Si buscas un cabritillo al horno con ración generosa y carne que se deshace como mantequilla, en la zona norte de Cantabria hay varias propuestas destacables. A continuación recopilamos experiencias y opciones de restaurantes cercanos que ofrecen asados tradicionales -cabrito, cordero y cochinillo-, con detalles sobre servicio, raciones y precios que te ayudarán a elegir dónde disfrutar de este plato.
Restaurante Casanova (Arredondo): cabrito al horno «experiencia religiosa»
Nos habían llegado noticias de que en nuestra «cantabria infinita» había un sitio donde la carne se convertía en mantequilla y en el que tenías que venir con mucha hambre porque las raciones eran para poder alimentar a una prole durante meses. Ese sitio se llamaba «Casanova» y se encuentra en Arredondo, un pequeño pueblo del interior de la región.
En este restaurante su especialidad es el cabrito al horno (a partir de aquí aquellos que tengan amor por las crías de animales absténganse de seguir leyendo) con patatas. Si el aspecto de la foto es bestial, comerlo fue casi una «experiencia religiosa». La carne se sacaba limpia del hueso, podías desmenuzarlo correctamente y al llevarlo a la boca reconocías tanto el tiempo que había llevado en el horno, el sabor fuerte de la carne y una textura mantecosa que lo hacían un capricho religioso.
Además, la ración era grande, para 4 personas nos daba a 2 trozos del cabrito con su guarnición. Para empezar, cuando llegamos al comedor vimos un detalle que nos gustó. Había diez mesas en un espacio donde seguramente entrarían un par mas, pero la comodidad que se gana para el cliente es un punto a su favor.
A continuación el camarero nos sugirió algún entrante previo para esperar al plato principal. Los espárragos fueron un previo relajado, para justificar que somos gente sana y no nos de un ataque de conciencia «made in Pujol» y confesar la cantidad de carne que nos íbamos a zampar más los fritos. Llevaban una crema elaborada con mayonesa, surimi, cebolla y… bueno que tampoco tenemos el paladar tan fino.
Después nos llegó el segundo entrante, la ración de fritos compuesta de morcilla, chorizo (lo de fritos no tiene que ver con el rebozado en este caso) croquetas de carne y tempura de verduras. Volviendo al Casanova, la ración de fritos estaba buena. Si tenemos que hacer un veredicto sobre las croquetas de carne, digamos que pasan el aprobado por muy poco; no son congeladas pero las comimos y había mucha bechamel y poco «alimento».
La comida estaba siendo una goleada a favor del restaurante, y «El Perolo» intentó meter algún tanto del honor, pero no pudo ser ni con el postre. Una copa de helado «hecho en la casa» (y podemos dar fé de que si lo era) con nata fue el remate final para la comida. Por último, y para que conste en acta, el camarero nos invitó a los chupitos de la casa, que salvo para el que tuvo que conducir, eran de orujo de la marca «Marrubio».
El resultado final con cafés, vino de la casa (todavía necesitamos algún post más de «Viva el vino» para poder elegir correctamente) y agua fue de 30 € por cabeza. Dirección: Calle Arturo López, 4. Servicio: Muy atentos y además recomiendan. Precio: Bien.

La Jaya (Sámano, Castro Urdiales): asados y cabrito espectacular
En abril de 2017 las hermanas Sandra y Soraya Sánchez inauguraron el restaurante La Jaya en el barrio Montealegre de Sámano, pedanía de Castro Urdiales, un establecimiento que se ha hecho un nombre en el entorno por sus magníficos asados.
Lo que empezó siendo un local de hamburguesas se ha convertido en un restaurante donde ofrecen, entre otras cosas, asados de cordero, cabrito y cochinillo para chuparse los dedos. Disponen de una terraza exterior, un pequeño parque infantil y unas mesas junto la barra del bar donde disfrutar de raciones: patatas tres salsas, croquetas, callos, jamón o lomo ibérico, además de diferentes sándwiches, bocadillos, hamburguesas, ensaladas y platos combinados.
