En un mundo marcado por conflictos y divisiones, la vida consagrada se muestra como un verdadero faro de esperanza y unidad. La XXIII Asamblea Plenaria de la Unión Internacional de Superioras Generales (UISG) celebrada en Roma en mayo de 2025, fue un encuentro histórico que reunió a más de 900 religiosas de 75 países bajo el lema "Vida consagrada: una esperanza que transforma". Este congreso trascendental no solo revitalizó el compromiso con la vida consagrada, sino que ofreció un espacio para reflexionar sobre su misión como signo de transformación en la Iglesia y la sociedad.
Contexto y significado del congreso
La Asamblea Plenaria de la UISG, fundada canónicamente en 1965 e inspirada en el Concilio Vaticano II, celebró en esta edición su 60 aniversario. Este evento trascendental fue más que una reunión; representó una invitación para ser parte de una comunidad global que busca transformar el mundo mediante la esperanza y la colaboración. La metodología de “Conversación en el Espíritu” permitió crear un espacio sagrado donde diversas perspectivas se entrelazaron para discernir el futuro de la vida consagrada.
El congreso fue un momento para renovar el compromiso con este vocación y asumir el reto de vivirla como luz en tiempos de oscuridad, especialmente apoyándose en una hermandad global que supera fronteras culturales y sociales. La presencia de dirigentes y expertas religiosas, junto a testimonios inspiradores, nutrieron esta reflexión compartida.

La vida consagrada como luz y esperanza
Durante la asamblea, la Hna. Simona Brambilla hizo una profunda reflexión sobre el papel de la vida consagrada utilizando la metáfora de la luna, que "ilumina en la oscuridad sin deslumbrar". Esta imagen simboliza la sencillez, comunión y misión amorosa que tiene la vida religiosa: estar cercana, amar y acoger el sufrimiento para guiar hacia una conversión interior fundamentada en la misericordia divina. Tal visión invita a las religiosas a ser luces humildes que reflejan la esperanza en medio de las dificultades y la pluralidad social y eclesial.
Por su parte, la Hna. Marian Macías explicó que la vida consagrada debe ser ese reflejo cercano de Dios en el mundo, una presencia capaz de amar y acompañar el dolor como un signo profético. Este compromiso se basa en una verdadera conversión del corazón y relaciones abiertas a nuevas formas de misión, según lo subrayado por el documento final del Sínodo sobre la sinodalidad.
Desafíos y liderazgo en la vida consagrada
En su intervención, la Hna. Thérèse Raad resaltó la complejidad de acompañar la vida religiosa frente a nuevos desafíos actuales, insistiendo en la importancia de la fortaleza y el compromiso. Explicó que el liderazgo requiere lealtad, dedicación y una actitud abierta orientada al bienestar y crecimiento de las comunidades religiosas. La vocación no se limita a permanecer, sino que es una oportunidad para la resistencia y el desarrollo personal y comunitario.
El contexto también estuvo marcado por la necesidad de mayor visibilidad del quehacer de las congregaciones y una presencia más sólida en el mundo. La UISG trabaja para ofrecer una voz profética eficaz a favor de las religiosas, promoviendo una comprensión profunda de la diversidad y riqueza de carismas que inspiran a las comunidades en todo el planeta.
Testimonios y experiencias internacionales
Las voces de hermanas de varios continentes enriquecieron la asamblea. La Hna. Prisca Matenga de Zambia y la Hna. Lucina González Verón desde Paraguay expresaron el valor espiritual que representa la comunión y el compartir dones. La Hna. Milagros Chaparro de España enfatizó cómo la UISG asesora y acompaña para fortalecer la fe y fraternidad ante los retos actuales. Además, la Hna. Bridgitte, de la República del Congo, destacó el impacto positivo del encuentro para unir fuerzas y avanzar en la misión común.
Desde Asia, las Hermanas de San Francisco Javier en Myanmar presentaron un conmovedor testimonio: "Vivimos junto a los que huyen, ofreciéndoles refugio, comida y cuidados… Nuestra misión es sufrir con ellos y mantener la esperanza, porque el Papa Francisco nos dio vida y esperanza con su visita y oraciones."

Organización y estructura de la UISG
La UISG está formada actualmente por 1903 superiores generales que representan a igual número de congregaciones, distribuidos en 36 constelaciones regionales que fomentan la colaboración y reflexión conjunta. El Consejo de Delegadas y el Consejo Ejecutivo son los organismos que delimitan la orientación y ejecución del trabajo de la Unión, presididos por una secretaria ejecutiva con mandato renovable de tres años.
El encuentro trienal de la Asamblea Plenaria es el momento cumbre para la consulta, animación y reflexión a nivel mundial, fortaleciendo el sentido de comunión profunda entre superiores generales.
Visión de futuro y compromiso
El padre Arturo Sosa, Superior General de la Compañía de Jesús, subrayó en este congreso la importancia de recuperar la vulnerabilidad y fragilidad humana como punto de partida esencial para la vida religiosa. Esta actitud permite sostenerse en Dios y reconocer que “para Él nada es imposible”.
Siguiendo esta línea, el Papa Francisco destacó la capacidad de discernir signos de esperanza, entendiendo la vocación consagrada como una confianza profunda en que el bien prevalecerá. La reflexión final invitó a abrazar la vida consagrada como una peregrinación constante hacia la transformación de la Iglesia y la sociedad a través de la fe, la esperanza y la comunión.
Impacto histórico y significado espiritual
El Congreso UISG 2025 no solo representó un momento de celebración del pasado, sino una reafirmación del servicio y compromiso para acompañar a la vida religiosa femenina en todo el mundo, enriqueciendo su misión a través de la fraternidad global y el diálogo intercultural. Este encuentro reafirma la esperanza como una virtud teologal que impulsa a las religiosas a ser protagonistas del cambio, siempre ancladas en Dios y en la comunidad.

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