Si queremos respetar un orden cronológico, debemos empezar señalando que el lugar donde se terminó consolidando la que terminó llamándose Plaza de Italia, es producto del proceso de desarrollo que se dio a lo largo del Camino de Antímano, que unía esta población, fundada en 1621, ubicada en las afueras con la capital, que partía desde donde hoy se encuentra la plaza O’Leary.
La presencia del camino ya puede registrarse en planos elaborados tan temprano como 1778 por Agustín Crame para mostrar la “Serranía entre Caracas y la Costa de La Guaira”, para luego sólo estar insinuado en las representaciones de 1810, publicado en 1910 por Enrique Mendoza Solar (donde se menciona el “Camino de La Vega”), y los subsiguientes de 1843 de Angel Jacob Jesurun, de 1852 de Lino Revenga y Gregorio Méndez y de 1875 del General Sanabria y la Litografía H. Neira (todos de carácter “topográfico”), en los que ya se observa claramente el espacio que nos ocupa.
Sin embargo, el antiguo trayecto que servía de acceso para personas y mercancías desde el oeste del país, se verá potenciado a partir de que Guzmán Blanco decide levantar entre 1879 y 1884 su casa de campo justamente en Antímano y, a la vez, da impulso a la construcción a partir de 1887 del Gran Ferrocarril de Venezuela (o Ferrocarril Alemán) que, terminado en 1894, iba de Caracas a Valencia ubicándose su origen en Caño Amarillo apareciendo en el sector de Palo Grande su primera y más importante estación (con Antímano como la segunda) y cuyo curso transcurría paralelo a la carretera.

La inauguración en 1894 del Gran Ferrocarril de Venezuela o Ferrocarril Alemán en la Estación Palo Grande fue un hito que favoreció el asentamiento y la movilidad en la zona, facilitando la llegada de personas y mercancías y consolidando núcleos urbanos próximos a la vía férrea.
A principios del siglo XX, los sacerdotes de la congregación francesa ‘Hijos de María Inmaculada’, decidieron levantar la Capilla ‘Inmaculada Concepción’ en la esquina de Palo Grande, para atender espiritualmente a la población de El Guarataro. El padre Augusto Pavageau, sin conocimientos previos de arquitectura, diseñó el proyecto, pero la falta de fondos fue un gran obstáculo.
Al padre José Calvet se le ocurrió recaudar un centavo semanal entre su feligresía, con lo que se logró el dinero necesario para iniciar la construcción en 1922, por ello también se le conoció como la ‘Capilla del centavo’.
Dos momentos durante la construcción de la iglesia (1926-1927) muestran el avance de la obra hasta su culminación e inauguración.

Concluida e inaugurada en 1935, la iglesia de estilo neogótico con tres naves (una central y dos laterales) y “un deambulatorio para que las monjas pudieran presenciar la misa desde el nivel superior”, exhibe en su interior “arcos ojivales y de crucería que sirven para ganar altura y distribuir el peso hacia las columnas. El oratorio posee tres nichos en los que se encuentran las imágenes de su patrona, la Virgen de Lourdes, San Joaquín y Santa Ana.
La iglesia, con capacidad para unas 220 personas posee, además, “vitrales con motivos de la vida de Cristo, un rosetón, dos torres con balaústres, ornamentación en forma de flor, agujas y un pináculo.
La nota de IAM Venezuela se complementa diciendo: “Este templo fue el primero en poseer campanas al vuelo en Caracas. Una de ellas lleva por nombre Santa Teresita de Lisieux que fue donada por Juan Vicente Gómez, aunque, según otra fuente, las cuatro campanas fueron donadas por él. (…) Sus vitrales datan de los años 30 y fueron traídos desde Francia para ser colocados antes de su inauguración.
En 1957, la Capilla de la Inmaculada Concepción pasó a la categoría de iglesia recibiendo el nombre de Nuestra Señora de Lourdes.