A sus dos amplios comedores interiores que acogen medio centenar de comensales acuden sobre todo cuadrillas de amigos y familias. La Jaya está habitualmente muy concurrida por lo que es aconsejable reservar con antelación y elegir uno de entre los once menús diferentes con los que trabajan. Déjense aconsejar por Vanesa Cavalcante y opten por un menú básico donde la estrella sea uno de los asados -el cabrito está espectacular- que se sirven en cazuela de barro y se acompañan con una ensalada de lechuga y cebolleta.
Para hacer boca ofrecen pimientos verdes, pudin de pescado, ensalada de tomate con un aliño sorprendente, guindillas o verduras en tempura, croquetas, ibéricos o rabas. Muchos acuden por los cachopos, bien el tradicional con jamón ibérico y queso Emmental, bien el especial que lleva jamón ibérico, queso cheddar, bacon y salsa barbacoa. Ofrecen paellas: mixta, de carne, negra o de marisco, que están estupenda. Y pescados, piezas grandes -lubina o rodaballo, depende de lo que haya en el mercado- que ponen al horno con la clásica prevé cántabra.
Sandra, apasionada de los caballos, y Soraya conocen perfectamente el mundo de la hostelería; sus padres, Alejandro Sánchez y Yolanda Gómez, que de cuando en cuando todavía se pone el mandil, han regentado varios pubs, locales y hamburgueserías en Castro Urdiales. Sandra cría en su casa, corderos, cabritos y vacas y cultiva su propia huerta, lo que explica la calidad de los asados.
Dirección Barrio Montealegre, 258. Precios: Menú alubias: 22 €. Menú chuleta (para dos personas): 85 €. RR. Es aconsejable reservar.

Recomendaciones prácticas para disfrutar del cabritillo al horno
- Reservar con antelación: muchos locales con fama de asados están muy concurridos, especialmente fines de semana y festivos.
- Ir con hambre o en grupo: las raciones suelen ser generosas; compartir permite probar entrantes y el asado sin excederse.
- Pide consejo al personal: en los restaurantes citados los camareros recomiendan y orientan sobre menús y guarniciones.
- Prueba los entrantes locales: espárragos, fritos, rabas y croquetas pueden acompañar la experiencia; el helado casero y los chupitos de orujo cierran la comida.
- Considera el vino de la casa: suele acompañar bien al asado y forma parte del precio final promedio.
Comparativa rápida: Casanova vs La Jaya
| Elemento | Casanova (Arredondo) | La Jaya (Sámano) |
| Especialidad | Cabrito al horno con patatas | Asados: cabrito, cordero, cochinillo |
| Ración | Muy generosa (ideal para grupos) | Servido en cazuela de barro, para compartir |
| Ambiente | Comedor cómodo con pocas mesas | Terraza, parque infantil, dos comedores amplios |
| Precio orientativo | 30 € por persona (con vino y café) | Menús entre 22 € y 85 € |
| Reservas | Recomendadas | Altamente recomendadas |
Cabrito al horno
Otros comentarios útiles
Si os encontráis de excursión y queréis por el art. 33 probar una buena ración de rabas, ir derechos a «La Solana», el restaurante con estrella Michelin. No estábamos como para pedir su menú pero su ración de rabas es excelente, al nivel de su estrella y mucho mejor que en algunos bares de la capital que se creen con el monopolio de la raba. Si queréis tomaros este capricho, por 10 € os sirven una ración cómo la de la foto.
En resumen, para quienes viajan por la Hermandad de Campoo de Suso y alrededores buscando un cabritillo al horno de calidad, tanto Casanova en Arredondo como La Jaya en Sámano son referencias sólidas: el primero por la intensidad y textura mantecosa de su cabrito y las raciones abundantes; el segundo por su oferta amplia de asados, menús variados y productos de la casa.