Historia y significado del Cristo de la Sangre en Granada

Granada teje su identidad devocional en torno a imágenes y cofradías que, con los siglos, han modelado la religiosidad popular y el paisaje urbano. La devoción a la Sangre de Cristo se inscribe en ese entramado de hermandades históricas, traslados, restauraciones y ritos que marcan el pulso de la ciudad.

Esta gran cofradía de penitencia procesionaba varias imágenes, quizá la más devota durante el siglo XVI y XVII sería la del Crucificado, que tomaría la advocación genérica de la hermandad, es decir, la de Cristo de la Sangre, del que trataremos después, cuando analicemos las imágenes de la cofradía y que cerraría la procesión de penitencia. Antiguo Convento de la Merced Calzada. Después penal y hasta hoy establecimiento militar. Cofradía de la Vera Cruz, por ser estas más antiguas. de la Sangre de Jesucristo. convento de la Trinidad.

Mapa devocional de Granada con hitos: Merced Calzada, San Ildefonso, Campo del Príncipe, San Blas, San Juan

Raíces y primeras referencias

Las primeras referencias documentales sobre la Hermandad del Santísimo Cristo de la Salud datan del año 1637, vinculadas a la antigua iglesia de San Blas. Las raíces de nuestra Hermandad están, por tanto, estrechamente unidas a aquella imagen venerada en San Blas y a la familia de Francisco Garrido Espinosa de los Monteros, quien donó 300 ducados para la realización del altar del Cristo de la Salud hacia 1730. Durante el siglo XVIII, la Hermandad contó con importantes benefactores como el cura José Ramírez, que en su testamento legó varias fanegas de tierra.

La Hermandad celebraba su función principal cada primer domingo de septiembre, fecha que ha perdurado hasta hoy. En esa jornada se rendía culto al Cristo de la Salud, se renovaban cargos y se presentaban las cuentas.

Cofradías matrices y el tronco de la Sangre

Animas Benditas del Purgatorio y Ntra. Sra. ha tratado en este blog. Esta de la Sangre de Jesucristo, nace en el siglo XVI en el Convento de Ntra. Sra. Alhacaba. Henríquez de Jorquera, que califica a la hermandad de “antigua”. La hermandad seguirá a finales del siglo XVI y primera mitad del XVII las vicisitudes de las restantes cofradías con su suspensión en 1597, de la que hemos tratado en otras cofradías, su autorización en 1612 y la reducción en los años treinta del siglo XVII. Periodos de decadencia alternaron con otros de auge y, así, la hermandad continuó su vida a lo largo de este siglo XVII y aún realizaba su procesión de penitencia en 1706, más tarde de lo que pensábamos hasta hoy.

De todo este galimatías, se deduce que, a pesar de todos estos desgajes del tronco de la matriz, ésta pudo continuar a lo largo del siglo XVIII. La creencia en esta continuidad nos viene avalada por el hecho de que, a mediados de ese siglo, aparece una hermandad de la Sangre de Jesucristo unida a la de Jesús de la Humildad en el convento de la Victoria. A este convento de los Mínimos, fueron a parar algunas cofradías de la Merced, entre ellas la de Nuestra Señora de la Guía y Conversión de San Pablo (de ciegos) y lo mismo pudo ocurrir con la hermandad de la Sangre.

Itinerarios, reglas y estética penitencial

La hermandad de la Vera Cruz procesionaba por las calles de Granada la tarde del Jueves Santo. Las reglas prescriben el vestuario, el anonimato y la disciplina de los hermanos que iban en el cortejo, cuya participación era obligatoria, salvo causa justificada por ausencia o salud que, bajo su conciencia, le obligaría a cumplir con este compromiso una vez que el motivo esgrimido se hubiera solucionado. Como hemos visto, las constituciones no establecen un itinerario predeterminado, el cual, probablemente, variaba más o menos sustancialmente en función de las instituciones religiosas que se visitaban cada año.

