La Hermandad del Cristo de la Buena Muerte y Ánimas nacería en 1862 dando culto a un Cristo crucificado realizado por el imaginero granadino Pedro de Mena y Medrano (1628-1688) en el siglo XVII, imagen que fue encargada por el obispo, el dominico Fray Alonso de Santo Tomás, que mantenía una gran amistad con el escultor. Comenzó a darse a conocer como el Cristo de Mena, surgiendo la devoción creyente al iniciar su andadura procesional en la Semana Santa de 1883.
El famoso Cristo de Mena, llamado así por pensarse que su escultor fue Pedro de Mena, hijo de una abderitana, en realidad es de Francisco Palma Burgos, que la realizó en 1941. La actual imagen del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Ánimas es una obra de estilo neobarroco realizada por el escultor e imaginero Francisco Palma Burgos en el año 1941 y que fue procesionada por primera vez en 1942. La talla sustituyó a la primitiva escultura original de Pedro de Mena y Medrano (siglo XVII), desaparecida en los sucesos de mayo de 1931.
El hallazgo de 1883 y su difusión
El 13 de marzo de 1883 el diario 'El Avisador Malagueño' daba cuenta a sus lectores de un acontecimiento decisivo para la entonces joven y humilde Hermandad de Ntro. P. Jesús de la Buena Muerte y Ánimas que había sido fundada en 1862 en la parroquia de Santo Domingo. A través de una larga carta anónima, el periódico se hacía eco del descubrimiento de un interesante Crucificado «de talla de cedro, de más del tamaño natural». Dicha imagen se encontraba situada en el ático del retablo mayor de dicha iglesia. La altura y la suciedad que la cubría impedía apreciar con detalle sus características formales y su calidad artística.
Al bajarse la imagen, los cofrades de la Buena Muerte convencieron al entonces párroco, padre Federico González, que les permitiese cambiar su Crucificado titular, de escaso mérito artístico, por el Cristo recuperado. A partir de su restauración por la Academia de Bellas Artes de San Telmo, la imagen se situó en una capilla contigua a la imagen de Ntra. Sra. de la Soledad.
Aquel descubrimiento que probablemente tuvo lugar en enero de 1883 produjo un gran impacto en los ambientes culturales, religiosos y cofrades de Málaga. Se solicitó la opinión del jesuita Juan Moga, acreditado erudito e investigador sobre arte e historia. También se emitió un detallado informe sobre los criterios de restauración a seguir por la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo. Un gran número de rotativos, incluidos los principales periódicos de Madrid, que ya tenían un ámbito de distribución nacional, recogieron, a los pocos días, la noticia del sorprendente y feliz hallazgo del Cristo de Mena. De todo lo anterior se deduce que la información sobre el descubrimiento del Cristo de Mena se difundió por toda España entre marzo y junio de 1883.

Destrucción y pérdida de la obra original
La figura se conservó en la Iglesia de Santo Domingo en Málaga hasta que fue destruida en mayo de 1931, en el marco de la Segunda República, durante la quema de conventos que se produjo en toda España tras la llegada del cambio de régimen. Esta magnífica obra, como tantas otras en aquella época, fue descuartizada y quemada por las turbas el 13 de Mayo de 1931. Del trágico suceso, cual huella de la barbarie, queda la pierna izquierda que conserva la Congregación, rescatada por Paco Palma García. De este Cristo que fue quemado, solo se conserva una pierna y tres dedos de los pies.
La proclamación de la II República y los sucesos de 1931 supusieron una durísima prueba: la pérdida del Cristo, de la capilla y de gran parte del patrimonio obligó a la Congregación a un largo periodo de resistencia y reconstrucción, manteniendo el culto en la Catedral y sosteniendo la devoción en medio de la adversidad.
