“Nosotros huesos que aquí estamos por los vuestros esperamos” es el mensaje de recibimiento a los visitantes por quienes idearon las conocidas como Capelas dos Ossos o Capillas de los Huesos que existen en el Alentejo, al sur de Portugal, entre el río Tajo y el Algarve a tres horas de la frontera española. Estas capillas en el corazón de Alentejo conforman uno de esos viajes en lo que lo lúgubre se vuelve protagonista.
Contexto histórico y propósito
Esta capilla fue construida a finales del siglo XVI a partir de una idea de los frailes franciscanos que vivían en este monasterio: reflexionar sobre la condición, la frágil existencia humana y meditar sobre la vida eterna y definitiva. Aleccionar es el objetivo primero y último que tuvieron los franciscanos de Évora al crear este lugar adosado a su convento. Nada más y nada menos que hacer recordar con evidencias que la vida es tan sólo un tránsito a un destino común.
Se calcula que algo más de cinco mil cadáveres fueron exhumados de distintos cementerios de la localidad para recrear este discurso fúnebre a través de una expresión artística que pudieran entender todos los fieles. Estas osamentas, reutilizadas como elemento decorativo y didáctico, perseguían enseñar la fugacidad de la existencia y la necesidad de la conversión espiritual.
Capilla de los Huesos de Évora: descripción y arquitectura
Un anexo de la iglesia de San Francisco es, con diferencia, lo más visitado de Évora, incluso por delante del célebre templo romano de Diana que hay próximo a la catedral. La capilla está abovedada con seis pilares sosteniendo el recinto. Las paredes y las propias columnas están decoradas por completo con restos óseos, algunos ya desgastados por el tiempo y por diversos actos vandálicos que han afectado al conjunto. Tan sólo el techo se escapa al horror vacui, aunque con escenas de muerte dibujadas con las que potenciar una vez más el mensaje.
Al fondo, en una de las paredes, aparecen colgados dos esqueletos. Por otro lado cabe destacar la presencia de dos cadáveres momificados, uno de un hombre alto y otro de un niño, que se encuentran colgados en una de las paredes laterales. La razón está en que no es muy habitual tener la posibilidad de visitar una capilla constituida por esqueletos en partes.
La capilla de los huesos de Évora abre a diario 09:00 a 12:50 horas por la mañana y de 14:30 a 17:45 horas (17:15 en invierno) durante la tarde.

Capilla de Campo Maior: tragedia y memoria
No tiene los focos de la de Évora pero quizás no resulte descabellado afirmar que la capilla de los huesos de Campo Maior, un coqueto y encantador pueblo con castillo que linda con Badajoz, es aún más impactante que la de su hermana mayor. Su porqué arranca con una tragedia que tuvo lugar en la madrugada del 16 de septiembre de 1732 cuando un rayo cayó en el polvorín del castillo (edificio que contenía toneladas de munición) provocando una gran explosión que mató a más ochocientas personas, nada menos que dos tercios de la población que entonces vivía en el pueblo.
Aún así el de la capilla de los huesos de Campo Maior, más conocida allí como capilla de las ánimas, tiene un significado similar al que le dieron los franciscanos a su homóloga de Évora, inculcar a la gente la importancia de comprender lo efímero de una vida que puede terminar de la forma más inesperada e inoportuna. Dentro de la capilla la sensación de claustrofobia es absoluta dada sus pequeñas dimensiones, por lo que se acentúa la impresión de los viajeros que nos quedamos con la boca abierta ante semejante construcción. Varios esqueletos completos cuelgan de las paredes, en un estado de preservación mejor que los restos de Évora, quizás porque no reciben apenas visitas y se han salvado de ciertos daños.
Capilla de Monforte y otras variantes locales
Además de la famosa Capilla de Évora, una de las ciudades más importantes y destacadas del Alentejo, también merecen una visita la capilla de Campo Maior, un pequeño y solitario pueblo fronterizo con Badajoz y la de Monforte, una villa muy cerquita de Portalegre. Estas capillas en el corazón del Alentejo conforman uno de esos viajes en lo que lo lúgubre se vuelve protagonista.
