mí que decía: “Ven bendita de mi Padre, porque tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, cada vez que lo hiciste con uno de estos mis pequeños hermanos conmigo lo hiciste”». La joven se quedó entre sorprendida y alegre: «Pensé, “si estas palabras las escucho el día en que yo me muera, seré la mujer más feliz del mundo, porque estaré en el reino de Dios”».

Reconocimientos y mitificación mediática

En 1969, el periodista ultra-católico inglés Malcolm Muggeridge visitó Calcuta. La labor de la Madre Teresa se plasmó en el documental Algo bello para Dios, rodado para la BBC. El reportaje de Muggeridge causó una buena impresión en el Reino Unido, pero en los EE.UU. desató una verdadera ola de devoción y fervor por la religiosa de Calcuta. En 1971, un año después de la emisión del documental, Muggeridge publicó un libro con el mismo título, que no fue sino la primera de muchas hagiografías y textos de propaganda que ayudaron a construir el mito de la Madre Teresa.

La versión que Teresa de Calcuta quería transmitir a sus numerosos seguidores a través de los medios de comunicación es que ayudaba a los creyentes a acercarse a su Dios, cualquiera que fuera. En un vídeo, ella misma explica que les bautizó “para que San Pedro los deje entrar al cielo”.

Críticas sobre atención médica y cultura del sufrimiento

Sin embargo, la realidad dista mucho de la idea que todos tenemos del funcionamiento de la Orden de la religiosa. Las personas que han visitado la Casa de los Moribundos (Khalighat) en Calcuta y en cualquiera de los más de 500 centros similares que la organización tenía por aquel entonces en más de 100 países, declaran que allí no había personal médico cualificado, ni siquiera con unos conocimientos básicos de medicina; no había suficiente material para atender a los enfermos; las agujas hipodérmicas, en vez de ser esterilizadas, se lavaban con agua del grifo; los enfermos allí atendidos (algunos de ellos con cáncer terminal), tan solo recibían medicamentos como aspirinas o ibuprofeno; la ropa sucia, a menudo sábanas manchadas con orina y heces de los propios moribundos, se lavaba a mano en la misma estancia donde, también de forma manual, eran limpiados los utensilios de cocina.

Los ofrecimientos para colocar más calentadores por parte de los visitantes siempre recibían la misma respuesta de las monjas: "Nosotras no hacemos eso aquí. Ésta es la manera en que Jesús lo quiere"; algunos pacientes no estaban en estado terminal, simplemente morían porque no se les trasladaba a un hospital en el cual podrían ser tratados de manera adecuada. Las monjas alegaban que "si se hacía eso con uno, debería hacerse con todos"; los enfermos, tanto los curables como los incurables, se hacinaban en las mismas habitaciones en colchones dispuestos en el suelo, como es natural, el contacto entre ambos grupos producía un empeoramiento en las condiciones de aquellos que estaban en mejor estado.

Además, el hecho de que no fueran tratados por profesionales, hacía que a los que no estaban en estado terminal se les tratara con los mismos criterios que a los moribundos; las monjas bautizaban a los agonizantes sin importar a qué religión pertenecían, los testimonios dicen que con frecuencia lo hacían cuando su estado ya no era lúcido. En un vídeo, la propia Madre Teresa explica que les bautizó "para que San Pedro les dejase entrar en el cielo" y finaliza diciendo que “es muy bonito ver a la gente morir con tanta alegría”.

Parece claro, pues, que respecto a la enfermedad la Madre Teresa adolecía de una cultura del sufrimiento "santo" en la medida en que creía que a Dios le agradaba ese dolor que era susceptible de ser presentado ante él como una ofrenda, y si a él le agrada, ¿quiénes somos nosotros para cambiar ese orden "natural" de injusticia social? Carecía por completo de una idea de solidaridad capaz de contraponerse a la caridad, esto es, analizar para tratar de entender las causas de la pobreza contra las cuales sí es posible luchar.

Críticas públicas y análisis académico

1. El fundador de la ONG Responsible Charity, Hemley González, asegura que la organización de Teresa de Calcuta, las Misioneras de la Caridad, cometía abusos contra los enfermos y los tenía en unas condiciones horribles. En su libro Madre Teresa, El veredicto final, el doctor Aroup Chatterjee, uno de los mayores críticos de la santa, asegura que ayudó a morir a los pobres, pero que no les dio un cuidado profesional.

Un estudio de la Universidad de Montreal, publicado en el año 2013, también habla de las horribles condiciones en las que se encontraban los enfermos atendidos por las Misioneras de la Caridad. “Las misiones han sido descritas como ‘casas de moribundos’ por los médicos que han visitado varios de estos establecimientos en Calcuta”, dice el informe.

Postura pública de Teresa en temas sociales y políticos

Teresa de Calcuta luchó abiertamente contra la legalización del aborto y se mostró a menudo en contra de los anticonceptivos. “Para mí, aquellos países en los que el aborto es legal son los más pobres de todos”, dijo en su discurso de aceptación del Premio Nobel de la Paz, que recibió en el año 1979.