La recreación por Francisco Palma Burgos (1941-1942)
La Hermandad se reconstruiría en años venideros gracias a las manos de Francisco Palma Burgos, quien tallaría las imágenes del Cristo de la Buena Muerte y María Magdalena a inicios de los años cuarenta, siendo bendecida en 1942, año en que se produjo su primera salida procesional. La escultura, que costó 30.000 de las antiguas pesetas y fueron sufragadas por un grupo de congregantes, es una reinterpretación del original, que realizara Pedro de Mena.
Aunque la obra de Palma Burgos se concibió como una reinterpretación del crucificado desaparecido de Pedro de Mena, no constituye una copia exacta. Existen diferencias morfológicas y compositivas significativas entre ambas tallas: la imagen actual presenta una escala ligeramente mayor que la obra del siglo XVII, con una complexión física más robusta. En la obra de Palma Burgos, la pierna izquierda descansa cruzada sobre la derecha, una disposición inversa a la que presentaba el Cristo original de Mena. El anudado del sudario o paño de pureza se sitúa en el flanco derecho del crucificado actual, mientras que en la talla original se encontraba tallado en el lado izquierdo. Asimismo, el tratamiento estético del cabello difiere notablemente entre ambas versiones.
Descripción iconográfica y detalles anatómicos
La imagen representa a Cristo ya muerto en la cruz, suspendido de un madero de tipo arbóreo. Desde el punto de vista clínico y artístico, la obra destaca por su rigor anatómico. El rostro del crucificado de Palma representa la muerte personificada. Tiene la boca entreabierta y se le aprecian los detalles de los dientes y la lengua. Por las sienes cae la sangre de la corona de espinas hasta empapar y enlazar los cabellos rizados.
Las manos y los pies, desfigurados. Los brazos y las piernas están amoratados. Los ojos inertes. El reguero de sangre fluye por todo el cuerpo, del mismo modo que el que mana de la herida del costado derecho. Cristo pende de una cruz arbórea yerto, aunque su cuerpo, de complexión fuerte, irradia amor. Todo está consumado. Una imagen que impresiona, que impacta.
El conjunto de esta representación pasionista lo completa la figura de María Magdalena, que, arrodillada, llora desconsolada a los pies del Santísimo Cristo. También obra de Palma Burgos en 1945, forma el Calvario tradicional anterior a 1931 y presenta una larga cabellera suelta sobre la que circunda una aureola. En 2008 fue restaurado por Maite Real Palma, que realizó los trabajos de limpieza y recuperación del mismo.

Relación con la Congregación y evolución cofrade
En 1914 comenzaron las primeras conversaciones para una futura fusión con la Cofradía de Ntra. Sra. de la Soledad, compuesta por gente adinerada, políticos, comerciantes, militares etc., mientras que la Cofradía de Mena, era más humilde, pobre, de gente de la calle. El 16 de junio de 1915, ambas hermandades celebraron sus Cabildos por separado, y poco tiempo después, el 22 de agosto, se constituía oficialmente la Congregación actual; aprobándose los primeros estatutos, siendo nombrado Hermano Mayor D. Ricardo Gross Orueta, marqués de la Casa Loring y a su vez presidente de la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo de Málaga.
En la Semana Santa de 1916, el Cristo de Mena procesiona por las calles de Málaga, portado en un trono encargado por la Hermandad que fue realizado por Francisco Palma García, padre del escultor, y ampliado posteriormente por el propio autor. A partir de 1925 la Congregación decide colocar la imagen del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Ánimas, sobre un catafalco con el objeto de que se pudiera orar ante él a la vez que podía admirarse como una obra de arte.
El vínculo con La Legión
El año 1921, año siguiente al de su fundación, la Legión Española se acogía a la advocación del Cristo de la Buena Muerte, representada por la talla de Pedro de Mena, como su Sagrado Protector. En 1928, tras regresar de la guerra de África, mandos de la Legión solicitaron a la Congregación de Mena que el Cristo de la Buena Muerte fuera nombrado protector de sus tropas, iniciando desde entonces una vinculación ya centenaria. La primera vez que desembarcó la Legión en el puerto de Málaga fue en la tarde del Jueves Santo de 1930.
