Planta y arquitectura de la Capilla Palatina de Carlomagno en Aquisgrán

La Capilla Palatina es considerada como el monumento principal del Arte Carolingio. Fue originalmente la iglesia privada del palacio de invierno que mandó construir el emperador Carlomagno en Aquisgrán a finales del siglo VIII. La Capilla Palatina adquiriría una aureola mítica en su época debido a su espectacularidad, que no tenía parangón al norte de los Alpes (fue durante 200 años el edificio más alto de esta parte de Europa), y al prestigio de su promotor, Carlomagno, que a su muerte en el año 814 sería enterrado en esta Capilla.

Ubicación histórica y contexto urbano

Localizada en el oeste de la actual Alemania, muy cerca de la frontera con Bélgica y Holanda, Aquisgrán existía ya como ciudad termal en tiempos de la antigua Roma. Su mismo nombre procede del latín Aquis Granum, que significa «las aguas de Granus», en referencia a un dios celta llamado Granus, aunque también se decía que este Granus fue quien fundó allí una colonia durante el reinado de Nerón. Pero tras la caída del Imperio romano y las invasiones germánicas, la ciudad quedó reducida a un puñado de casas en medio de numerosas ruinas.

Al instalarse en Aquisgrán en el otoño de 794, Carlomagno quiso dar a la realeza franca una residencia fija. La construcción del complejo palatino de Aquisgrán quedó a cargo de los arquitectos del emperador, en particular de Odón de Metz, pero Carlomagno no dejó de sugerir modificaciones en el diseño mientras vigilaba de cerca los trabajos. Ordenó que fueran allí artesanos y artistas de todos los lugares del mundo conocido: alamanes, bávaros, sajones, francos, romanos, lombardos, griegos del sur de Italia, sirios, irlandeses, visigodos y borgoñones, además de judíos y árabes.

El conjunto palatino y el lugar de la Capilla

El complejo palaciego de Aquisgrán comprendía más de veinte hectáreas, con varios edificios agrupados en forma de cruz latina. En el centro estaba la capilla Palatina, a la que se dio el nombre de iglesia de la Santa Madre de Dios. Con su estructura octogonal, era un sólido edificio que en la galería del piso superior tenía un espacio reservado al emperador y su trono, junto a los demás dignatarios de la corte. Las obras se prolongaron doce años.

Al norte se hallaba el Aula Regia, un edificio de planta basilical destinado a acoger grandes ceremonias. En esta ciudad palatina Carlomagno impuso un protocolo copiado de la corte de Constantinopla, descrito por el abad Adelardo de Corbie en un texto que serviría de modelo a una obra posterior, De Ordine Palatii, del obispo Hincmar de Reims (882).

Planta y volumetría de la Capilla Palatina

La Capilla, núcleo original de la catedral, se contempla actualmente como una construcción relativamente modesta, en comparación con el resto del conjunto catedralicio. La Capilla Palatina es un edificio de dos plantas coronado por una cúpula. Su planta, como corresponde a un edificio destinado a albergar una importante reliquia religiosa en su interior, es una planta centralizada, formada por un octógono circundado por un hexadecágono. Entre ambos polígonos se forma un deambulatorio, delimitado por columnas.

planta esquemática de la Capilla Palatina mostrando octógono, hexadecágono y deambulatorio

El impresionante edificio que nosotros todavía podemos ver sólo es una parte de un gran palacio que mandó edificar Carlomagno en Aquisgrán. Observa este plano (lo dibujado en negrita). Plano general. A la izquierda se encuentra la entrada, con una sala central y dos escaleras laterales. Sobre la entrada se edificará una gran torre.

Estructura portante y arcos

Toda la edificación se sostiene sobre gruesos muros y grandes pilares (machones) unidos por arcos de medio punto (semicirculares). En la parte central tenemos dos grandes plantas. Estos arcos de medio punto y, sobre ellos, un pasillo superior también con arcos de medio punto y (dentro de ellos) columnas decorativas.

Cubiertas y bóvedas

El techo de la parte central de la capilla se llama bóveda de paños (está compuesto por una serie de triángulos). El pasillo o deambulatorio se cubre con bóvedas de arista. La estructura de la capilla palatina es tan firme que el coro gótico construido en el siglo XIV se aseguró en ella con anclas de hierro.

Fuentes de inspiración y simbolismo

El edificio está inspirado en la iglesia bizantina de San Vital de Rávena mandada construir por el emperador Justiniano I en el siglo VI y que Carlomagno había conocido y admirado. Para su realización se inspiraron en un edificio anterior: San Vital de Rávena. Cuando Carlomagno encargó esta edificación a su arquitecto Eudes de Metz, quería recuperar la grandeza de la antigua Roma. Él mismo se había hecho coronar emperador en Roma por el Papa y quería hacer un edificio imponente que recordara su poder.

La Capilla Palatina de Aquisgrán fue el más claro exponente artístico del poder político alcanzado por Carlomagno, al frente del Imperio Franco a principios del siglo IX. En la parte superior del deambulatorio aún se encuentra el Trono de Carlomagno, desde el que presidía el emperador las ceremonias.