  • Distingue claramente entre clérigos y cantores que cantarían los salmos penitenciales probablemente alternado versos en canto gregoriano y polifonía, así como motetes con textos alusivos a la pasión y muerte de Jesucristo.
  • En algún momento se suma de forma regular o esporádica el sonido de la “bocina”. También en 1685, se paga a Isidro del Castillo: “por el trabajo de tocar la bocina el Jueves Santo”.
  • “Y ansí mesmo ordenamos que si fuere tiempo de pestilencia o tiempo de falta de agua o otro tiempo fortuito por donde a la contina somos obligados a suplicar a nuestro Señor alce su ira de encima de su pueblo, y podamos salir y salgamos con nuestra Cruz, y todo lo que más para la dicha proseción conviniere, muy devotamente con nuestra disciplinas en las manos y hábitos vestidos, según y como en el Jueves Sancto, a donde la cofradía ordenare, pidiendo a Dios nuestro Señor perdón de nuestros pecados y misericordia, porque ansí es costumbre en Castilla la Vieja y en otras partes.

Imágenes, talleres y advocaciones

Se sabe que la iglesia de la Merced contaba con tres Crucificados. Uno de ellos venerado en la capilla de la Cofradía de la Sangre, y a sus pies una Dolorosa. Estas imágenes fueron a las que daba culto y procesionaba la Hermandad el Jueves Santo; y otros dos Crucificados en la sacristía del templo, aunque estos, según el inventario de la Exclaustración publicado el día 30 de agosto de 1837, uno era “mediano de talla” y el otro Crucifijo “de talla alto con cruz y diadema de madera”, es decir corona de espinas naturales o talladas.

Me inclino a pensar que la mayor parte de las imágenes de la cofradía fueron realizadas en el taller de Pablo de Rojas, maestro de Martínez Montañés, bien de su mano o de la de sus discípulos. Es una imagen de Cristo en la Cruz, atribuido al círculo de Pablo de Rojas, que se ha venerado en la citada iglesia hasta 1982, año en el que pasó a presidir el presbiterio de la nueva iglesia parroquial de Nuestra Señora de las Mercedes de la Casería de Montijo.

Respecto a la Dolorosa que procesionara y diera culto la Cofradía de la Sangre de Jesucristo, no podemos afirmar con certeza que imagen sería. Si sabemos que en la capilla de la Cofradía existía una Dolorosa, que sin duda sería a la que daba culto la Hermandad. De hecho, en la capilla, dicha Dolorosa estaba junto al Crucificado y a sus pies. Esta Dolorosa pudiera ser la que con la advocación de Nuestra Señora de la Luz (6) aparece en el inventario de la Hermandad de Jesús Nazareno de la Merced.

Detalle escultórico: crucificado atribuido al círculo de Pablo de Rojas con Dolorosa a los pies

Vínculos con otras devociones granadinas

La Desamortización de Mendizábal estuvo a punto de provocar la pérdida de la imagen o su traspaso a manos privadas. La imagen comenzó a ser procesionada a comienzos del siglo XIX, tras la retirada de las tropas francesas de Granada. Se trata de un modelo que constituye todo un referente en el plano de la escultura nacional e internacional, como lo han venido poniendo de manifiesto los tratados y estudios artísticos que se han ocupado de este ámbito desde el siglo XVIII hasta nuestros días.

El Cristo de la Misericordia, una de las obras más importantes de la imaginería granadina y mundial, fue encargado por la familia del abogado de la Real Chancillería Juan de la Barreda al artista bastetano asentado en Granada José de Mora. Su fecha de hechura fue 1688 y el encargo se firmó por 2.000 reales.

Crisis, guerra y reorganización

El siglo XIX trajo consigo tiempos difíciles. A partir de 1829, la Hermandad vivió un periodo de decadencia, posiblemente mantenida solo por el capellán. En 1885, la ermita de San Blas fue convertida en hospital de coléricos, trasladándose la imagen del Cristo de la Salud a la iglesia de San Juan.

La llegada de la Segunda República (1931) supuso nuevas restricciones al culto externo, aunque con el tiempo la situación se normalizó. Sin embargo, en 1936, durante la Guerra Civil, la imagen del Cristo fue destruida junto con libros, enseres y ornamentos. El 25 de mayo de 1939, tras la guerra, se llevó a cabo la reorganización de la Hermandad, estableciéndose una cuota extraordinaria para los nuevos hermanos con el fin de encargar una nueva imagen.

