Nuestra sección de arquitectura visigoda es más difícil de presentar a nuestros lectores que la romana. No existen grandes teatros ni anfiteatros, bellos mosaicos, arcos triunfales o termas. Tampoco hay, salvo algunas excepciones como Recópolis, grandes yacimientos de ciudades con imponentes ruinas.
El Imperio de Occidente se había derrumbado y el mundo había cambiado para siempre. El vacío de poder que se generó fue sustituido por nuevos estados que intentaban consolidarse. Las guerras, los saqueos y la decadencia económica habían minado lo que quedaba de la civilización clásica, y la cultura antigua se refugiaba cada vez más en la Iglesia. Por ello, en la construcción de nuevas iglesias se ocupaba buena parte de los escasos recursos que el reino visigodo podía dedicar a complacer al pueblo.
Contexto histórico y cronología
Durante el reinado de Eurico (466-484) los visigodos se consolidaron en la Península y ocuparon todo el territorio menos la zona noroeste. La derrota en 507 de Alarico II, en su enfrentamiento con los francos, supuso la pérdida de la Galia, excepto la Septimania o Narbonense. Teudis (531-548) llevó la corte a Toledo y terminó la conquista ocupando Ceuta. Con Leovigildo la monarquía llega a su apogeo, anexionando el reino suevo y consolidando su dominio sobre la zona siempre complicada del norte. Conquista algunas ciudades y construye otras. Tomó Amaya y fundó Vitoria y Recópolis.
La arquitectura visigoda se desarrolla desde el siglo V hasta comienzos del VIII, dentro del periodo denominado Antigüedad Tardía, tránsito entre la Edad Antigua y la Edad Media. Aunque los visigodos no tienen al principio una arquitectura propia, podríamos hablar de edificios construidos en la Península Ibérica durante la monarquía goda. En sus inicios continuaron con el arte paleocristiano existente que fue evolucionando, con formas decorativas propias e influencias bizantinas, a unos modelos que sólo aparecen aquí y que se diferencian claramente de las construcciones de nuestros vecinos.
Etapas y tipos de planta
Se pueden distinguir dos etapas: la arriana (siglos V y VI) y la católica (de mayor esplendor y a partir del año 589). Durante la primera época (período arriano, 507-586), en el que el arrianismo es la religión oficial, se empieza a realizar alguna construcción de estética claramente hispano-visigoda. Ya en el siglo VI (período católico, 586-711), con la institución del catolicismo, es cuando las nuevas formas de construcción, basadas en las heredadas pero con una nueva estética y funcionalidad, florecen con personalidad propia.
Desde la “legalización” del cristianismo en el imperio romano hasta la institución en la península del primer reino visigodo en el año 507, las nuevas construcciones y su diseño son similares a las romanas pero con una menor dimensión. Este período se denomina arquitectura paleocristiana y en él se adaptan los diseños romanos a las nuevas creencias cristianas. La irrupción de los visigodos no supone una ruptura radical con la arquitectura romana.
Las plantas de los templos visigodos siguen la distribución de las basílicas paleocristianas, y pueden ser de cruz latina o basilical y de cruz griega simple o inscrita en un rectángulo. De pronto, hacia el año 660, se empiezan a construir las iglesias cruciformes. Inicialmente su planta era una cruz griega con cimborrio elevado sobre la intersección de las naves con pórtico y cabecera simétricos; entre ellas destacan Santa Comba de Bande, San Pedro de la Mata y Santa María de Melque.
Elementos constructivos y materiales
Empleo de sillares -perfectamente tallados-, colocados a hueso -sin argamasa- y con aparejo de soga y tizón. Se usa el ladrillo en algunas cubiertas y reparaciones. Las hiladas son irregulares. Piedras gruesas y resistentes, así lo definen los manuales de historia del arte. Sobre sus cubiertas vemos dos modos de empleo: de madera con vigas o abovedadas de cañón.
Las columnas a menudo fueron reutilizadas de construcciones romanas, y sus capiteles son corintios. Los capiteles, sobre columnas o pilares, son de “tronco de pirámide invertida -troncopiramidal-” o de orden corintio muy esquemático. También vemos el capitel bizantino troncocónico invertido y su cimacio. Los bloques que soportan el arco triunfal son similares entre sí.
Decoración escultórica y simbología
La decoración escultórica de los capiteles o frisos se basa en la repetición elementos geométricos, florales, animales y, en ocasiones, representaciones humanas. La talla es a bisel. La decoración se centra en relieves y, a decir verdad, la escultura visigoda está ligada a la arquitectura y no se conserva obra de bulto redondo.
Los motivos vegetales son características distintivas. En los frisos exteriores aparecen círculos decorados con figuras vegetales y zoomorfas; asimismo abundan aves, como el cuervo, que simboliza la resurrección, y animales fantásticos como el grifo. La escultura muestra escenas bíblicas como el sacrificio de Isaac o a Daniel en el foso de los leones, representando la habilidad de los visigodos para integrar narrativa y arquitectura.
Espacios litúrgicos y funcionalidad
El objetivo de estos cambios nos parece claro: compartimentar el espacio de culto que en la basílica romana era totalmente abierto. Las plantas se adaptaron a las nuevas necesidades litúrgicas de la época. En lo que se refiere al ábside, éste era semicircular en época arriana, sustituido al siglo siguiente por uno cuadrado, simbolizando así un único Dios, una única religión y un único culto.
