La capilla de San Martín posee una larga y compleja trayectoria histórica y artística que se remonta a la época de la Reconquista y se desarrolló a lo largo de la Edad Media y la Edad Moderna, acumulando reformas, incorporaciones artísticas y devociones que la convierten en un testigo excepcional del patrimonio religioso. Su origen hay que buscarlo en la época de la conquista de la ciudad por las tropas de Jaime I el Conquistador: en el mismo emplazamiento había una mezquita que fue transformada en iglesia. La iglesia de San Martín se la cita ya como existente en el año 1148 aunque por entonces tendría la condición de ermita.
La fábrica actual es fruto de la reedificación gótica llevada a cabo entre 1372 y 1401. Con el tiempo la primitiva iglesia quedó pequeña y fue demolida, construyéndose un nuevo edificio en estilo gótico entre los años 1372 y 1401. Presenta la singularidad de su única nave gótica y una particular planta trapezoidal que aprovecha al máximo el antiguo solar y contribuye a dar una sensación de mayor grandiosidad. Conserva un gran rosetón tapiado en la fachada de los pies, aunque se vería muy transformada en época posterior.
La cabecera y las bóvedas: soluciones singulares
La cabecera poligonal fue realizada entre 1547 y 1564, destacando por su originalidad la solución ya perfectamente clásica de bóveda de horno con casetones rematada por una linterna de planta oval. Entre las reformas más importantes tuvo lugar una obra entre los siglos XVI y XVII, transcurso en el que el templo sufrió importantes obras que cambiaron su fisonomía sobre todo en el interior. Entre las reformas destacamos las obras de ampliación de la Capilla Mayor, manteniendo su modelo poligonal, además de añadirle una bóveda de horno renacentista.
La nave está cubierta por una bóveda de cañón y lunetos decorados con relieves dorados, mientras que las capillas laterales cuentan con pequeñas cúpulas con linternas. El interior del templo responde a una importante renovación llevada cabo entre 1735 y 1755 respetando la cabecera original (ya intervenida en 1715 con frescos de Dionis Vidal) pero ocultando la crucería gótica. También de esta época serían la nueva portada de los pies (1739) y las de los accesos norte y sur (1750).

Fachada, torre y accesos
La fachada, sumamente austera y articulada en dos planos, se remata en un frontón triangular, ofreciendo un esquema muy palladiano. En su exterior presenta dos accesos: a la plaza de San Martín se abre la portada de zona de la Epístola, de estilo neoclásico, tras un pequeño compás con reja y con pilastras que sustentan un frontón triangular. La otra portada se abre a la calle Divina Enfermera, la zona de los pies del templo. Es portada gótica en piedra, con sencillo arco apuntado en un muro que acoge el retablo cerámico de la Divina Enfermera.
La torre campanario destaca por su esbeltez y su fisonomía corresponde a los primeros años del siglo XIII, habiéndose probablemente tratado de imitar la de la vecina iglesia de Nuestra Señora de la Antigua; como ésta tuvo también tejado piramidal por remate. El temprano campanario (1621-1628) obra de Bartolomé Abril y Tomás Leonart serviría como modelo a muchos otros de la región. La torre sigue un procedimiento constructivo similar al de la parroquia de Omnium Sanctorum, sin los paños de sebka de decoración musulmana; en el primer cuerpo se abren saeteras, de arco apuntado y alfiz.
Evolución constructiva y autores
La traza la facilitó el arquitecto Diego de Praves, que proyectó una iglesia de una sola nave, con capillas hornacinas alojadas entre pilares decorados con pilastras toscanas, cubierta por una bóveda de medio cañón sobre arcos fajones y una cúpula ciega sobre pechinas en el tramo de su crucero. El cantero Rodrigo de Olabe fue quien se encargó de la construcción, comprometiéndose a fabricar la capilla mayor y el crucero en un plazo de dos años. Todavía en 1596 Gaspar Guisado se ocupaba de construir la bóveda, mientras que el alarife Juan de Ballesteros hacía los tejados, interviniendo en ese mismo momento Diego de Praves y Azcutia para dar “la planta de las gradas y trazar el cómo se ha de postear la yglesia”.
