La Capilla de San José, ubicada en la girola de la Catedral de Santa María de la Sede, es una manifestación arquitectónica y artística de gran relevancia histórica y devocional en Andalucía. Originariamente propiedad de la Hermandad del gremio de carpinteros de lo blanco, este espacio ha servido desde el siglo XVI como punto de devoción y hospital para dicha hermandad, siendo una de las pocas capillas gremial-devocionales conservadas en la región.
Orígenes y Construcción
La construcción de la Capilla San José se inició en 1701, promovida por la Hermandad del Glorioso Patriarca Señor San José de Carpinteros de lo Blanco. Esta primera fase sentó las bases del edificio, que adquiriría su configuración actual tras una reforma significativa iniciada en 1746. La capilla fue construida durante la segunda campaña constructiva del templo, entre 1560 y 1577, coincidiendo con la muerte del arquitecto Rodrigo Gil de Hontañón en 1574, aunque para ese entonces ya se había trazado todo el circuito de la girola.
Es relevante destacar que la Capilla de San José es la más sencilla y humilde dentro de la Catedral.

Arquitectura y Retablo
El retablo marmóreo que preside la capilla se compone de un cuerpo y un ático. En el centro del cuerpo, flanqueado por columnas salomónicas, se encuentra la imagen del Titular, San José, con el Niño Jesús en brazos. A los lados se ubican las esculturas de San Miguel Arcángel y San Blas. Esta arquitectura neoclásica fue trazada entre 1785 y 1800 por Pedro Arnal, director de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.
La escultura del Santo Patriarca fue ejecutada en 1800 por José Esteve Bonet, director de la Real Academia Valenciana de San Carlos, mientras que las esculturas de San Miguel y San Blas son obra de Alfonso Bergaz, académico de la Academia de San Fernando de Madrid. En el ático aparece un tondo con la escena de la entrega del Rosario a Santo Domingo, acompañado de figuras de Santa Teresa y Santa Lucía, además de algunos ángeles.
El retablo barroco de principios del siglo XVIII muestra en su parte superior la imagen de San José de medio cuerpo, con el Niño en brazos, en un gesto natural y cariñoso. San José sostiene en la mano una vara florida, símbolo de pureza y castidad, que alude al desposorio con María, cumpliendo la profecía del profeta Isaías: “Saldrá una vara del tronco de Jesse y una flor retoñará de sus raíces” (Is: 11, 1).

Iconografía y Devoción
La capilla es una exaltación a la devoción por San José, como se refleja en las pinturas que decoran las paredes y en la carpintería de las puertas, donde aparecen representaciones iconográficas relacionadas con el oficio de carpintero. Esta iconografía se enmarca en la tradición cristiana, donde San José es conocido como esposo de la Virgen María y padre nutricio de Jesús, aunque poco mencionado en los Evangelios canónicos.
Las imágenes de Santa Teresa y San Juan de la Cruz, santos carmelitas vinculados a la expansión del culto a San José en el siglo XVI, se encuentran en el ático del retablo. Estas esculturas de madera estucada se atribuyen a Manuel Adeba Pacheco.
San José ha sido representado en el arte cristiano de diversas maneras, inicialmente como un hombre joven, y posteriormente como una figura de mayor edad para enfatizar la juventud de María. Durante el Barroco, su protagonismo en las escenas religiosas se consolidó, mostrando actitudes humanizadas dentro la Sagrada Familia.

Restauraciones y Obras Artísticas
Se han llevado a cabo dos fases de restauración de las pinturas murales que decoran las bóvedas, arcos fajones, la cúpula del crucero, lunetos y las paredes del coro. La primera fase se centró en la consolidación de las pinturas, asegurando la preservación de las obras.
Entre las pinturas destacadas de la capilla se encuentra el Sacrificio de Isaac obra de Llanos Valdés, fechado hacia 1660, y un Apostolado atribuido al estilo de Esteban Márquez, realizado alrededor de 1700. También se conserva la Virgen del Rosario, considerada una obra original del taller de Zurbarán, fechada hacia 1630.
Otras pinturas relevantes son Santa Justa y Santa Rufina, de modesta calidad atribuida a un imitador de Zurbarán, y representaciones anónimas de la escuela boloñesa como Cristo y la adúltera, Lot y sus hijas, y Esther y Asuero.
El conjunto pictórico se complementa con obras de artistas como Francisco Polanco, Pedro de Mena, y Frans Francken II, cuyas obras reflejan un nivel notable de calidad técnica y compositiva.

Vidrieras y Elementos Funerarios
Durante la restauración de las vidrieras entre 1929 y 1932, se instalaron nuevas vidrieras en la Capilla de San José, entre ellas la que representa El Nacimiento, realzada por la Casa Maumejean. En la nave lateral de la Epístola, sobre la capilla, destaca la vidriera de Enrique Alemán (1478-1479), con figuras de San Gregorio, San Agustín, San Ambrosio y San Jerónimo.
En el interior también se encuentran sepulcros importantes como el del Cardenal Joaquín Tarancón y Morón (circa 1865), y el del Cardenal José María Bueno Monreal, realizado en 1995. Un Cristo atado a la columna, obra de Francisco Antonio Ruiz Gijón (1688), también destaca en la capilla.

Contexto Devocional e Histórico
La Capilla San José está situada en la línea este de capillas de la Catedral, junto a la puerta que lleva su nombre. Su apertura se planifica coincidiendo con la festividad de San José, el 19 de marzo, fecha en la que se promueven actividades pastorales y catequesis a través del arte mediante vídeos accesibles por códigos QR.
El culto a San José se difundió intensamente en el siglo XVI, impulsado por santos carmelitas. El santo es venerado como patrón y protector de la Sagrada Familia, representando un símbolo de paternidad y humildad. En esta capilla reposan, además, restos de personajes ilustres, como Don Julián Miranda Bistuer, obispo segoviano entre 1904 y 1913.
La capilla es obra de los arquitectos Maestre Carlín (Charles Gauter de Ruán) y Juan Normán (Jean Normant), datada entre 1436 y 1453, y su retablo es un exquisito ejemplo del neoclasicismo discreto y académico de finales del XVIII.