Restauración y memoria material

En la noche del pasado 10 de septiembre los granadinos fueron testigos de un milagroso viaje atrás en el tiempo. Quinientos años más tarde, y después de haber sobrevivido al incendio que asoló la parroquia en el siglo XIX, el Santísimo Cristo de la Salud vuelve a presidir el emblemático templo de la calle Elvira con sus colores originales. “Es de estas imágenes que fueron hechas para mover al espectador, para mover al creyente, y a mí me sucedió la primera vez que vi la escultura”, explica Dionisio Olgoso, que ha dirigido los trabajos restauración del Cristo.

Tras una presentación histórica que contextualizó la importancia de la talla, presentada por el historiador Emilio Caro, el director del equipo de restauración explicó cómo han llevado a cabo este trabajo de readecuación del Cristo. El equipo de Clave Restaura empezó llevando a cabo el proceso de reintegración de la figura mediante el sellado de las grietas y pequeñas fisuras que tenía la pieza. Este proceso de restauración ha sido financiado en un 80% por la Junta y en un 20% por lo recaudado a través de la asociación de Amigos de San Andrés y en la parroquia.

Traslado Cristo de los FAVORES a la Catedral de Granda | Magna de Granada 2023

El Realejo y el Campo del Príncipe: un escenario de devociones

Es el Campo del Príncipe. Es el Cristo de los Favores. Ambas escenas, la privada y la colectiva, son alfa y omega que explican la tradición que ha construido la devoción hacia el Cristo de los Favores, el Señor de Granada. Es la historia del Cristo que escucha, que empieza, explica el historiador y coleccionista Fernando García Noguerol, «cuando el Cristo de los Favores se alzó en la Plaza del Realejo Alto en el año 1640.

La gran devoción de Granada al Santísimo Cristo de los Favores comenzó hace casi 400 años, cuando en 1640, según relata Enríquez de Jorquera, los vecinos del Barrio del Realejo: «pusieron una grandiosa cruz de piedra de alabastro muy labrada con su reja a la redonda de mucha costa con sus quatro faroles de las quatro esquinas de la reja que arden de dia a noche; pusose todo a su costa de los vecinos debotos (…). Hizose la imagen y monumento para colocarlo, en principio, en la plaza del Realejo Alto, rodeado de una reja, finalizada en 1641.

No quedó el monumento en el lugar original, pues en 1682 fue trasladado al Campo del Príncipe, tal vez ya a iniciativa de su hermandad, lugar donde hoy aún permanece. También recuerda la evolución de las celebraciones en torno al Cristo, ya que «históricamente, la gran fiesta que aglutinaba a los vecinos del Realejo junto al Cristo no era la Semana Santa, sino la festividad de la Cruz de Mayo».

Campo del Príncipe con el Cristo de los Favores y devotos en Viernes Santo

Ritos, Viernes Santo y “tres favores”

Los conocidos como Viernes del Campo, aglutinan ese día a cientos de fieles que acudían al Cristo a rezarle. «Es el nacimiento de la Semana Santa moderna, hace cien años, el que hace nacer la costumbre de ir todos los Viernes Santos a pedir los tres favores, de los que la tradición siempre cuenta que uno se cumplía al menos». «La cita de los granadinos con esta imagen, cada mediodía del Viernes Santo, viene de antiguo. «Se tiene constancia de que fue a partir de 1924 cuando la hermandad decide celebrar la Hora Nona en recuerdo de la muerte de Cristo. Desde entonces, así se hace.

Topografía sagrada del Realejo

En aquellos siglos XVI y XVII la ciudad de Granada se pobló de capillas y cruces callejeras, como un exponente más de la sacralización de los espacios públicos; en una ciudad que había regresado a la fe cristiana, después de casi ocho siglos de ocupación islámica. El barrio se extendió con los árabes, que lo fortificaron, ampliando las murallas para recogerlo y construyendo la fortaleza de Torres Bermejas en la zona alta del Mauror.

Al recinto del barrio se accedía por varias puertas de entrada abiertas en la muralla, como la de Bib-Lacha o del Pescado en la zona que daba al río Genil; la de Bib-Neched o de los Molinos, al final de la calle de su nombre, que iniciaba el camino hacia Cenes, Güéjar y Sierra Nevada; la de Bib-Ataubin, adosada al castillo de este nombre, o la de Al-Fajarín o de los Alfareros, en la misma plaza del Realejo, en la zona llamada placeta de Fortuny.