En segundo lugar, si tenemos en cuenta la autoridad moral que se otorga a las personas que han recibido el Premio Nobel de la Paz y la manera en que se escuchan e influyen sus opiniones en todo el planeta, debemos decir también que nunca se alineó con sus coetáneos religiosos que de forma denodada luchaban contra las causas de la pobreza y la desigualdad en todos los rincones del mundo. Jamás se le escuchó, por ejemplo, una palabra de apoyo hacia monseñor Óscar Romero, arzobispo de El Salvador asesinado por los Escuadrones de la Muerte.

La Madre Teresa aceptó la Medalla de Oro de la Libertad de manos del entonces presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, que fue el financiador de estos grupos paramilitares que causaron el terror en varios países de Centroamérica. Tampoco apoyó, en modo alguno, a Jean-Bertrand Arístide, sacerdote salesiano que defendió los derechos humanos, la igualdad y la justicia, y predicó el Evangelio en Haití. La Madre Teresa aceptó la Legión de Honor concedida por el terrorífico régimen de Duvalier en 1981.

Ambivalencia: atención a los excluidos y polémicas éticas

Mientras todos se apartaban, Madre Teresa osó abrazar a aquellos que padecían esta epidemia aterradora. La Madre Teresa de Calcuta, que en 2016 fue canonizada oficialmente y se convirtió en Santa Teresa de Calcuta, ha sido para muchos un ejemplo de solidaridad y bondad. Vestida siempre con una túnica blanca de bordes azules, que solo dejaba sus manos y cara al descubierto, la Madre Teresa demostró al mundo lo que la bondad hace con quienes no tienen nada.

Pero prefiero la verdad, por dolorosa que pueda llegar a ser, a creer irracionalmente en un mito, y lo que he leído últimamente acerca de ella no me deja lugar a dudas acerca de lo érroneo que ha sido ensalzarla de un modo tan desmesurado. Hasta el día de hoy, salvo contadas excepciones, criticar a la Madre Teresa ha resultado ser una auténtica rareza, porque la tendencia al endiosamiento y a la creación -a partir de la persona normal y corriente- de un superhéroe que prácticamente tiene poderes mágicos y está libre de toda crítica, es un rasgo social infantil del tiempo en que vivimos, y tal vez lo haya sido de todas las épocas.

Glorificar el sufrimiento en vez de luchar contra sus orígenes, no parece que sea la forma más juiciosa de tratar este problema. ¿Qué pensaríamos de un hospital europeo que aplicara semejantes tratamientos (conversiones engañosas o forzosas, tratamientos de todo punto inadecuados desde el punto de vista médico-científico, palabras de conforto en vez de ayuda profesional, etcétera) a sus enfermos? La Madre Teresa decía de forma reiterada que ella no era una trabajadora social y que sus refugios no eran hospitales, sino casas de los moribundos.

Cuestiones éticas planteadas

  • La priorización del consuelo religioso sobre la atención médica profesional en pacientes con sida.
  • La falta de esterilización o higiene adecuada en algunos centros descritos por visitantes y estudios.
  • La práctica de bautizar a agonizantes sin su consentimiento lúcido.
  • La recepción de donaciones y la falta de transparencia sobre su uso.
  • El rechazo a la lucha contra las causas estructurales de pobreza y el alineamiento con figuras políticas polémicas.

Fuentes testimoniales y balance

Las personas que han visitado la Casa de los Moribundos (Khalighat) en Calcuta y en cualquiera de los más de 500 centros similares ... declaran que allí no había personal médico cualificado. Un estudio de la Universidad de Montreal, publicado en el año 2013, también habla de las horribles condiciones en las que se encontraban los enfermos atendidos por las Misioneras de la Caridad. En su libro Madre Teresa, El veredicto final, el doctor Aroup Chatterjee, uno de los mayores críticos de la santa, asegura que ayudó a morir a los pobres, pero que no les dio un cuidado profesional.

Sin embargo, existía una persona... cuya vida entera fue dedicada al tratamiento de los más excluídos. Esa persona, que se volvió mundialmente conocida por el nombre de Madre Teresa de Calcuta, al saber de este grupo de excluidos en el llamado Nuevo Mundo, fue a Estados Unidos y ahí fundó la casa Gift of Love (Regalo de amor), en 1985. Era la primera casa de apoyo al paciente con VIH.

Tabla: Aspectos positivos y críticas principales

Tabla basada en testimonios y fuentes del borrador

  • Aspectos positivos:
    • Atención a pacientes excluidos del sistema sanitario.
    • Creación de espacios de cuidado y acompañamiento al final de la vida.
    • Visibilización mediática de la entrega a los más pobres.
  • Críticas principales:
    • Falta de personal médico cualificado en muchos centros.
    • Condiciones higiénicas y terapéuticas insuficientes.
    • Cultura del sufrimiento que puede glorificar la miseria en lugar de combatir sus causas.
    • Alineamiento polémico con líderes políticos cuestionables y rechazo a voces que denunciaban injusticias.

Me interesa la verdad, repito, no la mitificación de una persona, sea quien sea, que me lleve a adolecer de uno de los más absurdos y ridículos rasgos que un individuo puede tener: el culto a la personalidad. La religión es un medio, un puente a través del cual llegar a Dios, pero las diferentes iglesias terminan siendo tan dogmáticas, jerárquicas, rígidas y superestructuradas, que acaban convirtiéndose en un fin en sí mismas, principalmente en la medida en que sus objetivos se alejan de los ideales originales.

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