Transformaciones urbanas y contexto social
Habiéndose convertido la zona en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, en lugar donde se asentó una importante colonia de inmigrantes italianos a partir de su afinidad con la denominación que poseía la plaza, ésta, cuando en 1954 el antiguo camina a Antímano se transformó en la avenida San Martín, perdió buena parte de su extensión y fue objeto posteriormente de un rediseño que buscó adaptarse mejor a su condición de antesala de la iglesia y a resolver de forma coherente sus dificultades topográficas.
En 2007 se ubicó en la plaza un busto de Giuseppe Garibaldi, obra del artista venezolano Valmore Carrero Murillo inaugurado por la Alcaldía del Municipio Libertador de Caracas y el Embajador de Italia, en conmemoración del bicentenario del nacimiento del prócer italiano. “En la base del busto había una inscripción en italiano que rezaba “Giuseppe Garibaldi eroe dei due mondi” (José Garibaldi, héroe de los dos mundos). Lastimosamente el busto ha desaparecido y, a pesar de las pesquisas realizadas, se ignora en dónde se encuentra actualmente.
El conjunto, de un significativo valor coral, del que media una distancia de un kilómetro con la Plaza Capuchinos (al este) y algo menos con la Plaza San Martín (al oeste) presenta en sus áreas exteriores mayores signos de descuido que en el interior de la iglesia donde merecen ser retocados los balaústres que llevan hacia la fachada principal.
El pedestal de la escultura alegórica, presenta graffitis y es usado como asiento por los visitantes.

Elementos arquitectónicos y comparación tipológica
La capilla/iglesia es representativa del estilo neogótico: arcos ojivales y de crucería, rosetón, torres con remates y pináculos, nichos con imágenes religiosas y vitrales importados de Francia en los años 30. Internamente presenta una sola nave cubierta por un plafón de machihembrado de madera en forma de bóveda ojival.
De pequeñas dimensiones, su construcción de mampostería es de estilo neogótico, presenta en su fachada norte una torre campanario de base cuadrada terminada con una esbelta cúpula piramidal de base octogonal rematada en un pináculo. El presbiterio, en forma de ábside, presenta contrafuertes con pináculos y, como toda la construcción, con todos los elementos decorativos del estilo neogótico. La cubierta de madera es a dos aguas recubiertas de tejas planas.
En otros contextos se observan capillas bajo la misma advocación que comparten rasgos neogóticos: la torre cuadrada del campanario se distingue por tener almenas como coronamiento, gárgolas decorativas que también funcionan como desagües, cornisas, arcos emparejados levemente apuntados y parteluces. El edificio puede ser de hormigón con un acabado rusticado en imitación de piedra y sillería.
Tabla: elementos arquitectónicos destacados
- Plano y contexto urbano: Camino de Antímano y crecimiento ligado al ferrocarril (s. XIX).
- Cronología de la construcción: inicios 1922 (recaudación), obras 1926-1927, inauguración 1935.
- Estilo: neogótico (arcos ojivales, contrafuertes, pináculos, rosetón, vitrales).
- Materiales y estructura: mampostería, cubierta de madera a dos aguas, tejas planas, torres campanario.
- Capacidad: aprox. 220 personas.
- Elementos singulares: campanas al vuelo (donación atribuida a Juan Vicente Gómez), vitrales traídos de Francia.
Nuestra Señora de Lourdes
Estado de conservación y patrimonio
El conjunto exterior presenta signos de descuido que contrastan con un interior mejor preservado, aunque merecedor de intervenciones puntuales, como el retoque de los balaústres que llevan hacia la fachada principal. La institución responsable de este bien está en la obligación legal de tomar las medidas necesarias para conservarlo y salvaguardarlo y hacer la notificación respectiva al Instituto del Patrimonio Cultural.
La comparación con otras capillas y templos neogóticos del país y la región permite dimensionar el valor arquitectónico de Nuestra Señora de Lourdes, tanto por sus elementos formales como por su papel en la memoria colectiva del barrio y la ciudad.

Este edificio no solo resume la adopción del resurgimiento gótico por sociedades religiosas locales y foráneas, sino que también refleja procesos urbanos, migratorios y simbólicos: desde el camino de Antímano y la llegada del ferrocarril hasta la presencia de colonias inmigrantes y las transformaciones de la plaza y la avenida San Martín.