La centralidad de Jesucristo en la espiritualidad del Opus Dei

La centralidad de la Persona de Jesucristo debe ser el punto de partida y el hilo conductor de toda la existencia cristiana. «Para mí, vivir es Cristo, en la alegre esperanza de Cristo. La fe en el Amor de Dios». La diferencia entre creer o no en Jesucristo no consiste solo en entender sus palabras, sino en reconocer su divinidad y su humanidad, encontrarse realmente con él y reconocerle como camino, verdad y vida nuestra.

El reciente Congreso general ha insistido en la centralidad de Jesucristo: nos ilusiona que en esta gran catequesis, que es la Obra, todo gire cada vez más en torno a su Persona. Ya hemos pasado la Semana Santa. Sea como sea, el tiempo pascual es un buen momento para recordar que Él es el centro de nuestra vida ahora y siempre.

Infografía: ejes de la centralidad de Jesucristo en la espiritualidad del Opus Dei

“Vivir es Cristo”: encuentro, amistad y seguimiento

«Para mí, vivir es Cristo, en la alegre esperanza de Cristo. La fe en el Amor de Dios». Para leer, tienes Para mí, vivir es Cristo, un libro electrónico con versión audiolibro que justamente trata de esto: “ser cristiano es vivir en Cristo, vivir nuestra vida con Él, vivir su vida en la nuestra. La centralidad de la Persona de Jesucristo debe ser, por eso, el punto de partida y el hilo conductor de toda la existencia cristiana”.

Leer el Evangelio con cariño nos ayuda a crecer en la amistad con Jesús, «de la que todo depende»: a buscarle, encontrarle, tratarle, amarle. Se trata -y es un don que pido al Señor para todos- de que respiremos con el Evangelio, con la Palabra de Dios. «El Señor no es para nosotros solo un ejemplo».

La centralidad de Jesucristo ha sido un tema recurrente en los mensajes de los pontífices más recientes: san Juan Pablo II pidió a la Iglesia Católica “empezar de nuevo desde Cristo”; Benedicto XVI enseñó que “todo depende de la amistad íntima con Jesús”; y las primeras palabras del Papa Francisco después de su elección fueron: “Todos juntos, pastores y fieles, nos esforzaremos por responder fielmente a la misión eterna: llevar a la humanidad a un encuentro con Jesucristo”.

Redescubrir a Cristo en la Palabra

Leer el Evangelio con cariño nos ayuda a crecer en la amistad con Jesús, «de la que todo depende»: a buscarle, encontrarle, tratarle, amarle. Al contemplar la vida del Señor, Dios siempre nos sorprenderá con luces nuevas. Aunque a veces pueda parecer que esa lectura no deja huella, después vienen a los labios o al pensamiento las palabras de Jesús, sus reacciones y sus gestos, que iluminan las situaciones ordinarias o menos ordinarias de nuestra vida.

  • La Sagrada Biblia en la vida del cristiano, una charla de la sección de cooperadores, habla del papel de la Sagrada Escritura en la vida interior.
  • Respirar con la Sagrada Escritura y Un corazón caldeado por la Palabra: respirar con la Sagrada Escritura, dos artículos que abundan en cómo la Biblia alimenta nuestra vida.
Mapa: Tierra Santa y los lugares de la vida de Jesús (Nazaret, Belén, Jerusalén, Cafarnaún)

Filiación divina: fundamento del espíritu

«La filiación divina es el fundamento del espíritu del Opus Dei», afirmaba san Josemaría (Es Cristo que pasa, n. 64). El bautismo nos hace hijos de Dios en Cristo, e inaugura una relación basada en la confianza en Dios, la sencillez en el trato con Él y con los demás, un profundo sentido de la dignidad de la persona y de la fraternidad entre los hombres, un verdadero amor cristiano al mundo y a las realidades creadas por Dios, la serenidad y el optimismo.

