El Evangelio de Juan inicia con una declaración enigmática: "En el principio ya existía el Verbo y el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios". Esta introducción sitúa a Jesús como la Palabra eterna de Dios, la fuerza creativa que da vida al universo. La Biblia enseña que Dios es eterno, sin principio ni fin, y que fue el creador de todo lo visible e invisible, actuando a través de su palabra viva y activa.
Dios como Creador y la Palabra en el Génesis
Génesis 1:1 dice: "En el principio creó Dios los cielos y la tierra". A lo largo del relato, cada acto creador inicia con la expresión "Dios dijo", enfatizando la eficacia de su palabra. Por ejemplo, "Sea la luz", y la luz fue. En total, la fórmula "Dios dijo" se repite diez veces durante la creación del cosmos, resaltando que todo fue hecho por medio de la palabra divina.
Esta imagen es un primer ejemplo de antropomorfismo, donde Dios, siendo espíritu, se expresa en términos humanos para facilitar la comprensión: Dios habla para crear, lo que revela su mente, voluntad y naturaleza. Desde este acto hablante de Dios se establece una relación personal con su creación.

La Palabra y la Sabiduría en los Salmos y Proverbios
Los libros de Salmos y Proverbios profundizan en el concepto de la palabra divina y su relación con la sabiduría. Versículos como Proverbios 8:22-30 describen a la sabiduría (a menudo asociada con la Palabra de Dios) como presente "al principio" antes de la creación, estableciendo los cimientos de la Tierra.
El Salmo 33:6 dice que "por la palabra del Señor fueron hechos los cielos", consolidando el vínculo entre la Palabra, la sabiduría y el acto creador. Juan, al presentar a Jesús, hace eco a esta comprensión, identificándolo como la encarnación de la sabiduría eterna y la Palabra que crea y sostiene el universo.
Jesús, la Palabra hecha carne
Juan 1:14 proclama: "Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros". Este misterio revela que la Palabra de Dios, que al principio creó todo, tomó forma humana en Jesús de Nazaret. Así, Jesús es el Dios eterno que irrumpió en la historia humana para restaurar la relación entre Dios y las criaturas.
Este concepto profundo es la base de la doctrina cristiana de la Trinidad, donde Dios existe eternamente como tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Cada una es completamente Dios, y juntas son un solo Dios en esencia y propósito.

Dios eterno y sin origen: testimonios bíblicos
La Biblia afirma que Dios es eterno y que no fue creado ni tuvo un comienzo. Versículos como Salmo 90:2: "Desde tiempos inmemoriales hasta tiempos indefinidos tú eres Dios", e Isaías 40:28: "El Dios eterno es Jehová", enfatizan este atributo fundamental. Dios es el Ser no causado que existe por sí mismo y es la fuente que sostiene todo lo creado.
Esto implica que intentar preguntar "¿Quién creó a Dios?" es una cuestión sin sentido, ya que Dios no pertenece a la categoría de seres creados ni tiene origen. Él es el principio incondicionado del universo.
Los atributos divinos: omnisciencia, omnipotencia, omnipresencia y bondad
Dios es descrito en la Biblia como omnisciente (todo lo sabe), omnipotente (todo lo puede), omnipresente (está en todo lugar) y omnibenevolente (perfectamente bueno). Estos atributos se encuentran en distintos pasajes y han sido objeto de reflexión teológica a lo largo de la historia.
Sin embargo, el entendimiento humano es limitado y no alcanza a captar completamente la naturaleza divina. Así, la Biblia describe a Dios con metáforas y lenguaje antropomórfico que nos acercan a entender su carácter sin limitarlo.
La revelación de Dios a través de la creación y la palabra escrita
El Salmo 19:1 afirma: "Los cielos cuentan la gloria de Dios, el firmamento proclama la obra de sus manos". La naturaleza revela la existencia y perfección de Dios para quien observa con atención.
Además, Dios ha hablado directamente a la humanidad por medio de las Escrituras para revelar su voluntad y naturaleza. Estas palabras son confiables y reflejan la sabiduría y bondad divina (Salmo 19:7-10).
Dios y la relación con el hombre
Dios creó al hombre a su imagen, con propósito y destinado a la eternidad. La Biblia relata que Dios es un Padre amoroso que desea una relación cercana y personal con sus criaturas. A través de Jesús, Dios se acercó a la humanidad para ofrecer perdón y vida eterna.
La Biblia también describe cómo, a pesar del pecado y la caída de la humanidad, Dios mantiene su providencia, cuidando y guiando su creación hacia la perfección final que Él ha planeado.
El verbo se hizo carne, la misteriosa doctrina de la encarnación | Ps. Salvador Gómez Dickson
Argumentos bíblicos y filosóficos sobre la existencia de Dios
La Biblia presenta diversos argumentos para la existencia de Dios:
- Argumento cosmológico: Todo efecto tiene una causa; el universo existe, por tanto debe haber una causa primera sin causa que es Dios.
- Argumento teleológico: El orden y diseño del universo apuntan a un Diseñador inteligente.
- Argumento ontológico: Dios es el ser supremo concevible que debe existir para ser el más grande.
- Argumento moral: La existencia de una ley moral universal sugiere un Legislador moral supremo.
Aun así, la Biblia enseña que la fe es necesaria para acercarse a Dios, ya que Él no impone su presencia de forma concluyente para preservar nuestra libertad (Hebreos 11:6).
El nombre de Dios en la Biblia: YHWH y "Yo soy"
En la Biblia, Dios reveló su nombre a Moisés como YHWH, el cual viene de una raíz que significa "Yo soy el que soy". Esta revelación indica que Dios posee existencia eterna, inmutable y autosuficiente, distinto a todas las criaturas que tienen principio y fin.
Este nombre subraya la plenitud de vida y existencia de Dios, y su constante presencia.
La palabra viva y activa que transforma
La Biblia afirma que la palabra de Dios no sólo creó el cosmos, sino que sigue activa y capaz de transformar vidas:
"Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que espada de dos filos" (Hebreos 4:12).
Jesús, como Palabra encarnada, no sólo creó el universo sino que ofrece nueva vida y reconciliación con Dios.
