Historia y características de la Capilla y Santuario de Nuestra Señora de la Peña de Francia

Está situado en lo más alto de la Peña de Francia, una montaña de 1.723 metros de altitud de la Sierra de Francia, dentro del Parque Natural de las Batuecas, provincia de Salamanca. Es lo más bonito de mi trabajo. Siempre aprendo cosas nuevas y las más de las veces es gracias a todos aquellos que nos visitan y que me aportan su interés, conocimiento y entusiasmo.

Origen del nombre y primeros pobladores

Según documentos del siglo XIII ya se cita a esta zona con el nombre de Francia y todo parece indicar que la Peña de Francia, al igual que la Sierra de Francia y alguno de los pueblos de la comarca, deben su nombre a un grupo de colonos franceses que, después de la expulsión de los moros allá por el siglo XI, se asentaron en el lugar repoblando la zona y dejando en ella su recuerdo como así lo demuestran nombres y apellidos de origen francés.

Descubrimiento de la imagen y leyenda de Simón Vela

La imagen fue descubierta el 19 de mayo de 1434 por un francés, llamado Simón Vela. Cuenta la leyenda que un tal Simón, nacido alrededor de 1401 y algunos dicen que siendo estudiante en la Universidad de París, escuchó en su interior durante su sueño las palabras: “Simón, vela. Ve a la Peña de Francia y, al poniente, encontrarás la imagen bendita de la Virgen”.

Curioso, Simón se puso en marcha. Nunca había oído hablar de tal lugar y pensando que seguramente estaría al otro lado de los Pirineos, cruzó hacia España. Durante años estuvo buscando sin éxito. Sin embargo, la voz que escuchaba en su interior le animaba a seguir en su búsqueda: “Simón, vela. No te detengas. Persevera y tu trabajo será recompensado”.

En mayo de 1434 Simón inició las labores de excavación y siendo tan magno trabajo fue a San Martín del Castañar y pidió a cinco hombres que le ayudaran. Cavaron sin cesar, y finalmente el 19 de mayo del mismo año de 1434 encontraron entre las rocas la imagen más codiciada de la Santísima Virgen con el Niño en brazos.

Simón se empezó a llamar Simón Vela (nombre por el que se le recuerda) y se quedó a vivir en el santuario, promoviendo el culto a la virgen, hasta su muerte el 11 de marzo de 1438. Fue enterrado junto al altar de la Virgen, aunque con el tiempo sus restos fueron trasladados junto a uno de los altares que dividen la capilla del cuerpo de la iglesia de Nuestra Señora del Robledo en Sequeros, donde permanecen junto a los de la Moza Santa.

Profecía de la Moza Santa de Sequeros

Juana de Sequeros, conocido como “la Moza (mujer soltera) Santa de Sequeros enfermó de peste en 1424 y, no se sabe bien si durante su agonía o ya muerta, se levantó y vaticinó: «Volved vuestros rostros hacia la Peña de Francia y puestas las rodillas en tierra, con mucha fe y devoción, y decid tres veces el Ave María, a honor y reverencia de una imagen que allí está escondida habrá doscientos años. Ca sabed que luego sentiréis descanso en vuestro corazón. La cual imagen de aquí a poco tiempo ha de ser manifestada, por la cual nuestro Señor hará muchos milagros y maravillas. Y después que esta imagen fuese revelada vendrán muchas gentes y naciones a la buscar allí».

Unos años después parece que en París se encuentra Simón Roland (probablemente escultor) y revela a varias personas que cuando duerme se le aparece la virgen y le dice “Simón, vela, vela y velarás que en el risco más alto tú la encontrarás» y desde entonces se convierte en peregrino en busca de la ansiada virgen.

Fundación, dominicos y desarrollo del santuario

La construcción de una ermita donde venerar a esta Virgen morenita fue el punto de partida de este famoso lugar mariano, el Santuario de Nuestra Señora de la Peña de Francia. En 1.436 se instalaron en la Peña los dominicos. Inicialmente fue una capilla de madera, pero en 1436 ya era un convento según una carta expedida por el monarca castellano Juan II a favor de Fray Lope de Barrientos como prior del nuevo convento confirma documentalmente la fundación, motivada aparentemente por el hecho de haberse «descubierto una imagen por la cual se dice que Nuestro Señor hace muchos milagros».

