Órgano de la basílica del Castillo de Javier: historia y características

El Castillo de Javier, situado en una loma de la localidad de Javier (Navarra), es una fortaleza medieval que combina historia, arquitectura impresionante y un profundo legado religioso. Junto al castillo se levanta la Basílica del santuario de Javier, aneja al conjunto monumental y datada entre los años 1896 y 1901, que alberga el lugar exacto donde, según la tradición, nació San Francisco Javier.

Contexto histórico del castillo y la basílica

El Castillo de Javier tiene sus orígenes en el siglo X, cuando fue erigido como una fortificación defensiva en la frontera entre los reinos cristianos y musulmanes. A lo largo de los siglos, el castillo ha sido testigo de numerosos conflictos y transformaciones arquitectónicas; su aspecto actual es fruto de diversas reconstrucciones y ampliaciones, especialmente las llevadas a cabo en los siglos XIII y XV. En 1516 fue parcialmente destruido por orden del Cardenal Cisneros, a causa de las continuas revueltas que se sucedieron.

En el extremo oriental de Navarra, a unos cincuenta kilómetros de Pamplona, el Castillo de Javier es la casa natal de San Francisco Javier (1506-1552), uno de los fundadores de la Compañía de Jesús. En el lugar que los padres de San Francisco Javier construyeron el llamado Palacio Nuevo, para las habitaciones de la familia, con el tiempo se construyó una pequeña iglesia como memoria de que allí había nacido el santo.

La construcción de la basílica fue empeño personal de la restauradora del castillo, María del Carmen Azlor de Aragón, XV duquesa de Villahermosa. Tras ciertos cambios en la fachada y la habilitación de una puerta al exterior (1890-1892), la duquesa decidió enterrar a su marido, el II conde de Guaqui, en una cripta luminosa y construir una nueva iglesia, que encargó a Ángel Goicoechea, arquitecto restaurador del castillo.

Construcción y estilo arquitectónico de la basílica

Fue construida por Ángel Goicoechea entre los años 1896 y 1901; el nuevo templo fue consagrado el 19 de marzo de 1901 y poco después recibió del papa León XIII el título de basílica. Es un buen exponente del eclecticismo, del historicismo imperante en esos años de cambio de siglo. Realizada por el arquitecto Ángel Goicoechea, entre 1896 y 1901, por encargo de la duquesa de Villahermosa, descendiente de la familia de Javier, la basílica es de estilo ecléctico y utiliza elementos del arte románico, gótico y bizantino.

Lo primero que llama la atención es la escenográfica fachada de estilo neorrománico, que se levanta al final de una escalinata, creando una primera sensación de ascensión necesaria para acceder a lo sagrado. La portada, neorrománica contiene en su tímpano los nombres de los distintos lugares de Europa, África y Asia recorridos por Javier, y en sus capiteles se representan distintas escenas de su vida.

Fachada neorrománica de la Basílica de Javier

Interior y decoración: imágenes, capiteles y vidrieras

El interior es una nave neogótica con tribunas lombardas; la basílica es un edificio ecléctico, que combinó formas románicas y góticas para lograr una robusta iglesia de una sola nave. En la foto se observa el interior de la basílica, formada por tres tramos con bóvedas de crucería y ábside pentagonal, dotado con cuatro ventanales decorados con vidrieras que reproducen escenas de la vida del santo.

En los capiteles vemos escenas de la vida del santo. Algunas son felices como cuando San Francisco Javier recibe la bendición de San Ignacio de Loyola o el curioso milagro del cangrejo que le devolvió su crucifijo. Otros son más dramáticos como cuando los aborígenes intentaron apedrearlo o el momento de su muerte. También son curiosos los motivos que separan las diferentes escenas de los capiteles, que hacen referencia a los escenarios donde transcurren los episodios de la vida del santo: una columna, un monstruo marino, un elefante de larga trompa y una palmera.

En el tímpano está representado San Francisco Javier rodeado de lugares de todo el mundo que fueron visitados por San Francisco Javier y donde repartió sus beatíficas enseñanzas. En la parte más exterior del tímpano hay una inscripción en latín que traducida dice: “¿Qué aprovecharía ganar todo el mundo si se pierde lo más valioso de sí mismo?”

La imagen principal y los artistas

Toda la iglesia está presidida por una imagen de San Francisco Javier situado en una hornacina y bajo un templete, que es obra del escultor Jerónimo Suñol (1839-1902), quien trató de captar el espíritu misionero, apasionado e infatigable del santo. Sobre el altar resalta una gran imagen de San Francisco Javier, de J. Suñol, flanqueada por doce santos jesuitas.