Iconografía y lectura artística

La iconografía es decidida y representa a Cristo Crucificado, tres segundos antes de morir, suspendido de cruz arbórea por tres clavos. De canon algo largado, con paño de pureza voluminoso, resuelto a grandes pliegues muy simplificados y anudado a la derecha. Presenta un fino y arcaizante estofado esgrafiado. La cabeza, fuerte, enérgica, de expresión dura y un poco voluminosa, queda inerte inclinada hacia la derecha interpretada la misma sin corona de espinas y con potencias.

Procesiones y pasos vinculados

Tradicionalmente los vecinos de la Calle Real, con este Crucificado de San Ildefonso y la Dolorosa, realizaban un Vía Crucis el Viernes Santo por la tarde y cuyo itinerario lo llevaba hasta las calles de San Juan de Dios y del Santísimo, visitando también las ermitas del Cristo de la Yedra, en la calle Real, de San Isidro Labrador y la del Santísimo. Otro paso sería el de Señor Amarrado a la Columna. Por último, también procesionaba el paso de Jesús Nazareno, de cuya imagen desconocemos su paradero y que, como hipótesis, probablemente fue realizado por Rojas o por discípulos de su taller.

Cofradía de la Vera Cruz procesionaba por las calles de Granada la tarde del Jueves Santo. Ya en su sede franciscana, esta comunidad reunía a los hermanos el Miércoles Santo para una plática y sermón preparatorios a la penitencia de disciplina y acudían a los actos ceremoniales de encerrar y desencerrar el Santísimo Sacramento en el Monumento el Jueves y el Viernes Santo (en los primeros años en la iglesia de Santa María Magdalena).

Del archivo y la memoria

En 1885, la ermita de San Blas fue convertida en hospital de coléricos, trasladándose la imagen del Cristo de la Salud a la iglesia de San Juan. El 25 de mayo de 1939, tras la guerra, se llevó a cabo la reorganización de la Hermandad, estableciéndose una cuota extraordinaria para los nuevos hermanos con el fin de encargar una nueva imagen. Las primeras referencias documentales sobre la Hermandad del Santísimo Cristo de la Salud datan del año 1637, vinculadas a la antigua iglesia de San Blas.

Tabla cronológica esencial

  • c. 1540: El origen de la cofradía de la Vera Cruz se remonta en Granada c. 1540.
  • 1597-1612: su suspensión en 1597... su autorización en 1612.
  • 1637: Las primeras referencias documentales sobre la Hermandad del Santísimo Cristo de la Salud datan del año 1637.
  • 1640-1641: los vecinos del Barrio del Realejo «pusieron una grandiosa cruz...», finalizada en 1641.
  • 1682: No quedó el monumento en el lugar original, pues en 1682 fue trasladado al Campo del Príncipe.
  • 1706: la hermandad... aún realizaba su procesión de penitencia en 1706.
  • 1829: A partir de 1829, la Hermandad vivió un periodo de decadencia.
  • 1885: la ermita de San Blas fue convertida en hospital de coléricos.
  • 1939: se llevó a cabo la reorganización de la Hermandad.

Se especula sobre la identidad del autor del Crucificado de los Favores y de su monumento, atribuyéndose al escultor granadino Alonso de Mena (1587-1646), el más prolífico de los existentes en Granada en ese año de 1640, y autor, asimismo (uno de ellos), del monumento a la Inmaculada, en forma de columna de Triunfo romano, y del Crucificado que está frente a la ermita del Santo Sepulcro del Sacromonte, con el que presenta ciertas similitudes.

Esquema de autorías probables: Alonso de Mena, Pablo de Rojas, José de Mora

Sentido devocional y social

La escena sobrecoge. Es un tú a tú íntimo y devoto con Cristo. Pero no es un templo, con su majestuosidad envuelta en claroscuros, con ese timbre que reverbera por las columnas. Es en la calle, a cielo abierto. El hombre, ya entrado en años, mantiene su cuerpo inclinado hacia delante, genuflexo a medias por mor de la edad, las manos con los dedos entrecruzados, la una sobre la otra.

Cuentan las crónicas que «era el altar más importante que se colocaba en la ciudad y esas fiestas eran punto de encuentro popular en Granada». Recuerda Jorge Martínez que «la cofradía de los Favores siempre fue puntera en nuestra ciudad, pionera en la estética cofrade actual, y una de las de mayor renovación constante.

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