Bajo la supervisión de los monjes, en el siglo XV, se edifica el convento, se amplía la iglesia, se construye la plaza, los miradores, el rollo, éste último levantado en mitad de la plaza en el siglo XVI como símbolo del privilegio de jurisdicción que el rey Juan II, ratificado más tarde por Carlos V, otorgó a los monjes. El convento fue construido en el siglo XV. Es el emplazamiento clave del conjunto religiosa.

En 1516 y como convento de apoyo y despensa para la estación invernal, necesario para subsistir en la Peña se comenzó a construir, al sur de El Maíllo, La Casa Baja, que a día de hoy a pesar de estar declara Monumento Histórico Artístico se encuentra en lamentable ruina. El Santuario, fue declarado bien de interés cultural en 1956, y desde el 20 julio de 1958, según las nuevas delimitaciones diocesanas, pertenece a la diócesis de Salamanca.

Arquitectura y elementos destacados

En él se puede admirar la iglesia gótica con fachada neoclásica del siglo XVII y la torre del XVIII; sobre la roca más alta de la montaña, dentro de la iglesia, el camarín aloja la talla de la Virgen, del siglo XIX, que guarda en su interior los restos de la imagen antigua, deteriorada tras haber sido robada y escondida durante algún tiempo en una cueva del municipio de Sequeros.

Escalinata y portada neoclásica del siglo XVII. Interior gótico del siglo XV. El presbiterio es la ermita construida por Simón Vela. La imagen de la Virgen descansa sobre la roca más alta de la montaña. La puerta principal del convento, en ojiva, es del siglo XV. La plaza en su estructura actual es del siglo XVIII.

La sacristía data del siglo XVI, la portada y escalinata del siglo XVII y, por último, su espectacular torre es del siglo XVIII. La puerta principal del convento, en ojiva, es del siglo XV.

Capillas y miradores

En la esquina de la plaza, la capilla de la Blanca, que data con toda probabilidad del siglo XVI y que está construida sobre la cueva donde Simón Vela encontró la imagen de la Virgen. Está construida sobre la cueva donde fue hallada la imagen de la Virgen. Por la escalera de la derecha se desciende a la pequeña cripta donde hay una pequeña capilla y la gruta donde originalmente se halló la escultura de la Virgen de la Peña de Francia.

Entre los soportales de la plaza se abre El Balcón de Santiago, espectacular mirador ubicado donde otrora estuvo la capilla levantada en honor del Santo por haberse encontrado en ese lugar una imagen suya. Tres son los miradores que encontramos repartidos por el entorno de la Peña de Francia: el Balcón de Santiago, el Balcón del Fraile y el Mirador de Santo Domingo.

En 1975 se inauguró al final de la carretera, junto a la capilla de La Blanca, sobre "el Salto del Niño", el Mirador de Santo Domingo, esta gran rotonda con reloj de sol incluido, magnifico mirador, se le conoce también como el Reloj de Sol.

Vista panorámica desde la Peña de Francia y Balcón de Santiago

Convento y vida monástica

El convento de los dominicos, adosado a la iglesia, se organiza en torno a un pequeño patio donde se construyó un pozo, aljibe, para recoger el agua de la lluvia que vertían los tejados y que hoy es conocido como Pozo Verde debido al color de su agua por el reflejo de la luz.

Los Padres Dominicos, encargados de atender el santuario mariano, en 1480, levantaron un pequeño convento en Puebla de Yeltes, para vivir durante el frío invierno. El 15 de julio de 1900, regresan los dominicos al santuario.

Milagros, robos y restauraciones

En el siglo XIX, con la invasión francesa y luego con la expulsión de las órdenes religiosas, el santuario quedó algún tiempo abandonado y sufrió un expolio completo. El 17 de agosto de 1872 fue robada la imagen, y devuelta -bajo secreto de confesión- el 18 de diciembre de 1889. La imagen se encontraba sumamente deteriorada; por eso en 1890 se hizo una nueva, que es la que actualmente se venera y guarda en su interior los restos de la primitiva.