No fue hasta 1943 cuando se asentó la participación del Tercio en los eventos gestionados por la Congregación de Mena de la Legión en la Semana Santa malagueña. También ese mismo año se volvió a empezar con la tradicional guardia legionaria al Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Ánimas con la imagen nueva hecha por Francisco Palma Burgos. El día 12 de marzo de 2000 fue proclamado Protector Oficial de La Legión al Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Ánimas, vinculado a La Legión desde el año 1921 según Decreto dado por el Arzobispado Castrense de España D. José Manuel Estepa Llaurens.
La Legión y el Cristo de la Buena Muerte.
Momento procesional y simbolismo popular
En todos los acuartelamientos de la Legión existe una reproducción exacta de éste Cristo. Uno de los momentos más esperados de la Semana Santa de Málaga es el desembarco de la Legión y el posterior traslado del Cristo de la Buena Muerte, conocido también como el Cristo de Mena. Con ella abren, cada año, los medios informativos de medio mundo sus crónicas acerca de la celebración en nuestro país de los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo.
Recepción crítica y valor histórico-artístico
Solo cuando fueron pasando los años, cuando Ricardo de Orueta valoró en su famoso estudio sobre Mena de 1914 a este escultor, no como un discípulo destacado de Alonso Cano, sino como uno de los más excelsos imagineros que había dado el arte español de todos los tiempos, comenzó a considerarse al Cristo de la Buena Muerte de Pedro de Mena como el más destacado icono de la Semana Santa de Málaga. Pero todavía, en nuestro actual mundo globalizado el Cristo de Mena, felizmente recreado por Francisco Palma Burgos, se ha convertido, también y especialmente en el acto del traslado a su trono procesional en la imagen reconocida por todos e identificativa, sin género de dudas, no solo de la Semana Santa de Málaga, sino de la toda España.
La enorme pujanza de la Cofradía de Mena en esta época motiva la presencia de altas personalidades nacionales en los actos de culto de mediados de los años 20, así es de especial significación la procesión del Jueves Santo 8 de abril del 1925 en la que preside la procesión, el jefe del Estado, Miguel Primo de Rivera, acompañado por el general Sanjurjo y el entonces coronel Francisco Franco, quien estaba al mando de El Tercio.
Fuentes y documentación
El avance imparable de las nuevas tecnologías, han permitido, en los últimos años, que el investigador en el campo de la historia tenga a disposición en su ordenador personal un inmenso conjunto de fuentes documentales antes inaccesibles en la práctica. Para el mundo contemporáneo, las hemerotecas digitales con buscadores automáticos permiten acceder, con eficacia, seguridad y rapidez a los fondos hemerográficos históricos, tanto españoles como de otros países.
Un gran número de rotativos, incluidos los principales periódicos de Madrid, recogieron la noticia del hallazgo en 1883; así aparece la noticia el día 20 de marzo en el prestigioso matutino La Correspondencia de España; en los liberales El Imparcial y La Iberia; en el republicano La Discusión; en el ultraconservador La Unión y en El Siglo Futuro. De hecho, la noticia cruzó el Atlántico y llegó a Hispanoamérica, apareciendo en periódicos como La Voz de México.
Tabla: diferencias formales entre el Cristo de Mena (original) y la recreación de Palma Burgos
- Escala: original (tamaño natural o algo menor) - Palma Burgos (ligeramente mayor).
- Piernas: original (pierna derecha sobre la izquierda) - Palma Burgos (pierna izquierda sobre la derecha).
- Anudado del sudario: original (lado izquierdo) - Palma Burgos (lado derecho).
- Cabellos: tratamiento distinto entre ambas tallas.
- Brazos: en ambas tallas presentan brazos más cortos respecto al resto de la figura.
A pesar de las variaciones formales, la corporación conserva a nivel histórico y popular la denominación «de Mena» en memoria de la desaparecida efigie que dio origen a la devoción de la hermandad.