La Capilla San Bernardo se encuentra en la llanura pampeana, al este de la provincia de Córdoba, Argentina, erigiéndose sobre un pequeño monte de árboles que originalmente estuvo ocupado por una casa rural y sus corrales. Ambos fueron desmantelados para reutilizar sus materiales, principalmente ladrillos centenarios que aportan una carga simbólica y anclan la obra en el tiempo. Este elemento constructivo predominante denota la idea de eternidad y contribuye a que la capilla parezca mimetizarse con el entorno natural.
El emplazamiento de la capilla no cuenta con energía eléctrica, agua corriente ni ningún servicio, lo que implica que la naturaleza impone sus condiciones al propio diseño. La capilla se abre hacia la puesta del sol, captando la luz natural en su interior. Esta apertura se destaca en el volumen exterior, que en apariencia adopta la forma de un prisma macizo. Sin embargo, este volumen se abre en dirección al poniente mediante un hueco frontal termal que deja entrar la luz. Frente a esta abertura, se eleva una cruz formada por dos maderos, uno vertical y otro horizontal, situados por separado y proyectados hacia el interior del recinto.

La simbología de la cruz es conceptual: sabemos que Jesucristo cargaba únicamente con el palo transversal en su camino al Gólgota, y la crucifixión se concreta con la reunión de ambos maderos que forman la cruz. Cada día, las sombras de estos maderos se proyectan sobre la bóveda de la capilla, recorriendo un camino que recuerda a un vía crucis solar, integrando así la luz y el tiempo en la experiencia espiritual del espacio.
Detalles Constructivos y Uso del Ladrillo
La construcción de la bóveda interior, que tiene forma de media naranja, se inspira en los hornos tradicionales de carbón, utilizando un método eficiente para el replanteo y la puesta en obra. Los ladrillos empleados en esta bóveda, con dimensiones especiales de 5 x 10 x 20 centímetros, provienen de construcciones anteriores o fueron fabricados para ajustarse a las necesidades estructurales. Estos ladrillos se disponen alineados con el centro de una esfera interior de seis metros de diámetro, permitiendo que todas las piezas trabajen a compresión, lo que garantiza la estabilidad estructural del recinto sagrado.

La simplicidad externa contrasta con la complejidad técnica y el estudio exhaustivo detrás de la disposición de los ladrillos. Los mampuestos están colocados inicialmente en una dirección hasta alcanzar cierta altura, para luego cambiar su orientación y conseguir el cierre de la bóveda con la resistencia necesaria. Esto demuestra un uso máximo del material, optimizando la estructura sin necesidad de elementos adicionales.
Interior de la Capilla y Relación con la Luz
Dentro de la capilla, se prescinde casi completamente de decoraciones y ornamentos. Sólo se encuentran algunas salientes de ladrillos que sirven de apoyo para pequeñas velas, utilizadas en momentos de oración o en las celebraciones litúrgicas. Además, una estatua de San Bernardo recibe iluminación natural desde arriba a través de un hueco circular, reforzando la conexión espiritual mediante la luz.
Este diseño potencia un ambiente de recogimiento sencillo pero profundamente simbólico, donde el espacio y la luz juegan roles fundamentales. La capilla se convierte así en un espacio generado con dos de las herramientas elementales de la arquitectura: materia y luz.

Contexto y Colaboradores del Proyecto
La obra fue diseñada por el arquitecto Nicolás Campodonico, con colaboración de Martín Lavayén, Soledad Cugno, Virginia Theilig, Gabriel Stivala, Tomás Balparda, Pablo Taberna y Gastón Kibysz. Se contó además con asesoramiento litúrgico de Don Ambrogio Malacarne y asesoramiento estructural de ingenieros especializados. La construcción materializó un enfoque integral que contempló tanto la simbología religiosa como las condiciones particulares del lugar, respetando su entorno natural y cultural.
La Capilla San Bernardo representa un ejemplo contemporáneo de cómo reinventar una tipología tradicional, combinando la reutilización de materiales históricos con soluciones constructivas innovadoras y una profunda conexión con la naturaleza, la luz y el tiempo.