Los peores años del lugar llegaron con la invasión francesa y la desamortización de Mendizábal. El Santuario fue afectado por el terremoto de Lisboa en 1755. Es muy importante, ya en nuestros días, señalar dos décadas de 1944 a 1964, en las que el Padre Constantino Martínez Uriarte se encarga de restaurar material y espiritualmente el santuario. Recorrió todos los pueblos de la comarca, llevando en peregrinación a la Virgen. Murió en 1991, tras 64 de profesión religiosa y 55 de sacerdocio.

Devoción popular y difusión internacional

Nuestra Señora de la Peña de Francia es la patrona de Ciudad Rodrigo, de la provincia de Salamanca y de la comunidad autónoma de Castilla y León. La Virgen de la Peña de Francia cuenta con notable devoción popular en Ciudad Rodrigo, donde se celebra una romería anual coincidiendo con el último fin de semana de junio.

La devoción a la Virgen de la Peña de Francia trasciende nuestras fronteras. Nuestra imagen, menos conocida en España, sin embargo tiene una gran devoción en otras áreas, como en Filipinas, donde se la conoce como la Virgen Peñafrancia (así, todo junto). En este último caso, se le tiene mucha devoción en Naga, en la región de Bicol. El título completo que se le da a esta imagen es la de Nuestra Señora del Santísimo Rosario de Peñafrancia de Naga, y se trata de una de las imágenes más populares y veneradas en el país, además de ser la patrona de la región.

Hay réplicas de esta advocación en otros lugares como en Portugal, Brasil (donde es patrona de São Paulo, Itapira y Resende Costa), México, Argentina, India y Filipinas. En la comarca cacereña de Las Hurdes, donde se celebran a primeros de agosto las Fiestas Mayores presididas por la imagen del santuario (trasladada expresamente para el evento), en la región de Bicolandia (Filipinas), donde se celebra el Festival de Peñafrancia, con numerosos actos.

La Peña de Francia Salamanca y su Virgen Negra de devoción y milagros

Accesos, rutas y entorno natural

Varias rutas senderistas recorren el Parque Natural Las Batuecas-Sierra de Francia, unas surcan las laderas, otras recorren los cordales y las otras llevan a los senderistas a hollar las cimas. Cimas como la Peña de Francia, la segunda más alta de la Sierra de Francia, desde la que se puede admirar un amplio, variado y espectacular paisaje donde se mezclan llanuras, pueblos, otras sierras e incluso el pantano de Gabriel y Galán.

Pero hasta la Peña de Francia no solo llegan esforzados senderistas, también lo hacen devotos peregrinos, romeros y visitantes a los que las primeras en darles la bienvenida a este místico lugar de milagros, leyendas y devoción, son las cabras monteses, que desde las rocas, tranquilas, disfrutan de su hábitat.

La visita a la Peña de Francia puede hacerse durante todo el año. En coche: desde Salamanca, a través de la carretera SA-201 en dirección a la Alberca. Cuando lleguemos al Centro de Cazadores de las Batuecas, nos desviamos por la SA-203 en dirección Peña de Francia. Recuerda que estás accediendo a una montaña, por lo que el viaje tiene bastantes curvas.

Patrimonio in situ y elementos de interés

En un pequeño camarín se encuentra la Virgen de Nuestra Señora de la Peña de Francia, conocida como Virgen Negra. En la pared del presbiterio se encuentra una escultura de Santo Domingo de Guzmán, fundador de la Orden de Predicadores, siendo ésta una copia de la escultura que se encuentra en el convento de las dominicas de Zamora.

Junto a la esquina noroccidental del santuario, la capilla de San Andrés, y más alejada, junto al promontorio que preside la cruz del peregrino, la capilla del Santo Cristo. Es también estación obligada en la visita a la Peña, por el excelente sabor y frescura de su agua.

Elementos singulares

  • La Capilla de la Blanca, construida sobre la cueva del hallazgo.
  • El Pozo Verde, aljibe del convento.
  • El rollo jurisdiccional levantado en la plaza como símbolo del privilegio otorgado por Juan II y ratificado por Carlos V.
  • El repetidor, construido hace más de 50 años para dar cobertura de televisión a todo el centro de la península.

Presencia cultural y literaria

Un último apunte literario: nuestra Virgen de La Peña aparece citada en El Quijote y en obra la Gitanillla de Cervantes; también en la obra “El casamiento y la muerte”, de Lope de Vega; y Tirso de Molina compuso la comedia “La Peña de Francia”, editada en 1635.

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