La formación que proporciona el Opus Dei fortalece en los fieles cristianos un vivo sentido de su condición de hijos de Dios, que impregna cada una de sus acciones y les ayuda a conducirse de acuerdo con la excelsa vocación con que han sido llamados (cfr. Ef 4, 1). San Josemaría sintetizó este sentido de la filiación divina como un deseo ardiente y sincero, tierno y profundo a la vez de imitar a Jesucristo como hermanos suyos, hijos de Dios Padre, y de estar siempre en la presencia de Dios; filiación que lleva a vivir vida de fe en la Providencia, y que facilita la entrega serena y alegre a la divina Voluntad.

Jesús está cerca: el quid divinum en lo cotidiano

San Josemaría hablaba de un "quid divinum" -algo divino- que podemos descubrir a nuestro alrededor y en las cosas que hacemos. Entonces, se nos abre una nueva dimensión en la que compartimos todo con Dios. «¿En qué consiste ser cristiano?: “... es vivir en Cristo, vivir nuestra vida con Él, vivir su vida en la nuestra"».

Nuevos Mediterráneos (II): «Jesús es mi amigo entrañable». San Josemaría se supo siempre acompañado por Jesús, el «Gran Amigo» que comprende nuestras preocupaciones y zozobras, porque Él «es hombre también».

¿Sabe usted quién es Jesús? – Dr. Charles Stanley

Unidad de vida: sin fisuras entre fe y trabajo

“Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo” (Ef 4, 5), dice san Pablo para describir la realidad de la vida cristiana: la vida de los seguidores de Cristo es, y debe ser, una sola vida, única, unitaria. Se trata de “una condición esencial, para los que intentan santificarse en medio de las circunstancias ordinarias de su trabajo, de sus relaciones familiares y sociales” (Amigos de Dios, n.165).

Para no disociar la relación con Dios de su comportamiento en el trabajo, la familia y las relaciones sociales -error que señaló la Constitución Gaudium et spes (n. 43)-, san Josemaría predicaba con fuerza: “no hay -no existe- una contraposición entre el servicio a Dios y el servicio a los hombres; entre el ejercicio de nuestros deberes y derechos cívicos, y los religiosos; entre el empeño por construir y mejorar la ciudad temporal, y el convencimiento de que pasamos por este mundo como camino que nos lleva a la patria celeste” (Amigos de Dios, n.165).

La formación que se imparte en la Obra conduce a orientar a Dios, a través del cumplimiento de los propios deberes, las estructuras de la sociedad; a luchar por mantener siempre “una unidad de vida, sencilla y fuerte, en la que se funden y compenetran todas nuestras acciones” (San Josemaría). La confianza en el Señor y la sinceridad -con la ayuda del examen de conciencia y la dirección espiritual personal- ayudan a crecer en esta coherencia de vida. Así es posible superar las discrepancias entre lo que Dios pide y el propio querer y obrar.

Jesucristo en el centro del trabajo: santificar, santificarse y santificar

«La santificación del trabajo ordinario es el eje de la santificación en medio del mundo. San Josemaría recordaba que santificar la propia tarea es la condición previa para el apostolado según el espíritu del Opus Dei: un trabajo llevado a cabo con perfección humana y cristiana.» Dios quiere que trabajemos bien para ocuparnos del mundo que Él mismo creó (cfr. Gn 1, 27 y 2, 15) y dirigirlo hacia Él (cfr. Jn 13, 32), por medio de una labor llevada a cabo con orden, intensidad, constancia, idoneidad, espíritu de servicio y colaboración con los demás.

Trabajar por amor a Dios y deseo de servir a todos los hombres, poniendo en juego las virtudes y, especialmente, la caridad: en definitiva, un trabajo santificado y santificador. Fruto directo de la coherencia de vida y del trabajo santificado será el apostolado. “Para el cristiano, el apostolado resulta connatural: no es algo añadido, yuxtapuesto, externo a su actividad diaria, a su ocupación profesional” (Es Cristo que pasa, n. 122).

