El convento de los Capuchinos se sitúa junto a la plaza de Somovilla, en la parte baja del casco histórico de Medina de Pomar. Hoy en día se encuentra cerrado, pero en su conjunto histórico perduran elementos que permiten reconstruir su pasado y apreciar su arquitectura religiosa y conventual.
Situación y restos conservados
Del convento quedan la iglesia consagrada a San Pedro de la Misericordia, las antiguas escuelas, unas casas que dan a la calle Laín Calvo (calle Menor) que las usan asociaciones recreativas (peña Athletic) y el nuevo convento que se construyó en 1973 después de vender la huerta y el antiguo convento de piedra. La iglesia es reconocible desde la plaza porque en su campanario anidan cigüeñas.

Tipología y planta
El conjunto conventual, como suele ocurrir en este tipo de fundaciones, articula espacios de culto, estancias monásticas y dependencias de carácter comunitario. Consta de una sola nave y capillas laterales; el presbiterio se amuebla con tres retablos de estilo barroco, llamativos cuanto menos por su formidable dorado. Junto al ábside se encuentra la Capilla de la Concepción.
Claustro y salas anejas
Canónicamente al sur de la Iglesia se halla el claustro, de planta cuadrada y dos alturas, que data del siglo XV. En su entorno se articulan todas las salas museísticas como La Cratícula (Sala 1), durante muchos siglos zona de absoluta clausura. En el conjunto conventual podrá accederse a la Sala Capitular (Sala 5), la de mayor interés artístico y arquitectónico de todo el complejo.
Elementos artísticos y la luz como protagonista
Sin duda la luz es una de sus principales características. Desde el momento en que se ingresa a la capilla, los detalles, los colores y los juegos de luces y sombras sorprenden a quien visite esta obra. El presbiterio dorado y las capillas laterales contribuyen a un interior de gran riqueza decorativa; los retablos barrocos, con su intenso dorado, dominan visualmente el espacio sagrado.
Intervenciones modernas y paralelos
Aunque el convento de Medina de Pomar conserva rasgos históricos, en la historia reciente existen referencias relevantes sobre capillas y conventos capuchinos que aportan lecciones sobre la intervención arquitectónica en conjuntos religiosos. El proyecto de ampliación de la Capilla y Convento de las Capuchinas Sacramentarias, inaugurado en 1960, es obra del renombrado arquitecto Luis Barragán, quien no solo accedió a hacer el trabajo gratis, sino que también a financiar parte de su construcción. La ejecución de la obra se extendió por 7 años, dentro de los cuales este arquitecto iba definiendo paso a paso la inmensa cantidad de detalles que la componen.
Es característico de este proyecto el expresivo carácter tectónico de los materiales, un sublime manejo de la luz y un estudiado pero sencillo tratamiento del espacio. Desde el momento que se ingresa a la capilla, los detalles, los colores y los juegos de luces y sombras sorprenden a quien visite esta obra. El primer espacio de recepción es un pequeño patio semihundido, con muros blancos, dentro de los cuales uno es el que lleva la cruz monumental empotrada. Una pileta, en cuyas aguas flotan flores blancas, da escala humana al espacio, y a su derecha se encuentra una celosía amarilla, que se refleja en esta agua sobre la piedra negra. En este espacio se destaca una banca larga y muy simple que pareciera flotar perpendicular a la pared.

Materiales y detalles constructivos
En las intervenciones modernas citadas se aprecia un expresivo carácter tectónico de los materiales. En el ejemplo de Barragán, en el interior del espacio se utilizó un vidrio de color rosado, que ilumina el ambiente y le da una tonalidad de luz especial. Al costado derecho, separado por una celosía de madera en forma de grilla de color blanco, se encuentra una capilla lateral que suele ser utilizada por las familias de las monjas.
Uso contemporáneo y estado de conservación
Hoy, aunque el convento de los Capuchinos de Medina de Pomar esté cerrado, algunas dependencias siguen en uso comunitario: las antiguas escuelas y unas casas anejas sirven a asociaciones recreativas. El nuevo convento, construido en 1973 tras la venta de la huerta y del antiguo convento de piedra, demuestra la continuidad funcional del lugar y las transformaciones del ámbito monástico frente a los cambios sociales.
Accesibilidad y referencia
La ubicación del original convento y de su entorno en la trama urbana -junto a la plaza de Somovilla y con fachada a la calle Laín Calvo- facilita su lectura histórica. La iglesia, visible desde la plaza por su campanario con nidos de cigüeña, continúa siendo un hito en el paisaje urbano.
El Antiguo Convento de San José de Capuchinos
Tabla: elementos conservados y usos actuales
- Iglesia de San Pedro de la Misericordia - Uso litúrgico histórico; icono visual en la plaza.
- Antiguas escuelas - Espacios educativos vinculados al convento; actualmente sin uso o adaptados.
- Casas en calle Laín Calvo - Utilizadas por asociaciones recreativas (peña Athletic).
- Nuevo convento (1973) - Sustitución parcial tras venta de la huerta y del antiguo edificio de piedra.
- Claustro (S. XV) - Núcleo articulador de salas museísticas y áreas de clausura histórica.
Relevancia patrimonial
El conjunto de la iglesia y el antiguo convento constituye un testimonio de la presencia religiosa y social de las órdenes franciscanas en la villa. Sus elementos barrocos, claustros medievales y transformaciones modernas ofrecen una lectura plural: desde la contemplación litúrgica hasta la adaptación comunitaria contemporánea.