Capilla Palatina de Aquisgrán

Decoración, materiales y elementos móviles

Las columnas originales fueron expoliadas durante la ocupación francesa en las Guerras Napoleónicas y llevadas a París. La decoración la analizaremos en un próximo artículo. En la mañana de la Epifanía del año 804, el papa León III llegó desde Roma para consagrar la nueva iglesia de Aquisgrán, la capilla Palatina.

Función litúrgica y ceremonial

Hasta el siglo XVI la Capilla sería utilizada como el lugar tradicional de coronación de los emperadores del Sacro Imperio Romano Germánico, que se consideraban sucesores de Carlomagno. Por ello la Catedral de Aquisgrán recibe también el nombre de Kaiserdom (Catedral Imperial). En la galería del piso superior tenía un espacio reservado al emperador y su trono, junto a los demás dignatarios de la corte.

Relatos y leyendas que realzan su fama

En la mañana de la Epifanía del año 804, el papa León III llegó desde Roma para consagrar la nueva iglesia de Aquisgrán, la capilla Palatina. Las salas del palacio imperial estaban a rebosar: el alto clero, los príncipes del Imperio, con sus brillantes ropajes, Carlomagno vestido con su rico traje imperial. Una inmensa multitud se agolpaba en la plaza. Entonces, un grupo de soldados avanzó rápidamente e hizo entrar en la capilla a un lobo.

Se decía, en efecto, que las obras del templo se habían concluido gracias a la donación de un desconocido, que había puesto como condición que le entregasen el alma del primero que entrara en la capilla una vez terminada. Los ministros de Carlomagno comprendieron que ese individuo era el diablo, pero aceptaron el dinero e idearon un engaño. De este modo, en cuanto entró el lobo, un ruido terrible hizo temblar los cimientos del edificio; el diablo, vomitando fuego y llamas, se había precipitado sobre el lobo y lo había estrangulado. La multitud empezó a gritar de alegría ante el espectáculo, y Satán, lleno de furia por haber sido víctima de un engaño, se alejó apretando los dientes y maldiciendo.

Leyendas como ésta reflejan la importancia que durante la Edad Media alcanzó Aquisgrán, la ciudad que Carlomagno quiso convertir en capital de su Imperio y que adornó con magníficas construcciones, entre ellas la majestuosa capilla Palatina y el Aula Regia, el mayor edificio civil construido al norte de los Alpes desde hacía siglos.

La Capilla en la vida del Imperio Carolingio

Verdadero epicentro del Imperio carolingio, Aquisgrán atrajo a toda clase de visitantes. Monjes, gentes de guerra y comerciantes afluyeron de todas partes del mundo, de Inglaterra a Dinamarca pasando por los Balcanes. Del este llegaron embajadores de los emperadores bizantinos y del oeste, viajeros procedentes del emirato omeya de Córdoba.

En 796 llegó a Aquisgrán, en dieciséis carros tirados por bueyes, el tesoro de los ávaros, los temibles guerreros de Panonia que las tropas francas acababan de derrotar; un considerable botín de oro que generó gran expectación cuando fue guardado en la capilla Palatina. El mismo edificio acogió al elefante blanco llamado Abul-l-Abás, que los emisarios del califa abasí Harun al-Rashid llevaron allí en 802. Y también fue el destino de los altaneros embajadores de Bizancio, como un tal Adbella, que en 807 llegó a Aquisgrán procedente de Jerusalén en compañía de dos monjes del monasterio del Monte de los Olivos y dejó admirada a toda la corte al desplegar en el suelo de la capilla Palatina «unas cortinas de diferentes colores de una belleza y de un tamaño sorprendente», junto a «telas de seda, perfumes, ungüentos y bálsamos, dos lámparas de latón de forma y de tamaño maravillosos, así como un reloj trabajado con un arte inaudito y doce ventanas de las cuales salían doce caballeros para marcar el fin de cada hora».

Decadencia y legado

En septiembre de 813 tuvo lugar el último acto político relevante en Aquisgrán, cuando Carlomagno, tres meses antes de su muerte, decidió su sucesión. Su hijo Luis, al que estimaba poco, heredaría el título de emperador, pero sus tres nietos, hijos de Luis, ejercerían como reyes: Lotario en Italia, Pipino en Aquitania y Luis en Baviera. Casi inmediatamente, los tres hermanos se enfrentaron entre sí, salvo cuando temporalmente se unieron para destronar a su padre. Aquisgrán salió enormemente dañada de este estado de cosas.

Nadie parecía quererla, salvo quizá para hacerse coronar allí, y eso hasta encontrar una nueva ciudad para esta ceremonia, Fráncfort. Los concilios que optaron por celebrar sus sesiones en Aquisgrán no compensaron su decadencia política. Una correría vikinga que acabó con el saqueo de la ciudad, en el año 881, hizo el resto.

Tabla: Elementos arquitectónicos principales

  • Planta: centralizada, octógono circundado por hexadecágono
  • Altura: edificio de dos plantas coronado por cúpula
  • Sustento: gruesos muros y grandes pilares (machones)
  • Arcos: arcos de medio punto en plantas y galerías
  • Cubiertas: bóveda de paños en la parte central; bóvedas de arista en el deambulatorio
  • Galería superior: espacio reservado al emperador con el Trono de Carlomagno

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