Pintura mural gótica: un conjunto de primer orden
La capilla conserva un formidable conjunto de pintura mural gótica de primer orden en Europa. Justo antes de entrar en la Capilla y descubierta hace poco tiempo aparece una gran pintura sobre la pared del templo donde San Martín se encuentra compartiendo su capa. Estas pinturas aparecen junto a otras de épocas posteriores, complemento de un retablo desaparecido. Se hallan varios sepulcros de obispos, conservándose únicamente el epitafio del fundador de la capilla, el obispo Pedro Pérez y el magnífico sepulcro del obispo Rodrigo Díaz.
En sus muros se encuentra un conjunto de escenas pintadas directamente sobre los paramentos que componen dos grupos bien diferenciados: un retablo fingido en torno a una imagen tridimensional de la Virgen Theotokos, datado en 1262, y un tapiz figurado de mediados del siglo XIV con el asunto del Juicio Final. Estas pinturas engalanadas con escudos de los reinos de León y de Castilla, algunas de las cuales aparecen datadas en el año 1262 y tienen como autor a Antón Sánchez de Segovia, están situadas en el testero del fondo con imágenes de Jeremías, Isaías y Daniel arriba y San Joaquín y Santa Ana abajo, todos ellos bajo arquillos arquitectónicos fingidos.
Junto a estas, situada en el testero de al lado y realizada en el siglo XIV, destaca la imagen del Juicio Final, pintada como si fuera un tapiz, donde Jesucristo se presenta dentro de una almendra, mostrando manos, pies y costado para enseñar las heridas de la pasión, acompañado por Apóstoles y la Virgen, separando a los salvados de los condenados. Del resto del conjunto existente, que a buen seguro se extienden aún en gran parte de los muros que se hallan enfoscados, son visibles las que componen el conjunto pictórico del crucero, donde, de manera individual, sin programa iconográfico único, en forma de efecto tapiz, se encajan entre los sepulcros, apareciendo varias representaciones como Cristo en Majestad, el Tetramorfos, el Juicio final, la Virgen Protectora, las Esposas Místicas de Cristo, San Cristóbal, etc.

Retablos, esculturas y capillas laterales
En el Altar Mayor vemos el Retablo Mayor, obra de Miguel Colombina realizado entre 1957 y 1961; el anterior fue devorado por las llamas durante la Guerra Civil Española. El retablo mayor, en otras fases históricas, fue de estilo tardorenacentista y fue proyectado por Vermondo Resta en 1606, siendo realizado por Diego López Bueno. Consta de banco, dos cuerpos y ático, y en él se alternan tanto la escultura como la pintura. Las pinturas son obra del italiano Gerolamo Lucente de Corregio, mientras que las tallas son obra de Andrés de Ocampo.
Alrededor del Altar Mayor se sitúan cuatro hornacinas rematadas por un frontón triangular, que contienen las esculturas de cuatro santos valencianos o ligados a la ciudad: san Vicente Ferrer, san Vicente Mártir, san Luis Bertrán y santo Tomás de Villanueva. A ambos lados de la puerta principal se sitúan dos altares, en uno de ellos vemos un retablo con la escultura de san Blas obispo, en cuya parte inferior se encuentra un icono de la Virgen del Perpetuo Socorro.
La capilla de la Virgen de Vallivana, patrona de Morella, presenta en la parte inferior del retablo una pequeña talla de un santo mártir vestido a la usanza militar. La capilla de la Virgen del Carmen muestra bajo la hornacina central una talla de san Vicente Ferrer. Frente a esta capilla se encuentra la de la Virgen de la Salud, cuya representación se encuentra en el centro del retablo, enmarcada por un fresco que hace alusión a la aparición marina. La capilla de san Jorge la representa al santo subido a un caballo y abatiendo a un musulmán; la parte inferior está ocupada por la Virgen de los Desamparados, y a la derecha se encuentra el fresco de la Virgen de los Lirios.