Esquema: santificar el trabajo (oferta a Dios, excelencia humana, servicio a los demás)

Alma sacerdotal, Alma de Cristo

Cada mañana, al comenzar la jornada, podemos decir al Señor que queremos que el nuevo día sea también para él, le ofrecemos nuestra vida, nuestro corazón, nuestro trabajo... Esta oferta es posible porque cada cristiano tiene un alma sacerdotal. «Meternos en las llagas de Cristo: dejarnos tocar por el Amor de Dios, y tocar a Dios en quienes sufren. Un camino de contemplación y compasión.»

Piedad y doctrina: respirar con el Evangelio

San Josemaría enseñaba que la piedad es el remedio de los remedios: una piedad honda, “doctrinal”, pues sin doctrina la vida de intimidad con Jesucristo se vuelve superficial y sentimental. Doctrina y piedad no pueden existir separadamente: se necesita doctrina para alimentar la piedad, y piedad para vivificar la doctrina. De esta manera, el cristiano inmerso en las actividades temporales cuenta con un bagaje suficiente para alimentar su vida de oración, y a la vez para responder a quien le pida razón de su esperanza (cfr. 1 Pe 3, 15), en los distintos desafíos de la vida social y profesional.

  • «Cuídame, aunque te caigas de viejo -concluye san Josemaría- el afán de formarte más» (Surco, n. …).
  • Conocerle y conocerte (II): De labios de Jesús. En este segundo editorial de la serie se considera la iniciativa de Dios en la oración, que acude al encuentro del hombre y educa su corazón para que pueda entrar en relación con Él y descubra su condición de hijo amado de Dios.
  • Conocerle y conocerte (X): Jesús está muy cerca.

Nuevos Mediterráneos (III): «Desde la Llaga de la mano derecha…». «La luz de la fe (V): “Tu rostro, Señor, buscaré”: la fe en el Dios personal». El rostro de Jesús: "Que busque tu rostro, que aprenda a encontrarlo y a mostrarlo, que sepa descubrirte en las cosas corrientes de mi vida, que advierta realmente que eres Tú".

Caminar hacia Jesucristo: contemplación en lo ordinario

Caminar hacia Jesucristo. Como enseñó san Josemaría, en este artículo contemplamos el pasaje del Evangelio en que Jesús camina sobre las aguas. Como en una película: El carpintero de Nazaret. En su taller de Nazaret, Jesús aprendió y ejerció el oficio de carpintero. Desde allí nos enseña a cultivar el mundo convirtiendo toda nuestra vida en un diálogo personal con Dios.

Como en una película: La nueva fuerza de Pedro. Después de la resurrección, Pedro se dio cuenta de cuál era la clave de su grandeza. Como en una película: Desear ver a Dios. El encuentro con Zaqueo. Zaqueo se habría conformado con poder ver a Jesús. Pero sus expectativas quedaron superadas cuando el Maestro le pidió alojamiento. ¿Hay mayor alegría que tener al mismo Dios en tu casa?

Ilustración: escenas evangélicas (Zaqueo, Pedro junto al lago, taller de Nazaret)

Discernir con Cristo: “Algo grande y que sea amor”

Algo grande y que sea amor (I): Jesús sale a nuestro encuentro. Primer artículo de una serie sobre el discernimiento vocacional, titulada “Algo grande y que sea amor”, porque cada hombre y cada mujer están llamados a descubrir el proyecto de Dios en la propia vida. Algo grande y que sea amor (XI): Caminar con Cristo hacia la plenitud del Amor. «El camino se resume en una única palabra: amar, (...) tener el corazón grande, sentir las preocupaciones de los que nos rodean, saber perdonar y comprender: sacrificarse, con Jesucristo, por las almas todas» (San Josemaría).

La Obra como gran catequesis centrada en Jesús

Mons. Fernando Ocáriz ha invitado a los fieles de la prelatura a poner a Jesucristo en el centro de sus vidas: “Nos ilusiona -ha dicho recientemente- que en esta gran catequesis, que es la Obra, todo gire cada vez más en torno a su Persona”. Pido a Santa María que nos enseñe a guardar y ponderar en nuestro corazón, como Ella, todo lo que se refiere a Jesús (cfr. Lc 2,19), para que caminemos y ayudemos a los demás a caminar, cada uno donde Dios le llama, por caminos de contemplación.