En el sur y sudoeste de la península se construyen varias basílicas de estilo norteafricano: la característica principal de estas iglesias, que eran generalmente de planta basilical, es la existencia de dos ábsides contrapuestos con el baptisterio en un compartimento exterior a la basílica y las puertas de entrada situadas en los costados, en los que habitualmente había pórticos adosados que a veces se utilizaban para enterramientos.
Ejemplos representativos
- San Pedro de la Nave (Zamora): San Pedro de la Nave fue una de las últimas construcciones visigóticas antes de la ocupación árabe del año 711. Con una planta rectangular con forma de cruz griega, está considerada una de las grandes joyas visigodas de España. San Pedro de la Nave muestra un modelo que combina la planta cruciforme y la basilical. Consta de tres naves, la central más alta que las laterales, con crucero que sigue en el exterior con dos pórticos. En San Pedro de la Nave destacan tres parejas de capiteles y franjas decorativas repartidas por toda la iglesia.
- Santa Lucía del Trampal (Alcuéscar, Cáceres): Una originaria iglesia monacal visigoda; lo que queda de la construcción germánica es la cabecera con tres capillas; el resto data de entre los siglos XIV y XV. Tiene un centro de interpretación en el que podremos concertar nuestra visita.
- Santa María de Melque (San Martín de Montalbán, Toledo): Conjunto monástico erigido entre los siglos VII y VIII, sobre los restos de una villa romana. Tiene forma de cruz latina y una fachada bastante austera. Por dentro sorprende con una curiosa superposición de arcos de herradura con efecto de luz que entra por la ventana del ábside.
- Santa Comba de Bande (Ourense): Construida en torno al año 675 y reconstruida doscientos años más tarde, de origen visigodo con forma de cruz griega. Nada más entrar al templo apreciamos sus dos naves, de misma altura, cubiertas por bóvedas de cañón y ladrillos, y un cimborrio sustentado por cuatro arcos de herradura.
- San Juan de Baños (Baños de Cerrato, Palencia): La única iglesia visigoda de la que se conoce con exactitud su fecha de construcción: año 699, según una inscripción en latín. Presentaba tres naves con pórtico a los pies, cabecera cuadrangular y crucero con salas anexas a modo de sacristías. La decoración se centra en relieves con motivos vegetales y figuras solares y lunares en medallones sostenidos por ángeles.
- Quintanilla de las Viñas (Burgos): Pequeña ermita que formó parte de un conjunto monástico, con interior modesto y estrecho y varias inscripciones relacionadas con representaciones astrales.
- Conjunto de Sant Pere de Terrassa (Barcelona): La Seu d’Egara reúne tres iglesias visigodas que fueron la sede del obispado y constituyen un conjunto monumental único en Europa.

Influencia, conservación y legado
Las influencias que conforman esta arquitectura son variadas: romanas, paleocristianas e incluso bizantinas. Realmente, es en el siglo VII cuando aparece en la Península una forma de construir que denominamos arquitectura visigoda, visigótica o mejor hispanovisigoda, ya que está circunscrita al ámbito peninsular. Las construcciones que nos han llegado en condiciones aceptables son escasas.
El avance musulmán desde el año 711 eliminó o modificó gran parte de las iglesias, principalmente en las grandes ciudades visigodas -Toledo, Tarragona y Córdoba-, quedándonos ejemplos en algunas zonas rurales, aisladas. Muchos de los restos están descuidados, abandonados en medio del campo y en serio proceso de deterioro. Incluso algunos de los más conocidos, muchos bien restaurados todo hay que decirlo, han sufrido expolios. Por ello es necesario que lo que existe se cuide para que no se pierda y que lo que se encuentre en el futuro se estudie y restaure con el mismo cuidado que se tiene con otros periodos históricos.
La orfebrería visigoda, reunida en piezas como el llamado "Tesoro de Guarrazar", muestra la habilidad artística de la sociedad visigoda y complementa la información arquitectónica. Muchos templos no fueron sólo santuarios, fueron además centros de trabajo y de estudio: monasterios y tesoros del patrimonio histórico conservaron bibliotecas y actividades culturales.
ROMA ☦️ ruta de las 7 iglesias | Guía documental Italia 4K
Tabla: Rasgos constructivos y ejemplos
- Materiales: sillares a hueso, ladrillo, madera en cubiertas, piedra gruesa.
- Plantas: basilical, cruz latina, cruz griega (simple o inscrita).
- Ábside: semicircular (arriano) → cuadrado (católico).
- Capiteles: corintios esquemáticos, troncopiramidales invertidos, influencias bizantinas.
- Cubiertas: madera con vigas o bóveda de cañón.
- Decoración: relieves en frisos, motivos vegetales, animales, escenas bíblicas.
- Ejemplos: San Pedro de la Nave, Santa Lucía del Trampal, Santa María de Melque, Santa Comba de Bande, San Juan de Baños.
Valor histórico y recomendaciones
La unidad jurídica entre godos e hispanorromanos y la religiosa entre arrianos y católicos, así como la implantación de nuevas formas arquitectónicas, convierten la arquitectura visigoda en un periodo de transición fundamental que marca una transición entre el clasicismo romano y el arte medieval. Fomentar las visitas a los restos, muchos situados en hermosos paisajes, es una forma de que los gobernantes se ocupen de ellos. Aprovechar otras rutas y acercarse a ellos cuando se tercie ayuda a valorar el patrimonio histórico en España.