A ambos lados de la imagen y bajo una arquería románica le acompaña una corte de honor de doce santos jesuitas, pintados al óleo sobre tabla por el italiano M. En varias puertas se encuentran pinturas italianas obra de Caparoni, que representan distintos momentos de la vida de Javier en el Castillo.

Cripta, sepulturas y objetos de devoción

La cripta construida bajo la iglesia para salvar el desnivel del terreno contiene las sepulturas de los duques de Villahermosa y de la familia Goyeneche. La Duquesa de Villahermosa, descendiente de la familia de Javier, encargó al arquitecto Ángel Goicoechea la construcción de una nueva Basílica entre 1896 y 1901, más acorde con el esplendor que pretendía para la zona.

En el museo anexo se encuentran objetos del castillo, recuerdos de Javier y una pinacoteca. Para decorar la capilla se encargaron en Flandes los seis grandes lienzos del taller de Godofredo de Maes, hoy conservados en el museo.

Interior de la basílica: altar y vidrieras

Relación entre la basílica y el Castillo de Javier

En el lugar que los padres de S. Francisco Javier construyeron el llamado Palacio Nuevo, para las habitaciones de la familia, con el tiempo se construyó una pequeña Iglesia como memoria de que allí había nacido el santo. La desfiguración del Palacio Nuevo se produjo cuando se amplió la capilla, que pasó a ocupar las plantas baja y primera. La construcción de una cúpula y una bóveda a partir de 1684 exigió elevar la altura del edificio y reforzar sus muros con contrafuertes.

En la Navarra Media, a 8 km. al límite de la provincia de Zaragoza, en la parte más elevada del pequeño pueblo de Javier, se alza la silueta rotunda del Castillo de Javier, casa natal del patrón de Navarra. En el extremo occidental del polígono norte, en su conexión con la torre del Cristo, Juan de Jaso levantó el llamado Palacio Nuevo, destinado a ampliar y mejorar la residencia de la familia señorial dentro del castillo.

Visita, museo y elementos destacados del castillo

La visita al Castillo de Javier permite explorar diversas áreas de la fortaleza. Al entrar, los visitantes son recibidos por el imponente puente levadizo, que conduce al patio de armas. En su interior, destaca la Torre del Homenaje o de San Miguel, una de las partes más antiguas del castillo, que ofrece unas vistas panorámicas impresionantes de los alrededores.

Comenzamos en el zaguán cruzando la puerta principal del Castillo donde destaca un relieve de piedra con tres escudos separados por ángeles tenantes, que representan las armas familiares. Un fugaz recorrido de dioramas nos invita a descubrir retales de la vida del santo, y seguidamente accedemos a la planta, donde se exponen objetos del antiguo Castillo, recuerdos del Santo y una maqueta del antiguo edificio.

Este museo se divide en tres secciones: historia del edificio, Javier y Navarra en la historia y la pinacoteca, donde destacan los cuadros flamencos de Maes. El mayor tesoro del museo es la Capilla de Cristo, donde rezó San Francisco Javier; las paredes están decoradas con unos frescos del S. XV únicos en España, que representan la Danza de la Muerte, y preside la estancia un Cristo sonriente, tallado en madera de nogal, probablemente del S. XV.

Peregrinación y significación religiosa

El Castillo de Javier es lugar de peregrinación, especialmente a principios de marzo, en las llamadas Javieradas. Los dos primeros fines de semana de marzo tiene lugar una popular peregrinación al Castillo de Javier conocida como “Javierada” en la que miles de personas de toda Navarra recorren a pie decenas de kilómetros para venerar al Santo.

La Basílica de San Francisco Javier es el lugar de más devoción de Navarra. En primavera miles y miles de navarros andan decenas de kilómetros para acercarse al lugar donde vio la luz por primera vez el santo. San Francisco Javier es, con San Fermín, el patrón de Navarra.

Museo del Castillo de Javier

Tabla: Cronología básica

  • Siglo X: origen del castillo como torre de señales y fortificación fronteriza.
  • Siglos XIII-XV: reconstrucciones y ampliaciones importantes.
  • 1516: destrucción parcial por orden del Cardenal Cisneros.
  • 1620-1684: ampliaciones y construcción de capilla y cúpula en el Palacio Nuevo.
  • 1896-1901: construcción de la Basílica por Ángel Goicoechea, impulsada por la duquesa de Villahermosa.
  • 1901: consagración del nuevo templo y concesión del título de basílica.

Visitar el Castillo de Javier y su basílica ofrece una experiencia que integra patrimonio militar, arte sacro y devoción popular, y permite comprender mejor la figura de San Francisco Javier y la huella que dejó en Navarra y en el mundo.

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