La “Parents for Education Foundation” (PAREF), organizadora de la conferencia, es un grupo de 14 escuelas de Filipinas, en las que la formación espiritual está encomendada a la Prelatura del Opus Dei. PAREF ha publicado recientemente un libro, en cuyo título se basa el título de la conferencia: Jesus-Centered: Guide to the Happiest Life, un manual de oración y vida cristiana.

Recursos para ahondar en la centralidad de Cristo

  • 1. Redescubre a Cristo en la Sagrada Escritura. La Biblia de la Universidad de Navarra en formato digital está disponible por menos de 3€ en distintas plataformas.
  • 2. Viaja a la tierra donde vivió Jesucristo. Con la serie de vídeos del Saxum Visitor Center puedes visitar los Santos Lugares: Aquí pasó: las huellas de Jesucristo en Tierra Santa.
  • Nueva edición de «Huellas de nuestra fe: un viaje por Tierra Santa».

La conferencia, accesible en línea para cualquier persona en el mundo, ofrece sesiones para todos los grupos de edad y sectores: padres, maestros, jóvenes, estudiantes y niños en edad preescolar. La conferencia contará con más de 70 oradores. El prelado del Opus Dei dirigirá un mensaje a los participantes el 8 de diciembre, día de la clausura.

Cartel: conferencia “Jesus-Centered Life” y mensaje del prelado

Cristo, rostro de la misericordia y corazón de la vida interior

La ternura de Dios (I): La misericordia en la Sagrada Escritura. La fe cristiana es una fe con Rostro, una fe que dice: no estás solo en el mundo… hay Alguien que ha querido que existas, que te ha dicho «¡vive!». «La luz de la fe (IX): uno de los nuestros: la Encarnación».

Conocerle y conocerte (X): Jesús está muy cerca. «Caminar hacia Jesucristo». El rostro de Jesús: "Que busque tu rostro, que aprenda a encontrarlo y a mostrarlo, que sepa descubrirte en las cosas corrientes de mi vida, que advierta realmente que eres Tú".

Formación del carácter en Cristo

Formación de la personalidad (I): Una personalidad que se identifique con Cristo. ¿Cómo influye la personalidad en la vida diaria? ¿puede cambiar una persona? ¿qué papel desarrolla la gracia? «Agradar a Dios (VI): hermanos que miran al Padre. Unidad entre generaciones distintas».

«Con ese deseo de meteros a fondo en el Evangelio, al dar charlas, clases, meditaciones, o al hablar de la vida cristiana con los amigos, transmitiréis con más luminosidad la gran noticia del amor de Dios por cada uno.» Decía San Ambrosio: «Recoge el agua de Cristo (...). Llena de esta agua tu interior, para que tu tierra quede bien humedecida (...); y una vez lleno, regarás a los demás».

Diagrama: itinerario formativo (Palabra de Dios, oración, trabajo, caridad, apostolado)

Jesucristo, centro de la misión apostólica

“Para el cristiano, el apostolado resulta connatural: no es algo añadido, yuxtapuesto, externo a su actividad diaria, a su ocupación profesional” (Es Cristo que pasa, n. 122). Con ese deseo de meteros a fondo en el Evangelio, al dar charlas, clases, meditaciones, o al hablar de la vida cristiana con los amigos, transmitiréis con más luminosidad la gran noticia del amor de Dios por cada uno.

“Todos juntos, pastores y fieles, nos esforzaremos por responder fielmente a la misión eterna: llevar a la humanidad a un encuentro con Jesucristo”. «Nos ilusiona que en esta gran catequesis, que es la Obra, todo gire cada vez más en torno a su Persona».

Foto temática: vida corriente y testimonio cristiano en el trabajo y la familia

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