Le sigue la capilla de tránsito o capilla de la Comunión; a continuación se encuentra la de San José, cuya imagen preside la capilla, mientras que en la parte inferior vemos una de Nuestra Señora de Seo. Dentro del presbiterio, en el muro izquierdo, hay dos retablos de gran interés: el altar de la Piedad, un soberbio altorrelieve con una representación del Entierro de Cristo rematado por el Calvario, y el notable retablo de San José, talla de hacia 1700 cercana al taller de Roldán.
Patronazgos, hermandades y culto
En los siglos XVI y XVII el templo se enriqueció notablemente por el patrocinio de diversas casas nobiliarias y por el acogimiento de numerosas hermandades, como la Sacramental, la de la Santa Espina, la de la Coronación, la de la Esperanza, la de la Resurrección o la de Ánimas. Larga historia tiene la Real, Antigua, Ilustre y Fervorosa Hermandad Sacramental, Concepción de Nuestra Señora, Santa Espina de Nuestro Señor Jesucristo, Ánimas Benditas, Nuestra Señora de la Esperanza Divina Enfermera y Cofradías de Nazarenos de la Sagrada Lanzada; se fundó en 1612 y sus primeras reglas fueron aprobadas en 1642.
La dedicación a San Martín, obispo de Tours, se complementa con la rica leyenda hagiográfica del santo, cuyo episodio más célebre es el de la capa: cubrió con su manto a Cristo en la persona de un pobre, y luego, recibido el bautismo, dejó las armas e hizo vida monástica. Conozcamos mejor la Historia, Leyenda, Culto e Iconografía de San Martín: Apóstol de las Galias y obispo de Tours, cuya historia, llena de elementos legendarios, fue contada por Sulpicio Severo y por Gregorio de Tours. La tradición narra la aparición de una reliquia de la Santa Espina en la reconstrucción del nuevo templo, que debió terminarse hacia 1421.
Sepulcros y memoria episcopal
Se hallan varios sepulcros de obispos, entre los cuales destaca el del Obispo Rodrigo Díaz, que falleció en 1339, y está decorado con pinturas de la misma época y escenas de la Adoración de los Magos. Frente a este, otro sepulcro alberga los restos del fundador de la Capilla, Pedro Pérez, fallecido en 1262. El programa pictórico del crucero se encaja entre los sepulcros, apareciendo representaciones como Cristo en Majestad, el Tetramorfos, el Juicio Final y la Virgen Protectora.
Daños, restauraciones y estado contemporáneo
El templo sufrió diversos avatares: el terremoto de Lisboa (1755) afectó a la fábrica del edificio, lo que motivó diversas reformas que todavía se continuaban en 1805; pasó por decadencia y abandono al convertirse en centro de una zona marginal; sobrevivió a un intento de incendio en 1936 y fue parcialmente restaurado en 1980, una intervención polémica en la que se eliminó el revestimiento de sus muros interiores.
Hoy la capilla conserva un rico patrimonio: pintura mural gótica, retablos y esculturas barrocas y neoclásicas, sepulcros medievales y una organización interior basada en una sola nave con tramos, presbiterio y capillas laterales que siguen mostrando la evolución de estilos y devociones a lo largo de los siglos.
Escultura y pintura gótica
Tabla resumen: hitos constructivos y artísticos
- Siglos XII-XIV: existencia temprana como ermita (cita en 1148) y reedificación gótica (1372-1401).
- Siglo XIV: conjunto pictórico mural (Juicio Final, tapiz figurado).
- 1547-1564: cabecera poligonal y bóveda de horno con linterna oval.
- Siglos XVI-XVII: importantes reformas interiores; ampliación de la Capilla Mayor.
- 1621-1628: construcción de campanario temprano por Bartolomé Abril y Tomás Leonart.
- 1735-1755: renovación interior barroca y nuevas portadas (1739, 1750).
- Siglo XX: pérdida de retablos en la Guerra Civil y reposiciones modernas (Retablo Mayor 1957-1961).