La más pequeña de todas, pero también espectacular. Precisamente junto a la iglesia Matriz de la localidad se encuentra la Capela dos Ossos. Dentro de la región se aprecian variaciones en tamaño, estado de conservación y enfoque artístico, pero el hilo conductor es siempre el mismo: una lección visual sobre la mortalidad.

Iconografía, leyendas y piezas destacadas
Una leyenda cuenta que dos esqueletos colgados en una de las paredes de una de las capillas eran padre e hijo, y que el hijo maltrataba a la madre, acción de la cual el padre era cómplice al no oponerse. Historias como esta se combinan con la iconografía de las capillas para ofrecer relatos morales que refuerzan la intención pedagógica de los fundadores religiosos.
En Évora las esculturas, el sentido del espacio abovedado y la disposición de los pilares contribuyen a crear una atmósfera que obliga a la reflexión. En Campo Maior la pequeña escala y la mejor conservación de algunos esqueletos provocan una experiencia más íntima y claustrofóbica.
Cómo integrar la visita en un viaje por el Alentejo
En pleno corazón del Alentejo portugués, a medio camino entre Lisboa y Extremadura, se encuentra Évora, un destino con un centro histórico repleto de tesoros que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1986. Considerada como una ciudad-museo, esta ofrece un buen puñado de atractivos monumentales, por lo que no es de extrañar que los reyes de Portugal del siglo XV la escogieran como residencia. La mejor forma para descubrir de forma pausada todos sus encantos es hacerlo a pie.
Un recorrido por la región puede combinar la visita a las capillas de los huesos con otros monumentos religiosos y civiles de gran interés: catedrales, monasterios y claustros que reflejan la diversidad arquitectónica de Portugal, como el Monasterio de Batalha o el Monasterio de Alcobaça, ambos fundamentales en cualquier ruta patrimonial por el país. Tras más de 2 horas de recorrido hemos podido ver el Monasterio de Batalha con detalle. Toca despedirse de este impresionante monumento gótico para dirigirnos hacia el Monasterio de Alcobaça, otro lugar imprescindible que ver en un viaje a Portugal.
Recomendaciones prácticas
- Horarios: la capilla de los huesos de Évora abre a diario en dos turnos; conviene comprobar horarios locales actualizados antes de viajar.
- Accesibilidad: muchas de estas capillas están integradas en edificios religiosos históricos, por lo que el acceso puede ser restringido o con control de entradas.
- Respeto: por tratarse de restos humanos y lugares de devoción, es imprescindible mantener un comportamiento respetuoso y evitar fotos con flash cuando esté prohibido.
- Combinar visitas: integrar Évora, Campo Maior y Monforte en una ruta por el Alentejo enriquece la experiencia histórica y arquitectónica.
Capilla de los Huesos - Portugal
Tabla: comparación resumida de las capillas citadas
La siguiente tabla recoge de forma sintética algunas características destacadas de las capillas mencionadas.
- Évora: anexo a la iglesia de San Francisco; ~5000 huesos; función didáctica y franciscana; abovedada con seis pilares; presencia de momias colgadas.
- Campo Maior: capilla de las ánimas; origen ligado a la explosión de 1732; escala pequeña y sensación claustrofóbica; esqueletos mejor preservados.
- Monforte: capilla de menor tamaño; integrada junto a la iglesia Matriz; también impactante por su factura local.
En realidad en España existen algunos lugares en los que los restos humanos pueden formar parte del escenario de una forma u otra, pero si tenemos que quedarnos con uno en concreto que nos recuerde a las capillas de los huesos alentejanas deberíamos viajar al interior de la provincia de Valladolid y visitar el osario de Wamba. En esta localidad en la que nació un rey godo (Wamba) hay apilados huesos correspondientes a casi 2000 cadáveres en una de las dependencias de la iglesia mozárabe de Santa María de la O.
Sin duda el del Alentejo es uno de esos viajes que nunca deberíamos dejar de hacer al país vecino. Porque lo tiene todo. Nada más por hoy y… ¡Que ustedes disfruten de la vida!